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Pedro Arriola, gurú-politólogo del PP que se apunta la victoria electoral de Mariano Rajoy en los comicios legislativos del 20-N (quitando ese mérito al calamitoso Rodríguez Zapatero, que fue quien, después de ganarle ese pulso en dos ocasiones anteriores, finalmente le condujo a la Moncloa poco menos que en parihuelas), anticipa que su cliente “volverá a ganar las elecciones [previstas para 2015] (“El Mundo”, Crónica, 13/05/2012).Pero, la opinión ciudadana, hoy por hoy, se va conformando con inputs muy distintos.

El mismo día de tan animoso pronunciamiento, el Barómetro de Demoscopia del mes de mayo publicado por “El País”, evidenciaba un desgaste lento pero sostenido del Gobierno, con el decaimiento general de la imagen de Rajoy y de todo su equipo de ministros. José Ignacio Wert (en caída libre), Ana Mato, Luis de Guindos, Cristóbal Montoro y Fátima Báñez, eran los reprobados con peor nota, mientras el “aprobado” sólo lo alcanzaban Pedro Morenés (curiosamente el menos conocido) y Alberto Ruiz-Gallardón, ambos con sus espaldas informativas bien cubiertas por el Grupo Prisa.

LA OPINIÓN PÚBLICA DESCONTENTA CON RAJOY

Veamos el resumen de esta visión demoscópica con los porcentajes en la confrontación pregunta/respuesta de los encuestados:

¿El nuevo Gobierno sabe lo que hace o improvisa sobre la marcha…?

Sabe lo que hace: 36 %

Va improvisando: 59 %

NS/NC: 5 %

¿Aprueba o desaprueba la gestión de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno…?

Aprueba: 32 %

Desaprueba: 61 %

NS/NC: 7 %

¿Cuánta confianza le inspira el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy…?

Mucha/Bastante: 26 %

Poca/Ninguna: 73 %

NS/NC: 1 %

¿El Gobierno está sabiendo comunicar adecuadamente a los ciudadanos las medidas que adopta..?

Sí: 23 %

No: 75 %

NS/NC: 2 %

¿El Gobierno está sabiendo hacer frente de forma adecuada a la situación económica…?

Está sabiendo: 23 %

No está sabiendo: 60 %

NS/NC: 7 %

¿Aprueba o desaprueba la gestión de Alfredo Pérez Rubalcaba como líder de la oposición…?

Aprueba: 28 %

Desaprueba: 64 %

NS/NC: 8 %

¿Cuánta confianza le inspira el actual líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba…?

Mucha/Bastante: 20 %

Poca/Ninguna: 79 %

NS/NC: 1 %

¿El Gobierno del presidente Rajoy es mejor que el último de Zapatero…?

Mejor: 43 %

Igual: 26 %

Peor: 25 %

NS/NC: 2 %

¿Su impresión de conjunto sobre este Gobierno es…?

Positiva: 32 %

Ni positiva ni negativa: 4 %

Negativa: 63 %

NS/NC: 1 %

De momento, y con todas las dudas que producen los estudios sociológicos entintados con la política, parece que Arriola, muy cuestionado por algunos dirigentes del PP desde su derrota en las elecciones generales del 9 de marzo de 2008, puede pecar de optimista. Poco a poco, la opinión pública va reculando en su consideración sobre el Gobierno del PP, aunque tampoco se muestre encantada con el trabajo de la oposición socialista.

En todo caso, la simulación en la estimación de resultados electorales realizada en el mes de mayo, ha reducido a 11,4 puntos el diferencial entre PP (37,2 %) y PSOE (25,8 %). Ese mismo indicador, alcanzó una diferencia máxima de 23,2 puntos el pasado mes de febrero (PP 46,2 % y PSOE 23,0 %), más del doble.

UN 15 DE MAYO MUY AGITADO

El último 15 de mayo se ha celebrado el primer aniversario del movimiento de los “Indignados”, más atemperado en sus formas pero con evidente reflejo en las agendas de los partidos políticos. De momento, ahí quedan el Anteproyecto de Ley de Transparencia presentado por el Gobierno el pasado mes de marzo y el Código de Buenas Prácticas para la banca aprobado en mayo, que, aún sin carácter obligatorio, recoge la dación en pago como medio de saldar las deudas hipotecarias en el caso de que se carezca de ingresos para afrontarlas: ambas iniciativas gubernamentales llevan el copyright reivindicativo del 15-M.

