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"No soy un mercenario", asegura Luis Munar, un ex oficial español del Ejército del Aire que ha dejado a su familia y la crisis económica para viajar a Siria y participar en la lucha armada junto a los insurgentes.

Este instructor militar ha explicado a afp que se ha unido a ellos porque "no podía soportar ver a los niños morir y no reaccionar", al tiempo que reconoce que también es una oportunidad profesional que le permite "mejorar su currículum y tener una fuente de ingresos para mi familia". En su primer viaje al país desgarrado por meses de violencia, financiado por él mismo, ha cruzó las provincias de Idleb y Alepo, en el norte. Pero esta vez lo ha hecho pagado por una red mundial de expatriados sirios que tiene relación con las brigadas de Al-Farouq, que dicen tener 12.000 combatientes en Siria, con el Ejército Libre Sirio.

"Estoy orgulloso de decir que todos a los que he entrenado todavía están vivos", dice Munar. "Sólo dos soldados resultaron levemente heridos en los combates contra una unidad de las fuerzas especiales" en noviembre.

Durante su primera visita, Munar enseñó a los jóvenes rebeldes que luchan contra las tropas del presidente Bashar Asad, "la mayoría de los cuales nunca había cogido un arma en su vida", a usar fusiles AK-47 y luchar cuerpo a cuerpo.

Cuando debate con ellos, su instructor enciende su cólera contra el mundo, "especialmente contra EEUU y Europa», porque "se sienten solos y abandonados".

"Me preguntan: '¿Por qué nadie nos ayuda? ¿Por qué ayudaron a Libia y no a nosotros?' Y la mayor parte del tiempo yo no sé qué responder", dice Munar.

Mientras cada vez más combatientes extranjeros se unen a los enfrentamientos contra las tropas gubernamentales sirias, Munar asegura que no ha formado más que a sirios. "He vivido con ellos, he dormido, sufrido y combatido con ellos", dice Munar reconociendo con toda franqueza haber tomado parte en enfrentamientos contra el Ejército sirio.

"Estoy orgulloso de decir que he participado en la guerra, observando los resultados de mis cursos [de formación] y viéndoles en el campo de batalla", afirma.

"Espero volver a verles pronto, pero espero que para nuestro próximo encuentra no tengamos ya más un ‘kalashnikov’ en las manos".

Fuente: El Mundo

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