Confidenciales

La detención en Berlín del ciudadano germano-marroquí de 56 años identificado como “Mohamed B”, sospechoso de espiar a miembros del movimiento independentista del Sahara Occidental (Frente Polisario) por cuenta de los servicios secretos de Marruecos, hecha pública el pasado 15 de febrero, supone una advertencia inequívoca de los Servicios de Inteligencia Exterior de la República Federal de Alemania (BND) sobre la necesidad de cumplir los protocolos de colaboración bilateral en materia de Inteligencia. De hecho, la detención se ha producido a los pocos días de ser arrestados otros dos sospechosos de espionaje, en este caso centrado en diplomáticos y funcionarios de la República Árabe Siria acreditados en Alemania.

La noticia publicada por el diario “El País” (01/08/2011) desvelando el contenido de un informe secreto del CNI que advertía al Gobierno sobre la financiación de las organizaciones islamistas radicales instaladas en España, ha provocado un “efecto boomerang” muy perjudicial para las expectativas españolas de negocio bilateral con los países señalados como responsables de dicho “padrinazgo”. De hecho, su inconveniencia fue comentada incluso durante las tertulias informales que se produjeron entre algunos de los empresarios españoles más activos en los mercados árabes, cuando el pasado 24 de enero fueron convocados por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, a un almuerzo de trabajo en el madrileño Palacio de Viana, durante el que recabó su colaboración precisamente para mejorar la imagen de España a nivel internacional.

La incorporación en 2009 de los misiles de crucero Taurus KEPD-350 como dotación de los sistemas de armas de la Fuerza Aérea de España, sigue preocupando hondamente a Marruecos, cuyos Servicios de Inteligencia advirtieron de inmediato la amenaza específica que suponen para los centros de interés estratégico del país.

El nombre de Ricardo Martí Fluxá ya se consideró antes de la victoria electoral del PP en las elecciones legislativas del pasado 20 de noviembre para desempeñar altas responsabilidades políticas en el nuevo gobierno que presumiblemente presidiría Mariano Rajoy.

El nombramiento de Arsenio Fernández de Mesa como director general de la Guardia Civil, cuyo curriculum vitae oficial está plagado de títulos y condiciones profesionales sobrevalorados o realmente inexistentes, en línea con la misma deplorable práctica ya ejercida por Luis Roldán (primer civil puesto al frente de la Benemérita), desató un chaparrón de contestaciones ciertamente llamativo aunque superable. Ahora, esa refriega inicial tendrá que irse atemperando, o acrecentando, a tenor de cómo responda a las exigencias del cargo.

El pasado 30 de enero, “El Confidencial Digital” citaba fuentes de la “inteligencia española” para filtrar las bases de la Directiva Anual de Inteligencia, desvelando las nuevas prioridades de trabajo del CNI: las amenazas en el Magreb, los delitos económicos y, en tercer lugar, ETA. Además, se aseguraba que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, ya había dado el visto bueno al nuevo plan de actuación de los Servicios de Inteligencia, reproduciendo las palabras que pronunció el martes precedente en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados: “Aprobaremos en febrero la Directiva Anual de Inteligencia, modernizando sus objetivos de acuerdo con las particularidades y necesidades del contexto mundial actual”.

 

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