Pekin arremete contra EE.UU. por el despliegue de otro buque de guerra en las inmediaciones de las islas en disputa en el mar de la China Meridional.

El jueves, el destructor USS John S. McCain de la Marina de EE.UU. llegó a unos 22 kilómetros del arrecife Mischief (Meiji, en chino) bajo el argumento de un “ejercicio de libertad de navegación”. El Gobierno chino ha considerado la medida como un acto contra su seguridad nacional.

“Las acciones del destructor estadounidense han violado las leyes chinas e internacionales, además de haber dañado gravemente la soberanía y la seguridad de China”, expresó el jueves el portavoz de la Cancillería del gigante asiático, Geng Shuang.

Insistiendo en la “soberanía indiscutible” de Pekín sobre las islas en disputa “Spratley y sus aguas circundantes” expresó el descontento del Gobierno chino por lo ocurrido y señalo que Pekín abordará el tema con la parte estadounidense.

Asimismo, exhortó a Washington que respete “los esfuerzos conjuntos de los países de la región para garantizar la paz y la estabilidad en el mar de la China Meridional”. La provocación de EE.UU., reconoció el vocero, animó a China a mejorar aún más su capacidad defensiva.

Las acciones del destructor estadounidense han violado las leyes chinas e internacionales, además de haber dañado gravemente la soberanía y la seguridad de China”, expresó Geng Shuang, portavoz de la Cancillería del gigante asiático.

El diplomático corroboró que el Ejército chino envió inmediatamente buques de guerra a la zona para identificar el destructor estadounidense y enviarle una advertencia.

Tras la mencionada operación, el Ministerio de Defensa chino llamó en un comunicado a Washington a corregir sus errores y cesar las provocaciones bajo pretexto de la libertad de navegación.

China reclama la soberanía de 90 % de las islas en disputa Spratly (llamadas Nansha por China) y ha denunciado en muchas ocasiones que la Casa Blanca trata de convertir la región en un arsenal militar con el fin de impulsar sus intereses unilaterales.

EE.UU., a su vez, critica la construcción de islas artificiales en el mar de la China Meridional por Pekín y asegura que pueden ser utilizadas para restringir la libertad de navegación, mientras China reitera que la construcción no afecta al tránsito marítimo.

El secretario norteamericano de Defensa, James Mattis, aseguró en junio que EE.UU. y China “están abocados a competir”.

Un destructor de EE.UU. navega cerca de las islas en disputa en el mar de la China

Un destructor de la Armada de Estados Unidos ha llevado a cabo una "operación de libertad de navegación", acercándose a tan solo 12 millas náuticas de una isla artificial construida por Pekín en el mar de la China Meridional, informa Reuters citando a funcionarios estadounidenses.

La operación se produjo mientras el Gobierno del presidente Donald Trump busca la cooperación china para manejar la crisis en la península coreana y podría complicar los esfuerzos para asegurar una posición común, apunta la agencia.

Los funcionarios, hablando bajo condición de anonimato, especificaron que el destructor USS John S. McCain navegó cerca del arrecife Reef en las islas Spratly, archipiélago ubicado en el mar de la China Meridional, y cuya soberanía ha generado disputas entre Pekín y sus vecinos.

Se trata de la tercera "operación de la libertad de navegación" realizada durante la presidencia de Trump. Ni el Ministerio de Defensa de China ni su Ministerio de Relaciones Exteriores respondieron inmediatamente a una solicitud de comentarios por parte de la agencia.

Las islas de la discordia

Estados Unidos ha criticado la construcción de islas e instalaciones militares por parte de Pekín en el mar de la China Meridional, argumentando que estas podrían ser utilizadas para restringir la libertad de navegación. Además, en conformidad al fallo del tribunal de La Haya de julio del 2016, Washington ha reiterado en numerosas ocasiones que China no tiene "derecho histórico" sobre los territorios en disputa.

El Gobierno de Trump, por su parte, ha prometido llevar a cabo operaciones más grandes en el mar de la China meridional. En julio, un buque de guerra estadounidense navegó cerca de una isla en disputa reclamada por China, Taiwán y Vietnam.

Las islas demandadas por Pekín en el mar de la China Meridional, a través del cual pasan anualmente cerca de 5.000 millones de dólares en transacciones navieras, son disputadas por parte de Brunéi, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam.

