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El 'sí' a la reforma constitucional para aumentar los poderes del presidente Recep Tayyip Erdogan se ha impuesto en el referéndum de este domingo en Turquía, rezan los últimos datos de la agencia Anadolu. Con un 99,97% de los votos escrutados, un 51,41% de los votantes se han mostrado a favor de conceder más competencias a Erdogan, mientras que un 48,59% ha votado en contra. Los cambios previstos para la Constitución entrarán en vigor a partir de 2019.

Erdogan ha declarado la victoria en el referéndum sobre cambios constitucionales y ha felicitado a los líderes de los partidos AKP, MHP y BBP. Miembros del Partido Republicano del Pueblo (CHP), el principal partido de oposición en Turquía, han señalado que cuestionarán el 37% de los votos escrutados. El líder turco ha declarado que "el 'sí' a la reforma ha obtenido 1,3 millones más de votos que el 'no'".

En Estambul las autoridades han acordonado la céntrica plaza de Taksim, que ha sido cortada al tráfico por cuestiones de seguridad, según la agencia Dogan. En la mayor de las ciudades del país el 'no' ha ganado por una estrecho margen.

Este domingo, 16 de abril, se ha celebrado en Turquía el referéndum constitucional impulsado por el gobernante Partido de Justicia y Desarrollo (AKP). 55,3 millones de personas fueron llamadas a depositar su voto en los 167.140 colegios electorales habilitados para esta ocasión en todo el país.

Estos son algunos de los 21 cambios que otorgan más poder al mandatario turco:

  • todo el poder Ejecutivo se concentra en manos del presidente
  • se elimina la figura del primer ministro
  • el jefe de Estado obtiene el derecho de nombrar vicepresidentes, ministros y altos funcionarios
  • los decretos presidenciales influirán en las decisiones sobre la creación, disolución, funciones y estructura de los ministerios
  • el presidente obtiene el derecho a anunciar el estado de emergencia con aprobación del Parlamento
  • asimismo, podrá designar a varios miembros del máximo órgano judicial del país
  • también podrá emitir decretos sin aprobación de los legisladores (aunque podrán ser anulados por el Parlamento en el futuro)

Durante 11 años (2003-2014) Erdogan fue jefe de Gobierno turco, antes de asumir el cargo presidencial en 2014. La reforma constitucional le permite permanecer en el poder hasta 2029 si ganara las elecciones que tendrán lugar en Turquía en 2019 y 2024.

Las consecuencias del plebiscito pueden ser graves y conllevar enfrentamientos civiles, ya que la sociedad está dividida más que nunca ante dos visiones del país, una más laica y otra que aboga por una mayor influencia del islam.

Las nuevas competencias del presidente de Turquía preocupan a la UE

MOSCÚ (Sputnik) — A la Unión Europea le preocupa cómo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, usará las nuevas competencias obtenidas como resultado del referéndum, declaró el canciller de Bélgica, Didier Reynders.

El plebiscito en que se votaron enmiendas constitucionales sobre el paso de Turquía al gobierno presidencial, en vez del actual parlamentario, terminó con la victoria de los partidarios de esta variante con una ventaja insignificante, que lograron reunir el 51,2% de los sufragios, 1,25 millones más que los opositores.

Las enmiendas fueron aprobadas antes por el Parlamento del país y firmadas por Erdogan.

"Los de la Unión Europea debemos seguir con preocupación cómo se usarán estos nuevos poderes presidenciales y estar alerta recordando la inquietud que surgió tras la intentona fallida, cuando el régimen turco se recrudeció mucho, procurando evitar su mayor endurecimiento", dijo Reynders a la emisora de radio Premiere.

Senador ruso: Erdogan busca alejarse de la integración europea

MOSCÚ (Sputnik) — El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, trata de consolidar su poder personal y apartarse de la integración con Europa, sostuvo el titular del comité internacional del Senado ruso, Konstantín Kosachov.

