Alfredo Jalife-Rahme

En el decimosexto Club de Discusión Valdái, el presidente Putin exhortó a conformar un nuevo "sistema global" de "países independientes y soberanos", similar al concierto de potencias del siglo XIX, y anunció que "Rusia ayuda a China a construir un sistema misilístico de defensa" que profundiza la asociación entre Pekín y Moscú.

El Club de Discusión Valdái, que en su decimosexta edición se celebró del 30 de septiembre al 3 de octubre en Sochi, tuvo como tema El alba de Oriente y el orden político mundial, lo cual marca el advenimiento de un nuevo sistema global con predominio asiático cuando el presidente galo Macron acaba de sentenciar "el fin de la hegemonía de Occidente" y el avance civilizatorio y cultural de Rusia/China/India de mayor "inspiración" que el mismo EEUU.

Después del aviso del presidente Putin en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007 —donde colocó las líneas rojas para frenar el irredentismo de la OTAN hasta la periferia inmediata del Kremlin, además de haber denunciado la inviabilidad del globalismo unipolar— han pasado 12 años para que el presidente galo Macron haya entendido los alcances de tan significativo y premonitorio discurso histórico.

En este sentido, han convergido en los recientes pocos meses de mitad de 2019, la decimosexta reunión anual del Club de Discusión Valdái en Sochi, con la reunión bilateral de los presidentes Macron y Putin (en el Fuerte de Bregançon), la Cumbre del G7 en Biarritz —donde tanto el presidente estadounidense Trump como el mismo Macron exhortaron a la reincorporación de Rusia al G8 que se celebrará en EEUU en el 2020— y el no menos discurso histórico de Macron ante 200 diplomáticos después de la Cumbre del G7.

Cabe señalar que Rusia no está nada entusiasmada en reincorporarse al G8 y prefiere un formato más funcional y realista que incorpore a China e India, lo cual se convertiría en un G10 (sumado el G7 de Rusia/China/India) que será muy difícil de digerir por los declinantes países de Occidente (lo que sea que eso signifique).

En forma impactante, el presidente ruso Putin exhortó en Sochi a la creación de un sistema global de "países independientes y soberanos", al estilo del siglo XIX y su concierto de potencias.

Putin explayó que "el tiempo ha llegado para hablar en términos de un concierto global de modelos de desarrollo, intereses, culturas y tradiciones, donde el sonido de cada instrumento es crucial, inextricable y valioso y para que la música sea jugada en forma armónica, en lugar de ser jugada con notas discordantes, una cacofonía".

El mandatario ruso remató que "es crucial considerar las opiniones e intereses de todos los participantes en la vida internacional, verdadera y mutuamente respetuosas y pragmáticas; en consecuencia, las relaciones sólidas pueden ser solamente construidas entre países independientes y soberanos".

Cabe señalar que el concierto de Europa mantuvo el equilibrio del sistema de poder en dos fases:

1. Del período de 1815 a 1848, como emanación del Congreso de Viena, que fue interrumpido por los levantamientos republicanos, para luego ser reanudado bajo la batuta del canciller alemán Otto von Bismarck de 1871 a 1914 (inicio de la Primera Guerra Mundial). En su primera fase, que duró 33 años, predominaron 5 grandes potencias de Europa: Rusia, Gran Bretaña, Francia, Austria y Prusia.

2. En su segunda fase, que duró 43 años, el concierto fue recreado con Francia, Gran Bretaña, Austria e Italia, con Alemania como la principal potencia continental económica y militar.

Llama la atención la coincidencia entre el exasesor de Seguridad Nacional Henry Kissinger, en cuyas teorías cada vez se basa más el presidente Trump, el cual acaba de desechar al pugnaz asesor John Bolton, quien soñaba librar guerras simultáneas de EEUU contra siete países al mismo tiempo y quien fue defenestrado en forma abrupta al no ser de mayor utilidad para el realismo del presidente estadounidense.

Amén de que las renovadas teorías de Kissinger se encuentran plasmadas en sus dos más recientes libros, tanto Sobre China, como en su Orden Mundial, curiosamente el exsecretario de Estado, a sus 96 años, regresa al espíritu y la letra del tratado de Westfalia de 1648, donde predomina el concepto de "soberanía" que colisiona con la unipolaridad financierista de los globalistas epitomizados por la banca Rothschild y su instrumento George Soros y sus aliados: los Clinton y Obama.

Llama poderosamente la atención la coincidencia del concepto del presidente ruso Putin y su sistema global, al unísono de su concierto de "países independientes y soberanos", en el mismo tenor de Kissinger, en su añejo libro Un Mundo Restaurado: Metternich, Castlereagh y los Problemas de Paz,1812-22, que versa sobre cómo Europa pasó del caos político(a raíz de las guerras napoleónicas) al equilibrio de poder que surgió en el Congreso de Viena que duró alrededor de 100 años.

Después de la ominosa salida unilateral de EEUU del Acuerdo Intermedio de Armas Nucleares (INF, por sus siglas en inglés), el Pentágono realizó una exitosa prueba de un misil crucero que destruyó a su objetivo después de 500 kilómetros de vuelo, el pasado 18 de agosto y que puso en ascuas a los estrategas de Rusia y China.

El rotativo británico The Guardian, muy cercano al mega especulador George Soros, aseguró que el anuncio más importante del presidente ruso Putin, realizado en el reciente Club de Discusión Valdái en Sochi, fue la ayuda de Moscú a China "para construir un sistema misilístico de defensa", que "mejorará en forma radical la capacidad de defensa de China".

Desde la Guerra Fría, solo EEUU y Rusia habían tenido tales sistemas misilísticos de defensa que involucran toda una gama de satélites en el espacio y radares terrestres que permiten la detección temprana de misiles balísticos intercontinentales.

Justamente el 1 de octubre, aniversario de la fundación de la República Popular de China —mientras la dupla anglosajona de EEUU y Reino Unido alebresta a los manifestantes de Hong Kong como parte tanto de la presión geopolítica de la contención de China como de la guerra comercial que libra Trump contra Pekín—,fue develado su nuevo hardware militar que incluye de manera novedosa y/o pública al misil hipersónico Dong Feng-17(DF-17), que será muy difícil que contrarreste el sistema de detección de EEUU.

Durante la sesión de preguntas y respuestas del Club de Discusión Valdái, el presidente Putin esclareció que "el intento de contener a China" es "imposible por definición",y consideró que hoy en Asia el grupo el ASEAN-10 (las Naciones del Sudeste Asiático) se ha posicionado como una "organización central".

Putin adujo que existen varias "estrategias de desarrollo" sobre el concepto Indo-Pacifico cuando Rusia ha desarrollado sus contactos en la Organización de Cooperación de Shanghái e impulsa la Unión Económica Euroasiática, mientras China empuja sus rutas de la seda.

El presidente ruso Putin señaló que "China prosigue una política a nivel global. Entienden todo, saben todo y están listos para responder a cualquier escenario" y adujo que no es posible "mantenerse alejado de un poder global como EEUU".

En suma, pareciera que Putin anhela reconstruir el sistema global al estilo del Congreso de Viena del siglo XIX, después del caos bélico y globalista al que llevó EEUU al mundo durante el siglo XX e inicios del siglo XXI.

Al final del día, el presidente ruso epitomiza más bien el concepto de un G-3 de Rusia/China/EEUU, como batuta del nuevo Concierto Global de "países independientes y soberanos" para lo que queda del siglo XXI.

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