En medios próximos a la Casa Real, se ha calificado de verdaderamente “grotesca” la propuesta presentada por Aralar en el Parlamento Vasco para instar a Su Majestad el Rey a pedir perdón por el bombardeo de Gernika, realizado por la “Legión Cóndor” alemana y la “Aviación Legionaria” italiana el 26 de abril de 1937, cuando combatían en la guerra civil española a favor de las fuerzas nacionales lideradas por el general Franco.

Con independencia de otras consideraciones innecesarias, porque están grabadas dolorosamente en el corazón y la mente de todos los ciudadanos de bien, hay que recordar que en aquella trágica fecha el rey Juan Carlos ni siquiera había nacido. Y que, en su actual condición de jefe del Estado social y democrático de Derecho proclamado en la Constitución Española, nada tiene que ver con esa contienda fratricida ni con lo sucedido en ninguno de sus dos bandos.

Lo más vergonzoso de la iniciativa abertzale, obscenamente orientada nada menos que contra la más alta magistratura del Estado, es el cobijo que han llegado a darle los partidos políticos vascos nacidos al amparo del vigente modelo de convivencia democrática, unos por activa y otros por tolerar su extemporánea tramitación parlamentaria.

Y ello hasta el punto de que, una vez abierto el debate, la segunda versión de la propuesta (la de instar al Rey a “reconocer el daño causado al pueblo de Gernika el 26 de abril de 1937”), resultado de una enmienda transaccional con el PNV y Ezker Anitza-IU, fuera rechazada en el Parlamento Vasco el pasado 25 de abril, víspera del 75 aniversario del trágico suceso, tan sólo por un voto de diferencia.

La versión del texto presentado en primera instancia por el parlamentario y vicecoordinador de Aralar Mikel Basabe, recogía la petición expresa de perdón por parte de Su Majestad, intentando humillar de esta forma al Jefe del Estado y titular de la Corona de España, “porque sí”.

Tras decaer la enmienda original, los tres partidos españolistas (PSE-EE, PP y UPyD) aprobaron finalmente una segunda enmienda transaccional, cuyo texto recogía en esencia que el Parlamento Vasco deseaba hacer del 75º aniversario del bombardeo de Gernika “un motivo para mantener viva la memoria colectiva y especialmente de las víctimas de aquella masacre”, sin ninguna alusión al Rey.

De cualquier forma, sorprende sobremanera que los socialistas y populares vascos, con mayoría en la Cámara que preside Arantxa Quiroga (del PP), no declararan la inadmisibilidad de la iniciativa de Aralar, a tenor de las competencias que otorga a la Mesa del Parlamento el artículo 36 de su Reglamento.

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