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Carles Puigdemont llegó el lunes pasado, en principio el primer día laborable de la República catalana, a Bruselas. Faltaban tres días para que Oriol Junqueras y otros ocho exconsellers entrasen en prisión provisional por orden de la Audiencia Nacional. En todos estos 10 días, el expresident ha dado tres entrevistas a medios belgas, una a Catalunya Radio y una rueda de prensa. De entre los medios españoles, sólo TV3 y Catalunya Radio pudieron formular sus preguntas. Este miércoles protagonizó un acto con más de un centenar de alcaldes independentistas. Hasta ahí lo que se conoce de su agenda, que incluyó un maratoniano domingo de interrogatorios por parte de la justicia belga hasta quedar en libertad vigilada.

Según él, su desplazamiento y el de cuatro exconsellers a Bruselas tenía como objetivo seguir trabajando, como Gobierno "legítimo", en este caso en llamar la atención de la comunidad internacional sobre el "golpe de Estado" acometido por el propio Estado en Cataluña.

El interés es más que patente, ha defendido, al menos a tenor de que los periodistas abarrotaron la pequeña sala de prensa donde celebró su única comparecencia. La prensa belga también sigue sus pasos al detalle mientras políticos de distinto signo opinan sobre su situación y sobre dos asuntos prioritarios para Puigdemont: las cargas policiales del 1 de octubre y el encarcelamiento provisional de Junqueras y los demás exconsellers. Ambas conforman la prueba del algodón de que España no es una democracia.

Sin embargo, en este tiempo, Puigdemont no ha logrado que ningún líder de la Unión Europea lo reciba. Ningún jefe de Gobierno o ministro se ha reunido con él. Ningún dirigente de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo o el Consejo Europeo ha querido solidarizarse con el expresident en un encuentro público. La entrada le fue negada a la Eurocámara, donde quería celebrar su acto con alcaldes, finalmente llevado a cabo en el Bozar, un céntrico museo de bellas artes. Toda la repercusión internacional que está logrando es la que mediáticamente es capaz de propiciar él mismo, en gran medida por su situación judicial.

Dos parlamentos debaten, pero no le apoyan

Dos parlamentos belgas, el de Flandes y el federal, con importante presencia nacionalista y con algunos miembros que se solidarizaron con él, debatieron sobre la cuestión este miércoles. No por iniciativa de la N-VA de Bart de Wever, el primer partido de un país políticamente muy fragmentado, sino de Vlaams Belang, el partido de ultraderecha flamenco. Ninguna prosperó mientras el primer ministro advirtió de que Puigdemont debe enfrentarse a la Justicia y ser responsable de sus actos.

Desautorizaba así, como ya lo había hecho el ministro de Exteriores, al titular de Interior, Jan Jambon (del partido nacionalista flamenco N-VA), el hasta ahora único cargo institucional de relevancia que ha pedido una mediación europea, aunque él tampoco recibió a Puigdemont.

En el tiempo que Puigdemont lleva en Bruselas, ha logrado que algunos dirigentes políticos alejados de la primera línea hayan criticado o bien las cargas policiales del 1 de octubre o las medidas provisionales dictadas por la Audiencia Nacional.

Es el caso de la exministra socialista francesa Ségolène Royal, que en un programa de televisión criticó el encarcelamiento de los exconsellers como una persecución "ideológica", aunque no se pronunció a favor de la autodeterminación de Cataluña.

Varoufakis y Pamela Anderson

Quien sí lo ha hecho ha sido el exministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis (Syriza), que este jueves dio una rueda de prensa en Barcelona. "Nadie tiene derecho a prohibir a los ciudadanos de una región europea a aspirar a crear su propio Estado. Tampoco ninguna región puede aspirar a crear un Estado y, al mismo tiempo, formar parte de una UE realmente democrática sin respetar los principios de una UE realmente democrática", afirmó tras asegurar que siente "vergüenza" por lo que está ocurriendo.

El otro apoyo de más renombre a la independencia de Cataluña ha sido la actriz Pamela Anderson, muy conocida por su papel en Los vigilantes de la playa. En su blog aseguró que una Cataluña independiente "no sería una mala idea si se maneja adecuadamente" y no "sería el fin del mundo". "Me solidarizo con el pueblo catalán y su derecho a determinar su propio futuro y cómo gobernar sus asuntos", ha dicho la actriz.

Naomi Klein acusa a Rajoy de hacer “un ataque flagrante a la democracia” en Cataluña

MADRID (Sputnik) — La escritora y activista canadiense Naomi Klein criticó la respuesta del Gobierno español de Mariano Rajoy al movimiento independentista en Cataluña.

Klein considera que la respuesta de Rajoy es “incendiaria” y un “ataque flagrante a la democracia”.

A su juicio, este tipo de procesos deben ser “lo más democráticos posibles y legítimos”, sin embargo, considera que la respuesta del Ejecutivo español ha provocado un incremento del número de independentistas catalanes.