Pareja con esa celebración fue la investidura formal de Françoise Hollande como séptimo Presidente de la V República Francesa y el número 24 en la historia del país, acto en el que reafirmó una “nueva vía para salir de la crisis”, en coherencia con lo manifestado durante la campaña electoral previa. En definitiva, desde su nuevo estatus daba carta de naturaleza a la exigencia francesa de un plan que haga compatible la reducción del déficit presupuestario con el crecimiento económico, idea que no dejó de alarmar al establishment europeo nada más producirse la victoria de los socialistas franceses el 6-M, suponiendo que venía a resquebrajar su cerrada posición para conjurar la deuda pública.

A continuación, Hollande se trasladaba a Berlín para celebrar su esperada entrevista con Ángela Merkel. Al poco de iniciar su vuelo, el “Falcon” presidencial fue alcanzado por un rayo, lo que obligó a que el avión tuviera que aterrizar en el mismo aeropuerto de salida y que la comitiva cambiara de aparato, provocando un retraso de dos horas en el programa establecido para la reunión de ambos mandatarios.

Parece que la canciller Ángela Merkel no tendrá más remedio que considerar la propuesta del presidente Hollande para poner en marcha un plan que compatibilice la redención de la deuda con el crecimiento económico. Sobre todo porque los socialdemócratas alemanes, que crecen electoralmente, comienzan a sintonizar con el socialismo francés.

Un entendimiento que quizás pueda facilitar Jean-Marc Ayrault, cuyo nombramiento como primer ministro del Gobierno francés fue anunciado por Hollande el mismo 15 de mayo, justo antes de entrevistarse con Merkel en Berlín.Ayrault, que cursó estudios en la ciudad bávara de Wurzburgo y fue profesor de alemán durante 25 años, cree que una buena relación entre ambos países es fundamental para favorecer el progreso europeo. En Alemania mantiene vínculos excelentes, tanto con el SPD como con la CDU.

Todo indica, pues, que habrá acuerdo en base a un mix que combine el pacto fiscal europeo con un crecimiento económico estimulado de forma selectiva. Algo así como un pacto de seriedad compensado con más solidaridad social.

Pero (casualidad o estrategia), el acuerdo se retrasa hasta finales de junio. Por ello, su último “toque” o el grado de revisión de la actual estrategia europea de lucha contra la crisis, se concretará también en buena medida a tenor de como se resuelvan las elecciones legislativas francesas, previstas para los días 10 y 17 del mismo mes.

De cualquier forma, en la esperada declaración conjunta realizada al concluir el encuentro Hollande-Merkel, los dos pesos pesados de la política europea lanzaron un mensaje de tranquilidad a los griegos (y a la Europa del euro) indicando que no se les va a dejar salir de la eurozona, o al menos que no se les va a pedir que salgan, anunciando alguna suerte de ayuda mediante los demandados “eurobonos”. Una fórmula financiera que también reclama España.

De hecho, y prácticamente en paralelo, nuestro ministro de Economía y Competitividad, Luís de Guindos, despachaba en Bruselas el “examen comunitario a la banca española” lanzando el mensaje de que, una vez hechos los deberes pactados, ahora toca que los socios europeos muevan ficha en el terreno de la financiación. Todo lo demás, por mucho que se haga, es una nimiedad que no alterará esta llamada de socorro.

EL “NUDO GORDIANO” DE LA CRISIS ECONÓMICA

Está claro que los recortes y tijeretazos impuestos en favor del equilibrio presupuestario, conllevan de inmediato una disminución del consumo y un aumento del paro, con reflejos sucesivos en el decrecimiento económico, en el aumento de la prima de riesgo y en un mayor coste del crédito financiero, lo que, a su vez, incrementa la deuda pública.

Pero esta realidad económica no  es una mera “pescadilla que se muerde la cola”. Se asemeja más a un “tiovivo” cuyo trepidante giro acelerado no deja de generar una imparable fuerza centrífuga que amenaza con la destrucción del propio sistema o, cuando menos, con la eyección de sus componentes más frágiles (es decir, Grecia, Irlanda, España, Italia…).

Por ello, a las explicaciones y requerimientos que formalizó el ministro Luís de Guindos en Bruselas, siguieron el malestar del propio Rajoy con el “pasotismo” de las autoridades europeas, escenificado el inmediato miércoles 16 de mayo ante los medios informativos acreditados en el Congreso de los Diputados, y, a continuación, el “cabreo” del ministro Montoro exigiendo desde el hemiciclo (con luz y taquígrafos) un mayor reconocimiento europeo al esfuerzo de ajustes realizado por España. Si no se promueve de forma inmediata un sistema crediticio europeo más razonable, vinieron a decir, el “caso España” puede transmutar la solución aplicada en problema insalvable, por supuesto con una dimensión y consecuencias nada comparables con el “caso Grecia”.

