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El ministro de Relaciones Exteriores de Francia compartió los detalles de la la misión humanitaria, que su país había organizado para ayudar a los residentes de Nagorno-Karabaj . Se trata de enviar cirujanos y equipos médicos y quirúrgicos a la región.

Estados Unidos , a su vez, se ha limitado completamente a destinar cinco millones de dólares al Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones no gubernamentales que brindan asistencia a las personas afectadas por la reciente exacerbación del conflicto.

La aparente falta de entusiasmo de París y Washington por el asentamiento de Karabaj, tanto en retórica como en acciones, confirma la corrección de Sergei Lavrov , quien mencionó su demostración de «orgullo herido».

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, dijo lo mismo, y señaló irónicamente que Estados Unidos y Francia «, aunque tardíamente, también expresaron su actitud positiva» hacia el acuerdo alcanzado.

Un portavoz del presidente turco dijo que Occidente, representado por la OTAN y la UE, durante treinta años no ha podido presentar «propuestas concretas y realistas» sobre el enfrentamiento de Karabaj, mientras que Rusia y Turquía han podido «alcanzar un entendimiento mutuo».

Comenzaron a escribir de inmediato que los acuerdos sobre Nagorno-Karabaj resultaron ser una derrota dolorosa para Occidente, especialmente para Estados Unidos y Francia, que junto con Rusia son copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE para encontrar formas de resolver pacíficamente este conflicto.

Si crees a los periodistas de The National Interest, Occidente estuvo dormido esta vez. Para él, tanto la reanudación de las hostilidades como el acuerdo firmado que trajo fuerzas de paz rusas a la región fueron una sorpresa. La publicación culpó del incidente a la inteligencia estadounidense, que, según su información, ni siquiera pudo obtener información sobre las negociaciones entre Putin y Erdogan, y el resultado fue un sensible debilitamiento de la posición estadounidense en la región.

Sin embargo, en realidad la situación es aún peor, ya que la posición de «la inteligencia no ha funcionado bien» permite encubrir la naturaleza mucho mayor del fracaso de Estados Unidos en toda esta historia.

El arreglo de Karabaj, a pesar de la naturaleza relativamente local del conflicto, marca una etapa fundamentalmente nueva en los cambios por los que atraviesa el sistema político mundial. Esta fue la primera vez que se descubrió que Estados Unidos y Europa eran socios innecesarios y no deseados a la vez para todas las partes involucradas.

Como ejemplo expresivo de este enfoque, podemos recordar el episodio de Crimea en la primavera de 2014, cuando el ejército ucraniano intentó «asaltar» una instalación militar rusa gritando «Estados Unidos está con nosotros». Esto, por supuesto, parece ridículo, pero al mismo tiempo refleja con mucha precisión la forma de pensar de un número significativo de personas, incluidas las de alto rango, en todo el planeta, desde Bielorrusia hasta Venezuela, desde Siria hasta Hong Kong.

El actual asentamiento de Karabaj resultó ser único, ya que Occidente fue aislado de inmediato por todas las partes participantes. Esto es tanto más impresionante cuanto que el proceso de negociación claramente no fue fácil, lo que se reflejó en las declaraciones oficiales de las capitales involucradas, que fueron mutuamente bastante duras en algunos lugares.

Sin embargo, en lugar de, según la tradición mundial establecida, arrastrar a Estados Unidos o Europa a participar para fortalecer su posición, todos se adhirieron unánimemente a la convicción de que «lo resolveremos entre nosotros».

No es sorprendente que los estadounidenses prefieran culpar al incidente como una falla accidental de inteligencia. Esto es más simple y más cómodo que la comprensión y, sobre todo, el reconocimiento público de que, de hecho, el asentamiento en Nagorno-Karabaj significa otro cambio tectónico en el sistema político mundial, privando gradualmente a Estados Unidos y a Occidente en su conjunto de su estatus exclusivo en él.