China no permitirá que EEUU y Seúl ataquen Pyongyang primero

China permanecerá neutral si Corea del Norte inicia una guerra contra EE.UU., pero reaccionará en caso de que Washington sea primero en atacar.

El diario estatal chino The Global Times, en su edición de este viernes citado por la agencia de noticias británica Reuters, ha subrayado la necesidad de que Pekín deje claro su postura ante cualquier medida que ponga en riesgo sus intereses nacionales.

“China debe aclarar que se mantendrá neutral si Corea del Norte inicia el lanzamiento de misiles y amenaza el territorio norteamericano. Sin embargo, si EE.UU. y Corea del Sur llevan a cabo un ataque e intentan derrocar el régimen norcoreano o cambiar el esquema político en la península de Corea, China lo impedirá”, detalla.

Reconociendo que Pekín no puede convencer ni a Washington ni a Piongyang para que retrocedan en sus posiciones, ha recalcado que las autoridades chinas deben dejar clara su postura a todas las partes: “Ellos tienen que entender que China responderá con mano dura cuando sus acciones arriesguen los intereses nacionales del país”, apostilla.

China debe aclarar que se mantendrá neutral si Corea del Norte comienza a lanzar misiles y amenaza el territorio norteamericano. Sin embargo, si EE.UU. y Corea del Sur llevan a cabo un ataque e intentan derrocar el régimen norcoreano o cambiar el esquema político en la península de Corea, China lo impedirá”, detalla el diario estatal chino The Global Times.

De igual forma, ha aseverado que Pekín se opondrá firmemente a cualquier país que quiera cambiar el ‘statu quo’ de una zona en que China mantiene sus intereses nacionales.

“La península coreana es una región donde convergen los intereses estratégicos de todas las partes y ninguna debe tratar de dominarla de manera absoluta”, finaliza el rotativo.

La península de Corea vive momentos de alta tensión entre Washington y Pyongyang, desatada por el aumento de la presencia militar estadounidense en la zona, las maniobras militares conjuntas Washington-Seúl y las pruebas de misiles balísticos de Corea del Norte.

La Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, no ha descartado la opción militar contra Pyongyang, pero ha pedido a China que le ayude a presionar al Gobierno del líder norcoreano, Kim Jong-un, que ha realizado en los últimos meses varios ensayos de misiles.

Pekín, por otra parte, pidiendo una solución moderada y pacífica a la crisis norcoreana y posiblemente por el temor al estallido de una guerra entre Washington y Pyongyang, aseguró el pasado mes de abril que no permitirá que Estados Unidos ataque a Corea del Norte.

Jefe del Pentágono ve ‘catastrófica’ guerra nuclear con Pyongyang

El Pentágono asegura estar preparado para responder las amenazas de Corea del Norte, no obstante advierte que una guerra nuclear resultaría ‘catastrófica’.

El Ejército de Estados Unidos está "preparado" para responder a las amenazas de Corea del Norte, aunque "mi cartera, mi misión, mi responsabilidad es tener opciones militares listas por si fuera necesario", dijo el jueves el Secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, en una audiencia en la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU. según recoge la cadena de televisión CNBC.

Sin embargo, insistió en la vía del diálogo como la mejor opción para arreglar las cosas con Corea del Norte y evitar una confrontación nuclear de la que advirtió resultaría ‘catastrófica’.

“La tragedia de la guerra es suficientemente conocida. No necesita otra caracterización más allá del hecho de que sería catastrófica”, enfatizó.

Alejándose un tanto del tono del presidente Trump, quien dijo que Estados Unidos respondería a las provocaciones norcoreanas con "fuego y furia", Mattis reiteró que la diplomacia es la forma más óptima para frenar la amenaza que supone el programa balístico y nuclear de Corea del Norte y resaltó la importancia del voto unánime del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) de imponer sanciones económicas a Corea del Norte.

La tragedia de la guerra es suficientemente conocida. No necesita otra caracterización más allá del hecho de que sería catastrófica”, enfatizó el Secretario de Defensa estadounidense, James Mattis.

En este sentido alabó la labor ejercida por la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, por haber logrado la aprobación del paquete de sanciones contra Pyongyang por parte del CSNU.

