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China, el mayor titular de bonos del Tesoro de EE.UU., ha recortado un total de 7.800 millones de dólares de inversiones en la deuda soberana de este país, descenso que atribuible, ante todo, a la guerra comercial que mantienen las dos mayores economías del planeta.

Las últimas estadísticas, publicadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, muestran que la participación de China en los bonos soberanos de EE.UU. alcanzó en julio su mínimo de los últimos seis meses, situándose en 1.171 billones de dólares. Brasil, Reino Unido, Suiza, Alemania y Hong Kong siguieron el mismo patrón.

Al mismo tiempo, Japón, el segundo mayor titular de la deuda pública de EE.UU., anunció que ha aumentado en julio su participación en los bonos soberanos estadounidenses, al igual que Arabia Saudita, Taiwán, Singapur y Francia.

Las disputas comerciales entre Pekín y Washington sufrieron una escalada a primeros de julio, cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, introdujo aranceles de exportación sobre bienes chinos por valor de decenas de miles millones de dólares, desencadenando una represalia inmediata por parte del gigante asiático.

  • Donald Trump anunció este lunes la introducción de nuevos aranceles del 10 por ciento a las importaciones de China por valor de 200.000 millones de dólares anuales. La medida entrará en vigor a partir del 24 de septiembre.
  • China respondió con el anuncio de aranceles de represalia contra Estados Unidos que afectarán a mercancías por valor de 60.000 millones de dólares a partir del próximo 24 de septiembre

Venta de bonos de EEUU: ¿sería posible hacer tambalearse a la mayor economía del mundo?

¿Podrá China deshacerse de los bonos del Tesoro de EEUU a gran escala para amenazar a la economía estadounidense?

El gigante asiático ha reducido sus inversiones en la deuda nacional estadounidense en 7.700 millones de dólares, hasta el mínimo durante los últimos seis meses. A pesar del grave deterioro de las relaciones con Washington, Pekín sigue siendo el mayor tenedor extranjero de valores del Tesoro, ya que cuenta con más de un billón de dólares.

Venta total

En el segundo trimestre de 2018, muchos países que sufrieron la presión económica de Washington redujeron las inversiones en el Tesoro de EEUU. El mayor vendedor de deuda nacional estadounidense fue Rusia, que se deshizo de casi toda la cartera de estos valores.

En abril-mayo, el Banco Central ruso redujo las inversiones en el Tesoro a unos escasos 15.000 millones, mientras, que a principios de año superaban los 100.000 millones de dólares.

Turquía redujo sus inversiones de 61.200 millones en noviembre de 2017 hasta los 28.800 millones de dólares en mayo de 2018. México, la India y Taiwán también se deshicieron de los bonos estatales estadounidenses.

El mayor prestamista

Pekín es el mayor prestamista de la economía estadounidense. China posee casi el 20% de la deuda pública estadounidense en poder de tenedores extranjeros. Los inversores estadounidenses temen que cualquier acción de Pekín con cantidades más o menos importantes de bonos del Tesoro sea peligrosa para el sistema financiero estadounidense y el curso del dólar, señala Natalia Dembínskaya, columnista de Sputnik.

De momento, el gigante asiático vende porciones muy pequeñas de los valores estadounidenses, pero si pierden la paciencia y aumentan su venta, el valor de los títulos disminuirá y el rendimiento crecerá drásticamente. Esto hará aumentar automáticamente el precio de los préstamos para EEUU, tanto para las empresas como para los consumidores comunes, lo que socavará el crecimiento económico. Emitir títulos de deuda se convertirá en un hecho cada vez más costoso para el Gobierno estadounidense.

¿Influencia mínima?

Algunos analistas rusos evalúan las consecuencias de una posible venta de bonos estadounidenses por parte de China de una manera más moderada, ya que la mayor parte de la deuda nacional estadounidense sigue en manos de los propios estadounidenses.

De momento, las ventas de bonos del Tesoro para Pekín más bien expresan el deseo de compensar los problemas que enfrenta la economía china y no de tratar de influir en el oponente en la guerra comercial, cree Serguéi Jestánov, profesor de RANJiGS —Academia Rusa de Economía Nacional y Administración Pública— y analista financiero.

En su opinión, no hay oportunidades significativas para presionar a Washington desde Pekín: en general, Estados Unidos es mucho más importante como mercado para China que China para Estados Unidos como comprador de su deuda pública. El proteccionismo de Trump ya le ha costado al gigante asiático más de 30.000 millones de dólares.

En consecuencia, a Pekín le costaría demasiado sacudir la economía de EEUU, que posee un volumen de aproximadamente 20 billones de dólares al año.

"El arma milagrosa que ayudará a Pekín a ganar la guerra comercial con Washington"

A principios de septiembre empezaron los suministros de crudo bajo contratos de futuros en yuanes que Pekín sacó al mercado en marzo.

Este mes de septiembre han empezado los suministros de crudo bajo contratos de futuros en yuanes que Pekín sacó al mercado en marzo y que son el "arma milagrosa" de China en la guerra comercial con EE.UU., sostiene un artículo analítico de la agencia Prime.

El pasado 7 de septiembre, un total de 600.000 barriles de petróleo de marcas de Oriente Medio fueron entregados a los propietarios de los contratos de futuros para septiembre, en la primera ejecución física de futuros denominados en la moneda china.

"Sin mirar a Washington"

El comienzo de los suministros físicos de este petróleo "es un gran avance para Pekín", ya que los contratos de futuros se comercializan en la Bolsa Internacional del Comercio Energético de Shanghái (Shanghai International Energy Exchange, SIEE) exclusivamente en yuanes, recuerda el artículo, para explicar que el uso de esta divisa en las transacciones internacionales en el mercado petrolero "es de particular importancia durante la guerra comercial que se está desatando entre EE.UU. y China".

