Los recortes presupuestarios que el SEDEF, Pedro Argüelles, viene imponiendo en el mantenimiento de las Fuerzas Armadas, aplicando a menudo criterios de prioridad inconsecuentes, son conocidos y lamentados por muchos de nuestros lectores. Por ello, agradecerán conocer ahora el “pies en pared” que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha puesto a uno de sus proyectos de inversión preferente, ciertamente inadecuado en la presente situación de crisis, aunque acorde con el personal estilo aristocrático “negurítico” que el SEDEF comparte con el ministro de Defensa, Pedro Morenés.

Lo cuenta el periodista Carlos Segovia en “El Mundo” (25/07/2012), con precisión milimétrica:

Soraya Sáenz de Santamaría suele dirigir semanalmente con ejecutiva cordialidad la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, pero el pasado miércoles elevó el tono: “Vamos a ver señor secretario de Estado de Defensa”. Se dirigía a Pedro Argüelles, que quería aprobación para un contrato millonario de mantenimiento de aviones VIP, los que usan el Rey o Rajoy. “Este contrato es inoportuno”, sentenció la vicepresidenta. Argüelles, ex presidente de Boeing para España y con 21 años más que Soraya, no se arredró: “¿Qué es lo que está mal, señora vicepresidenta?”. Ella repuso que era inaceptable para la opinión pública cualquier gasto en “aviones VIP” en este momento. Argüelles dijo que así se denominan de toda la vida y que es necesario mantenerlos para que sigan volando. Resultado: aplazado hasta nueva orden:

Acertó la vicepresidenta con su decisión y se equivocó el SEDEF con su réplica. Sobre todo porque, hoy por hoy, en el Ministerio de la Presidencia se tiene clara constancia del escandaloso derroche generado a costa de los aviones VIP, con el record en las manos de Federico Trillo-Figueroa precisamente cuando ostentaba el cargo de ministro de Defensa.

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