Confidenciales

Aunque social y públicamente sea poco perceptible, no deja de ser cierto. La Constitución Española, aprobada por las Cortes Generales y ratificada por el pueblo español, que Su Majestad el Rey Juan Carlos manda a todos los españoles, particulares y autoridades, que la guarden y la hagan guardar, es vulnerada por esa misma alta magistratura al desentenderse de las sistemáticas irregularidades en el funcionamiento de las instituciones del Estado.

Parece que el espectáculo nacional en el que ha venido montando el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, iniciado con la sustitución de Carlos Dívar por Gonzalo Moliner al frente del Consejo General del Poder judicial y del Tribunal Supremo, seguido con la Ley 10/2012, de 20 de noviembre, conocida como “Ley de Tasas”, y culminado con la mayor politización que ha impuesto en el sistema judicial con la Ley Orgánica 4/2013, de 28 de junio, que modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, puede encubrir mucha más tralla política de la aparente. Y ello a pesar de haber generado ya un enfrentamiento radical con el estamento judicial y fiscal sin precedentes.

Lo advertimos hace tiempo y de forma reiterada en nuestras Newsletters semanales: al altivo, presuntuoso y soberbio ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, le había pillado el carrito del helado del ‘caso Nóos’. O sea, dinamita judicial, política y mediática en estado puro. Y señalamos también que, aprovechando otros deméritos ganados a pulso por el ministro de Justicia, el presidente Rajoy debería haberse planteado ya hace algún tiempo una reorganización de su Gobierno para quitarse de encima el problema, o mejor los muchos problemas que esta moderna versión política de Othar (el caballo tarpán de Atila del que dice la leyenda que “por donde pisaba no volvía a crecer la hierba”) guardaba en sus alforjas.

Desde que el pasado 7 de abril anticipamos en esta sección informativa que la Sociedad General de Autores de España (SGAE), presidida por Antón Reixa, seguía en entredicho, los hechos no han dejado de darnos la razón y avalar todas nuestras informaciones sucesivas.

No deseamos dar más pábulo al vergonzoso affaire de los e-mails sexuales de Iñaki Urdangarin, ya tratados en otro Confidencial publicado el pasado 7 de julio. Sin embargo, su contumaz torpeza en la gestión del ‘caso Nóos’ le ha llevado a desvelar la sorprendente implicación del Centro Nacional de Inteligencia como palanganero de su tinglado delictivo, dejando al director del Centro, Félix Sanz, y a la secretaria general, Beatriz Méndez Vigo, en una posición indeseable no como servidores del Estado sino como funcionarios públicos al servicio de intereses personales, siguiendo las prácticas espurias de épocas anteriores que tanto daño hicieron a la imagen del Servicio de Inteligencia.

El número doble, especial y súper extra XL (Julio/Agosto 2013) de Mongolia, medio que se autodefine como ‘revista satírica sin mensaje alguno’, ha causado verdaderos estragos en el entorno de la Casa Real, empezando por el rey Juan Carlos y la Reina Sofía, que ya no saben cómo afrontar todo el escarnio familiar que está produciendo el comportamiento de su yerno Iñaki Urdangarin.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, sigue actuando como ‘pisacharcos’ del Gobierno, pero en esta ocasión con suficiente justificación, al dejar en evidencia la Estrategia de Seguridad Nacional 2013 (ESN 2013) presentada el pasado 31 de mayo por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, de quien depende el Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno (DSNPG) dirigido por Alfonso de Senillosa y responsable formal de su redacción.

La reiteración con la que el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, protagoniza esta sección de Confidenciales, desde luego sin quedar jamás bien favorecido, no es producto de manía persecutoria alguna sino de su retorcida personalidad y de su incoherencia política, que llegan a límites de auténtica vergüenza ajena.

 

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