altPor Rasul Gudarzi

En medio de los conflictos y la crisis política que sacude Irak y la ocupación de zonas residenciales suníes por el grupo baasista-takfirí Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL o Daesh, en árabe), además del tema de la independencia de la región autónoma del Kurdistán, los políticos iraquíes dieron dos importantes pasos encaminados a mantener la unidad y lograr la integración de Irak: elegir al presidente del Parlamento y al del país.

En estas circunstancias, Salim al-Yaburi, con 71% de los votos fue elegido el presidente del Parlamento, mientras Fuad Masum, el sucesor del expresidente Jalal Talabani, propuesto por la Alianza Kurda, ocupó el cargo de presidente del país, luego de que 211 diputados de los 269 presentes en la sesión respaldaran al político kurdo en la segunda ronda de votación, frente a los 17 que se decantaron por el legislador Husein al-Musawi. De esa forma vertían una jarra de agua fría sobre los patrocinadores de la disolución del país árabe.

Dado que Irak cuenta con una gran población étnico-religiosa, compuesta por suníes, chiíes y kurdos, y en aras de evitar conflictos internos por el poder, los altos cargos se dividen entre estos tres, es decir, siempre un chií ocupa el cargo de primer ministro, un suní es presidente del Parlamento, y un kurdo es designado para la presidencia del país.

No obstante, en esta ocasión, existía cierta incertidumbre sobre quiénes ocuparían estos tres puestos claves del país, debido a la crisis que atraviesa el mismo. Las circunstancias eran las mismas tanto para los kurdos como para los suníes; por un lado, los terroristas habían ocupado varias ciudades del país, como Mosul y Kirkuk, entre otras, todo ello con la cooperación de antiguos agentes del exdictador iraquí, Saddam Husein; también se barajaba la posibilidad de que estas zonas se dividieran de las chiíes y las kurdas. Por otro lado, las posturas y declaraciones del presidente de la región autónoma del Kurdistán, Masud Barzani, de querer celebrar un referéndum para proclamar la independencia de esa región, ponيa de relieve un plan de disolución de Irak.

Varios documentos filtrados demuestran la complicidad de Barzani con los planes de los grupos terroristas contra el gobierno central. Según la parlamentaria, Alia Nasif, Barzani ha dado refugio a fugitivos miembros del partido baasista, y los apoya. Mientras los insurgentes seguían con sus crímenes, cortando cabezas, masacrando niños y acribillando a balazos a familias enteras, acercándose como una sombra de muerte a la capital, Bagdad, Barzani impulsaba otro plan, es decir, hacerse con el control de los campos petroleros.

En este sentido, tomó el control de dos campos en el norte de Irak que pertenecían a una empresa de propiedad estatal y, pese a no estar facultado para vender ese crudo, se lo está vendiendo a Turquía. Asimismo compra el petróleo que le traen los terroristas en camiones cisternas de Mosul, capital de la provincia nororiental de Nínive, y de esa forma tanto el régimen kurdo como los terroristas obtienen grandes cantidades de dinero que les beneficia para continuar con sus planes de lucha contra el gobierno central.

Sin embargo, cuando los kurdos vieron que solo cuentan con el apoyo del régimen israelí en su plan de independencia, y que las circunstancias regionales e internacionales no les permiten cumplir con su objetivo, volvieron a la escena política iraquí, y presentaron a su candidato, Fuad Masum.

Asimismo, los suníes, respetuosos de los dictámenes de sus líderes religiosos quienes llamaron a la unidad rechazando una separación que estaban seguros no podrían conseguir, o sea incluso si lograban independizarse tendrían una tarea muy difícil y se enfrentarían no solo a las presiones de Bagdad, sino de las entidades internacionales, presentaron también a su candidato para no perder su influencia en el gobierno central del país.

Masum y la integración de Irak

Es conocido que el presidente es una figura simbólica y no cuenta con un poder político real, ya que solo desempeña un rol significativo que promueve y mantiene la unidad e integración del país. Ahora, en medio de ese conflicto y el sonido de tambores de independencia, la elección de Masum con ese amplio apoyo parlamentario y de la Alianza kurda, puede ser un paso positivo para despejar las discrepancias entre el Gobierno central y la región autónoma del Kurdistán, ya que su presentación y su elección muestran un giro político, quizás temporal, por parte de los kurdos liderados por Barzani camino a la independencia.

Además, Masum, que al igual que Talabani cuenta con un carácter carismático y buena relación con los chiíes y los suníes, puede aprovechar su puesto y aliviar la situación del país, conduciéndolo hacia la estabilidad.

No obstante, hay que recordar que para calmar la situación, los políticos deben ser conscientes de la necesidad de una reforma en el poder, y evitar que este quede solo en mano de algunos. En este mismo sentido, el máximo clérigo chií de Irak, el ayatolá Seyed Ali Sistani, urgió a los líderes políticos a no aferrarse a sus cargos, en perjuicio de la estabilidad política. El ayatolá Sistani, sin individualizar sus ejemplos, aseguró que los líderes políticos de Irak deben mostrar mayor flexibilidad para romper el estancamiento político existente en el país y enfrentar a los terroristas.

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