Después del espantoso ridículo que hizo Pilar Urbano con su libro La Gran Desmemoria (Planeta, 2014), tratando de asestar un golpe de mano contra el rey Juan Carlos I, señalándole -a estas alturas de la historia- como instigador del fallido golpe de Estado del 23-F, ahora anda interesada en buscarle de nuevo las vueltas, implicándole, junto a Felipe González, en algo mucho más proceloso: nada más y nada menos que en las tropelía cometidas por los GAL.

En aquel libro, tan agresivo como tardío, subtitulado ‘Lo que Suárez olvidó y el rey prefiere no recordar’, ni corta ni perezosa, la piadosa Pilar Urbano puso en negro sobre blanco lo que dice que dijo el difunto Adolfo Suárez: que el propio Rey era el ‘Elefante Blanco’ del 23-F. Y asegurando que para Suárez estaba muy claro que aquel despropósito se gestó en Zarzuela, que el alma de la llamada ‘Operación Armada’ era Don Juan Carlos y que él en persona muñó el intento desestabilizador para colocar al general Alfonso Armada al frente de un Gobierno de concentración nacional. Ahí es nada.

Pero lo que más llamó la atención, es que esta gran ‘revelación’ (incubada durante más de treinta años) fuese publicitada justo tras el fallecimiento de quien en aquellos días aciagos de nuestra reciente historia había sido forzado a dimitir prácticamente a punta de pistola. Sin que, ahora, pudiera confirmar o desmentir como testigo de cargo las atrevidas acusaciones de Pilar Urbano, verdaderamente poco documentadas.

Y, no menos, también sorprendió que la acusación (una denuncia pública verdaderamente grave) saliera de donde salió: de la pluma de una periodista y escritora exitosa gracias a muchos tratos de favor regios y de otras instituciones inaccesibles para compañeros de profesión menos condescendientes con sus fuentes, como sucedió con su libro ‘Yo entré en el Cesid’ (Plaza & Janés Editores, 1997). Con independencia de que durante su dilatada carrera no haya dejado de bailarle el agua a la Corona, es decir de adularla, halagarla, lisonjearla y darle la razón incluso en lo que no la ha tenido.

“A mi edad no es honesto ocultar la verdad. Y el periodista tiene que contar verdaderas historias, la historia verdadera…”, aseguró Pilar Urbano como apoyo publicitario de aquel libro. Y, más o menos, es lo que dice ahora para justificar su nuevo despropósito editorial.

La realidad, según se comenta en los mentideros de los servicios secretos, sorprendidos por el afán de la Urbano en tomarles como fuente de esta extemporánea historia (¿le habrán fallado el ex “jefe Calderón”, Marta Iñiguez y los amigos que le dictaron Yo entré en el Cesid?), responde a una venganza personal de la autora contra los dos principales protagonistas de su nuevo libro por el maltrato institucional que recibió el anterior (se retiró de muchas librerías). Y también porque la Casa Real, ahora titulada por Felipe VI, la mantiene en el repudio más absoluto.

Lo cierto es que el CNI se ha interesado rápidamente en comprobar esta información cerca de las empresas editoriales más próximas a Pilar Urbano, y en alertar a los servicios jurídicos de Zarzuela sobre su posible contenido difamatorio.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

RECOMENDAMOS

El Tiempo por Meteoblue