"El voto unánime para aprobar la resolución no tuvo lugar por accidente", aseveró. Washington se ha enfrentado a "la amenaza de forma diplomática y efectiva", añadió Mattis.

Tras las amenazas de “fuego y furia” de Trump, Corea del Norte reaccionó anunciando que planteaba la posibilidad de utilizar misiles balísticos de medio alcance para atacar las inmediaciones de las bases militares estadounidenses en Guam, si Washington lleva a cabo alguna acción provocadora.

La polémica advertencia de Trump levantó críticas incluso en Washington. El senador republicano John McCain criticó la actitud y pidió a Trump que no amenazara si no estaba "listo para actuar".

Australia apoyará a EEUU en caso de un ataque de Corea del Norte

MOSCÚ (Sputnik) — Australia acudirá en ayuda de EEUU en caso de que Corea del Norte ataque cualquier objetivo estadounidense, declaró el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull.

"Tenemos el acuerdo del ANZUS (acrónimo de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos) y si tiene lugar un ataque contra Australia o EEUU (…) cada uno de nosotros acudirá en ayuda del otro", afirmó el jefe de Gobierno australiano, citado por el periódico Sydney Morning Herald.

Turnbull advirtió que "si Corea del Norte lanza cualquier tipo de ataque, se activarán los estatutos del ANZUS y Australia acudirá en ayuda de EEUU".

El rotativo señaló que esto significaría que Canberra activaría por segunda vez en la historia este acuerdo.

En 2001 el primer ministro John Howard propuso a Washington cumplir sus compromisos de alianza tras los atentados del 11 de septiembre a las torres gemelas de Nueva York.

No obstante, Turnbull descartó que el Gobierno estudiase emplazar en el país sistemas de defensa antimisil similares al THAAD, puesto que estos sistemas están concebidos para proteger una extensión limitada de territorio.

Corea del Norte, que realizó en lo que va de año once pruebas de misiles balísticos incluyendo dos de largo alcance supuestamente capaces de alcanzar el territorio de EEUU, amenazó esta semana con lanzar un ataque de advertencia disparando sus proyectiles hacia la isla de Guam, donde se encuentran varias bases norteamericanas.

Por su parte, Trump afirmó que Washington respondería con "fuego y furia" a Pyongyang y recordó que su primera orden ejecutiva fue la de modernizar el arsenal nuclear de EEUU, que es "más poderoso ahora que nunca".

La isla de Guam, las bases de EEUU y Corea del Norte

MOSCÚ (Sputnik) — La Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA, por sus siglas en inglés) comunicó que Pyongyang estudia atacar con misiles la base militar de EEUU en la isla de Guam.

En respuesta, el presidente Donald Trump amenazó a Corea del Norte con "fuego y furia" si desafía a Estados Unidos.

 

La isla de Guam aloja una serie de instalaciones militares norteamericanas, incluidas la base aérea de Andersen y la base naval Guam en el puerto de Apra.

Ubicada en la parte oeste del Pacífico, Guam es la más grande de las Islas Marianas: tiene una superficie de unos 550 kilómetros cuadrados.

La isla fue descubierta por el portugués Fernando de Magallanes el 6 de marzo de 1521 durante su primera circunnavegación al mundo. En 1565 se convirtió en colonia de España.

Como resultado de la guerra entre España y Estados Unidos de 1898, Guam pasó a pertenecer a EEUU.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Guam fue el primer territorio estadounidense ocupado por Japón en 1941. EEUU recuperó el dominio tras una operación militar realizada entre julio y agosto de 1944.

Hasta el fin de la guerra Guam fue una importante base aérea y naval de EEUU desde la cual despegaban aviones para atacar objetivos en Japón.

Terminada la segunda contienda mundial, se convirtió en la mayor punta de lanza estratégica de EEUU en el Pacífico.

Actualmente Guam posee el estatus de territorio no incorporado a EEUU y tiene su capital en Agaña.

Según los datos de julio de 2016, la población de la isla supera los 162.000 habitantes. Los nativos —chamorro— constituyen el 37% de la población, en la isla vive un gran número de oriundos de Filipinas.

El idioma oficial es el inglés junto al chamorro. El 85% son católicos.

El jefe de Estado es el presidente de EEUU.

