Militares

Un militar acreditado y caballeroso con momentos estelares

(...) Gómez de Salazar fue nombrado gobernador general del Sáhara en junio de 1974. En ese destino, en el tuvo como secretario general del Territorio y hombre de confianza al coronel Luís Rodríguez de Viguri, que ya había ocupado cargos en la colonia inmediatamente después de la guerra de Ifni-Sáhara de 1957-58, alcanzó una gran notoriedad pública cuando en noviembre de 1975 afrontó la “Marcha Verde” marroquí, con la que el rey Hassan II invadiría el territorio encabezando las tropas jerifianas con 350.000 civiles desarmados...

El rigor militar por encima de la manipulación política

(...) Las diferencias de fondo que el general Miranda mantuvo con el ministro Suárez Pertierra, alcanzaron su cenit de forma inmediata a su nombramiento, cuando ante los requerimientos del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón para que le entregase una copia de los "papeles de los GAL", documentos internos clasificados y supuestamente con una copia en manos del coronel Juan Alberto Perote, el titular de la cartera de Defensa le conminó a no hacerlo. Félix Miranda solicitó entonces que le confirmara su advertencia como orden por escrito, lo que obligó al ministro a asumir su propia responsabilidad. De hecho, Garzón tuvo que dirigir su requisitoria personalmente a Suárez Pertierra, indicándole que, de no entregarle la documentación, podría incurrir en un delito de falta de colaboración con la justicia....

El militar-policía que el 23-F ejerció de “correveidile”

(...) En septiembre de 1978 asumió el mando de la I Circunscripción de la Policía Nacional con base en Madrid, sustituyendo al coronel Patero, cesado en el cargo por el entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, al negarse a disolver una concentración de franquistas frente al Palacio de Oriente. En ese destino vivió los sucesos del 23-F, a las órdenes directas de su inspector general, José Antonio Sáenz de Santamaría. Entonces adquirió cierta notoriedad al recibir el encargo del teniente general Gabeiras, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, de desarmar y detener en el Congreso de los Diputados a Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil que lo había asaltado a punta de pistola secuestrando a todos los ministros del Gobierno, con su presidente a la cabeza, junto con el pleno del poder legislativo. Aquella fue una orden incumplida, ya que el desarmado fue el propio Alcalá-Galiano, que tuvo el “descuido”, o quizás la prudente imprudencia, de presentarse ante el militar golpista exhibiendo de forma ostentosa el arma reglamentaria con la que pretendía reducirle, justificando más tarde el fracaso de su misión con un simple “Tejero no se ha dejado detener”...

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De militar burócrata y complaciente a “estrella” socialista

(...) Por su parte, el ministro de Defensa del momento, José Bono, no dejó de airear como circunstancia “meritoria” en la biografía de Félix Sanz el haber sido hijo de un humilde número de la Guardia Civil, que ni siquiera pudo alcanzar el empleo de cabo. Quizás, y en ese mismo plano anecdótico, le faltó recordar también que durante su escolarización en Uclés había recibido clases de Historia del conocido columnista Raúl Del Pozo, por supuesto mucho antes de que éste ejerciera de redactor en la revista “Mundo Obrero” (1976-1981).

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