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Cinco meses de guerra comercial entre Washington y el resto del mundo han tenido resultados inesperados: un déficit comercial de EEUU con China y nuevos máximos históricos para la UE. Descubre con qué otros problemas podría tropezar el presidente Donald Trump en el futuro próximo.

Recientemente, el Departamento de Comercio de EEUU publicó una estadística preocupante: el déficit comercial de EEUU alcanzó los 50.100 millones de dólares tras aumentar 9,5%.

Este incremento en el déficit se produjo debido a una reducción de 2.100 millones de dólares en las exportaciones estadounidenses, que se situaron en 211.100 millones. Al mismo tiempo, las importaciones aumentaron un 0,9% hasta llegar a 261.200 millones de dólares.

Curiosamente, el déficit alcanzó niveles récords precisamente en el comercio con los países con los que Trump está librando su contienda comercial: con China el déficit fue de 36.800 millones de dólares, y con la UE, de 17.800 millones.

Mientras, la situación en Pekín es la contraria. La semana pasada, la Administración General de Aduanas de China publicó datos estadísticos sobre el comercio bilateral y, según esta información, el país asiático alcanzó un superávit comercial récord con EEUU, que incrementó casi 3.000 millones de dólares.

Nuevos aranceles: nuevos problemas

El colaborador de Sputnik Maxim Rúbchenko señaló que la reacción de Washington a estos resultados de la guerra comercial no fue una sorpresa: unos índices macroeconómicos decepcionantes empujaron a las autoridades estadounidenses a pensar en introducir aún más medidas proteccionistas.

Así, el 7 de septiembre Donald Trump declaró que próximamente podrá gravar las importaciones de bienes chinos con aranceles adicionales por un valor de 200.000 millones de dólares. Posteriormente, prometió introducir otros, por un valor de 267.000 millones adicionales.

Por estas promesas, Trump fue fuertemente criticado por las grandes corporaciones estadounidenses.

La empresa Apple envió al representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, una carta en la que destacó que las nuevas tarifas arancelarias podrían conducir a que suban los precios de sus bienes y se reduzcan sus operaciones realizadas dentro de EEUU. La empresa cree que la introducción de nuevos aranceles afectará el crecimiento económico del país norteamericano. Además, la corporación exhortó a no aplicar restricciones capaces de afectar algunos de sus productos, entre ellos, el reloj inteligente Apple Watch y los auriculares inalámbricos AirPods.

"Al ver que Apple podría conseguir la exención fiscal, otros gigantes tecnológicos como Cisco, Dell, Hewlett Packard y Juniper Networks enviaron a Lighthizer una carta conjunta", enfatiza el periodista.

En esta carta, los gigantes pidieron ser eximidos de los posibles aranceles destacando que estos podrían afectar los intereses de EEUU, compañías, trabajadores y consumidores estadounidenses, así como perjudicar las prioridades económicas y estratégicas más amplias del país norteamericano.

La reacción de Trump a esta carta no se hizo esperar. El mandatario estadounidense propuso en Twitter "una simple solución" al problema.

"Los precios de Apple pueden incrementar a causa de las masivas tarifas que podemos imponer a China, pero existe una simple solución con aranceles cero e incentivos fiscales. Produzcan sus productos en EEUU en vez de China. Empiecen a construir nuevas plantas ahora", escribió Trump en su cuenta en Twitter.

Un golpe contra los suyos

El periodista destaca que ahora Trump podría enfrentar una batalla con rivales aún más serios: los influyentes sindicatos portuarios y las empresas logísticas.

Según la investigación realizada por la agencia AP, en caso de que aranceles adicionales entren en vigor, esta medida afectará al menos al 10% de las importaciones estadounidenses.

Como resultado, la circulación de bienes en más de 250 puertos marítimos, aeropuertos y terminales terrestres situados en 48 estados del país norteamericano disminuirá.

En particular, los funcionarios de Nueva Orleans destacaron que la reducción de circulación de cargas en el puerto local ya no es un simple pronóstico sino un hecho real. Las importaciones de acero han caído más de 25% durante el último año y, con ellas, todos los servicios auxiliares.

Además, se han reducido considerablemente las importaciones de maíz que llegan a EEUU a través del puerto de Milwaukee. Este declive se produjo después de que la UE aplicara medidas de respuesta contra la implosión de tarifas arancelarias por parte de Washington.

"Una gran cantidad de maíz se encuentra en graneros. Estos graneros están hasta el borde", declaró el director del puerto, Adam Schlicht.

