A continuación, “El Mundo” (20/05/2012) publicaba unas declaraciones de Díaz de Villegas en sintonía con la versión de los hechos que él mismo ya había transmitido al CNI. Pero, con ellas, en vez de aclarar lo sucedido, el caso se enredaba hasta el punto de que el propio entrevistador, el periodista Antonio Rubio, aseguraba que en dicho organismo nadie le había creído.

De ser cierta esta descalificación personal del CNI, se podía entender, al menos, que la sospecha de su pertenencia o colaboración con el Servicio de Inteligencia español quedaba despejada. Sin embargo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5 de la Ley 11/2002, reguladora del Centro Nacional  de Inteligencia, la realidad bien pudiera ser otra.

Por otra parte, dada la condición de Díaz de Villegas de general en la reserva (pero no retirado), sigue pendiente de aclaración si informó o no informó previamente de su “gira” venezolana al JEME, Fulgencio Coll, y, en su caso, del objeto real de la misma. Otra autoridad que debería haberse interesado por aclarar el incidente, es el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que lo tenía muy a mano considerando la vinculación de ambos al Opus Dei, la misma que mantiene el actual embajador de España en Londres y antiguo ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, a quien algunos medios informados atribuyen algún conocimiento del caso.

La cuestión es que el protagonista de este desafortunado asunto, como ha señalado Ángel Martín Llorent, quizás ignorando el principio de que cualquier porquería, cuanto más se remueve, peor huele, ha querido intoxicar a los lectores de la revista “Atenea Digital” (o acaso le han pedido que los intoxique) publicando un artículo en el que reconvierte su peripecia paramilitar en un “cuento venezolano”, a la altura de los mejores episodios del “Capitán Tan”. Para empezar, la versión de su artículo, “Mi verdadera historia de Caracas”, se publica el lunes 28 de mayo, pero fechada trece días antes, el martes 15 de mayo, algo verdaderamente curioso, sobre todo porque con esa fecha previa ya comenta y trata de desmentir lo publicado por “El Mundo” cinco días después, el domingo 20 de mayo, recordando incluso que su conversación con el periodista Antonio Rubio tuvo lugar el viernes día 18.

Lo que el general adivino (“vidente” más que Vicente), no desvela en su extenso artículo, es el motivo de su viaje caribeño. Ni el verdadero, ni tampoco el que, puesto a difundir sin prueba alguna el hipotético acoso al que, según él, le habría sometido ETA en Venezuela, también podía haber relatado con algo más de ingenio y verosimilitud.

Claro está que el propio Grupo Atenea, cuyos generales colaboradores, más o menos eméritos, andan enredando lo que pueden en el negocio del lobby, quizás también esté en el ajo del “cuento venezolano”.

Sea como fuere, si nuestros lectores quieren participar en el juego de los cuentos y las adivinanzas, aquí tienen, para inspirarse, el episodio del perfil biográfico de José Luis Cortina que recoge cómo, con el 23-F ya lejano, el progreso económico del Grupo Atenea terminó facilitando su “redención” ante los Servicios de Inteligencia, con Félix Sanz a la cabeza. Exactamente dice:“Cuando en marzo de 2011 dicho lobby empresarial organizó en el recinto de IFEMA el HOMSEC 2011 (III Salón Internacional de Tecnología para la Seguridad y Defensa), contando con el apoyo oficial de la misma Administración de Defensa que veinte años antes le había sancionado por falta disciplinaria grave, Félix Sanz, antiguo JEMAD y entonces nada menos que director del CNI, rompió esta lanza en su favor: Hoy puedo afirmar que me llevé una gran alegría cuando me confirmaron que HOMSEC renacía, y de la mano de un gran amigo y compañero de Estado Mayor como José Luis Cortina (Atenea Digital 17/03/2011)”.

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