Por Juan Aguilar*

altLas razones ocultas del ataque de Israel a Gaza

Los medios de comunicación occidentales a coro han descrito el ataque israelí a Gaza como una operación contra el terrorismo por motivos de "defensa propia", en respuesta a los ataques con cohetes palestinos contra Israel.

Mientras que los informes reconocen que el presidente Obama, en la estela de las elecciones del 6 de noviembre, había concedido "luz verde" a Tel Aviv, la cuestión central no tiene que ver con el apoyo de Washington, sino más bien a la intervención directa del gobierno de EE.UU. y sus militares en cuanto a la planificación y la ejecución del ataque a Gaza.

La operación fue lanzada el 14 de noviembre, exactamente una semana después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Fue programada para ser lanzada con independencia del resultado de las elecciones en Estados Unidos. La primera acción fue el asesinato selectivo del líder militar de Hamas, Ahmed Jabari desarrollándose desde entonces como una campaña de bombardeos y una previsible invasión terrestre que implicaría el despliegue de unos 75.000 soldados israelíes.

No deja de ser significativa la participación de EE.UU. e Israel en la realización de las maniobras militares conjuntas más grandes de la historia israelí tan solo unas semanas previas al ataque a Gaza. El objetivo de aquellas maniobras era probar el sistema aéreo de Israel y el sistema de misiles de defensa Iron Dome contra los ataques desde Irán, Hezbolá y Hamas.

El Secretario de Defensa de EE.UU. León Panetta y el Ministro de Defensa israelí, Ehud Barack habían establecido un proceso de estrecha consulta. Panetta estaba en Israel a principios de agosto. Volvió a Tel Aviv dos meses más tarde el 3 de octubre, dos semanas antes de la puesta en marcha de los ejercicios militares entre Estados Unidos e Israel, Desafío Austero 12.

El 18 de octubre, los EE.UU. e Israel lanzaron en Israel la primera fase de las maniobras conjuntas. Los ejercicios militares se llevaron a cabo durante cuatro semanas coincidiendo con las elecciones de Estados Unidos (6 de noviembre) y que culminaron con el inicio de los bombardeos de Gaza el 14 de noviembre. "Desafío Austero 12" contó con la participación activa de unos 3500 soldados de EEUU y 1000 soldados israelíes. El contingente de EE.UU. estaba compuesto por 1.000 soldados estadounidenses estacionados en Israel, incluyendo asesores militares y fuerzas especiales, junto con 2500 de personal de Estados Unidos bajo la jurisdicción de la sexta flota de los EE.UU. en el Mediterráneo oriental y el Comando Europeo de EE.UU. (EURCOM). Los ejercicios implicaban el despliegue de baterías para el sistema de misiles Patriot PAC-3", estacionados por todo Israel". Los misiles de crucero guiados Aegis de EEUU "estaban desplegados frente a las costas de Israel como parte del ejercicio".

El Ministro de Defensa israelí Ehud Barak subrayó el hecho de que "el ejercicio conjunto reflejaba la profunda cooperación con los estadounidenses" como un medio para hacer frente a la constante amenaza de Hamas. Esta declaración fue hecha el 12 de noviembre, dos días antes de la embestida del ataque a Gaza:

"Estos son momentos muy importantes para el avance de nuestra coordinación de defensa antimisiles de cara a las pruebas futuras, y también para la actividad en curso en contra de Hamas y las organizaciones terroristas en Gaza, que es probable que empeoren y se expandan, ... La Franja de Gaza constituye un reto importante, en cuyo centro se encuentra la potencia de fuego, incluida la amenaza de los cohetes que pueden llegar a la región de Dan." (Haaretz, 12 de noviembre de 2012)

El ministro de Defensa Barack confirmó igualmente que:

"Después de que el ejercicio arranque, el sistema de defensa llevará a cabo otra ronda de pruebas, simulando la posibilidad de que los sistemas de defensa más avanzados, incluyendo el Arrow 3 y los sistemas Magic Wand, que aún no han sido utilizados en combate, tomarían parte en el enfrentamiento de ataques con cohetes." (Ibid)

El papel de Qatar

Como hemos señalado, el 18 de octubre se iniciaron las maniobras militares de Estados Unidos e Israel. El 23 de octubre, el Emir de Qatar, el Sheikh Hamad bin Khalifa Al Thani visita la Franja de Gaza para reunirse con el gobierno de Hamas y prometerle ayuda financiera. El 24 de octubre, el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, insinúa que Qatar, un fiel aliado de los EE.UU., no sólo proporciona ayuda militar a Hamas, sino que está animando a Hamas a aumentar los ataques con cohetes contra Israel. Curiosamente, el mismo 24 de octubre, Israel lanza un ataque aéreo en Gaza matando a cuatro civiles en represalia por los ataques con cohetes desde Gaza, lo que provocó heridas a cuatro trabajadores extranjeros. Los informes de la prensa reconocen que los ataques aéreos israelíes coincidieron con las maniobras conjuntas con EEUU:

Los simulacros de maniobras militares y simulaciones de guerra por ordenador... coincidieron con los ataques aéreos israelíes reales 70 kilómetros al sur de la Franja de Gaza en respuesta a los ataques con cohetes palestinos. Cuatro residentes de Gaza fueron muertos por los ataques israelíes mientras los grupos de milicias palestinas lanzaron al menos 75 misiles contra Israel, hiriendo a tres trabajadores extranjeros, dos de gravedad, causando daños materiales, según la policía. (Bloomberg, 25 de octubre 2012).

Lo que sugiere lo anterior es que el 24 de octubre los ataques aéreos sobre Gaza ya estaban en marcha dentro del desarrollo de las citadas maniobras militares. La visita del Emir de Qatar a Gaza al empezar estas, tiene toda la pinta de que podría haber sido una operación encubierta dirigida por Estados Unidos. Qatar es un régimen títere patrocinado por EE.UU. y tiene una relación estrecha con la OTAN en inteligencia y asuntos militares, a la vez que canalizan la ayuda financiera a Hamas. Para la agencia iraní Fars News, "El Emir de Qatar suministró inteligencia a los israelíes que se utilizó en los atentados selectivos de edificios clave del gobierno de Hamas." (Fars New, 17 de noviembre 2012).

Quizás parezca exagerado, pero según el medio digital israelí ‘Debka’, la operación Pilar Defensivo fue planeada y organizada por tres maestros de los servicios de inteligencia: el jefe del Mossad, Tamir Pardo; el jefe de la Organización Nacional de Inteligencia turca, Hakan Fidany; y el primer ministro de Qatar, Sheikh Jassim al Thani, en estrecha cooperación con la CIA.

Habría una posible intención detrás de esa extraña confluencia de intereses: frenar la Primavera Árabe de acuerdo con los objetivos de EE.UU. Sus partidarios han sido el presidente de Egipto, Mohamed Morsi; el jefe de Gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan; y su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu.

Para ello era necesario intimidar a Irán. Teherán estaba intensificando las relaciones militares con Hamás con la intención de arreglar las relaciones con Egipto. Lo más importante era abortar estas conexiones antes de que Irán lograra obtener el apoyo de El Cairo. Por eso la primera víctima del complot que cayó fue Ahmed Jabari, un partidario iraní.

La mini guerra de Israel con la Franja de Gaza mostraba una intención: qué destino está esperando a los aliados árabes de Irán. Por ejemplo, avisar a Hezbolá sobre lo que le puede suceder a su líder, Hasan Nasrallah, antes de que decida disparar los cohetes que le ha suministrado el país persa.

Lecciones aprendidas en ocho días

Vamos ahora a los resultados puramente militares. Después de ocho días de ataques aéreos y cohetes entre Israel y los palestinos de la Franja de Gaza, ambas partes pueden declarar su victoria de alguna forma. Ahora bien, ese no es un buen resultado para Israel.

Veamos por un lado las lecciones aprendidas por el aparato militar del Estado hebreo.

Ciertamente, Israel ha destruido por ahora importantes capacidades de Hamas para atacar territorio judío, además, sus servicios de inteligencia han podido detalles sobre el volumen, la periodicidad y la naturaleza del apoyo iraní a Hamas. También aprendió cual es el tiempo de reacción de Hamas para tomar represalias con misiles de largo alcance, además de la distancia y la precisión de los cohetes.

Igualmente, el Estado sionista sabe a estas horas de las mejoras en las capacidades de los cohetes palestinos, algo que no sería posible sin la complicidad de Egipto, si no la cooperación directa. Esto hace pensar que misiles con un mayor alcance y mayor precisión, incluso misiles balísticos de corto alcance, es casi seguro que aparecerán en el inventario futuro de Hamas.