“Arrestar a un gobierno elegido democráticamente no es aceptable, como tampoco lo es la respuesta de la Unión Europea. Creo que se debería suprimir el artículo 155 y liberar a las personas que han sido encarceladas y llevar a cabo un proceso democrático y que el conflicto se solucione a través de la no violencia”, afirmó la activista, tras presentar su nuevo libro 'Decir no no basta'.

La escritora se muestra partidaria del derecho a la autodeterminación de los pueblos, “un principio que, yo que soy del Quebec, defiendo si cuenta con el apoyo necesario”, afirmó.

Asimismo, Klein ha subrayado que considera que el Gobierno de Rajoy "crea una atmósfera de crisis nacional permanente que hace que no se preste atención a los fracasos de su gobierno, como el alto paro juvenil".

"Lo que hace con este cambio consciente de tema es desviar la atención de los fracasos de su gobierno centrándose en una retórica hipernacionalista", concluyó.

El Parlamento de Flandes rechaza reconocer la independencia de Cataluña

MADRID (Sputnik) — El Parlamento regional de Flandes rechazó una moción presentada por el partido flamenco neonazi Vlaams Belang que instaba a reconocer la independencia de Cataluña.

La iniciativa solo fue respaldada por este grupo, minoritario en la Cámara de Flandes.

Tres diputados de este grupo de extrema derecha pedían "instar al Gobierno federal a reconocer a Cataluña como un Estado independiente soberano".

Además, pedían al Ejecutivo que condenase "inequívocamente la represión española contra el esfuerzo independentista catalán".

Sin embargo, ninguna de las dos propuestas salió finalmente adelante.

Análisis: Los tíos de la vara

Ramón De España

Nuestros alcaldes independentistas parecen disponer de mucho tiempo libre. En cuanto se les convoca, ya sea en el Parlament o en Bruselas, agarran el bastón de mando y se van a agitarlo donde se les diga. También son muy dados a cantar L'estaca y Els Segadors. Y todo esto estaría muy bien si se pagaran de su bolsillo los desplazamientos a Barcelona o a Bruselas, pero parece que no es ése el caso en la mayoría de los ediles, que tiran del erario público para sufragarse el tren o el avión. Teniendo en cuenta que la mayoría de ellos ya tienen una cita pendiente con la justicia, supongo que no les importa añadir un nuevo cargo de malversación.

De lo que no sé si son conscientes es de que su ruidosa presencia en Bruselas no va a contribuir precisamente a potenciar el afecto del Gobierno belga por Puigdemont y su pandilla de cesantes fugados. Bélgica tiene sus propios problemas, típicos de un país casi imposible que se aguanta con pinzas, y no necesita importarlos de Cataluña. Vale que Bruselas es, se supone, la capital de Europa, y que eso obliga a aguantar a todo tipo de atorrantes venidos de fuera a dar la brasa, pero todo tiene un límite: primero se te cuela un intruso que pide que se le juzgue en neerlandés, idioma que no entienden ni él ni sus compadres, y luego te aparecen doscientos tíos con un bastón a pegar berridos por las calles de tu ciudad, después de colgar en las redes sociales una foto a bordo del avión que los traslada a Bruselas, luciendo todos una cara (y a veces una tripa) de oprimido que tiembla el misterio. Para acabarlo de arreglar, Puchi reprende a Juncker y a Tajani por portarse tan mal con Cataluña. Conclusión: el primer ministro belga debe estar rezando para que el juez le quite de encima a l'emmerdeur catalan cuanto antes. Él mismo lo ha dicho: esto es un problema español, no belga. O sea, a dar la vara, a España.

El primer ministro belga debe estar rezando para que el juez le quite de encima a l'emmerdeur catalan cuanto antes. Él mismo lo ha dicho: esto es un problema español, no belga. O sea, a dar la vara, a España

Es lo que hicieron ayer los de la huelga de país convocada por el célebre criminal patriótico Carles Sastre desde el sindicato de chichinabo que dirige. O los que se volvieron a concentrar, ¡una vez más!, en la plaza de Sant Jaume, que deben estar tan desocupados como los tíos de la vara que se fueron a Bruselas. O los medios de agit prop del régimen, que siguen sin añadir la partícula ex a todos los cesantes y comportándose como si aquí no hubiera pasado nada, lo cual nos lleva a algunos a desear que los hubiesen intervenido (¡menuda campaña electoral nos espera!). O los profes acusados de delitos de odio, hipócritas profesionales que aseguran que solo piensan en dar la mejor educación posible a sus alumnos...

Todas esas cosas le importan un rábano al primer ministro belga. Normal. La gente puede hacer lo que quiera (o lo que le digan) en su país. Pero colarse en casa ajena, insultar al anfitrión y a sus amigos y montar una juerga con doscientos gorrones belicosos armados con bastones ya es pasarse de la raya. Y, además, querido Puchi, ¿para qué sobreactuar cuando tienes de tu parte a Pamela Anderson, que es como Chomsky pero en versión playmate? ¡Qué más quisiera Rajoy!

Fuente: El País, El Mundo, El Confidencial

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