Turquía celebró el domingo un referéndum para pasar del actual sistema parlamentario a un régimen presidencialista en el que el 'sí' se impuso por una diferencia mínima.

"Al parecer Erdogan no solo busca afianzar su poder personal sino también renunciar a la integración europea", señaló Kosachov en una entrada en Facebook.

La primera reacción de Bruselas, indicó, ha sido clara, no quieren ver a Turquía en el seno del bloque regional.

"Es evidente que esto no le incomoda al líder turco y es que, al parecer, para él sus objetivos internos son más importantes", apuntó.

Uno de ellos, añadió, es vencer la resistencia de sus influyentes adversarios que ya intentaron derrocarle.

"Una señal de la seriedad de sus intenciones es el posible retorno de la pena de muerte, otro punto que lo aleja de la integración europea", sostuvo Kosachov.

El senador cree que Erdogan tendrá que maniobrar para sortear la resistencia de los turcos proeuropeos influyentes y de los adeptos del sistema parlamentario.

"Creo que no es la última movida en el gambito turco", apostilló.

OTAN rehúsa comentar el referéndum turco: "Es un asunto interno del pueblo". Aquí sí… En Siria o en Corea del Norte no…. Esa es la hipocresía de la OTAN

BRUSELAS (Sputnik) — La Alianza Atlántica no comenta los resultados del plebiscito sobre las enmiendas constitucionales celebrado en Turquía y lo califica como un asunto interno, dijo a Sputnik un representante de la sede de la OTAN en Bruselas, quien prefirió guardar el anonimato.

"El referéndum constitucional es un asunto del pueblo de Turquía", señaló agregando que corresponde a las autoridades turcas comentar sus resultados.

El plebiscito del 16 de abril en que se votaron las enmiendas constitucionales sobre la transición de Turquía al gobierno presidencial, en vez del actual parlamentario, terminó con la victoria de los partidarios de esta variante con una ventaja insignificante, que lograron reunir el 51,4% de los sufragios, o más de 1,3 millones más que los opositores.

Las enmiendas fueron aprobadas antes por el Parlamento y firmadas por el presidente del país, RecepTayyipErdogan.

Turquía es el país clave de la OTAN en el Oriente Medio, la base turca de Incirlik es una de las más importantes que la Alianza y EEUU tienen en la región, allí están almacenadas armas nucleares y se basan los aviones de la coalición internacional con EEUU al frente que participan en la operación contra el grupo terrorista Daesh (autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países).

Turquía declaró en más de una ocasión en períodos de tensión con EEUU y la UE que puede negar el acceso a esta base para los militares estadounidenses si Washington en su lucha contra Daesh coopera con las Unidades de Protección Popular (YPG) y la Unión Democrática (PYD), ambas de kurdos.

Erdogan discutirá la reinstauración de la pena capital en Turquía

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha declarado este domingo que pretende conversar con el primer ministro, Binali Yildirim, y el gobernador del opositor Partido de Acción Nacionalista (MHP), Devlet Bahceli, sobre la reinstauración de la pena de muerte en el país, informa Reuters.

"Los que nos amenazaban con un palo, hoy han recibido la respuesta cerca de las urnas de votación", ha señalado el líder turco, destacando que queda "mucho que hacer". "En primer lugar, discutiré con el primer ministro y el señor Bahceli el tema de la pena capital", ha afirmado Erdogan.

El presidente turco también ha recordado que "el pueblo dio una resistencia legendaria el 15 de julio [del 2016]", durante el intento de golpe de Estado, y que "[el pueblo] no fue derrotado".

La discusión sobre la vuelta de la pena capital en Turquía se intensificó después del fallido golpe de Estado. En varias ocasiones el presidente turco aseguró que estaría dispuesto a firmar la ley si fuese ratificada por el Parlamento.

