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El Centro Criptológico Nacional, dependiente el CNI, dictamina que no ha detectado ningún ciberataque del Gobierno ruso ni de ningún otro Estado durante la crisis de Catalunya, un periodo durante el cual las páginas web de la administración pública sí que sufrieron alrededor de unos 70 ataques promovidos por ciberdelincuentes y activistas en la red como Anonymous.

Son datos que han presentado este martes el subdirector general del Centro Criptológico Nacional (CNN), Luis Jiménez, y su jefe de Ciberseguridad, Javier Candau, quienes han hecho hincapié en distinguir entre las campañas de manipulación de la información que puedan desarrollarse en redes sociales y los ciberataques.

En cuanto a los ciberataques, de los que se ocupa el CNN, hubo una campaña en la red contra las administraciones públicas españolas durante diez días alrededor de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya. Esto derivó en unos 70 ataques de los que sólo dos tenían cierta complejidad e intentaron robar información, aunque sin éxito.

El 2017 terminará con una cifra superior a los 26.700 ciberincidentes en el sector público y empresas estratégicas españolas (+26%)

Más allá de Catalunya, los responsables del Centro Criptológico han apuntado que el año 2017 terminará con una cifra superior a los 26.700 ciberincidentes en el sector público y empresas estratégicas españolas, un 26% más que el año pasado. De ellos, alrededor de 1.200 son considerados muy altos o críticos, lo que quiere decir que diariamente se deben gestionar 3,7 ciberincidentes con un nivel de impacto muy alto o crítico.

Cospedal se refugia del ridículo afirmando que la broma de los humoristas fue una operación de los servicios secretos rusos

Tras el espantoso ridículo de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, el Gobierno  intenta ahora echar balones fuera afirmando que todo fue una acción de desprestigio alentada y promovida por los servicios secretos rusos, como si diciendo esto se pudiera arreglar la sensación de bochorno que hemos sentido los españoles.

Según fuentes de Defensa a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, la pasada semana (el martes, según el ministerio) la ministra de Defensa atendió la llamada telefónica que había “recibido” del Ministerio de Defensa de Letonia. La comunicación había sido realizada a través de una persona del equipo de Cospedal, que “había validado la identidad de su interlocutor”. Habrá que preguntarse que “validación” se hizo…

Al parecer, la oficina del ministro letón Raimonds Bergmanis se había puesto en contacto con el gabinete de Cospedal para ofrecer datos interesantes sobre la supuesta influencia que estaría ejerciendo Rusia en el conflicto catalán.

Como es públicamente conocido, los dos interlocutores que conversaron con Cospedal eran en realidad dos humoristas rusos, Alexéi Stoliarov (alias ‘Vovan’) y Vladímir Kuznetsov (alias ‘Lexus’), famosos en su país por realizar este tipo de llamadas comprometedoras y a los que debemos felicitar por las carcajadas que han sonado en los cuatro puntos cardinales de España.

Durante dicha conversación, el supuesto ministro de Defensa letón le informa a Cospedal que “la injerencia rusa en Cataluña es un hecho”. Y lo “demuestra” con dos afirmaciones tan absurdas y rocambolescas que son suficientes para que cualquier organismo con vida inteligente hubiera sospechado que se estaba ante un disparate: el 50 por ciento de los turistas rusos en Barcelona son espías del Kremlin y Puigdemont es un agente ruso con nombre en clave ‘Cipollino’.

Ahora se trata de “justificar” tan bochornosa actuación de la ministra con datos circunstanciales e imposible de contrastar, como que el  acceso al número de teléfono que llamaron está al alcance de poca gente y no figura en una web del ministerio.

