Por Juan Aguilar*

Si Putin necesitaba un pretexto para conducir finalmente a través de la frontera con Ucrania, llegó con la masacre de Odessa por parte de elementos armados de la junta golpista de Kiev y el asalto por la guardia nacional de Ucrania de las ciudades controladas en el este por los militantes prorusos.

De hecho, el Washington Post publicaba un mapa que mostraba, utilizando la información del Royal United Services Institute, los movimientos de tropas recientes en la región. El gráfico ilustra cómo los ejercicios militares llevados a cabo por Rusia han dejado una gran acumulación de tropas en la frontera de Ucrania. También muestra propios movimientos militares de Ucrania de sus fronteras con Rusia y enclave dominado por Rusia de Moldavia, Transnistria. (Ver al final del artíulo)

Pero el 7 de mayo se produjo un giro en la esperada respuesta de Rusia a los acontecimientos en Ucrania, ampliamente expuesta en esta misma publicación (Putin aprovecha las dudas de Merkel para intentar acabar con la guerra en Ucrania y obtener una ganancia estratégica). La pregunta que ha preocupado a muchos es ¿por qué Putin ha hecho esta maniobra y ha pedido atrasar el referéndum en el este?

Aunque algunos “mortadelos y anacletos” piensan que aquí recibimos información directa del Kremlin, lamentamos decepcionarles. Ya nos gustaría. Lo único que podemos hacer es intentar analizar los datos y sacar algunas conclusiones, imaginamos que unas más acertadas que otras, pero que pueden ayudar a explicar lo que está sucediendo.

  1. A Putin le es necesaria Ucrania. Toda Ucrania. Dividir Ucrania significa dejar una parte de la misma en manos del enemigo, y esto es beneficiar los planes mundiales antirusos, pues esa parte podría convertirse en un vector de la OTAN.
  2. Las posibilidades de efectuar el referéndum el 11 de mayo no existen técnicamente. Los milicianos no tienen un control absoluto de las zonas y no hay medios e instrumentos para su realización.
  3. La junta ha hecho de todo para provocar a Moscú y llevarle a meter al ejército ruso en Ucrania. La junta golpista necesita esto para que su régimen antiruso pueda sobrevivir, cargando sobre Rusia toda la culpa de la guerra y de las desgracias que sufren los ucranianos.
  4. La masacre de Odesa y las decenas de muertos en los combates y asesinatos en las zonas prorusas buscaban provocar la invasión rusa. Esta era la respuesta que esperaban en Washington. Y Putin no se la ha dado, quitándoles nuevamente la iniciativa.
  5. Ahora, la junta golpista corre el riesgo de fracturarse. La intervención de Rusia solo permitiría una mayor cohesión entre las distintas familias de la oligarquía política de Kiev. No tiene sentido regalarles esa baza.
  6. Más importante aún,  entre los candidatos en las elecciones presidenciales Poroshenko y Timoshenko a finales del mayo se declarará una guerra abierta. Putin se ha puesto de acuerdo con Poroshenko, la baza alemana, que no tiene las manos manchadas de sangre y tiene el beneplácito de un sector del Partido de las Regiones y de muchos oligarcas hartos de la situación.  ¿Para qué mancharse, si es posible que lo hagan  manos ajenas? Es la misma política que en el invierno pasado se tenía con Yanukóvych.
    En la Junta se van a quemar unos a otros. Los americanos apoyarán también la limpieza para liberarse de testigos incómodos. Con Poroshenko, ellos también “salvan la cara”.
  7. La Junta tiene muy poco espacio para maniobrar. Le quedan dos posibles opciones:

    a) Pueden desatar la guerra en Slaviansk, cometiendo una masacre con armamento pesado. Entonces, sobre ellos se derrumbará la ira de la comunidad mundial. Los acontecimientos en Odesa han logrado atraer la atención de todo el mundo a Ucrania. Todo observan ahora el desarrollo de los acontecimientos. Se ha roto el bloqueo informativo.

    b) Perder las elecciones (que es evidente) y actuar en contra de la constitución de Ucrania. Entonces perderían toda legitimidad ante la comunidad internacional y Putin tendría las manos libres para actuar en defensa de la población civil de Ucrania.  La lucha entre Timoshenko y Poroshenko provocaría el hundimiento de la imagen mundial de los “maidanistas”. Se hablaría solo de un régimen de bandidos luchando por el poder.

Putin ha vuelto a dar jaque a los otanistas.

Por otro lado, la imagen de EEUU sigue deteriorándose ante la evidencia continua de sus falsedades y cada vez son menos creíbles su coro de chillonas sobre las «mentiras del Kremlin». Por ejemplo, si los rusos por lo menos hubieran metido los tanques en Crimea, hubieran disparado, hubieran matado a alguien, etc., se podría decir que eran invasores.
Si en la Crimea "capturada", como en el Irak ocupado por los EEUU, cada día fueran ejecutados  los condenados a muerte, se podría hablar de ocupación. Pero nada de eso existe. Y los EEUU parecen idiotas cuando comienzan a gritar «los rusos ocupan Crimea», recordándonos ese griterío que ellos llevan 20 años acostumbrando a todo el mundo a sus «bombardeos humanitarios» y «la democratización a través de la ocupación».