Merkel llama a Ankara a sostener un "diálogo respetuoso" con la oposición

BERLÍN (Sputnik) — Las autoridades de Alemania están al tanto de los resultados del referendo en Turquía y llaman a Ankara a entablar un "diálogo respetuoso" con la oposición, declararon en un comunicado conjunto la canciller alemana, Angela Merkel y el ministro de Relacionas Exteriores de ese país, Sigmar Gabriel.

"El Gobierno Federal espera que las autoridades de Turquía, después de la dura campaña realizada para organizar el referendo, traten de establecer un diálogo respetuoso con todas las fuerzas políticas y sociales en el país", indica el documento publicado este 12 de abril.

Merkel y Gabriel recordaron que "el pueblo turco fue llamado a las urnas para votar por cambios en la Constitución de Turquía", y subrayaron que "el Gobierno Federal toma en cuenta el resultado intermedio de la votación y respeta el derecho de los ciudadanos" a tomar la decisión de cambiar su Carta Magna.

"El resultado de la votación muestra la división existente en la sociedad turca, lo cual representa una mayor responsabilidad para el Gobierno y personalmente para el presidente (Recep Tayyip) Erdogan", precisaron los dos políticos alemanes.

Análisis: Erdogan amplia sus poderes: del Kemalismo al sultanato

Pablo Jofré Leal

Los 55 millones de electores turcos acudieron a las urnas, para definir, mediante un referéndum convocado por Erdogan, si le otorgaban mayores poderes o no.

El domingo 16 de abril la sociedad turca acudió a las urnas, para definir, mediante un referéndum convocado por el presidente Recep Tayyip Erdogan, si los electores, cercanos a los 55 millones habilitados para votar, otorgaban mayores poderes al ejecutivo mediante 18 reformas constitucionales o simplemente negaban la posibilidad de un cambio profundo en el sistema político turco vigente desde el año 1924.

Los resultados de esta convocatoria favorecieron estrechamente al Sí, con un 51,4% de los votos escrutados y una participación del 85%, permitiendo así la consolidación de un régimen autocrático que tendrá a Erdogan con la posibilidad de gobernar Turquía hasta el año 2034. Las reformas aprobadas van desde suprimir el cargo de primer ministro – pasando de un sistema parlamentario a uno presidencial, dotando al mandatario de poderes omnímodos en materia de nombrar a sus ministros, ejercer una fuerte influencia sobre el poder judicial al tener prerrogativas para nombrar al 50% de los componentes el Alto Consejo de Jueces y Fiscales, lo que implica el gestionar la contratación y desvinculación de los funcionarios que laboran en el sistema judicial. Igualmente se eliminan los tribunales militares y se limita el mandato presidencial a dos períodos de cinco años cada uno.

Término de 93 Años de Kemalismo

El presidente turco solicitó a los países extranjeros y en especial a la Unión Euroepa (UE) que respeten los resultados del referéndum, al mismo tiempo que los dos principales partidos de la oposición han exigido un nuevo recuento de votos tras denunciar fraude en el proceso de votación y la manipulación de los votos destinado a dar un Sí a los cambios constitucionales o un No a esos cambios. El Partido Republicano del Pueblo (CHP) y el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP) han denunciado la acción abierta e ilegal de injerencia del oficialismo en la contienda mediante el abuso de recursos públicos favorables al gobierno de Erdogan y por tanto inclinar la balanza al Sí.

La oposición afirma que el triunfo de Recep Tayyip Erdogan supone convertir aún más a Turquía en una autocracia, debido a los poderes casi absolutos que el ejecutivo asumiría. Los kurdos, por su parte, afirman que este paso de presidente a una figura más parecida a los sultanes otomanos, significaría la pérdida de los derechos del pueblo kurdo y la consolidación de una guerra civil. Los partidarios del Sí previo al referéndum daban como argumento, para votar favorablemente el otorgar mayores poderes a Erdogan daría más estabilidad al país, aumentaría el crecimiento económico, al igual que los niveles de seguridad que ha significado la merma de los ingresos del turismo en este país.

