El presidente ruso, Vladimir Putin, afirma que ya Rusia es uno de los pocos países capaces de fabricar toda la línea de aviones y helicópteros civiles y militares.

“Rusia es uno de los pocos países que tiene capacidades para fabricar toda la gama de aviones y helicópteros para uso civil y militar, lo que es su gran ventaja competitiva y manifestación del potencial de su industria, economía y ciencia”, ha indicado este miércoles el mandatario ruso, en una reunión dedicada a la industria aeronáutica nacional.

Putin ha señalado que las aeronaves rusas no solo pueden competir de igual a igual con sus análogos extranjeros líderes del mercado mundial, sino algunas aeronaves de combate los superan considerablemente en algunas de sus características.

En este sentido, ha añadido que las posibilidades de la industria aeronáutica rusa también permiten seguir desarrollando nuevos modelos de aviones.

“Me refiero ante todo a los aviones civiles para distancias medias como el MC-21, que actualmente está sometido a pruebas de vuelo. Creo que ya ha realizado 300 vuelos, que es un tercio de los vuelos que debe realizar”, ha detallado.

Por otra parte, al referirse a la pandemia del nuevo coronavirus que ha causado el mayor bajón en el sector de la aviación, el presidente ruso ha urgido a aumentar la demanda de los aviones de fabricación nacional y dar trabajo a las plantas industriales para mantener la base de la industria.

Rusia se está dedicando a modernizar sus equipos militaresy a mejorar su capacidad ofensiva y defensiva dadas las tensiones que mantiene con Estados Unidos y sus aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) por temas como las crisis en Siria y Ucrania, y que ha llevado a ambas partes al borde de la guerra.

Ante tal situación, Rusia también tiene varios buques militares en el Mediterráneo y una base naval en el puerto sirio de Tartus, desde donde lleva a cabo muchas operaciones contra las bandas terroristas en Siria e intercepta de tiempo en tiempo aviones de reconocimiento que se acercan a la zona.

Revelada, arma de Rusia que puede destruir portaviones de EEUU

Al explicar las capacidades de la Armada de Rusia, un artículo explica cómo armas no nucleares rusas podrían destruir portaviones estadounidenses.

Un artículo escrito por Ilya Polonski, citado el martes por la cadena rusa Russia Today (RT), describe las estrategias que Rusia puede usar para atacar a un portaaviones de EE.UU., en momentos que los bombarderos aéreos se consideran el elemento más importante de poder de combate.

Los portaviones de EE.UU. se están moviendo bajo guardia de cruceros, destructores, submarinos multiusos y aviones de alerta temprana, lo que hace difícil acercarlos a una distancia deseable de lanzamiento.

Ante tal situación, el escritor indica que, los submarinos rusos clase “Antey” de Rusia, armados con misiles antibuque “Granit”, tienen una oportunidad para atacar. Para lograr esto, los submarinos deben acercarse discretamente al portaviones del enemigo y deben usar simultáneamente una gran cantidad de misiles para asegurar el disparo.

Los expertos aseguran que para la destrucción completa del portaviones se necesita unos 20 misiles Granite: 6-8 para desactivarlo y 3-5 ataques para destruir la mitad del ala. Pero para estar fuera de servicio por algunas horas, se requiere solo un golpe.

El texto, al referirse a misiles de crucero “Kalibr”, asegura que Rusia también tiene otra manera para destruir portaviones. Según expertos estadounidenses, los submarinos equipados con misiles Kalibr son capaces de eliminar completamente sus objetivos, pero deben disparar sus misiles antes de ser detectados por antisubmarinos.

Además, añade el artículo, que las pruebas de misil hipersónico “Zircón”, aún no entregado a la Armada rusa, ya está en curso, aclarando que la Marina de EE.UU. actualmente no tiene un sistema capaz de interceptar y destruir estos tipos de misiles rusos.

Rusia se está dedicando a modernizar sus equipos militares, y a mejorar su capacidad ofensiva y defensiva dadas las tensiones que mantiene con el Occidente, en particular con Estados Unidos, por temas como las crisis en Siria y Ucrania, y que ha llevado a ambas partes al borde de la guerra.

En este sentido, la Armada rusa, que tiene varios buques en el mar Mediterráneo y una base naval en el puerto sirio de Tartus, a menudo realiza ejercicios en esta región en el marco de su apoyo a la lucha antiterrorista de Siria.