MOSCÚ (Sputnik) — El lanzamiento del satélite secreto de EEUU Zuma fracasó probablemente por insuficiente coordinación entre la compañía constructora SpaceX y Northrop Grumman, que desarrolló el satélite y el sistema de separación, dijo a Sputnik el académico Alexandr Zhelesniakov, de la Academia Rusa de Cosmonáutica.

Según medios, la comunicación con el Zuma se perdió, lo confirmó también uno de los portales de EEUU especializados en el seguimiento de los satélites, que no publica ninguna información sobre el Zuma.

El portador Falcon 9 despegó del cabo Cañaveral, Florida, a la 01.00 GMT el 8 de enero portando un satélite de misión supersecreta, pasado unos minutos la primera etapa del cohete regresó exitosamente a la base espacial y podrá usarse para otros lanzamientos, comunicó SpaceX.

El lanzamiento se efectuó por encargo de la Administración de EEUU, manteniendo en secreto los parámetros de la órbita, la misión encomendada y la pertenencia a un organismo civil o militar.

"Entre las compañías que desarrollan el contenido secreto de un satélite y SpaceX no existe una estrecha cooperación, como por ejemplo con su rival United Launch Alliance", señaló el académico.

También afirmó que es poco probable que se dé a conocer la causa auténtica de lo sucedido por tratarse de un aparato secreto, agregando que tras ese revés la compañía SpaceX, de Elon Musk, puede revisar sus planes para 2018 y aplazar por enésima vez el primer lanzamiento del cohete superpesado Falcon Heavy.

El propio Musk reconoce que es grande la probabilidad de sufrir un nuevo fracaso, agregó.

"Dos revés seguidos dañarían mucho la imagen de la compañía SpaceX, por lo que Musk pensará bien si vale la pena asumir ese riesgo", supuso el experto.

El raro fallo de SpaceX: qué pasó y qué se puede esperar

La empresa espacial de Elon Musk no es exactamente conocida por sus fallos. Menos aún por perder cargas de alto valor para el Gobierno estadounidense. Por eso el raro fracaso de SpaceX atrae tanta atención y genera tantas teorías.

El lanzamiento del satélite secreto Zuma a bordo del cohete portador Falcon 9 tuvo lugar el 7 de enero, pero la carga útil no alcanzó la órbita planeada.

Según varias fuentes citadas por las agencias internacionales, el fallo fatal se produjo durante la separación del satélite de la segunda etapa del cohete portador. El Zuma, valorado en millones de dólares, no habría logrado separarse de la nave espacial, y los dos cayeron en el océano.

¿Quién podría ser el 'culpable' del costoso fracaso y qué consecuencias traerá para los planes de la empresa?

Falta de coordinación

El académico ruso Alexandr Zhelesniakov comentó a Sputnik que la principal causa del fallo del lanzamiento podría ser la escasa coordinación entre el operador espacial SpaceX y el fabricante del satélite Northrop Grumman. Y el secretismo acerca de la misión no ayudó al proceso.

Esta teoría se vio respaldada por el exempleado de SpaceX y ex asesor presidencial sobre el espacio e innovaciones en la Administración Obama, Philip Larson.

En su cuenta de Twitter, el experto norteamericano puso de relieve que ha sido justamente Northrop Grumman quien diseñó e instaló el sistema de separación del satélite de su cohete portador.

Otro entusiasta del espacio, el astrofísico Jonathan McDowell, recordó que la práctica habitual de los lanzamientos comerciales es que el proveedor —en este caso, SpaceX— se encarga de la tarea de separar el aparato espacial una vez alcanzada la órbita necesaria.

Y si, de hecho, fue Northrop Grumman el responsable de esta etapa crucial, la falta de coordinación con los ingenieros de SpaceX sobre cómo funciona el mecanismo, o algún problema parecido, podría ser el verdadero culpable de la pérdida multimillonaria.

Futuro nebuloso para SpaceX

El lanzamiento fallido del Zuma es el primer fracaso de la empresa espacial de Elon Musk desde 2015, cuando su carguero Dragón no logró llegar a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Otro accidente grave fue la explosión del cohete Falcon 9 en la plataforma de lanzamiento, que destrozó un satélite israelí, en 2016.

Las misiones fallidas lógicamente van dañando la imagen de SpaceX, que logró postularse como un líder del mercado de lanzamientos comerciales, con 18 despegues en 2017 y unos 30 planeados para 2018, escribe Alexandr Baúlin para la edición rusa de Forbes.

Mientras Rusia por el momento es el único país capaz de realizar vuelos tripulados a la EEI, SpaceX es un importante rival en este ámbito con su ambición de modificar su carguero Dragon y crear su versión tripulada.

"Las dudas acerca de la fiabilidad de los Falcon 9 pueden privar SpaceX de una parte de los contratos y así disminuir el ritmo de sus inversiones", valora el periodista.

Otra posible 'víctima' del desafortunado inicio del año es el cohete portador Falcon Heavy, un ambicioso proyecto de Elon Musk para alcanzar la órbita marciana.

Con su característica afición a armar un 'show', Musk prometió enviar a Marte su carro eléctrico Tesla, y en reiteradas ocasiones ha hablado de todo lo que puede salir mal durante el sofisticado lanzamiento.

El primer lanzamiento del Falcon Heavy, el cohete portador más potente en la actualidad, está previsto para finales de enero 2018. Ahora no sería una mala idea reconsiderar esos planes, opina el autor de Forbes.

Por un lado, un éxito mejoraría la imagen de la empresa y ayudará a 'olvidar' el fracaso del Zuma. Pero si se produce un nuevo fallo, SpaceX arriesga manchar seriamente su reputación, concluye Baúlin.

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