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Un grupo de abogados entregó el martes a la Corte Suprema de Inglaterra un informe sobre presuntos actos de "brutalidad aterrorizante" de los efectivos británicos en la invasión de Iraq.

Se trata de 192 demandantes que denuncian casos de tortura, incluidas palizas, detención ilegal, privación de sueño, muertes en custodia y humillaciones sexuales, también contra niños y mujeres de edad avanzada. Los abogados piden una investigación independiente de las prácticas de detenciones aplicadas en Iraq entre los años 2003 y 2008.

Después de las audiciones, la Corte tendrá que sentenciar si los abusos fueron sistemáticos y si el Ministerio de Defensa es suficientemente imparcial para llevar a cabo la respectiva investigación. Según destacan los abogados, actualmente la justicia británica está considerando otras 800 demandas de los iraquíes.

Reino Unido ya ha pagado más de 20 millones de dólares a víctimas de sus tropas, parte del contingente de la OTAN en Irak

El Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó que a lo largo de los últimos cinco años ha pagado indemnizaciones a los iraquíes que han sido víctimas de las tropas británicas por un total de 14 millones de libras (22,6 millones de dólares estadounidenses).

En su comunicado se detalla que se trata de 205 personas que de uno u otro modo han sufrido abusos -de detenciones ilegales a torturas- por parte de los efectivos británicos tras la invasión del país en 2003 por el contingente internacional de la OTAN. Este comunicado adelanta que se espera recibir unos 700 reclamos más a lo largo del año que viene.

Según la cifra oficial, la mayoría de las denuncias fueron presentadas por civiles varones que aseguran que les amenazaron, golpearon y privaron de sueño antes de someterles a un interrogatorio. Lo cual concuerda con las denuncias presentadas por los abogados.

El caso que atrajo más atención mediática ha sido el de Baha Mousa, un recepcionista de hotel de 26 años de edad y padre de dos hijos. Murió en una base militar británica 36 horas después de que le detuvieran en septiembre de 2003 en una operación contra insurgentes.

Según mostraron las recientes investigaciones, cuando falleció tenía 93 heridas separadas en su cuerpo

Sin embargo, el doctor militar que le atendió en 2003 para intentar reanimarle, Derek Keilloh, reportó solo sangre seca en la nariz de su paciente y fue firme en su testimonio a lo largo de las investigaciones posteriores. Este viernes el tribunal le prohibió a Keilloh practicar la medicina durante los próximos 5 años por su "conducta engañosa y deshonesta". "No tenía humanidad en su corazón cuando se suponía que debería cuidar a mi hijo", sostuvo el padre del fallecido, Daoud Mousa, al conocer la sentencia y lamentó que Keilloh no perdiera su licencia médica para siempre. No se precisa la suma exacta que recibió la familia del recepcionista como indemnización.

El Ministerio de Defensa comunica que siempre investigará a fondo todas las denuncias de abuso, recompensará a las víctimas y llevará a los culpables a la justicia, siempre que las acusaciones sean probadas. Al mismo tiempo, acentúa que a lo largo de los seis años de presencia de las tropas británicas en Irak (entre 2003 y 2009), han servido unos 120.000 efectivos y una gran parte de ellos se comportó siempre "de acuerdo a los estándares más altos de integridad y profesionalismo".

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