El pasado domingo 24 de junio, esta misma web publico un “confidencial” titulado ¿Campaña de desprestigio contra el general Solana? en el que todavía se ponía en cuestión la autenticidad de un tarjetón manuscrito dirigido en su momento por el general Manuel Jesús Solana Cortés a la ministra de Defensa, Carme Chacón, con una redacción ciertamente de vergüenza ajena. El cúmulo de halagos, lisonjas y adulaciones utilizadas en el mismo, lo convertían en un exponente insuperable del mejor género literario “turiferario”, sin precedentes por supuesto en el ámbito castrense.

Lo sorprendente del caso, y al mismo tiempo esclarecedor, es que, a raíz de dicha publicación, han llegado a nuestra redacción copias de otras notas similares pero ya rubricadas sin la menor duda por el citado general, selladas con el correspondiente registro de entrada del órgano central de la Defensa, que con toda seguridad dejan en mantillas cualquier posible colección monográfica de escritos “pelotilleros”, políticos o de tipo administrativo y funcionarial. Algo especialmente indigno cuando quien los ha suscrito viste uniforme de general de las Fuerzas Armadas; es decir, cuando el autor pertenece a un estamento profesional que, por encima de todos sus posibles defectos y virtudes, siempre ha tenido por divisa el honor y el no someterse, ni someter a los demás, a la indignidad personal.

Con la primera nota de referencia ya publicada en nuestra web, que ha sido “rebotada” en otros medios digitales, las nuevas notas manuscritas del general Solana recibidas hasta el momento, alcanzan la decena: seis de ellas dirigidas en su momento al ministro de Defensa José Bono Martínez, otra a la subsecretaria de Defensa, Soledad López Fernández, otra a la secretaria general técnica del mismo departamento, María Victoria San José Villacé y otra al director de Comunicación de la Defensa, Miguel Ángel Muñoz  Ávila. Adjuntas en archivos pdf, se comentan por sí solas.

Esta filtración documental, muestra una clara deriva de la función militar hacia la politización y el partidismo político. Una reconducción disolvente de los principios, valores y sentimientos castrenses más profundos, acelerada desde que Rodríguez Zapatero accediera a la presidencia del Gobierno en 2004, con tres titulares sucesivos del Ministerio de Defensa empeñados en la desnaturalización de las Fuerzas Armadas, en reinventar sus señas de identidad y en premiar las lealtades y el servilismo personal antes que el servicio a la Patria.

El ascenso de Manuel Solana al empleo de general de División el 21 de octubre de 2005, sin mérito profesional suficiente para ello (salvo su actitud pelotillera y de alfombrilla ministerial, que bien le podría haber llevado como mínimo al de teniente general), no es un ejemplo aislado. Para corroborarlo, ahí están, accesibles en nuestra sección “Quién es quien”, los apuntes biográficos de dos generales de Ejército afinados en pleitesías del mismo corte lagotero: el actual SEDCNI, Félix Sanz Roldán, y el JEME, Fulgencio Coll.

Curiosamente, ambos militares mantienen con el Gobierno presidido por Mariano Rajoy (indiferente ante la esencia de lo militar) los mismos altos cargos con los que Rodríguez Zapatero premió su reconocida y extrema sumisión profesional. Un camino de política advenediza que ya ha podrido el poder judicial y que pronto terminará de pudrir la carrera militar.

Anexo 1: Archivo pdf con nota manuscrita del general Solana

Anexo 2: Archivo pdf con nuevas notas manuscritas del general Solana

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