Estos cambios a la constitución turca y a su sistema político, aprobadas en el referéndum del pasado domingo 16 de abril – que entrarán en vigencia el año 2019 - son las más profundas en ese país desde que el año 1924 el denominado padre de la Nación Turca: Mustafá Kemal Atatürk, estableció el sistema parlamentario, que ha regido desde entonces con los intervalos surgidos de los golpes militares turcos: el primero de ellos el año 1960. El segundo el año 1971 denominado el “Golpe del memorándum” contra el presidente Suleiman Demirel. El tercero de los levantamientos de las Fuerzas armadas se vivió el año 1980 que otorgó enormes poderes al Ejército turco convirtiéndose, además de un actor político fundamental, en un agente económico relevante.

El cuarto golpe de Estado se vivió el año 1997 cuando el Ejército obligó al primer ministro Necmettin Erbakan a dimitir. El propio Recep Tayyip Erdogan (actual presidente fue detenido en aquella ocasión). Finalmente el quinto Golpe Militar lo vivió Turquía en Julio del año 2016 convirtiéndose en la oportunidad de Erdogan de ejecutar una gran purga al interior del ejército, la policía y en general en los poderes del Estado Turco, afianzando el poder y la deriva autocrática del Gobierno de Erdogan.

El referéndum que tuvo como resultado el triunfo del oficialista Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP por sus siglas en turco) contó con una amplia adhesión en sus bastiones de las regiones de Anatolia y el Mar Negro. En las localidades que lindan con el mar Egeo, el mar Mediterráneo y en las zonas surorientales donde predomina la población  kurda, el triunfo del No se impuso, mostrando un país dividido, al igual que en las grandes ciudades como Estambul, Esmirna y Ankara, donde el No, aventajó al Si por menos de un punto. Turquía tras el triunfo estrecho del Sí se muestra al mundo claramente dividido entre quienes apuestan por  un Presidente con poderes de una Monarquía Absoluta y aquellos que ven un peligro para el futuro de esta nación el consolidar una especie de sultanato,  que los puede alejar de un sistema democrático y por tanto ver más lejana la posibilidad de acceder a ser parte de la UE.

Esta referéndum mostró a un Erdogan decidido a consolidar su férreo control político de la sociedad turca, como también entregar un mensaje a Europa tras los acontecimientos que lo enfrentaron con algunos gobiernos del Viejo continente que prohibieron a funcionarios tucos realizar acciones proselitistas en capitales como Berlín, Zúrich y en ciudades como Rotterdam. “Este domingo es el día que nuestro pueblo va a dar una lección a aquellos países europeos  que querían intimidarnos” sostuvo Erdogan, haciendo referencia, a los 54 años de espera de Turquía en sus intentos de ser aceptado como miembro de pleno derecho de la UE. Ingreso que no sólo se ve complejo y casi imposible, ante la oleada de islamofobía que sacude a Europa, sino también porque Erdogan ha prometido llevar a consulta ciudadana la posibilidad de reimplantar la pena de muerte en Turquía, que cuenta con el rechazo absoluto de la UE.

El triunfo del AKP en el referéndum es también una señal para el gobierno estadounidense, que tiene a Turquía como uno de sus socios más importantes en Oriente Medio y que ve con temor un acercamiento de Erdogan a la Federación Rusa, sobre todo tras las acusaciones del gobierno de Ankara respecto a que Washington protege y apoya a Fethullah Gulén – teólogo y multimillonario turco ex aliado del propio Erdogan  -  quien reside en Estados Unidos y sindicado por el gobierno turco como el promotor del Golpe de Estado de julio del año 2016 a partir de su influencia en el aparato estatal de Turquía. Los Gülenistas, según el gobierno turco, son los causantes de gran parte de los males de Turquía y ello debe cesar de manera tal que su líder sea extraditado, juzgado en territorio tuco y sus seguidores cesados de todo cargo público, como ha sucedido con cerca de 100 mil turcos, entre ellos profesores, militares, policías, miembros de la Federación de Fútbol, funcionarios del Ministerio del Interior, Jueces, Fiscales, entre otros. Todos ellos acusados de seguir a este clérigo que propugna el diálogo interreligioso y que cuenta para ello con el beneplácito de Israel y El Vaticano.