Rúbchenko enfatiza que los nuevos aranceles tienen el potencial de afectar todos los puertos estadounidenses. De acuerdo con los datos publicados por el portal WRAL, el puerto de contenedores más grande de EEUU que se encuentra en Los Ángeles puede ser privado del 20% de su flujo de cargas.

El impacto de las nuevas tarifas arancelarias sobre los conductores de camiones y los trabajadores de almacenes podría ser aún mayor. Resulta que muchos conductores que transportan contenedores de los puertos a los almacenes estadounidenses son autónomos contratados por las empresas de camiones.

"Las últimas no les pagarán dinero en caso de que no tengan nada que transportar", aseguró el director ejecutivo de la asociación Harbor Trucking, Weston LaBar, y advirtió que muchos camioneros podrían verse obligados a buscar empleos en otras industrias.

Al fin y al cabo, la presión comercial de EEUU a escala internacional todavía no ha resultado en una victoria definitiva de la mayor economía del mundo ante sus 'socios-rivales', mientras que los analistas que vaticinaron una situación de pérdidas mutuas son quienes, hasta la fecha, han tenido razón.

¿Se acerca la muerte del euro?

La UE debería dejar de proteger su "impopular política económica" y, en vez de esto, tiene que escuchar las demandas de Italia para que no abandone el euro, declaró a Sputnik la economista italiana Ilaria Bifarini, de la Universidad Bocconi de Milán.

Según Bifarini, la introducción de la moneda única europea ha afectado gravemente a la economía italiana.

"El euro ha sido un proyecto contraproducente desde el principio, algo que fue confirmado más tarde por distintos economistas, entre ellos seis premios Nobel", afirmó la experta, quien subrayó que, "en general, la zona euro mostró resultados mucho peores en comparación con los países que no usan el euro".

La especialista recordó que, entre 2006 y 2015, la economía de los países del Viejo Continente fuera de la zona euro creció un 8,1%, mientras que la de los Estados miembros de esta unión monetaria solo creció un 0,6%.

De acuerdo con Bifarini, Italia paga un precio muy alto por la existencia de la moneda única.

La economista transalpina destacó que, al unirse a la UE, Italia no solo perdió su independencia monetaria, sino también la autonomía económica y política.

"Si un país pierde la oportunidad de gestionar su propia moneda, se hace más difícil aplicar políticas económicas", afirmó Bifarini. Además, agregó que, en cuanto a los impuestos, Roma se ve obligada a cumplir con las demandas de Bruselas.

Según la economista, el país europeo ya no tiene oportunidad de devaluar su moneda o aplicar una política independiente de gasto público, algo que podría llevar al crecimiento de la economía italiana.

"Italia tiene que actuar en el marco de las normas determinadas por Bruselas. Esta es la razón por la que nuestro país accedió a firmar el Pacto fiscal europeo, que es una locura, además de criminal", afirmó.

Y reconoció que el sistema del euro "deja mucho que desear". Bifarini expresó su deseo de que la zona euro dejara de existir lo antes posible.

"En caso contrario, todos los países de la zona euro excepto Alemania seguirán estando en una agonía económica que limita el crecimiento de sus economías", explicó.

Bifarini pronosticó que la zona euro "no durará mucho", algo que podría llevar a numerosas "catástrofes económicas y sociales". La economista italiana indicó que la tasa de desempleo en Italia "roba el futuro" a las nuevas generaciones.

En lo que respecta a la posible salida de Italia de la zona euro, afirmó que "no se puede hablar de una salida unilateral". Al mismo tiempo, recordó que —además del franco de la comunidad financiera africana—, el euro es la única moneda común que existe en el mundo y subrayó que su colapso podría poner fin a los sistemas monetarios de este tipo.

Según Bifarini, la propia Alemania es consciente de cuán inestable es la zona euro. No obstante, la comunidad "tiene miedo de abandonar la moneda única y lo considera imposible", de modo que es poco probable la salida de varios países de la zona.

Sin embargo, no es más que "un mito" y "un tabú", apuntó.

"Estamos hablando de un sistema monetario creado hace menos de 20 años. Es un experimento fallido que debe cesar sin causar pánico en el público".

La analista señaló que la moneda europea no solo no ha unido a los países de la región, sino que ha agravado las tensiones.

"Todo lo que se necesita ahora es una salida organizada de la zona euro, algo que ayudaría a salvar Europa", concluyó.

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