Análisis: Victoria de Londres y Ankara en el Alto Karabaj, derrota para Soros y los armenios

Thierry Meyssan

Después de haber planificado la guerra en el Alto Karabaj, el Pentágono se vio burlado ‎por sus aliados británicos. Pero a las potencias no les importan ‎los muertos de ese conflicto. A fin de cuentas, Londres y Ankara restablecen su ‎alianza histórica, Washington y Moscú no ganan nada, pero George Soros y ‎sobre todo los armenios han perdido mucho. ‎

Al cabo de 44 días de guerra en el Alto Karabaj, la República de Armenia tuvo que firmar ‎un alto al fuego con Azerbaiyán, aceptando así la pérdida de una parte de los territorios ‎en disputa. ‎

Sin embargo, como habíamos señalado desde este sitio web, en forma de interrogación, el plan ‎inicial de Estados Unidos preveía empujar a Turquía a cometer un error, propiciando una masacre ‎contra la población armenia, lo cual justificaría una intervención, el derrocamiento del presidente ‎turco Recep Tayyip Erdogan y sólo entonces restaurar la paz [1].‎

Pero ese plan no funcionó. Tras esa maniobra se escondía una estratagema británica. ‎Por debajo de la mesa, Londres aprovechó la confusión creada por la elección presidencial ‎estadounidense para darle el esquinazo a Washington. Utilizó la situación para tratar de privar ‎a Rusia de la carta del Alto Karabaj y volver al «Gran Juego» del siglo XIX [2], cuando los británicos ‎eran aliados del imperio otomano contra la Rusia zarista. Pero Moscú se dio cuenta e impuso a ‎los contendientes el alto al fuego para detener la maniobra de la masacre. ‎

1- El «Gran Juego»

A lo largo del siglo XIX, los imperios británico y ruso rivalizaron encarnizadamente por el control ‎del Cáucaso y de toda Asia Central. Aquello se conoce en Inglaterra como el «Gran Juego» y ‎en Rusia como el «Torneo de las Sombras». ‎

Rusia comenzó a ganar la partida cuando logró apoderarse del Alto Karabaj. El efecto de dominó ‎iniciado con aquella conquista le permitió extender su control al Cáucaso. ‎

Debido a ese precedente histórico, en Londres piensan que recuperar hoy el Alto Karabaj ‎permitiría al Reino Unido socavar la influencia de Moscú en el Cáucaso y después en toda ‎Asia Central. ‎

El primer ministro británico, Boris Johnson, se considera el continuador de la política imperial de ‎Winston Churchill [3] y acaba de dar ‎a conocer un costoso plan de modernización de las fuerzas armadas británicas [4].‎

En aras de volver al «Gran Juego», Boris Johnson puso al director general del ministerio ‎de Exteriores, Richard Moore, a la cabeza del MI6 (el servicio de inteligencia británico para ‎el exterior). Es importante saber que este nuevo jefe del MI6, fue embajador de Su Majested ‎en Ankara, habla turco con soltura y sostiene una amistad personal con el presidente turco ‎Recep Tayyip Erdogan. Su nominación como nuevo director del MI6 fue el 29 de julio de 2020, ‎pero Richard Moore no asumió ese cargo hasta el 1º de octubre… 4 días después del inicio de la ‎ofensiva de Azerbaiyán en el Alto Karabaj. ‎

2- El papel de Richard Moore, nuevo director del MI6

Richard Moore es además un amigo personal del príncipe Charles, quien a su vez encabeza el ‎Centro de Estudios Islámicos de Oxford (Oxford Centre for Islamic Studies) donde se forman los ‎intelectuales de la Hermandad Musulmana… desde hace 25 años. El ex presidente de Turquía, ‎Abdullah Gul es miembro del consejo de administración de ese centro.‎

Siendo embajador británico en Ankara –desde 2014 hasta 2017–, Richard Moore acompañó al ‎presidente turco Erdogan en el proceso que lo llevó convertirse en el protector de la Hermandad ‎Musulmana. ‎

En 2014, Richard Moore también desempeñó un papel en la retirada británica de la guerra ‎contra Siria. Londres no tenía intenciones de mantenerse en un conflicto en el que se había ‎implicado para llevar adelante sus propios objetivos coloniales pero que se había convertido en ‎una operación del imperialismo estadounidense basada en la aplicación de la estrategia ‎Rumsfeld/Cebrowski ‎ [5]‎.‎