Del Kemalismo al Sultanato Erdoganista

Las reformas aprobadas este domingo 16 de abril, que entran en vigencia el año 2019 son la puerta de entrada a la posibilidad que Erdogan, que en ese entonces tendrá 65 años pueda ampliar su período presidencial hasta el año 2034, con todos los poderes que ha tenido en mente desde que el año 2014 se comenzó a plantear la posibilidad de modificar el sistema político parlamentario turco vigente desde el año 1924. Estrategia que ha guiado las acciones doctrinarias del Partido de Gobierno en el último lustro, como la forma de afianzar aún con más fuerza el poder político junto a las alianzas económicas  y militares que ha logrado forjar en quince años de presencia omnímoda en la vida política turca.

Hoy, la Turquía del cuarto lustro del Siglo XXI es testigo de los esfuerzos políticos de Erdogan – y prueba de ello es su referéndum  como herramienta de afianzamiento - destinados a modificar esencialmente su base doctrinaria  y que han marcado  93 años de lo que se conoce como la Turquía Moderna. Pasar del Kemalismo al Neotomanismo, a pesar que analistas internacionales hablan de cierta superación de esta noción del resurgir de las visiones imperiales. Mi impresión es, que esta doctrina no sólo está más vigente que nunca – a pesar de todas las tensiones que subyacen en el escenario regional donde se sitúa Turquía – sino que ha recibido un espaldarazo y una bocanada de aire de enorme importancia con el triunfo en las urnas  en la convocatoria al referéndum del domingo 16 de abril.

Prueba de esta idea, que se encuentra en el seno del neotomanismo  respecto al plano estratégico en política exterior - y que supone (a lo menos en plano teórico) llevar a cabo la política de cero problemas con los vecinos – se visualiza en su acercamiento tanto a la Federación Rusa como a la República Islámica de Irán, bajo la premisa que estas potencias son fundamentales para consolidar un proceso de estabilidad en la región de Oriente Medio. Sostuve, meses previos al Golpe de Estado de Julio del año 2016 que “La realidad geoestratégica en Oriente medio y sus efectos en materia de refugiados y participación militar de potencias occidentales en la zona efectivamente tensiona el Neo-Otomanismo en sus aristas de “Profundidad Estratégica y Cero Problemas con los vecinos” lo cual resulta una ficción en una región donde las alianzas se tejen en función de intereses, objetivos y realidades disímiles” Una ficción, que el afán de política pragmática que quiere ejercer Erdogan lo lleva a mover sus fichas en todas dirección, con el claro objetivo de consolidar un liderazgo interno y proyectarse como la única voz turca capaz de situar a su país en una especie de balanza regional.

Ese Neo-Otomanismo toma para si esa visión del Panturianismo que Atatürk desdeñaba (versión turca de otros proyectos expansionistas que conoce la historia basado en argumentos étnicos como el sionismo, el pangermanismo o el paneslavismo). Hablar entonces de cero problemas en esa realidad, resulta así una falsedad. Algo imposible de llevar a la realidad, sobre todo porque los gobiernos del AKP han tenido como objetivo, el recuperar el papel de Turquía como potencia regional, sustentado históricamente en lo que fue el Imperio Otomano que extendía su dominio desde parte del Magreb, el Golfo Pérsico y desde La Meca hasta los Balcanes y el Cáucaso. El cero problema con los vecinos se presenta así, más como un discurso de buenas intenciones, que la posibilidad cierta de llevarlo a cabo sobre todo tras los actuales acontecimientos que visualizan una Turquía con afanes claramente expansionistas con relación a los kurdos, a Siria, a Irak y el papel cumplido como aliado de regímenes extremistas como el saudí y el sionista.