Dicen en Defensa que “Sólo gobiernos y Estados pueden tener conocimiento de un teléfono que pertenece a un secretario de la ministra” aseguran a ECD fuentes militares. Y no sólo eso: los interlocutores “conocían perfectamente la terminología y el protocolo oficial” que rodea a este tipo de llamadas entre ministros (como si eso fuera un secreto de Estado). La “suplantación de identidad” en estos casos “es realmente compleja” asumen estas voces. Ridículo y ya nos están tomando por imbéciles nuevamente. Este tipo de bromas es bastante más frecuente de lo que se dice, lo que pasa es que solo conocemos las que tienen “éxito” y son publicadas. ¡Pero si hasta los humoristas españoles de Gomaespuma le hicieron una broma similar al presidente de Bolivia Evo Morales!

Tapar lo importante con el cuento de los espías rusos

Dice ECD que en los días posteriores a la conversación, tanto el Ministerio de Defensa como el Estado Mayor de la Defensa comenzaron a “investigar lo sucedido” y las posibles implicaciones de la llamada falsa filtrada en internet la noche anterior. ¿Será posible? ¿O es la táctica de la tinta del calamar con la que ocultar la gravedad de lo sucedido?

Ahora nos quieren hacer creer que en las “indagaciones realizadas” (¿qué indagaciones?) se descubrió que otros gobiernos y autoridades políticas habían sido víctimas de ambos humoristas, cuyas llamadas –como ocurrió esta vez- no habían tenido nada de “inocentes”. ¡Vaya descubrimiento!

Uno de sus objetivos preferidos en estos últimos años ha sido el presidente ucraniano Petro Poroshenko. En 2016 se hicieron pasar por Almazbek Atambayev, presidente de Kirguizistán, para mostrarle su apoyo en el conflicto contra Rusia por el Donbass.  El gobierno ucraniano anunció en su web institucional el inicio de conversaciones con Kirguizistán, algo que posteriormente negó la antigua república soviética.

Tras este ‘prank’ –como se denomina en internet a este tipo de bromas- vinieron otros incidentes que tuvieron como protagonista a Poroshenko: se hicieron pasar por él y concedieron una entrevista telefónica al mismísimo The New York Times.

Los periodistas norteamericanos admitieron después el engaño. Habían creído a su interlocutor ya que, previamente, habían enviado una carta falsificada ofreciendo la entrevista con Poroshenko con el membrete del gabinete presidencial ucraniano. Y a estas simplezas, le llama Defensa “métodos muy avanzados para unos bromistas de internet”. Y además, en Defensa se “extrañan” de que estas bromas coincidan con hechos de actualidad…  No hay más comentarios, señoría.

La explicación de todo: que los servicios secretos rusos, herederos del antiguo KGB, tiene un departamento dedicada a “provocaciones” y a realizar “bromas” pesadas. Ya sabíamos que el “humor” es un arma de guerra como se demuestra con todo lo publicado sobre la fantasmagórica “injerencia rusa”, que es para no parar de reír.

La auténtica cuestión de la que no habla Defensa

Lo importante en el suceso de la broma, seamos serios, no es cómo unos humoristas consiguen un teléfono y se hacen pasar por una persona pública, lo importante no es que hayan dejado en ridículo a toda una ministra de Defensa de un país de la OTAN, lo importante no es si los humoristas son agentes rusos o de la Cochabamba,… LO IMPORTANTE ES QUE LA MINISTRA DE DEFENSA:

  • A) Creyera los disparates que le estaban diciendo sin percatarse
  • B) Que informara a M. Rajoy como ella reconoce, buscando un encuentro en la reunión de Goteburgo.
  • C) Que M. Rajoy también se “creyera” el cuento, lo que ya es de risa cósmica.
  • D) Que la ministra a lo largo de la conversación “soltara” información que se supone confidencial, como que no había pruebas de la implicación del Gobierno ruso o que habían contactado con otros países para tratar la cuestión del supuesto “ataque cibernético”.

Mientras tanto, el Estado Mayor de la Defensa buscando el subdepartamento de bromistas del “KGB” (perdón, del FSB), importante y peligrosísima arma de la “Unión Soviética” (perdón, de Rusia). Como dijo el torero… en dos palabras, im-presionante.