En las últimas semanas, el nuevo jefe del MI6 viajó a Egipto y Turquía. El día que Rusia impuso el ‎alto al fuego a las partes beligerantes en el Alto Karabaj –el 9 de noviembre– Richard Moore ‎estaba en El Cairo para reunirse con el presidente egipcio al-Sissi. Y el 11 de noviembre estaba ‎en Ankara. Oficialmente, no se entrevistó allí con su viejo amigo, el presidente Erdogan, sino ‎sólo con su portavoz, en el palacio presidencial [6]. ‎

3- Soros no cuenta para los Estados

En la guerra que Azerbaiyán y Turquía reiniciaron en el Alto Karabaj, Washington creyó poder ‎contar con el presidente de la República de Armenia, Armen Sarkissian, y con el primer ministro ‎armenio, Nikol Pashinian, conocido como uno de los hombres del magnate estadounidense ‎George Soros [7] para utilizarlos como carnada.‎

George Soros es un especulador estadounidense que sigue su propia agenda política, pero trabaja ‎en coordinación con la CIA [8]. Pero los británicos no ven a Soros con tan buenos ojos ‎como la CIA –es importante recordar que Soros debe su fortuna a una gran operación contra la ‎libra esterlina, con la que provocó el “miércoles negro” del 16 de septiembre de 1992. Aquella operación le valió a Soros ser llamado «el hombre que quebró el Banco de Inglaterra». ‎

4- El doble juego británico

Londres comenzó dejando actuar a Washington. Los estadounidenses incitaron la «Nación de ‎Dos Estados» (Turquía y Azerbaiyán) a abrir las hostilidades contra la República de Artsaj, ‎el Estado proclamado por la población armenia del Alto Karabaj. ‎

El MI6 ayudó los servicios secretos turcos (MIT) a trasladar yihadistas a Azerbaiyán [9], ‎no para matar armenios sino para matar rusos. Pero en aquel momento todavía ‎no había rusos en el Alto Karabaj. ‎

Soros reaccionó enviando mercenarios kurdos como refuerzo para los armenios [10]. ‎

Fingiendo seguir el juego, Londres apoyó a Azerbaiyán y Turquía. Durante los primeros días de ‎enfrentamientos, las 3 grandes potencias del Grupo de Minsk de la OSCE (a cargo del conflicto ‎del Alto Karabaj desde la disolución de la URSS) –o sea, Estados Unidos, Francia y Rusia– ‎trataron de obtener el cese de los combates y la reanudación de las negociaciones [11]. Cuando esas tres potencias comprueban la mala fe de Azerbaiyán, presentan un ‎proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU. Washington busca así un cambio ‎conjunto de posición –pasar de la neutralidad a la condena de la «Nación de Dos Estados». ‎

Durante los primeros días, los armenios se defienden como pueden. Pero el presidente de la ‎República de Armenia, Armen Sarkissian, quien además de ser armenio también ostenta la ‎ciudadanía británica, modifica los planes del estado mayor y envía voluntarios sin experiencia ‎al frente de batalla [12]. El resultado es desastroso para las fuerzas ‎armenias. ‎

En el Consejo de Seguridad de la ONU, Reino Unido anuncia súbitamente que vetará el proyecto ‎de resolución del Grupo de Minsk. Estupefacto, Estados Unidos acusa públicamente a Azerbaiyán ‎de mala fe, el 25 de octubre. ‎

Sólo al cabo de 2 semanas más, Rusia entenderá que Washington, empantanado en su elección ‎presidencial ya no controla el tema del Alto Karabaj. ‎

5- Rusia pone fin al juego antes de que sea demasiado tarde

El 6 de octubre, Rusia se da cuenta de que hay una trampa británica dentro de la trampa ‎estadounidense. A partir de ese momento, Moscú llega a la conclusión de que Londres ha ‎reactivado el «Gran Juego» para tratar de poner fin a la influencia rusa en el Alto Karabaj. ‎