El 'agua fría' de China para las 'cabezas calientes' de EEUU

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La creciente tensión y los múltiples desacuerdos entre los jugadores globales ya llevaron a fuertes declaraciones, comparables con amenazas directas. Quizás la más preocupante fue la reciente declaración de un general de EEUU sobre un hipotético ataque nuclear contra China.

En realidad, la noción de un conflicto nuclear empezando con el lanzamiento de misiles, dominante en la época anterior, ahora es obsoleta, afirma el experto militar ruso Iván Plejánov en su artículo para Sputnik.

Al contrario: los analistas militares coinciden en que las partes beligerantes se abstendrán de recurrir a la 'última solución' hasta el final, empleando sanciones, ciberataques y otras medidas asimétricas hasta que todas las opciones se agoten, apunta el autor.

La penúltima medida será la guerra convencional, dominada hoy día por armas de alta precisión aptas para desmantelar rápidamente la capacidad bélica del enemigo.

Así, los misiles de crucero actualmente representan una amenaza casi igual a las armas nucleares.

China, 'encantada' por los misiles

Plejánov cita el informe del Centro para la Nueva Seguridad de EEUU (CNAS, por sus siglas en inglés) dedicado al estado del programa de misiles no nucleares de China.

Los autores recuerdan que el Gobierno chino tomó nota de la exitosa invasión de EEUU en Irak, facilitada por el uso de misiles de crucero de alta precisión.

Por eso Pekín dio impulso al programa de misiles de crucero y misiles balísticos de corto alcance, sin enfocarse exclusivamente en las armas de detención estratégica de largo alcance.

Ahora, según las estimaciones del Pentágono, China posee unos 1.500 misiles balísticos de corto y largo alcance y unos 300 misiles de crucero. La precisión de estos proyectiles también aumentó, alcanzando entre 5 y 10 metros de desviación máxima.

Además, los militares del país asiático organizan simulacros regulares que consisten en ataques con misiles contra los polígonos que imitan de cerca las bases militares de EEUU y Japón en la región.

El golpe relámpago preventivo

El informe del CNAS supone que un ataque preventivo con misiles contra los objetos militares de EEUU puede ser "una realidad", especialmente si China "considera sus intereses estratégicos como amenazados".

Por otro lado, los propios analistas del Centro reconocen que Pekín no se someterá a un ataque militar antes de agotar todas las medidas de disuasión disponibles y ofrecer al oponente la posibilidad de retirarse.

"Presionar a China al punto de que lance misiles requerirá de un 'esfuerzo extra'. Por ejemplo, una brusca concentración de fuerzas de EEUU cerca de Taiwán en caso de una agudización de la situación con la isla puede servir de pretexto", teoriza Plejánov.

No obstante, el mero hecho de que China posea la posibilidad de destruir las bases de EEUU en la región cambia 'las reglas de juego' para los norteamericanos en Asia.

"Los estadounidenses entienden que en los primeros minutos de un 'conflicto caliente' los misiles chinos podrán 'saturar' sus defensas antiaéreas, bloquear los buques de guerra en los puertos japoneses, hacer inoperables todas las pistas de despegue de sus aeródromos y destrozar todos sus puestos de mando y centros logísticos", nota el autor.

Así, Washington podría estar obligado a revisar sus pretensiones de dominio militar y político en el Pacífico, concluye el autor.


Análisis: EU, Rusia y China exhiben su musculatura militar

Alfredo Jalife

Un editorial serenamente realista del portal chino Global Times explaya que la “querella política deja a la política exterior de EU sin rumbo ( https://goo.gl/bdUF7J)”.

El editorial marca cómo la errática política del Congreso con sanciones estrafalarias está empujando a China, Norcorea e Irán a los brazos de Rusia. Curiosamente, con la exclusión de Irán a quien no citó, esta fue la misma percepción del presidente deslactosado Trump, plenamente secuestrado por el Deep State y su golpe militar blando en la Casa Blanca ( https://goo.gl/8s7mX2).

El portal sentencia que las estrategias foráneas de EU son autocontradictorias y el núcleo del equipo del gabinete parece estar en desacuerdo uno con el otro en temas cruciales como el contencioso nuclear de Norcorea.

