El Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 13 de septiembre, publica la Resolución de 11 de septiembre de 2012, de la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas, que da cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 14.4 de la Ley 5/2006, de 10 de abril, de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los Altos Cargos de la Administración General del Estado.

Bajo tanta parafernalia semántica, se recoge la declaración oficial de derechos y bienes patrimoniales de los políticos con cargos de máximo nivel en el Gobierno. Lo que ha sorprendido en los medios civiles y militares de la Defensa es que el actual SEDEF (Secretario de Estado de Defensa), Pedro Argüelles Salaverría, aparezca en el BOE como el más rico de todos.

Su declaración de activos se eleva a 18.100.911,40 euros, marcando una diferencia de fortuna abismal sobre el resto de declarantes, a excepción de Monserrat Gomendio, actual Secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, que alcanza los 14 millones de euros. Además, Pedro Argüelles reconoce no tener pasivo alguno, es decir créditos, préstamos, deudas, etc...

Miguel Arias Cañete es el ministro del Gobierno que declara un mayor patrimonio (más de 1,7 millones de euros), seguido del ministro de Industria, José Manuel Soria, y del propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuyos patrimonios se sitúan en torno a 1,2 millones de euros.

Por el contrario, otros declarantes parecen reñidos con la fortuna y estar pasando verdaderos apuros económicos, apenas sin capacidad de ahorro después de desempeñar durante muchos años cargos de verdadera relevancia política y/o empresarial. Por ejemplo, José Luis Rodríguez Zapatero aflora un patrimonio total de apenas 130.000 euros, Manuel Chaves González otro, todavía menor, de 83.075 euros y Trinidad Jiménez declara incluso un pasivo mayor (144.000 euros) que el activo (95.396,92 euros), es decir que se encuentra económicamente quebrada…

A tenor de lo que declaran unos y otros (hay casos ciertamente muy poco coherentes con su ejercicio profesional, su evidente estatus socioeconómico e incluso sus signos externos de riqueza), cabe preguntarse si algunos ocultan al fisco parte de su patrimonio mediante artificios contables o patrimoniales y si otros, como el multimillonario Pedro Argüelles, carecen de ese asesoramiento fiscal adecuado o es que todavía tienen mayor fortuna que la declarada.

ANEXO: PDF BOE (13/09/2012) CON LA RESOLUCIÓN CITADA

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