Cuando el pasado 7 de mayo el líder del PP vasco Antonio Basagoiti anunció la ruptura de su partido con el PSE-EE, señaló como causa de justificación las críticas vertidas por Patxi López (investido lehendakari gracias a su generoso apoyo parlamentario) contra los recortes sociales de Mariano Rajoy. Una excusa que en la Newsletter de aquella semana (14 de mayo) reputamos de “infantil”, denunciando al mismo tiempo que lo más perjudicial de la “luna de miel” vivida por ambos partidos han sido los recovecos por los que han conducido el delicado tema de ETA, ocultos a la opinión pública y, finalmente, valedores del éxito político de la izquierda abertzale (es decir de ETA) y, de forma colateral, también del PNV.

A los diez días de aquella ruptura, el mismo Basagoiti aprovechaba un último entendimiento presupuestario del PNV con Bildu en el Ayuntamiento de San Sebastián para dar por hecho un pacto más amplio entre los nacionalistas vascos y la izquierda abertzale, tras las próximas elecciones autonómicas. Una posibilidad previsible desde que el tándem Basagoiti-López jugó a confundir la “derrota policial de ETA” con la “victoria política de ETA”, ahora avalada incluso por el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, quien ha sido bien explícito en cuanto a un eventual entendimiento de su partido con los radicales integrados en Bildu.

A continuación, el viernes 18, Basagoiti elegía el tema de Arnaldo Otegi, a quien el Tribunal Supremo acaba de confirmar una pena de seis años y medio de prisión por pertenecer a ETA, para enfrentarse a Patxi López en su primer “cara a cara” parlamentario, después de su tardío divorcio político. En una dura intervención, el líder popular arremetió contra el lehendakari por “legitimar” a Otegi y Sortu en contra de las sentencias judiciales. Por su parte, López replicó que es el PP el que “engorda” a Batasuna al situarla en “el centro del debate”

El hecho de que Basagoiti y López se acusaran mutuamente de favorecer a Batasuna, desvela que ambos manejan encuestas muy similares en cuanto a las opiniones y actitudes electorales que de cara a los próximos comicios autonómicos ya comienzan a manifestar con claridad los votantes vascos. En ellas la ventaja de Bildu y PNV parece manifiesta, razón por la que los socialistas y populares vascos ahora tendrán que luchar entre si para captar los votos españolistas residuales, además perjudicados como partidos minoritarios por la ley D’Hont que el sistema electoral español aplica en la adjudicación de escaños.

En ese marco de errores políticos e intereses partidistas de naturaleza electoral, es donde hay que encuadrar la presión del PP para adelantar las elecciones vascas, evitando prolongar el desgaste derivado de la mala situación económica y de la política de recortes sociales de Mariano Rajoy. Por el contrario, lo que pretende López con su resistencia al anticipo electoral, es precisamente beneficiarse del desgaste nacional del PP.

Muy pronto, PP y PSOE, representantes alternativos y únicos del Gobierno de España y de la Oposición mayoritaria, serán derrotados políticamente por los mismos independentistas a los que con gran entusiasmo y no menos torpeza estratégica han ayudado a introducirse en las instituciones políticas democráticas, comportándose como auténticos gregarios del falso pacifismo etarra. Y, ahora, señores “Basagoiti-López” ¿cómo van a digerir su más que anunciado fracaso electoral y la entrega que conlleva del poder político al independentismo vasco…?

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