Por Santiago Pérez*

Si bien Sudamérica puede ser considerada un bloque relativamente unificado, con el correr del año salió a la luz la fragmentación entre los dos modelos económicos actualmente existentes en el subcontinente. Por un lado las naciones del Pacífico. Colombia, Chile y Perú dieron continuidad a su política de apertura económica e integración internacional.

Durante 2012 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. También en el corriente año Bogotá avanzó en negociaciones para liberalizar el comercio con la Unión Europea y Japón. Perú aprovechó el 2012 para avanzar sobre lineamientos similares. Tanto el parlamento peruano como su homónimo europeo ratificaron el Tratado de Libre Comercio entre Perú y la Unión Europea. Chile, país que ya cuenta con Tratados de Libre Comercio con 25 países entre los que se destacan China, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, progresó en 2012 en un acuerdo de este estilo con Malasia.

En la vereda de enfrente, con una estrategia económica y política completamente diferente, encontramos a las naciones del Mercosur. Los miembros del bloque se hallan embarcados en un proyecto algo más cerrado, de desarrollo intrarregional y no tan conectado con los países extracontinentales. El 2012 fue un año intenso y polémico para el Mercosur. La suspensión de Paraguay mediante un mecanismo tan cuestionable como la destitución de Fernando Lugo y el ingreso de Venezuela gracias una ingeniería legal igualmente impugnable, fueron los hechos sobresalientes. Los dos principales socios, Argentina y Brasil, se embarcaron en una “guerra” comercial de trabas, cupos y barreras para arancelarias que, promediando el año, generó cierta tensión (posteriormente superada) entre Brasilia y Buenos Aires. Sobre el final del año se dio a conocer la intención de Bolivia de dar inicio al proceso de adhesión al bloque. De concretarse, el país andino se transformará en el Estado miembro número seis.

Brasil, la primera potencia económica de América Latina es un actor que por su dimensión, peso propio y capacidad de influencia merece un análisis particular. En lo político el 2012 fue marcado sin dudas por el denominado “Juicio del Siglo” y la condena a altos funcionarios del Partido de los Trabajadores. La actual Presidenta, Dilma Rousseff ha logrado salir inmune de los escándalos de corrupción que salpicaron a sus copartidarios. La mandataria ha aplicado una política de “tolerancia cero” a actos delictivos dentro de su gabinete, habiendo separado de su cargo a múltiples ministros sospechados. El en frente económico los resultados no fueron los esperados. El crecimiento del PBI en 2012 fue menor al proyectado a inicios de año y alcanzó un magro 1,5%. Según los especialistas el 2013 podría ser un mejor año para la economía brasileña.

Si comparamos los rendimientos económicos del primer grupo de países (Colombia, Perú y Chile) con los miembros del Mercosur encontraremos resultados dispares. Colombia cerró 2012 con una expansión del 4,1%, Chile 5% y Perú 5%. En la vereda de enfrente Brasil finalizó 2012 con un crecimiento de 1,5% y la Argentina algo por encima del 2%.

Desde el punto de vista político, el gran tema regional del año en América del Sur fue sin dudas el proceso electoral en Venezuela. Hugo Chávez y Henrique Capriles se embarcaron en una campaña a todo o nada que fue seguida de cerca no solo por los propios venezolanos, sino también por todos los latinoamericanos. En efecto, en la elección no estaba en juego únicamente la presidencia de Venezuela, sino un modelo político y económico de fuerte influencia regional. La victoria de Hugo Chávez pareció, en un primer momento, eliminar cualquier cambio de curso para el denominado “Socialismo del Siglo XXI”. Pero pocas semanas después de las elecciones, el delicado estado de salud del recientemente reelecto Presidente, hizo que el mapa político de Venezuela y sus aliados “bolivarianos” vuelva a llenarse de incertidumbre. ¿Es posible un Chavismo sin Chávez? Esa será la gran pregunta de 2013.

Al norte del Canal de Panamá también se desarrollaron acontecimientos políticamente relevantes. Las elecciones presidenciales en México fueron un evento de importancia para aquella región de “Las Américas”. La victoria de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional, aportó estabilidad y previsibilidad a la segunda economía latinoamericana. Los lineamientos del nuevo presidente no difieren, a grandes rasgos, de los de su antecesor, Felipe Calderón. La estratégica relación con Estados Unidos y la lucha contra los carteles del narcotráfico no sufrirán mayores alteraciones.

La seguridad, el tráfico de drogas y los asesinatos masivos fueron los asuntos que ocuparon, de una forma u otra, a todos los gobiernos centroamericanos. Los países de la región son parte del camino hacia el mayor mercado de consumo de estupefacientes del mundo (Estados Unidos) y es justamente ello lo que desencadena brutales enfrentamientos, de organizaciones armadas entre si y a su vez de estas con las fuerzas estatales. La complejidad de esta problemática ha impulsado a distintos sectores a poner sobre la mesa el debate en torno a la legalización de algunos tipos de drogas. Si bien aún se está lejos, o muy lejos, de que efectivamente ciertas drogas sean legalizadas, el solo hecho de que el tema esté en boca de distintos Presidentes marca un importantísimo antecedente.  La discusión en torno a este delicado asunto promete estar en el centro de la escena política latinoamericana de los próximos años.

El 2012 fue intenso y diverso para la política latinoamericana. Los principales asuntos del año que termina se proyectarán indefectiblemente hacia 2013. Es por ello que el seguimiento de los acontecimientos aquí mencionados será trascendental para comprender la política continental del año próximo.

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