altPor Esteban Schoj

“En primer lugar, hay que aclarar que el Reino Unido es una potencia de segundo orden, con serias dificultades económicas”. Carlos Pereyra Mele es licenciado en Ciencia Política, especialista en Geopolítica Suramericana y considera necesaria esta aclaración para empezar a desarrollar cuáles son las causas geopolíticas y geoestratégicas que llevan al Reino Unido a codiciar con ambición el territorio del Atlántico Sur donde están las Islas Malvinas. 

¿Por qué Malvinas, siempre?

Desde Prensa del Tercer Milenio entendemos a la Causa Malvinas como una cuestión americana inclaudicable de la que tiene que tomar parte toda la comunidad. Para eso, es necesario que la Causa Malvinas trascienda a la fecha que recuerda el conflicto bélico para que sea motivo de debate a lo largo de todo el año. Con ese objetivo surge esta saga, Malvinas, siempre, un espacio en el que darán sus opiniones diferentes especialista que tengan algo que decir respecto al reclamo de soberanía que la Argentina, con el apoyo de toda la región, sostiene ante el Reino Unido.

“En primer lugar, hay que aclarar que el Reino Unido es una potencia de segundo orden, con serias dificultades económicas”. Carlos Pereyra Mele es licenciado en Ciencia Política, especialista en Geopolítica Suramericana y considera necesaria esta aclaración para empezar a desarrollar cuáles son las causas geopolíticas y geoestratégicas que llevan al Reino Unido a codiciar con ambición el territorio del Atlántico Sur donde están las Islas Malvinas. Entrevista Prensa del Tercer Milenio.

-¿Por qué esta aclaración?

-Porque enmarca el cuadro geopolítico y hacia dónde éste se dirige. Una potencia de segundo orden no es una superpotencia como Estados Unidos o como fue Rusia en su momento, sino que tiene una capacidad limitada de poder para ejecutar acciones a nivel global. El Reino Unido tiene áreas de influencia, zonas donde puede actuar. Y tiene otras zonas en donde le es prácticamente imposible hacerlo, porque no pueden desarrollar un despliegue logístico y económico para llegar a determinadas áreas. Inglaterra ha tenido una fuerte impronta económica con su petróleo del mar del norte, petróleo que está en franco retroceso productivo. Además, el frente Ártico de búsqueda de zonas marítimas del norte, está complicado y tiene competidores muy fuertes, como Rusia, que en la zona del Ártico no deja entrar a nadie más porque dice que es zona exclusiva suya. Entonces, el Reino Unido viró hacia áreas donde le fuera más práctico y fácil, y en donde no tuviera conflictos con otras potencias.

-¿Y lo encontró acá?

-Claro, en el Atlántico Sur, un mar muy extenso, poco explotado, con costas en África y América del Sur, y cuyo frente Sur-Sur es la Antártida. O sea, que es un territorio en el que hay mucha disputa desde el punto de vista de quiénes son los dueños de la Antártida, territorio próximo a ser explotado y que necesitaría sí o sí bases logísticas cercanas para poder operar sobre el mismo. Inglaterra aprovechó las circunstancias de la Guerra del Atlántico Sur para establecerse más firmemente en la zona y en los últimos tiempos ha actuado sobre el archipiélago Malvinas y sobre Georgias y Sandwich del Sur. Además, el último gobernador que ha nombrado el Reino Unido en Malvinas, Colin Roberts, fue el director del departamento de colonias del Ministerio de Relaciones Exteriores inglés. Un personaje de mucha importancia dentro de la estructura de la diplomacia británica. Esto nos lleva a entender la importancia que le está dando el gobierno del Reino Unido a este tema.

-¿Con qué pretensión el Reino Unido extiende sus intereses a Georgias y Sandwich del Sur?

-Con la pretensión de ver qué pasará con el famoso tratado antártico que se renueva periódicamente para que ninguna nación pueda ejercer soberanía plena sobre el mismo territorio, o que pretenda tener soberanía. Justamente, la zona más disputada es la nuestra, porque disputan Argentina, Chile e Inglaterra. Este sería el paso más cercano para acceder a los recursos natrales que están bajo la capa de hielo. La otra pata ha sido la tremenda explotación que está realizando tanto de los recursos minerales como de los recursos alimentarios en los archipiélagos, dándole poder de captura a distintas flotas al haber extendido las 200 millas náuticas alrededor de Malvinas, a 350 millas náuticas. Todo esto nos lleva a comprender cómo es la geopolítica británica, que ha sido recostarse en el Atlántico Sur, con un despliegue de la OTAN.

-Lo que denunció la presidenta…

-Lo que denunció la presidenta y que yo ya había denunciado en 2005.

-¿En qué circunstancias?