El País cobró cientos de miles de euros por difundir “propaganda rusa” hasta 2016

 

Vaya vaya… Otra aspecto sorprendente que sale a la luz con la cuestión de la supuesta “injerencia rusa” en Cataluña. La punta de lanza de la campaña de intoxicación contra Rusia es el diario EL PAIS que es el medio que estuvo cobrando cientos de miles de euros del Kremlin por difundir lo que ellos llaman AHORA “propaganda rusa”.

Como es imposible acometer todo al mismo tiempo, los colegas de Eldiario.es se nos adelantaron y hay que felicitarles por ello y reconocer su trabajo, por lo que nos limitaremos a hacernos eco de ello.

Según el medio citado, Rusia utilizó hasta el año 2016 medios occidentales, entre otros El País, para difundir informaciones favorables a los intereses comerciales y políticos del Kremlin. Lo hizo mediante la impresión y distribución conjunta de suplementos que se vendían mensualmente acompañando los ejemplares de El País. El diario de Prisa cobraba importantes sumas por dicha colaboración.

"Con la caída del rublo y los problemas de la economía rusa por las sanciones de Ucrania, entre otras, dejaron de tener dinero para editar el suplemento", apuntan fuentes del equipo de periodistas que trabajaron en dichas publicaciones. El suplemento Russia Beyond The Headlines (RBTH) se imprimió y distribuyó en colaboración con El País al menos hasta enero de 2016, cuando ya era director del periódico Antonio Caño, y siendo David Alandete su director adjunto.

Los medios occidentales más reconocidos tampoco rechazaron entonces los dineros de Moscú encartando suplementos de RBTH en sus ejemplares. Entre otros, The New York Times, The Wall Street Journal, The Washington Post y Le Figaro.

El suplemento, que empezó llamándose Rusia Hoy y después cambió de nombre, sigue difundiéndose en versión digital, en la web www.rbth.com. Dicha dirección electrónica fue registrada en 2003 por la compañía rusa de medios de comunicación públicos TV-Novosti, según datos del organismo internacional de registro de dominios, ICANN

Novosti pertenece al grupo de medios del Estado de la Federación de Rusia, la misma que es propietaria de RT. El pasado mes de septiembre, David Alandete firmó un reportaje en El País en el que denominaba a RT.com como un "órgano de propaganda a favor del Kremlin" que emplea su portal en español "para difundir noticias sobre la crisis catalana con un sesgo contrario a la legalidad constitucional".

Fuentes de El País no han querido detallar a Eldiario.es cuánto dinero ingresó el periódico de Prisa por dicho acuerdo comercial: "Las cuentas consolidadas de El País están publicadas y son las que son. No vamos a hacer ningún comentario más". Desde el equipo de periodistas que trabajaron en el suplemento aseguran que se trataba de un acuerdo millonario. "Una auténtica barbaridad", apuntan.

Las pesquisas de Diario.es les llevan a la siguiente conclusión: “Las actuales tarifas publicitarias de El País, para un suplemento de 8 a 16 páginas, son de 0,29 euros por ejemplar. El País imprime una media diaria, según datos de OJD, de unos 230.000 ejemplares, con lo que el precio de incorporar un suplemento a la tirada rondaría los 67.000 euros mensuales, o sea, más de 800.000 euros al año. El País publicó el primer suplemento ruso al menos en mayo de 2011. Desde entonces, hasta enero de 2016, El País habría difundido unos 55 números del suplemento ruso. Con las tarifas de 2017, la cifra del negocio rondaría los 3,6 millones de euros. Estas cifras no han podido ser contrastadas debido a la negativa de El País a ofrecer información”.

