En Alemania, el BND (Bundesnachrichtendienst), dirigido por Gerhard Schindler, ya detectó y desarticuló el contumaz seguimiento “fuera de protocolo” que realizaban en su territorio los servicios secretos marroquíes, centrado en funcionarios de la República Árabe Siria, miembros destacados del Frente Polisario y estudiantes de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), e incluso en cineastas españoles como Javier Bardem y Pedro Pérez Rosado, que también fueron espiados durante su presencia en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), celebrado el pasado mes de febrero (ver confidencial publicado con fecha 12/03/2012).

Ahora, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, acaba de denunciar el mismo tipo de prácticas chapuceras también dirigidas contra dicha organización. En un documento remitido a su Consejo de Seguridad, organismo que el próximo 30 de abril prorrogará la misión de los cascos azules en el Sáhara Occidental, advierte sobre los “indicios de que la confidencialidad de las comunicaciones entre la sede de MINURSO, en El Aaiún, y Nueva York, resultó comprometida al menos en una ocasión”.

Aunque Ban Ki-moon no inculpa de forma expresa a los servicios secretos de Marruecos de este grave espionaje, si que les señala de forma indirecta cuando en el mismo documento se queja de que el acceso de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental a la población civil está controlado por el aparato gubernamental, explicitando que “paralelamente, la presencia de la policía marroquí fuera del complejo habitacional [de la ONU] desanima a los visitantes a acercarse a la MINURSO”.

Por otra parte, no deja de llamar la atención que el secretario general de Naciones Unidas haya utilizado ese mismo documento para pedir la liberación de los tres cooperantes secuestrados el pasado 23 de octubre en Rabuni, la capital administrativa del Frente Polisario en el suroeste de Argelia: Enric Gonyalons y Ainhoa Fernández de Rincón (españoles) y Rosella Urssu (italiana). Algunas interpretaciones diplomáticas sobre el contexto en el que se ha realizado la petición de Ban Ki-moon, apuntan a un “tirón de orejas” sobre la ineficacia demostrada en este extraño asunto por los servicios secretos más afectados y próximos al problema, incluidos los marroquíes y los españoles.

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