-Cuando Europa quiso redactar la Constitución Europea, pero que se suspendió porque Holanda votó en contra y porque se sabía que el Reino Unido también votaría en contra. Entre los anexos de aquel proyecto, figura que Europa consideraba como territorio propio a todas las colonias y territorios de ultramar que tuvieran sus países integrantes. Había un listado en el cual figuraban Georgias, Sandwich del Sur, Malvinas y las islas del Caribe que son colonias. En aquella oportunidad el entonces Canciller Rafael Bielsa hizo una protesta ante la Unión Europea y Naciones Unidas para que se suspendiera esa parte de la Constitución, más allá de que esa Constitución murió en sí misma. Posteriormente, en el Tratado de Lisboa, se intentó volver a poner a la zona del Atlántico Sur como territorios extracontinentales. Eso no quita que el sistema defensivo europeo, que está bajo la órbita de la OTAN, cuyo gran maestro es Estados Unidos, haya puesto a la zona del Atlántico Sur como base militar propia. Es decir, esto no es nuevo sino que se corresponde con una metodología del gobierno británico de ir resguardando sus intereses para posicionarse en la zona y avanzar con hechos concretos y consumados.

-¿Qué rol juega el agua?

-Todas las potencias van por el agua. El primero en introducir al agua dentro de la categoría de elemento estratégico, fue el presidente Clinton. Antes de eso, eran el petróleo, el gas y otros minerales especiales. Y más adelante el FMI dijo que las guerras del futuro serían luchas por el agua. A 14 años del inicio del siglo, hemos visto como las crisis hídricas se han ido incrementando en gran medida y eso nos lleva a entender que la lucha por el preciado tesoro azul va a ser muy fuerte. En este aspecto, el agua es otro de los elementos que está pesando a la hora de la toma de decisiones políticas y económicas.

-¿En qué contexto se da esta disputa por el agua?

-Para responder esa pregunta es necesario primero saber quiénes somos. ¿Somos América del Sur o somos el continente que mejor ha sido dotado por la naturaleza con un montón de elementos estratégicos que están hoy en día siendo muy codiciados?

-La segunda opción…

-Exacto. En ese marco se están desarrollando luchas estratégicas por el control de los mismos. Luchas estratégicas que pueden ser por la vía blanda –a través de la disputa diplomática, a través de grupos económicos concentrados, o de los grupos multinacionales que operan– o por la vía dura –una variable con muchos escalonamientos, como los conflictos sociales locales de baja intensidad que son planificados por los Estados para generar conflictos internos sin utilizar las Fuerzas Armadas propias, propiciando así un derrocamiento de poder establecido que no les permitía hacer negocios a los grandes grupos–, pero que se están desarrollando en nuestro espacio continental, como una especie de choque entre los distintos intereses de las potencias tradicionales y emergentes: Estados Unidos queriendo contener el avance de las potencias emergentes y éstas tratando de adquirir mayor presencia en la región, como China, India, Rusia y nuestro vecino Brasil. El BRIC. Hoy dos teorías geopolíticas en ejecución que se trasladan a nuestro territorio: la teoría de la lucha de los atlantistas, o sea los países que tienen su poder central en el Atlántico, contra la teoría de los continentalistas del Asia-Pacífico. Nuestro territorio, que está en medio de esto, está en disputa.

-Importa también el canal bioceánico que tiene esta zona.

-Ese es otro punto, que corresponde al aspecto geoestratégico de la causa. El comercio mundial se mueve por el mundo marítimo y está centrado en el paso bioceánico del Canal de Panamá. Paso que hoy está en conflicto porque su ampliación está cuestionada. De todos modos, esta ampliación no va a ser suficiente para las nuevas construcciones navales. En ese contexto, Rusia y China acaban de firmar un acuerdo para hacer un gigantesco canal en Nicaragua. Esa sería la alternativa del BRIC en contra del control de estos pasos por las potencias atlantistas. Ante un conflicto comercial, o de mayores características, entre ambas administraciones, seguramente ambos pasos quedarían cerrados. Entonces, nuevamente adquirirían importancia los viejos pasos interoceánicos que no tiene ese inconveniente. Nosotros tenemos el Estrecho de Drake y el de Magallanes que con el Canal de Beagle forman un paso estupendo para toda la navegación internacional del Atlántico al Pacífico y viceversa. Este paso está siempre abierto. Esta base militar y económica británica de la OTAN apunta a un lugar de mucha debilidad de nuestro territorio: la Patagonia, que es el 20% del territorio continental y que tiene el 5% de la población argentina.

-¿Está actuando bien la Argentina?

-Creo que sí. Que la estrategia geopolítica que está desarrollando la Argentina es la correcta, que es la de encausar este conflicto, no como un problema bilateral sino como un problema continental en el marco de la lucha entre los atlantistas y los continentalistas.

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