Durante los años en los que El País imprimió y distribuyó los suplementos de RBTH, los contenidos eran responsabilidad de Rossíyskaya Gazeta. Muchos de dichos suplementos publicados por El País son todavía accesibles online. La redacción española de RBTH proponía contenidos, sobre todo de carácter cultural. Desde Moscú llegaban, directamente en castellano, los temas de más calado político o económico.

Análisis: Hay un intento de envenenar las relaciones entre España y Rusia

MADRID (Sputnik) — La reciente publicación de informaciones sobre una presunta injerencia rusa en España a través de una campaña de desinformación en torno al proceso independentista catalán forma parte de un "intento de envenenar" las relaciones entre ambos países, aseguró Jorge Mestre, profesor de Relaciones Internacionales.

"Hay un intento de envenenar las relaciones entre España y Rusia", afirma este experto en asuntos diplomáticos que, además de su labor docente, en los últimos años trabajó como consejero del Partido Popular Europeo, llegando a ser principal asesor de Pedro Agramunt, expresidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE).

En las últimas semanas, grandes medios de comunicación españoles —con el diario El País a la cabeza— difundieron informaciones en las que acusaron a medios rusos como RT y Sputnik de lanzar mensajes favorables a la independencia de Cataluña con el objetivo de desestabilizar la Unión Europea.

Además, estas informaciones apuntaron de manera insistente a la posible existencia de un ejército de troles rusos dedicados a difundir informaciones falsas en las redes sociales.

En esas publicaciones, el citado diario citaba —sin ofrecer enlaces para acceder a su revisión— distintos informes y análisis del Centro de Excelencia de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN, el East Stratcom Task Force de la Unión Europea, la Alliance For Securing Democracy o de académicos de la Universidad George Washington.

Jorge Mestre recuerda que este tipo de actores "tienen sus propios intereses", lo que no implica necesariamente que sus indagaciones carezcan de veracidad, pero abre la puerta a preguntarse cuáles pueden ser los objetivos de quienes promueven este tipo de relatos.

"La viabilidad de la OTAN exige como contrapartida indispensable y justificación la existencia de un adversario proporcional. Eso es básico para que la OTAN tenga garantizado un horizonte en el medio y en el largo plazo", afirma.

Por ello, Mestre considera que generar "una corriente emocional antirrusa" que "no se corresponde con la realidad" puede ser uno de los objetivos de ciertos actores internacionales para influir la percepción de los tomadores de decisiones políticas.

Sobre la presunta campaña de injerencia rusa, independientemente de que haya existido o no, este experto aboga por poner la situación en su contexto y no tender a la exageración.

"Una cosa que sí me parecería muy grave es que se hubieran detectado intentos de invadir la soberanía nacional por medios electrónicos, pero otra cosa es la supuesta guerra de propaganda", asevera.

En ese sentido, Mestre apunta que, en primer lugar, el hecho de que se haya podido detectar la emisión de mensajes no beneficiosos para España desde territorio ruso no implica —tal y como explicó el Gobierno español— que los usuarios sean rusos o se encuentren físicamente en Rusia.

Del mismo modo, Mestre añade que a la hora de denunciar una atmósfera de desinformación en torno al referéndum catalán también debería tenerse en cuenta que "hubo informaciones no beneficiosas para los intereses españoles procedentes de Estados amigos y aliados.

"Donde he leído artículos de opinión al señor Carles Puigdemont [el cesado presidente catalán], al señor Oriol Junqueras [su vicepresidente] y a otros independentistas en periódicos de Estados Unidos y del Reino Unido", apunta el docente.

Pese a estas consideraciones, Mestre llama a vigilar con atención si otros países se han "dedicado a poner el altavoz" con ánimos espurios en lo referente al conflicto catalán, pero siempre teniendo en cuenta que también hay agentes que buscan una "demonización excesiva de Rusia".

A su modo de ver, el cultivo de una imagen demonizada de Rusia es también una operación de propaganda que busca el distanciamiento de las posiciones entre Moscú y la Unión Europea.

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