El 7 de octubre, el presidente ruso Vladimir Putin se comunica por teléfono con el presidente ‎turco Recep Tayyip Erdogan y negocia con él un alto al fuego eminentemente desfavorable a ‎los armenios. Erdogan, sabiendo que no podrá enfrentar lo que va a desatarse contra él cuando ‎la situación política se estabilice en Estados Unidos, acepta conformarse sólo con ganar ‎territorio. El presidente Putin convoca entonces al presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliev, y al ‎primer ministro de la República de Armenia, Nikol Pachinian, en el Kremlin. ‎

El 10 de octubre, Putin salva lo que todavía puede salvarse forzando sus interlocutores de ‎Armenia y Azerbaiyán a firmar un alto al fuego en los términos negociados con Erdogan ‎‎ [13]. Sus prioridades son establecer la presencia militar ‎rusa a través de una fuerza de paz y detener el baño de sangre. Putin se dirige entonces ‎al pueblo ruso para anunciarle que se han preservado los intereses de Rusia salvando al mismo ‎tiempo a Armenia de una derrota aún más grave. ‎

Mientras tanto, los armenios se dan cuenta –ya demasiado tarde– de que, al alejarlos de Rusia ‎para acercarlos a Estados Unidos, su primer ministro Nikol Pachinian ha escogido el caballo ‎perdedor. Los armenios finalmente caen en cuenta de que –aun siendo corrupto– el equipo de ‎gobierno derrocado durante el golpe suave financiado por Soros y encabezado por Pachinian, ‎en 2018, al menos defendía los intereses armenios, mientras que los hombres de Soros ‎son contrarios al concepto mismo de nación y, por consiguiente, a la independencia de su país. ‎

Se desata entonces en Armenia una serie de manifestaciones y dimisiones. El jefe del ‎estado mayor, el ministro de Exteriores y el ministro de Defensa renuncian a sus cargos… pero ‎no dimite el primer ministro, Nikol Pachinian. Jubiloso, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, ‎se burla del Consejo de Europa y del parlamento de la Unión Europea, se proclama victorioso y ‎anuncia la reconstrucción de los territorios recuperados en el Alto Karabaj [14]. ‎

Por su parte, los británicos van a obtener nuevos privilegios para British Petroleum y ya mueven ‎sus fichas para explotar las minas de oro de Azerbaiyán. ‎

NOTAS

[1] «¿Se convertirá el Alto Karabaj en la ‎tumba de Erdogan?‎» y «En el Alto Karabaj, la OTAN apoya ‎a Turquía pero busca eliminar ‎a Erdogan», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 6 y 13 de octubre de 2020.

[2] The Great Game. ‎On Secret Service in High Asia, por Peter Hopkirk, John Murray (1990).

[3] Boris Johnson es autor de una biografía de Winston Churchill.

[4] “Boris Johnson ‎Statement to the House on the Integrated Review”, por Boris Johnson, ‎‎Voltaire Network, 19 de noviembre de 2020.

[5] ‎«El proyecto militar de Estados Unidos para el ‎mundo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 ‎de ‎agosto ‎de 2017.‎

[6] «Gira británica sobre la Hermandad Musulmana», Red Voltaire, 17 de noviembre de 2020.

[7] “Larisa Minasyan: OSF-Armenia has supported and supports the velvet revolution ‎in the country”, Arm Info, March 5 2019.

[8] «George Soros, especulador y filántropo», ‎‎Red Voltaire, 3 de febrero de 2004.

[9] «4 000 yihadistas en el Alto Karabaj», Red Voltaire, 30 de septiembre de 2020.

[10] «Según el presidente turco Erdogan, ‎el magnate George Soros envió ‎a Armenia 2 000 mercenarios kurdos», Red Voltaire, 29 ‎de octubre de 2020.

[11] «Violación del tercer alto al fuego en el ‎Alto Karabaj», Red Voltaire, 28 de octubre ‎de 2020.

[12] Conferencia de prensa del jefe de estado mayor saliente, el general Movses ‎Hakobyan, Ereván, 19 de noviembre de 2020.

[13] «Declaración de los Presidentes de Azerbaiyán, de Armenia y de Rusia», ‎‎Red Voltaire, 9 de noviembre de 2020.

[14] “Ilham Aliyev’s ‎Victory Speech”, Voltaire Network, 20 de noviembre de 2020.

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