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Miguel Ángel Barrios

La primera cumbre del Foro Progreso de América del Sur -PROSUR- en marzo pasado y el abandono de la UNASUR por parte de varios países de América del Sur, entre ellos la Argentina que fundamentó su alejamiento de UNASUR "por su alto contenido ideológico", según la decisión textual que esgrimió el país exigen un análisis geopolítico.

Como sabemos la actualidad por sí mismo, existe en un diálogo fluido con el pasado-presente y futuro y viceversa.

José Vasconcelos definió como nadie a la historia de América Latina como el enfrentamiento entre Monroe y Bolívar, a tal punto que escribió una monumental obra Bolivarismo vs Monroismo. Es importante destacar que Vasconcelos, el ministro de educación de la Revolución mejicana y filósofo de la raza cósmica fue invitado especialmente por el presidente Perón al Congreso de Filosofía de 1949 y en este 2019 a 70 años del mismo, este hecho central pasa casi desapercibido.

El monroismo no constituye una doctrina, sino una declaración unilateral de un presidente norteamericano Monroe en su discurso de 1823 pero ya esbozado por Quincy Adams en 1817, y que en síntesis es la primer doctrina geopolítica norteamericana y que se sintetiza que "América es para los Americanos" lo que nos convierte en el patio trasero de los EEUU.

El itinerario del panamericanismo en grandes trazos para no perdernos en la caótica Historia de América Latina es:

Podemos decir con un concepto estratégico contundente: que el Panamericanismo murió para siempre en el Atlántico sur en las guerras de las Malvinas cuando EEUU da la espalda a la Argentina aliándose con los ingleses, pero que está queriendo resucitar como nunca. Esto no hubiera resultado una sorpresa si teníamos en cuenta que EEUU invalidó su propia doctrina Monroe, cuando el buque de guerra "Lexington" bombardeo las Malvinas en 1831, dos años antes que la usurpación pirata de 1833.

El panamericanismo no es ni más sin  vueltas, que una doctrina con el objetivo de que seamos colonia de los EEUU. Y aparentemente en un lenguaje no político, pero siempre bajo el lema de la "democracia", "civilización", "humanidad", no yerran su objetivo, la anexión Geopolítica a la República imperial.

Y así fue nuestra historia, podríamos denominarla Historia de la desintegración Latinoamericana.

El Bolivarismo es la doctrina Geopolítica de la unidad de Latinoamericana que tiene sus antecedentes en las luchas del unionismo hispanoamericano de los Libertadores San Martín y Bolívar. Esta doctrina tiene como finalidad Geopolítica sumar soberanía o capacidad de autonomía retomando la idea integracionista de Simón Bolívar.

Podríamos hacer un breve repaso de su itinerario:

Todos estos congresos se fueron perfilando en robustecer la identidad iberoamericana en función de amenazas externas.

Es decir, que más de un siglo antes, Nuestra América buscaba perfilarse como un Estado mucho antes que el Tratado de París del carbón y del acero de 1951 que condujo a la Comunidad Europea en 1957, con el Tratado de Roma que buscaba la reconstrucción Geopolítica de Europa luego de la segunda guerra mundial con Schuman y Adenauer, y una de las causas de la crisis de Europa, es haber perdido los objetivos geopolíticos de su creación.

Es tan importante, que de la UNASUR surge el Consejo Suramericano de Defensa como instancia de cooperación en Defensa como búsqueda de reemplazo de la doctrina de Seguridad Nacional.

2.012. Nace la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como anillo envolvente máximo en la historia de nuestra desintegración.

Podríamos afirmar que Monroe se iba y regresaba Bolívar. Por supuesto estos movimientos estratégicos contienen consecuencias políticas. Y no nos engañemos, a eso se refieren para denostar a la UNASUR.

Porque la nueva doctrina Monroe de norteamericanizar la seguridad de América del Sur y de policialización de las FFAA y de penetración del subcontinente vía Venezuela, toman como brazo diplomático al PROSUR, que repetimos es el programa de Monroe.Y eso, representan en forma vergonzosa Macri y Bolsonaro.

Por eso, es de consecuencias nefastas si no logramos descifrar como acabamos de hacer el ADN del PROSUR. Sin embargo, Bolívar está mucho más cerca y vivo de lo que ellos se imaginan.