Parecía imposible, pero el Gobierno de Rajoy, al que no se le presume antmilitarista, lo va a conseguir. El cabreo dentro de la Institución militar es mayúsculo. Los militares están muy preocupados por todo y están pasando a ser otro sector “indignado”. Por los recortes presupuestarios que afectan a su profesión, por los recortes en sus salarios y beneficios sociales, por la inquina que detectan en las autoridades del Ministerio respecto a sus condiciones, por la formas de tratarles ante las presuntas “filtraciones” a la prensa de las descabelladas medidas que pretende el ministro,… pero también por la marcha general del país, el hundimiento de la economía y el paro, el sufrimiento de la población (es decir, de las familias de sus soldados), el desmadre autonómico y muchas otras cosas.

Por todos lados nos llega la preocupación del ministro Morenés con los comentarios que militares vierten en las redes sociales y en las publicaciones digitales, que se están convirtiendo en la auténtica prensa libre de este país, hasta el punto de que el ministro pretende endurecer el Reglamento Disciplinario para reprimir –todavía más- la expresión de los uniformados. Pero mayor preocupación empieza a levantar entre los responsables gubernamentales lo que ocurre puertas adentro de la propia Institución Militar.

Nos comentan funcionarios civiles que trabajan en el Ministerio conversaciones entre mandos militares captadas la pasada semana en los aparcamientos y otras dependencias. Al parecer, se habla descaradamente de reuniones que están teniendo entre diversos colectivos y de la necesidad de un "pronunciamiento político" conjunto de las FAS ante la dramática situación que se vive en España. Incluso suena por ahí un denominado “Movimiento de las Fuerzas Armadas”.

Esto es indicador de un estado de cabreo preocupante, más si tenemos en cuenta que parte de la policía está prácticamente en rebeldía abierta (basta leer los comunicados de los sindicatos policiales en sus páginas web). Si esto ocurre en los pasillos enmoquetados del MINISDEF, ¿se imagina el lector lo que se estará comentando en las unidades y cuarteles, por mandos naturales “menos finos” junto con sus tropas, soldados que apenas llegan a los mil euros al mes, “rebotados” porque todavía les reducen más su misérrima soldada?

No deja de ser curiosa también la creación de un denominado “Departamento de Seguridad Nacional” en el búnker de La Moncloa. ¿Para qué es necesario tamaño organismo? ¿Qué teme el Gobierno?

¿Y de que se vayan cumpliendo los hitos para el recambio de los Jefes de Estado Mayor de los tres Ejércitos sin que dichos cambios se hayan producido? Iba a ser en febrero, luego en mayo en el día de las FAS, más tarde en junio con la entrega de despachos a los nuevos cadetes… ¿Qué ocurre, no se fían de nadie para reemplazar a los actuales JEME’s? ¿No se da cuenta Rajoy de que todo esto está dando una muy mala sensación?

Demasiadas cuestiones abiertas para un Gobierno a la deriva y un ministro de Defensa más preocupado por la cartera de clientes que otra cosa. No se preocupe el Gobierno, no creemos que estemos ante “ruidos de sables”, al menos todavía. Ni siquiera ante un “15-M militar”… Pero sí convendría que abrieran una reflexión sobre cómo está tratando a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado una clase política absolutamente desprestigiada y deslegitimada ante la población.

Los cuerpos armados, sus familias y los puestos de trabajo que dependen de ellos representan a cientos de miles de compatriotas, son pueblo y surgen del pueblo. Ya no son la victoriana expresión de parte de las clases privilegiadas típico de otras épocas. Piénselo el Sr Rajoy y no juegue con fuego.

Y en medio de todos estos nubarrones, ya son muchos los que ruegan que, pase lo que pase, la unidad dentro de las Fuerzas Armadas sea incuestionable. No jodamos más las cosas.

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