La esperanza norteamericana con sus sanciones era provocar que las élites locales rusas arrojaran a Putin del poder si va contra los EEUU. Pero parece que la “recompensa” yanqui no debe ser muy atractiva. Y tiene su lógica. La circulación de mercancías de Rusia a los EEUU es irrisoria (10 veces menos que con China, y 25 veces menos que con la UE). Si no hubiera recesión en la UE, la circulación de mercancías de la Federación Rusa a los EEUU es igual a la circulación de mercancías de Rusia con Polonia. Los centros de la economía real se han desplazado a Asia y Europa…  ¿Qué puede proponer EEUU a estas élites? ¿Una casita en Miami, donde pasea un antiguo oligarca ruso cómo Berezovsky?

Las élites rusas han escogido y han escogido a Putin, y no a Obama. Y aquellos pocos dispuestos a hacer de vendepatrias a los EEUU han sido obligados salir por las buenas, como Koh, o por las malas, como Jodorkovsky.

La introducción actual de sanciones es ya de crisis nerviosa por las tentativas de EEUU de «castigar a los desobedientes» que toman «la elección incorrecta» de no respetar dichas sanciones. No se dan cuenta que muchos países ahora ven que los EEUU no son creíbles, que mienten como respiran, que dejan tirados a sus socios,…

Darles su propia medicina

Como bien explica en un comentario nuestro compañero Miguel Freytas, todos los sistemas imperiales de poder y de dominio utilizaron, en distintas etapas históricas, la estrategia de la fragmentación para dividir y reinar sobre los pedazos de los territorios conquistados:

“Fragmentar, atomizar, alienar, separar, secesionar, segmentar, particionar, significan lo mismo en distintas escalas de interpretación, sean políticas, económicas, militares, sociales o psicológicas. Sea en un territorio, en un país, en un sistema de poder mundial, o en la cabeza y la psicología humana, siempre la fragmentación, en sentido del dominio, significa dividir el todo para controlar las partes por separado”.

Esa estrategia de dividir para vencer es la que está realizando Vladimir Putin para recuperar el control ruso sobre los ex espacios soviéticos hoy controlados por el eje imperial USA-UE. Estados Unidos con la CIA durante la guerra fría infiltró a la Unión Soviética para fragmentarla y dividirla internamente hasta conseguir su disgregación y descomposición, y empezó a controlar sus pedazos (las ex republicas soviéticas) integrándolos por separado al sistema financiero y al mercado internacional capitalista por un lado, y a la Alianza Militar Atlántica (OTAN) por el otro.

Hoy Putin está haciendo lo mismo, pero en sentido contrario. Rusia está utilizando una estrategia de fragmentación económica, política, social y psicológica para dividir internamente a los ex satélites soviéticos (hoy convertidos en satélites del eje USA-UE) para integrar los pedazos de esos países en la Federación Rusa.

Esa estrategia quedó clara en el Cáucaso y en Ucrania. En el Cáucaso, la Rusia de Putin fragmentó y dividió en el 2008 a Georgia (hoy satélite de EEUU). La dividió en tres pedazos, controlando a dos (Abjasia y Osetia del Sur). En Ucrania, primero separó territorialmente a Crimea y la anexó a la Federación Rusa. Como segundo paso, está utilizando la estrategia de fragmentación para controlar el país. Como se ve, la Rusia de Putin solo le está pagando al Imperio capitalista USA-UE con la misma moneda de cambio.

¿Y los ucranianos?

Los ucranianos tienen que hacérselo ver. Necesitan hacer una reflexión colectiva profunda y abandonar el enloquecimiento suicida que les lleva a ser parias de la UE y vasallos de Washington. En estos días pude leer un comentario que expresaba, de forma tragicómica, la breve historia de Ucrania en los últimos 23 años:

El 5 de diciembre 1991: ¡Fuera los ladrones sangrientos “moscovitas” y los oligarcas! ¡Fuera los “moscovitas”!  ¡Viva la libertad y Kravchuk!

El 19 de julio 1994: ¡Fuera el ladrón sangriento de Kravchuk y los oligarcas! ¡Fuera los “moscovitas”! ¡Viva la libertad y Kuchma!

El 23 de enero 2005: ¡Fuera el ladrón sangriento de Kuchma y los oligarcas! ¡Fuera los “moscovitas”! ¡Viva la libertad y Yushchenko!

El 25 de febrero 2010: ¡Fuera el ladrón sangriento de Yushchenko y los oligarcas! ¡Muerte a los “moscovitas”! ¡Que viva Ucrania, la libertad y Yanukóvych!

El 24 de enero 2014: ¡Fuera el ladrón sangriento de Yanukóvych y los oligarcas! ¡Mueran los “moscovitas”! ¡Viva la libertad y Poroshenko!

Los nombres cambian. Pero hay algo evidente que no cambia en esta historia de 23 años. Como es una pregunta que le hago a los españoles, puedo permitirme hacérsela a los ucranianos… ¿Sois idiotas?

*Director de Elespiadigital.com

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