altPor Antonio Yelpi*

Desde nuestra red de alianzas con think-tanks y expertos en diferentes capitales del mundo compartimos esta colaboración desde Chile. El observador Antonio Yelpi pone en análisis los sucesos que representaron el apoyo de Occidente para la independencia de Kosovo, provincia perteneciente al territorio de Serbia antes de la intervención de la OTAN. En tiempos donde los medios de comunicación masiva generalizan al asociar este caso con el asunto del referéndum de Crimea y la anexión de esta península por parte de Moscú, es acertado tener precisiones de los distintos procesos que representan cambios en el curso de las relaciones internacionales. Aquí, como debe ser, la perspectiva es desde el apego a la base jurídica internacional para interpretar las acciones desde la alta política ejerciendo poder para la injerencia sobre un Estado. El Director de la ONG CEDEPU propone reflexionar antes de trazar algún tipo de paralelo con el caso de la península de Crimea, sin dejar de tomar en cuenta que en el espacio post-soviético pueden sucederse más situaciones de este tipo que ponen en valor el concepto de que la geopolítica está en pleno dinamismo y con posibilidades de abrir nuevos cambios en el mapa de fronteras que hoy conocemos.

Una de las grandes paradojas de la crisis en Ucrania hoy es sin duda el juego geopolítico que Rusia está desarrollando, la construcción de un relato que  justifique el referendo en Crimea hablando de Kosovo, un territorio cuya independencia no reconoce. Este pequeño territorio en los Balcanes Occidentales declaró su independencia de Serbia en 2008, una década después de que fuera el objetivo de una intervención militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que pretendía frenar lo que calificó de una campaña de limpieza étnica de los serbios contra la mayoritaria población albanesa de Kosovo.
Desde la Declaración de independencia  acto acontecido el 17 de febrero de 2008 y llevado a cabo por el Parlamento unicameral de Kosovo de forma unilateral, que declaraba la escisión de este territorio de mayoría albanesa del resto de la República de Serbia, dando lugar a la creación de un nuevo Estado, denominado oficialmente República de Kosovo, bajo la supervisión de la OTAN y la UE.
La independencia fue reconocida por buena parte de la comunidad internacional, pero Rusia la rechazó porque infringía la “integridad territorial” de Serbia. Pero ahora Moscú defiende la autodeterminación de Kosovo y de paso crítica a Occidente por tener un doble estándar, no apoyar el proceso en Crimea, pero sí expresaron su apoyo a Kosovo, en referencia cierta al juego estratégico de Europa y Estados Unidos.
Además recordemos la  decisión del Tribunal Internacional de Justicia bendiciendo la independencia de Kosovo y otro detalle, para algunos analistas y observadores,  Kosovo debe su existencia como país independiente a la necesidad de los EEUU de disponer de una base militar en la zona. Esta base militar es un hecho,  se llama Camp Bondsteel y es la mayor y más cara de todas las que tienen desplegadas los EEUU por todo el mundo desde la guerra de Vietnam, si bien está instalación militar es un hecho cierto, no podemos olvidar el sufrimiento del pueblo kosovar a manos de Serbia y las cuestiones culturales y económicas que motivaron una decisión a todas luces de independencia soberana.

Ejercicio del poder por sobre el deber
Kosovo fue un proceso manejado internacionalmente y fue sancionado por la ONU a través de la resolución 1244 que requería una consulta ciudadana, expresada está en su parlamento,  apunta David Phillips, autor de «Liberando a Kosovo: Diplomacia Coercitiva e Intervención de EE.UU.
Por otro lado, si bien es cierto que en ambos casos se produjo una intervención militar extranjera sin autorización de la ONU, en el caso de Kosovo se hizo por razones humanitarias y no se llevó a cabo bajo un mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debido a que Rusia lo habría impedido a través de su capacidad de veto y su cercanía con Serbia,  «No se debe comparar a Crimea y Ucrania con Kosovo y Serbia. Serbia amenazaba a los kosovares, mientras que Ucrania no amenaza a nadie», expuso hace unos días  en la cadena CNN el ex-embajador de EE.UU. en Moscú, Michael McFaul.
El 1 de diciembre de 2009, la Corte Internacional consultó a las representaciones de 28 países, además de las de Serbia y el propio Kosovo, sus alegaciones sobre la legalidad de la declaración de independencia, aprobando la misma y dando luz verde al proceso,  es así como el 22 de julio de 2010 el tribunal comunicó su conclusión de que la declaración de independencia no violó el derecho internacional, ni tampoco la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hoy Kosovo es reconocido por más de una decena de países y recientemente a fines del 2013 se levanta la primera representación Kosovar en América Latina, la embajada en Panamá busca ser la puerta de los intereses de Kosovo en la región.

Punto de contacto América Latina
Como significado de cómo actuar con continuidad y sostener un perfil de la política exterior de un Estado, vemos a Panamá y su diplomacia buscando los beneficios de ser un “aliado” de los Estados Unidos y sus acciones para hacer valer su rol en el concierto internacional de naciones. El presidente panameño, Ricardo Martinelli, y su homóloga de Kosovo, Atifete Jahjaga, se reunieron a comienzos de mes Abril en Panamá para fortalecer las relaciones bilaterales y regionales, especialmente en los campos económico y comercial. El mandatario Ricardo Martinelli reafirmó la “voluntad de impulsar y fortalecer las relaciones de amistad y cooperación entre nuestros gobiernos y pueblos”,  según señaló tras la reunión en el Palacio de Las Garzas, sede del gobierno panameño.
“Esta visita fortalece firmemente las relaciones y las distintas colaboraciones entre nuestras naciones y pueblos”, replicó Jahjaga en conferencia de prensa conjunta, posteriormente la presidenta recibió las llaves de Ciudad de Panamá. Todo un simbolismo de la política internacional y la diplomacia.

En suma, es importante señalar que Kosovo y Crimea tienen cada uno su propia historia y cada caso presenta elementos complejos de análisis y debate, pero Kosovo es una realidad del derecho internacional y, como nación ya constituida y reconocida, es un caso interesante de conocer por haberse desarrollado en un tiempo no tan lejano pero muy diferente del contexto actual. Es oportuno reflexionar antes de trazar algún tipo de paralelo con el caso de la península de Crimea, sin dejar de tomar en cuenta que en el espacio post-soviético pueden sucederse más situaciones de este tipo que ponen en valor el concepto de que la geopolítica está en pleno dinamismo y con posibilidades de abrir nuevos cambios en el mapa de fronteras que hoy conocemos.

* Centro de Estudios para la Democracia Popular. Santiago – Chile

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