La campaña también ha servido al ejército de Israel para probar las capacidades del sistema Iron Dome en un combate real. El mercado para este sistema de armas es casi ilimitado. Tanto India como Pakistán son compradores potenciales. Aunque Israel ha exagerado sus afirmaciones sobre la eficacia del sistema, cada proyectil que destruye salva vidas en un campo de batalla de Corea del Sur o del sur de Asia. Podría proporcionar un nivel de protección civil que simplemente no existe ahora.
En cuanto a Irán, es cierto que por el momento no tiene capacidad para proteger a sus aliados… pero ha demostrado algo muy importante: Israel no puede destruir a los aliados de Irán sin cometer genocidio.

En cuanto a los árabes en general, la operación militar ha evidenciado que siguen estando fragmentados, pero menos que antes, como resultado de los cambios producidos en algunos países por la denominada Primavera Árabe. Si el conflicto durara más tiempo, el papel de las democracias árabes anti-Israel podría haber sido más claro. Los estrategas israelíes tienen que tomar conciencia de que la tendencia en el mundo árabe no es favorable a la supervivencia de Israel. La hostilidad hacia Israel es el único tema que puede unir a los sunitas y los chiítas mas que nunca, ahora que los regímenes fuertes sunitas pero seculares han sido sustituidos por los islamistas.

En cuanto a los EE.UU., una vez más se ha visto arrastrado por la acción israelí y han tenido que responder como siempre, con más apoyo político y con promesas de más ayuda militar. Hay un detalle importante sobre los límites actuales del despliegue militar norteamericano en la zona.  Las operaciones de combate de Estados Unidos en el Medio Oriente por lo general requieren de tres grupos de portaaviones. Sin embargo, en estos momentos solo se encuentra en la zona un único grupo de combate con un solo portaviones, es decir, el despliegue de combate en tiempos de paz.

Esto significa que Israel está sola si decide atacar a Irán antes de la próxima primavera, y más allá. El único portaaviones es una señal para Israel de que los EE.UU. no tienen la intención de implicarse militarmente en la aventura de una guerra abierta con Irán.

Quedaba la amenaza de un ataque terrestre por 75.000 soldados de Israel, algo siempre posible, dado que la Operación Pilar Defensivo ha demostrado que la fuerza aérea con Iron Dome puede anular la amenaza palestina sin una pérdida significativa de vidas israelíes. La Operación Pilar de Defensa más la Operación Plomo Fundido en 2008, que incluía una gran incursión terrestre israelí, han demostrado que Israel no puede derrotar a Hamas sin destruir la Franja de Gaza y reubicar a la población o, en su defecto, sin destruir la infraestructura de apoyo de Irán. Esa es una tarea que excede las capacidades de Israel sin una garantía rigurosa de la ayuda militar de EE.UU. Mientras que Irán apoye a Hamas, Israel no podrá derrotar a Hamás en Gaza. El alto el fuego es un  respiro de combate que permite a ambas partes rearmarse para la siguiente ronda.

Hamas e Irán también han sacado otra enseñanza: han aprendido los límites del poder israelí confirmando la renuencia de Israel a sufrir bajas, han obtenido información de los detalles sobre el punto de saturación del sistema antimisiles Iron Dome y aprendido sobre las capacidades de represalia israelíes.

Esta guerra de ocho días es, por tanto, un punto de inflexión porque Hamas, como Hezbolá en el Líbano, ha demostrado que puede atacar el corazón de Israel y vivir para contarlo. Este es un gran avance para el desarrollo táctico. A partir de ahora, Israel está a la defensiva y la amenaza va a empeorar.

Por otro lado, Egipto se encuentra en una encrucijada entre la cooperación con los EE.UU. para recibir una esencial ayuda militar y económica y seguir las creencias fundamentales de la Hermandad Musulmana. El gobierno del presidente egipcio Mursi va a tratar de hacer ambas cosas. Además, Egipto no tiene capacidad para detener el contrabando de armas hacia Gaza ni capacidad para garantizar un alto el fuego palestino, una tregua en la que todos insistirán que está siendo respetada… mientras los actores se rearman.

Se reanuda la construcción del gasoducto Irán-Irak-Siria

En medio de todo este galimatías ha pasado desapercibida una noticia: Los trabajos de construcción del nuevo gasoducto Irán-Irak-Siria fueron reanudados el 19 de noviembre de 2012. Este gasoducto de 1 500 kilómetros abastecerá Damasco con gas proveniente de la región iraní de Assaluyeh. Posteriormente se extenderá hasta Europa a través del Mediterráneo. El monto final de toda la inversión está estimado en 10 000 millones de dólares. Aprobado el 25 de junio de 2011, este proyecto estaba detenido por causa del conflicto sirio. Si ahora sigue adelante, los factores geopolíticos volverán a ser determinantes en los próximos acontecimientos.

* Director de Elespiadigital.com

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