A finales de 1765, la situación producida por la Guerra de los Siete Años (1756-1763) colocó a España en una situación particularmente delicada. Los escenarios fueron Cuba y Filipinas y bastó eso para afectar seriamente el futuro del bastión central de la Monarquía Hispánica y su Imperio, que especialmente tocaban muy de cerca los recursos mineros de oro y plata que contenían las minas de La Nueva España y del Perú. El anterior Virrey, marqués de Cruillas, había cesado y era necesario buscar un sustituto que tuviera unas características especiales. Julián de Arriaga, Ministro del Despacho Universal de Indias y de Marina, fue el responsable de la búsqueda. Se le presentó al Rey CarlosIIIel sucesor, que resultó ser un extranjero, un noble flamenco, que fue de su agrado.

José Alberto Cepas Palanca

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