Confidenciales

Tres presuntos terroristas arrestados la semana pasada en los que las autoridades españolas consideran una de las operaciones más grandes contra Al Qaeda parecen haber estado interesados en atacar un centro comercial al que acuden habitualmente los gibraltareños.

 

Los recortes presupuestarios que el SEDEF, Pedro Argüelles, viene imponiendo en el mantenimiento de las Fuerzas Armadas, aplicando a menudo criterios de prioridad inconsecuentes, son conocidos y lamentados por muchos de nuestros lectores. Por ello, agradecerán conocer ahora el “pies en pared” que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha puesto a uno de sus proyectos de inversión preferente, ciertamente inadecuado en la presente situación de crisis, aunque acorde con el personal estilo aristocrático “negurítico” que el SEDEF comparte con el ministro de Defensa, Pedro Morenés.

Parecía imposible, pero el Gobierno de Rajoy, al que no se le presume antmilitarista, lo va a conseguir. El cabreo dentro de la Institución militar es mayúsculo. Los militares están muy preocupados por todo y están pasando a ser otro sector “indignado”. Por los recortes presupuestarios que afectan a su profesión, por los recortes en sus salarios y beneficios sociales, por la inquina que detectan en las autoridades del Ministerio respecto a sus condiciones, por la formas de tratarles ante las presuntas “filtraciones” a la prensa de las descabelladas medidas que pretende el ministro,… pero también por la marcha general del país, el hundimiento de la economía y el paro, el sufrimiento de la población (es decir, de las familias de sus soldados), el desmadre autonómico y muchas otras cosas.

Nuestros lectores conocen perfectamente los recortes presupuestarios que el SEDEF, Pedro Argüelles, viene imponiendo en los gastos corrientes de las Fuerzas Armadas. Algunos ciertamente vergonzosos, como retirar el 50 por 100 del rancho comprometido con el personal militar, impedir que la “Patrulla Águila” sobrevuele Madrid durante el homenaje ciudadano a la selección nacional de fútbol vencedora en la UEFA Euro 2012, y otros tijeretazos en materia socio-asistencial y de personal que, en términos comparativos con otras partidas, sonrojan a cualquiera.

La DGSE (Direction Générale de la Sécurité Extérieure), que es el Servicio de Inteligencia Exterior de Francia, actualmente dirigido por el prefecto Érard Corbin de Mangoux, ha recibido con sorpresa el repentino interés de España en participar en una misión militar en la República de Malí, conocido públicamente por las informaciones filtradas desde el ministerio de Defensa que dirige Pedro Morenés. De hecho, desde el 141 del Boulevard Mortier (sede de la DGSE conocida como “la Piscina”), se ha reclamado a los agregados competentes de la Embajada de Francia en Madrid la realización de un seguimiento especial del tema.


Algunos ya pensaban que nos íbamos a septiembre, pero afortunadamente se han equivocado, pues la sensación de provisionalidad que se estaba dando en cuanto a los nombramientos –que ya tocaban desde que el nuevo Gobierno asumió las funciones- de los Jefes de Estado Mayor, era claramente nociva para la Institución militar, más aún con la que está cayendo.

 

A partir de que a principios del pasado mes de mayo el líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, comenzara a disentir de la política desarrollada por Patxi López (a quien en su momento apoyó de forma incondicional para que fuera investido lehendakari), tomando como excusa las críticas que su socio parlamentario vertía contra los recortes sociales de Mariano Rajoy, no dudamos en afirmar que tal desencuentro encubría el fracaso político del plan gubernamental de reinserción de los presos etarras. Un imperdonable error que terminarían pagando sus diseñadores (los estrategas del PSOE) y quienes lo apoyaban instrumentalmente (el PP), en beneficio directo de la izquierda abertzale.

Mientras el pasado lunes 2 de julio Su Majestad el Rey y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechaban acertadamente la hazaña de la selección española de fútbol que ha supuesto ganar la Eurocopa para subirse al carro de la celebración ciudadana y de la “marca España”, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, abortaba el despegue de la “Patrulla Águila” para sobrevolar Madrid dibujando los colores de la Bandera Nacional durante la fiesta de homenaje a los jugadores españoles, que reunió a un millón de personas y que fue objeto de seguimiento televisivo en todo el mundo.

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