Turquía es hoy, sobre todo con el triunfo de Erdogan en un referéndum que afianza sus poderes y los amplia en función de un cambio del sistema político institucional que regía Turquía, en un país que marcha hacia la conformación de un Estado policial, autoritario y tremendamente sectario: con el cierre de periódicos, la represión a la minoría kurda, la instalación de una política donde sólo cabe el AKP. La supresión llevada a cabo contra cualquier tipo de disidencia, sobre todo  partir del atentado de bandera falsa de Ankara en octubre del año 2015, el posterior al Golpe de Estado de julio del año 2016 y la fuerte represión a cientos de miles de turcos acusados de Gülenistas, confirman la deriva autocrática de Erdogan,  que pone el sello de “legal” con su triunfo electoral.

Una deriva autoritaria que se nutre también de un papel intervencionista en el plano externo. En la participación turca en la agresión contra Siria. En su decisión de controlar la zona con población kurda de este país levantino tratando de crear una zona de exclusión aérea e ingresando tropas sin autorización del gobierno sirio. Su apoyo sostenido en múltiples campos a los grupos salafistas que operan tanto en Siria como en Irak – donde también Turquía ha intervenido violando la soberanía iraquí – Recordemos que Turquía es miembro de la OTAN desde el año 1952 a la fecha cumpliendo un papel de punta de lanza, no sólo contra la Federación Rusa, sino que ejecutor de políticas hostiles contra todas aquellas sociedades sujetas a los poderes hegemónicos de esta Alianza Militar. Turquía posee el segundo ejército más grande de la  OTAN, sólo detrás de Estados Unidos y ello no es casualidad, es parte de una estrategia mayor en oriente medio con relación a irán y Rusia, principalmente.

Turquía, bajo Erdogan, ha cumplido un papel relevante en materia de control de cientos de miles de refugiados bajo el acuerdo tejido con la Unión Europea. Convenio que le ha reportado miles de millones de dólares y la posibilidad de usar, como moneda de cambio a estos hombres, mujeres y niños que huyen de países en guerra, en su política de litigios con Europa y su exigencia de ingresar al club europeo. Unamos a ello su abandono de la causa palestina, en función de su acercamiento y acuerdos con la entidad sionista y la conformación de una triada valedora del terror en la zona junto a Tel Aviv y Riad.

Tras el triunfo de Erdogan en el referéndum de cambio constitucional y del sistema político mediante 18 reformas constitucionales se nos presenta el sello del nuevo renacer imperial otomano. Erdogan ofrece hoy una radicalización de la línea discursiva que planteaba el Neo-Otomanismo presentado por el ex Canciller (2009-2014)  y ex Primer Ministro Ahmet Davutoglu (2014-2016) obviando en esta nueva visión post referéndum, aquella idea utópica de cero problemas con los vecinos y los deseos, ya no ocultos de recuperar su antigua zona de influencia, bajo el concepto que signa al Neo-Otomanismo: el de la Profundidad Estratégica.

Todo lo mencionado son muestras más que elocuentes de la misión que cree desempeñar Recep Tayyip Erdogan en la región, en su objetivo de reflotar el antiguo esplendor otomano bajo la guía de un Sultán investido de plenos poderes. Ello,  a partir de la aprobación de un referéndum que le da las herramientas políticas y legales a Recep Tayyip Erdogan, para afianzar su poder hasta el año 2034 afirmando su báculo de poder en dos ejes: represión interna y agresión externa. Este domingo 16 de abril hemos sido testigo de la rúbrica legal, que transita desde el Kemalismo al Neo Otomanismo, de un régimen parlamentario a un presidencial, de una democracia representativa (con todas las limitaciones que puede ofrecer) hacia la conformación de un sultanato del siglo XXI.

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