EU parece estar irritable (sic), arrogante, desbrujulado (sic) e imprudente, a grado tal que no solamente sus rivales y competidores exhiben profunda preocupación por su conducta, pero también sus aliados (sic) se quejan de su accionar, para el portal que juzga que las élites de EU son narcisistas (sic). Creen que EU debe sancionar a Moscú y no debe dejar a Beijing fuera, y que Norcorea e Irán son sus próximos objetivos, con la notable salvedad de que EU no es capaz de conseguir todos (sic) sus objetivos.

El acercamiento entre los presidentes Trump y Putin ha sido saboteado por el Deep State, mientras que China y EU se comportan como una pareja que comparte la misma cama pero que tienen sueños diferentes.

Para el portal la puerta para mejorar las relaciones de EU y Rusia se cerraron. ¡Uf!

Rusia replicó con la expulsión masiva de 755 funcionarios de la embajada de EU, mientras el primer ministro Medvedev, considerado pro-occidental, fustigó en su Facebook la guerra económica de EU contra Rusia y proclamó que el daño de las sanciones duraría varias décadas.

En la perspectiva de la relación triangular de China/EU/Rusia, Global Times aduce que China y Rusia pueden tener el mayor denominador común ya que mientras China y Rusia mantienen su asociación integral estratégica de coordinación, será suficiente para lidiar con los desafíos de EU.

Alega que EU no mejorará fundamentalmente sus relaciones con Beijing o Moscú, pero tampoco ofenderá a los dos.

Señala que la nueva oleada de sanciones del Congreso no tendrá demasiado efecto real (sic) y solamente perpetuará el punto muerto entre EU y Rusia.

La rivalidad de EU y Rusia es geopolítica, mientras que las fricciones entre China y EU provienen básicamente del comercio, pero China y Rusia tienen un peso específico frente a EU, y conforme Beijing y Moscú se tornan estratégicamente más cercanos, tendrán un poder de disuasión frente a EU.

¿Son tan miopes los zelotes del Congreso de no percatarse que están aislando a su país del concierto universal?

El portal chino concluye que en el futuro previsible, las relaciones de China y Rusia mejorarán, mientras que las de EU y China tendrán altibajos, pero que China será capaz de manejar.

Li Xin comenta que las tensiones de China con EU constituyen una oportunidad (sic) para construir los lazos de Beijing y Moscú, y exhorta a que “China considere ayudar a Rusia para lidiar con el impacto de las sanciones de EU: desde la creación de una zona de libre comercio hasta una ruta de la seda polar a lo largo de la ruta norteña (sic) en el Ártico ( https://goo.gl/ZKdvsH)”.

Trump culpó al Congreso de haber llevado las relaciones con Rusia a sus “niveles más bajos y peligrosos ( https://goo.gl/5F1Czr)”. Lo peor del caso es que Trump no tuvo más opción que firmar la enmienda de un Congreso pugnaz que declaró la guerra económica a Rusia.

Wang Cong, de Global Times, “advierte del daño a las economías de EU y China, y urge al diálogo cuando Trump amaga abrir una amplia investigación contra las prácticas comerciales de China bajo la ley doméstica sección 301 de la Enmienda Comercial de 1974 que puede desembocar en abruptas tarifas o restricciones a las importaciones chinas, ante lo cual “China no se mantendrá ociosa ( https://goo.gl/9f4Egs)”.

Guerra económica del Congreso contra Rusia y guerra comercial de Trump contra China, la mayor potencia mercantil y económica (medido por poder adquisitivo de su PIB) del mundo.

China repudió en forma vehemente las sanciones de EU a Rusia, Irán y Norcorea ( https://goo.gl/q6Mc9u).

Los expertos chinos juzgan que las punitivas medidas mercantiles, para no decir bélicas, de EU tendrían un impacto limitado (sic) en la economía china, pero revertirían la tendencia positiva de la relación bilateral.

Sin contar que las recientes sanciones contra Rusia tienen como daño colateral, si es que no es deliberadamente su objetivo principal, impedir el transporte de gas ruso, mucho más barato, a Europa a la que se pretende arrodillar para comprar el más caro gas estadunidense proveniente del deletéreo fracking, llama la atención la ofensiva global –sea del Congreso, sea del mismo Trump– en varios puntos del planeta, cuando las cifras de empleo han mejorado sustancialmente y el índice Dow Jones rompe su récord en forma antigravitatoria.

