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El abad de Montserrat, Josep Maria Soler, sigue queriendo contentar al establishment catalán y se ha vuelto a manifestar a favor de la independencia de Cataluña a través de los medios de comunicación nacionalistas. Además, lo ha hecho con argumentos más que discutibles: bajo el amparo de la Doctrina Social de la Iglesia.

No es la primera vez que Soler se erige como el representante más independentista de la Iglesia en Cataluña. De hecho, ya abrió de par en par el monasterio para una marcha secesionista en la que se hicieron varios mítines políticos.

El abad de Montserrat es uno de los personajes favoritos para los medios nacionalistas, que pretenden dar una justificación moral a las aspiraciones independentistas. Además de Soler, el otro gran personaje mediático es la monja benedictina también de Montserrat, Teresa Forcades, independentista confesa (en la imagen).

Josep María Soler aseguró durante la entrevista en la RAC1 que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce a Cataluña como nación y, por tanto, el derecho a reivindicar ejercerlo como tal. "También el nivel de decidir cuál debe ser el futuro de Cataluña y de qué forma se debe relacionar con los otros pueblos de España y de Europa".

Del mismo modo, dejó claro que "el abad de Montserrat comparte esta doctrina que puede llevar a preguntar a la gente qué es lo que desea", incluida la independencia, que apoyaría si se votase en el referéndum ilegal.

Para seguir apoyando las tesis nacionalistas y granjearse el apoyo de este sector mediático de cara a la sucesión del cardenal Sistach en Barcelona, Soler criticó al ministro de Educación por la reforma educativa y agregó que modificar el sistema actual "sería muy grave". "Tocar la lengua es toca un aspecto delicado y sensible", sentenció.

Abierto de par en par a los independentistas

El abad de Montserrat ha convertido el monasterio benedictino en uno de los elementos más proclives al independentismo. Como muestra un botón. El pasado mes de noviembre hizo escala dentro de los muros de este histórico templo católico la Marcha por la Independencia.

Allí se llevaron a cabo actos políticos, se desplegó una señera gigante e incluso se hizo una misa para bendecir la "Marcha por la independencia". Y todo ello con el plácet del abad del monasterio de Montserrat, Josep María Soler, que incluso recibió a una delegación de esta asamblea.

De estos muros también salen las soflamas de otro de los históricos clérigos independentistas, el también benedictino Hilari Raguer. Recientemente publicó su último libro ‘Ser independentista no es pecado. La Iglesia y el nacionalismo catalán’. En esta obra se declara abiertamente independentista y critica el adoctrinamiento de los niños en España, pero no en Cataluña.

Juan Pablo II, contra los separatismos

Sin embargo, pese a los intentos de los sectores eclesiales nacionalistas de justificar la independencia del País Vasco o Cataluña, lo cierto es que los organismos oficiales de la Iglesia se han manifestado en contra en casos concretos. Con firmeza se manifestó sobre este asunto, por ejemplo, Juan Pablo II.

En 1994 el Papa escribía una carta a los obispos italianos en los que advertía del riesgo de estos movimientos secesionistas. De este modo, indicaba que se refería "especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada". Además, en otras ocasiones el Pontífice y los presidentes de la Conferencia Episcopal Italiana declararon que "la unidad de Italia es indiscutible"

Fuente: Libertad Digital

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