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Documentos filtrados citados por 'The Times' revelan que la destrucción era parte de una conspiración de la farmacéutica para inflar un 4.000% el precio de los medicamentos contra el cáncer.

Empleados del gigante multinacional sudafricano Aspen Pharmacare, una de las principales compañías farmacéuticas del mundo, tenían un plan para destruir las existenсias de medicamentos contra el cáncer para hacer que el precio de estos fármacos aumentara hasta 40 veces, informa el rotativo 'The Times' citando documentos filtrados de la compañía, entre ellos correos electrónicos internos.

Aspen Pharmacare compró en 2009 los derechos para fabricar cinco fármacos contra el cáncer de la empresa británica GlaxoSmithKline (GSK). Posteriormente, la compañía aumentó drásticamente los precios de esos medicamentos. Como resultado, en 2013 en Inglaterra y Gales el precio del Busulfán, un fármaco contra la leucemia, aumentó de 5,20 a 65,22 libras esterlinas, una subida de un 1.100%, mientras que el Clorambucil, un medicamento contra el cáncer de sangre, pasó de costar 8,36 libras por paquete a valer 40,51 (una libra esterlina equivale a 1,25 dólares). Se presume que para incrementar los precios Aspen Pharmacare se aprovechó de un vacío en las leyes británicas que permite aumentar los precios si se cambia la marca de los fármacos.

"Donar o destruir"

En España la compañía intentó aumentar el precio de los medicamentos hasta un 4.000%, es decir, 40 veces. A raíz de esas intenciones surgió en 2014 una disputa con las autoridades españolas. En mayo de ese año la compañía suspendió la venta directa de cinco fármacos, aunque tenía existencias en almacenes. En octubre del mismo año, uno de los empleados de la sede europea de Aspen Pharmacare en Dublín (Irlanda) preguntó a sus superiores qué hacer con estas existencias, y un alto ejecutivo de la compañía le habría respondido que "las únicas opciones serán donarlas o destruirlas" si las autoridades sanitarias españolas no llegaban a un acuerdo sobre los nuevos precios.

Un año antes, en 2013, la compañía amenazó con dejar de suministrar fármacos a Italia si las autoridades no llegaban a un acuerdo sobre el aumento de precios. Se entiende que las autoridades italianas posteriormente fueron obligadas a consentir la subida de precios tras un período de escasez de medicamentos que supuestamente fue orquestada para aumentar la presión. Otros países europeos, como Alemania, Grecia y Bélgica, también enfrentaron en la misma época un déficit similar de varios fármacos contra el cáncer producidos por Aspen Pharmacare.

Dennis Dencher, el director ejecutivo de la filial europea de Aspen Pharma, ha remarcado que los aumentos de precios estuvieron dentro de "los niveles apropiados" para "promover el suministro sostenible a largo plazo" y ha agregado que los precios anteriores eran "insostenibles". La firma también ha negado que el déficit de medicamentos fuera provocado, pero ha esquivado responder a las preguntas sobre la destrucción de fármacos.

Monsanto y la EPA colaboraron para eliminar hallazgos sobre el cáncer

Unos 17 expertos en cáncer de 11 países revisaron la evidencia y llegaron unánimemente a esta conclusión ya en 2015 sobre el famoso herbicida. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) pidió una revisión.

Monsanto ha pregonado la aprobación del producto químico por parte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), pero documentos del tribunal presentados recientemente revelan un alarmante esfuerzo por parte tanto de Monsanto como de la EPA para desacreditar la investigación independiente realizada por el Organismo Internacional de la Organización Mundial de la Salud, el IARC.

Extractos de los documentos muestran cómo la EPA efectivamente declaró Roundup seguro para el uso sin realizar pruebas sobre la formulación real, confiando sólo en su lugar en la investigación de la industria sobre sólo uno de los ingredientes activos del producto.

"Las normas mínimas de la EPA no requieren la presentación de datos de salud humana relacionados con el producto formulado - aquí, Roundup. En cambio, las regulaciones de la EPA requieren sólo estudios y datos relacionados con el ingrediente activo, que en el caso de Roundup es el glifosato. Como resultado, el cuerpo de literatura científica que la EPA ha revisado no sólo es proporcionado principalmente por la industria, sino que también considera sólo una parte de los ingredientes químicos que conforman el Roundup ".

El glifosato, el ingrediente principal en el producto emblemático de Monsanto Roundup, es el plaguicida más aplicado en todo el mundo.

Fuente: FreeWestMedia.

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