Una actitud cargada de razón, pero carente del adecuado “plan B”. Porque, de momento, la respuesta comunitaria es inexistente (salvo que se exijan, que se exigirán, más reformas estructurales y más recortes en el gasto público). De hecho, en relación con la utilización del Fondo Europeo de Rescate, la posición de las autoridades europeas es tan simple como manifestar que “el gobierno español hará lo que tenga que hacer”. Pero, ¿incluida una salida de la “eurozona” al estilo noruego…? Porque, con las antiguas funciones emisoras transferidas al BCE, que en realidad oficia como sucursal del todopoderoso Bundesbank (Banco Federal Alemán), ¿cuáles son las posibilidades reales de que la economía española, sin capacidad para devaluar la moneda, pueda romper su particular “nudo gordiano”…?

Este parece, en verdad, el problema de la “cuadratura del círculo”, agravado porque, a fuerza de mentir, ni siquiera se reconoce su dificultad intrínseca. La realidad es que la economía es una “ciencia blanda”, es decir nada que ver con la física, la química, la biología o la matemática. Aunque no lo parezca, de economía ni los economistas saben mucho: entre otras cosas por ser materia en la que casi nunca dos y dos suman cuatro (algo parecido a lo que pasa con la política).

Con todo, es decir con el empleo, los salarios, el crecimiento económico y la bolsa por los suelos (y la prima de riesgo, los impuestos y el precio del dinero por las nubes), a ver quien es el sabio que le pone el cascabel al gato. Quizás, a los ciudadanos de a pie no nos quede otra cosa que cantar la sedativa composición de Jay Livingston y Ray Evans “Whatever will be, will be…” (Que será, será).

AL PERRO FLACO TODO SON PULGAS

Esto es lo que también podría pensar el Jefe del Estado a tenor de sus propias y complementarias desdichas. Al margen de la crisis económica, la Corona también soporta una situación de pesadilla particular que, en un segundo plano, no deja de constituir el otro gran problema del momento.

En apenas un periquete, el prestigio y la popularidad del rey Juan Carlos (que en realidad son el soporte de la Monarquía Parlamentaria) han caído en picado. Pero es que las sucesivas torpezas con las que unos y otros varean la imagen de la Corona día a día, no cesan.

El “caso Urdangarin” y el safari en Botsuana (incluido el accidente de caza y la relación de Su Majestad con la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein), son lo que son. Pero la forma de afrontar la crisis del matrimonio regio, más llamativa si cabe en el momento de cumplir sus bodas de oro, no ha dejado de ser innecesariamente humillante para doña Sofía y ciertamente lesiva para el machacado conjunto familiar. Las crisis matrimoniales no son nada del otro mundo, pero si siempre conviene resolverlas con buen sentido, parece obligado hacerlo aún con mayor tacto si de verdad se quieren salvaguardar los valores inherentes a la institución monárquica: unidad, estabilidad, permanencia…

Las bodas de oro de don Juan Carlos y doña Sofía se podían haber sorteado de otra forma. Y la ausencia de Sus Majestades en el 60 aniversario de la coronación de Isabel II de Inglaterra, celebrado el viernes 18 de mayo, también.

No se puede entender que el Gobierno opte primero por anunciar la presencia (“solitaria”) de doña Sofía en el castillo de Windsor y que, de inmediato, la cancele. El ministro García-Margallo debería haber meditado más la primera decisión y anunciar de entrada una ausencia que, en sí misma, no es objetable, cumpliendo igual el objetivo político implícito, sin entrar en su acierto o desacierto.

Ya veremos que nos depara el via crucis regio para el próximo viernes 25 de mayo, con la celebración en el estadio “Vicente Calderón” de la final de la Copa del Rey de fútbol, que enfrentará nada más y nada menos que al FC Barcelona y al Athletic de Bilbao. Los mismos equipos cuyas respectivas aficiones dedicaron una sonora pitada al himno nacional (censurada por TVE) cuando en el 2009 se enfrentaron en esa misma final.

Digamos que, desde entonces, las “circunstancias” que rodean a la Corona española han ido a peor. La respuesta del público ante Su Majestad o ante los príncipes de Asturias (según se decida en la Casa Real), será un buen termómetro para medir el grado del malestar popular hacia la Institución Monárquica, aunque haya que entenderlo segmentado.

Mientras tanto seguirá la verbena del reparto de culpas por la escandalosa situación política, económica y social a la que hemos llegado, sin que podamos pedirle peras al olmo. Ya se sabe: Whatever will be, will be…

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