En forma destacada, el portal Breitbart, muy cercano a Trump, comenta el elogio de Global Times al secretario de Estado, Rex Tillerson, quien sentenció que EU no busca el cambio de régimen de Norcorea, ni el colapso del régimen, ni la justificación para enviar al ejército de EU al norte del paralelo 38.

La declaración de Tillerson pareció más bien un acto de contrición a Norcorea: “No somos sus enemigos, no somos su amenaza.Pero están exhibiendo una amenaza inaceptable para nosotros y tenemos que responder ( https://goo.gl/SmgHhw)”.

Quizá se trate de una política deliberada, el famoso abordaje de la “teoría del loco ( https://goo.gl/NJCvsj)”, pero la cacofonía diplomática de EU parece provenir de un manicomio con diferentes tipos de garrotes y zanahorias: desde el pugnaz senador Lindsay Graham –quien afirma que Trump le confirmó que borraría del mapa a Norcorea– pasando por la amazona embajadora en la ONU, Nikki Halley, hasta la tersura de Tillerson.

¿A cuál de estas voces tan disonantes escucharán China y Norcorea, no se diga Rusia?

Sea lo que fuere, en una perspectiva del triángulo estratégicode EU/Rusia/China, resaltó que ni el zar Vlady Putin ni el mandarín Xi se dejaran intimidar por las bravatas evisceradas de Trump y/o el Congreso.

Lamentablemente, como comenta el mandarín Xi, el mundo no está seguro en este momento cuando las tres súper potencias exhibieron en la misma semana su musculatura bélica: después de las pruebas de misiles por Norcorea, dos bombarderos de EU B-1B (susceptibles de transportar armas nucleares) cruzaron la península coreana; el mandarín Xi se vistió de general para supervisar la impactante parada militar del aniversario 90 del Ejército de Liberación del Pueblo; y el zar Vlady Putin ostentó en forma simultánea el poderío naval (50 buques de guerra y submarinos) de Rusia en San Petersburgo, Crimea y en la base rusa en el puerto sirio de Tartús.

La única buena noticia es que tanto el Congreso como Trump se fueron de vacaciones.

Análisis: ¿Se hace Trump el loco en la crisis con Corea del Norte?

Francisco Herranz

MADRID (Sputnik) — ¿Quién asesora a Donald Trump? El presidente de Estados Unidos tiene una cohorte de consejeros altamente especializados, personas de su confianza, que le dicen en privado lo que conviene o no hacer en un asunto concreto.

Ahí está el teniente general Herbert Raymond McMaster, asesor de Seguridad Nacional. O el estratega jefe Steve Bannon, el más poderoso de todos ellos, quien trabaja en la ejecución de la agenda a largo plazo de la Administración y en todos los temas críticos. O su yerno Jared Kushner. En general, Trump se ha venido rodeando de una mezcla de políticos fuera de lo corriente, con mucha experiencia en el sector privado, y aliados del 'establishment' republicano, incluidos algunos halcones de la era de George Bush hijo.

Según los medios de comunicación locales, McMaster y Bannon han empezado a enfrentarse por sus puntos de vista distintos, concretamente a propósito de la estrategia que están aplicando las Fuerzas Armadas estadounidenses en Afganistán, donde libran una guerra desde hace casi 20 años ininterrumpidos.

Precisamente en este delicado contexto de lucha de influencias ha ido creciendo la tensión con Corea del Norte. El todopoderoso líder de Pyongyang, Kim Jong-un, ha fomentado el desarrollo de proyectiles balísticos capaces de golpear territorio norteamericano. Pese a su aislamiento internacional y la escasez crónica de recursos, los técnicos norcoreanos han realizado con inusitado éxito varias pruebas de misiles de largo alcance que han despertado el temor en Washington, Tokio y Seúl. Sus proyectiles parecen fabricados para portar cabezas nucleares, lo que abre un escenario indeseable.

Y entonces llegó la soflama de Trump: "Sería mejor que Corea del Norte no amenazase a Estados Unidos. Se encontrarán con un fuego y una furia como el mundo nunca ha visto".

La advertencia del comandante en jefe es una destacable escalada de la retórica militar con pocos precedentes en la historia reciente de ese país. Es cierto que el presidente Bill Clinton contempló a principios de 1994 el uso de la fuerza contra los norcoreanos, pero las duras palabras de Trump recuerdan más el tono y la cadencia de las pronunciadas en agosto de 1945 por el presidente Harry Truman en un mensaje donde anunciaba que EEUU había lanzado una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima y exigía a los japoneses que se rindieran, porque, si no lo hacían, "pueden esperar una lluvia de ruina desde el aire, de lo que no se ha visto en esta tierra".

Parece que Trump buscaba el paralelismo histórico, aunque el influyente diario The New York Times —embarcado en una especie de cruzada contra él— sostiene que la amenaza fue "improvisada". Lo cierto es que resulta difícil pensar en un presidente que use un lenguaje tan drástico como él para gestionar una crisis. Los jefes de Estado suelen emplear habitualmente un lenguaje más moderado en público que en privado, porque temen —con razón— que sus palabras puedan avivar un conflicto o servir de coartada para provocar otro. Pero eso no rige para el actual inquilino de la Casa Blanca.

Truman difundió su ultimátum en un tiempo en que EEUU superaba militarmente de forma abrumadora a Japón, país que no tenían armas atómicas. El aviso de Trump, sin embargo, tiene como objetivo un Estado, amigo de China, que ha desarrollado armas nucleares y está probando misiles balísticos intercontinentales. Las circunstancias son complemente distintas.

Trump nos tiene más que acostumbrados a un lenguaje directo e incluso agresivo, lleno de amenazas y descalificaciones a sus adversarios, donde Twitter se ha convertido en un ariete poderoso. Hasta ahora había sido un poco más cuidadoso en el terreno internacional, consciente de las consecuencias. Con respecto a Corea del Norte, solo había llegado a ridiculizar a Kim después de uno de los ensayos misilísticos, cuando dijo: "¿No tiene este chico nada mejor que hacer con su vida?" El salto de ahora resulta enorme y da un poco de vértigo.

A modo de iracunda reacción, las autoridades de Corea del Norte afirmaron que estaban considerando "cuidadosamente un plan operativo" para atacar preventivamente la isla de Guam, situada en el Océano Pacífico y habitada por 165.000 personas.

Guam es territorio estadounidense, pero mantiene un estatus político especial similar al de Puerto Rico (sus ciudadanos tienen la nacionalidad pero no pueden votar en las presidenciales y disponen de un representante en el Capitolio sin derecho a voto). La isla es una pieza clave en el entramado militar de EEUU en esa región, pues cuenta con dos bases, una aérea en el norte (que suele alojar los bombarderos estratégicos B-1B con capacidad nuclear), y otra más naval en el sur. Situada a 3.500 kilómetros de Corea del Norte, se encontraría pues al alcance de los misiles Hwasong-12 de Kim Jong-un.

La citada división entre los asesores y consejeros de Trump también se vive en relación a este espinoso tema geoestratégico. Mientras que los veteranos McMaster y el secretario de Defensa, Jim Mattis, consideran que Corea del Norte es una seria amenaza que requiere una respuesta firme, Bannon y el ala nacionalista piensan que todo esto no es más que una parte del conflicto con China y que Trump no debería dar más importancia a alguien como Kim Jong-un, a quien toman como un déspota inestable y malvado.

Algunos analistas en seguridad e inteligencia, como el español Pedro Baños, ya opinan que Trump está usando una vieja treta, la denominada "estrategia del hombre loco", una arriesgada forma de hacer política exterior que Richard Nixon se sacó de la manga durante el apogeo de la Guerra Fría.

En octubre de 1969, la Administración Nixon indicó a la Unión Soviética que "el hombre loco estaba suelto", cuando las tropas de EEUU fueron puestas en alerta global de preparación para la guerra (sin el conocimiento de la mayoría de la población norteamericana) y los bombarderos armados con artefactos termonucleares en sus bodegas hicieron recorridos próximos a la frontera soviética durante tres días consecutivos.

La Casa Blanca empleó esta peligrosa estrategia para obligar al Gobierno comunista norvietnamita a negociar el final de la Guerra de Vietnam. Por ejemplo, diplomáticos como Henry Kissinger camuflaron la incursión de 1970 en Camboya como un síntoma de la supuesta inestabilidad de Nixon.

El problema es que Trump no es Nixon ni Corea del Norte es la Unión Soviética.

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