Por un lado, las refinerías de petróleo y las compañías petroquímicas en China, tanto públicas como privadas, pueden utilizar los futuros para suministrar a sus refinerías las materias primas necesarias y evitar riesgos.

Por otro lado, la SIEE se ha convertido en una plataforma internacional donde los participantes chinos y extranjeros en el mercado de la energía pueden realizar transacciones con un instrumento de intercambio líquido "sin tener en cuenta a Washington y al dólar estadounidense", subraya el artículo.

Además, los expertos creen que los contratos de futuros de crudo de Shanghái reflejan factores fundamentales (demanda y oferta en la región de Asia y el Pacífico) y son capaces de satisfacer las necesidades de la economía real.

La tercera plataforma

Aunque esta venta de futuros empezó solo hace cinco meses, su liquidez está creciendo a un ritmo acelerado, destaca la agencia.

  • Para el 31 de agosto, el volumen de negociación en la bolsa de Shanghái superó los 11 millones de contratos (1 contrato son 1.000 barriles), alcanzando los 5,39 billones de yuanes.
  • De esta manera, la cifra promedio fue de 14.800 contratos por día, superando en este aspecto a la bolsa de Dubái (DME), lo que convierte a la SIEE en la tercera plataforma de comercialización de petróleo más grande del mundo, solo detrás de la estadounidense NYMEX y la británica ICE.

"Hoy es el petróleo, mañana serán otros bienes"

Organizaciones internacionales influyentes como la AIE y la OPEP reconocen la importancia del crudo de Shanghái para el mercado mundial del petróleo, si bien apuntan que aún es demasiado pronto para hablar de él como un referente mundial comparable al Brent o al WTI. Sin embargo, esta valoración subestima "el impacto de la economía china en el mercado mundial del petróleo y las ambiciones de Pekín", sostiene Prime.

"Hoy, China compra petróleo con la moneda que ellos mismos emiten. Mañana, con el yuan se venderán gas, productos derivados del petróleo, metales y otros bienes", pronostica Prime, para subrayar que antes solo EE.UU. "podía permitirse esto".

El uso de la divisa china en el mercado del petróleo puede "socavar la posición del dólar estadounidense como principal moneda de reserva mundial", asevera la agencia, para concluir que el "petroyuán" se convertirá en "un arma milagrosa que ayudará a Pekín a ganar la guerra comercial con Washington".

Análisis: ¿Alianza sino-rusa contra EEUU?

 

China y Rusia están fortaleciendo cada vez más sus relaciones militares. ¿Las grandes maniobras de Vostok-2018 anunciaron la creación de una alianza chino-rusa contra EEUU?

La mayor maniobra militar en la historia de Rusia, Vostok-2018, se llevó a cabo con la participación de 300,000 soldados rusos y 3,200 soldados chinos, para disgusto de Washington, que ha aprobado sanciones contra estos dos países, alegando que están amenazando la seguridad nacional de EEUU.

Es la primera vez que Rusia invita a un país que se encuentra fuera de un círculo de ex aliados soviéticos a sus mayores ejercicios anuales. Los cinco días de maniobras en el este de Rusia, cerca de la frontera con China, mostraron hasta qué punto las dos partes van más allá de unas meras manifestaciones simbólicas de la fuerza.

¿Es este el comienzo de una alianza militar contra el bloque occidental o un simple mensaje a la Casa Blanca?

La revista estadounidense TheAtlantic plantea este tema afirmando que “un verdadero eje chino-ruso aún está por ver la luz”. Sin embargo, no deja de advertir a Occidente que siga de cerca la profundización de las relaciones entre China y Rusia y afirma las acciones del presidente Trump para presionar a ambos países, con medidas poco meditadas, empuja a ambos hacia una alianza militar.

TheAtlantic luego se refiere a las disputas territoriales que separaron a los dos países durante más de 50 años. Sin embargo, China y Rusia pusieron fin a sus disputas en 2008 mediante la firma de acuerdos bilaterales. Diez años después, el presidente chino, Xi Jinping, entregó la primera medalla de amistad de la República Popular de China a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a quien llamó “un viejo amigo” y “un buen amigo” del pueblo chino.

Los dos países se han unido cada vez más en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghai, que garantiza los intereses regionales sino-rusos y cierra el paso a EEUU en el continente asiático, y el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que garantiza su intereses internacionales.

China y Rusia son como dos piezas del mismo rompecabezas. Ambos se complementan entre sí. China adquiere el armamento diverso y sofisticado de Rusia mientras que Rusia se beneficia de la economía rica y moderna de China.

En marzo pasado, el grupo ruso de investigación y producción Tecmash anunció la producción conjunta de drones con China. Esto es precisamente lo que EEUU quería lanzar, con inversiones de los países de la cuenca del Golfo Pérsico, pero que no ha logrado realizar por la falta de unidad entre ellos.

Sin embargo, China y Rusia, que están preocupados por el acceso y la presencia de EEUU en Asia y en las aguas libres de su alrededor, han intensificado la cooperación militar en nuevas áreas. Las dos partes aún no han logrado crear una alianza como la OTAN, que compromete a sus miembros a hacer frente al país que ataque a los intereses de uno de ellos y también a defenderse mutuamente.

En cuanto a las relaciones económicas bilaterales, ellas se han desarrollado en varios campos. Ambos países firmaron un acuerdo en 2015 que permitirá a China adquirir decenas de miles de millones de metros cúbicos de gas natural ruso.

El comercio entre los dos países aumentó en un 20% el año pasado, hasta los 84.000 millones de dólares. En julio, el Banco de Desarrollo de China prestó más de 9.000 millones de dólares a un banco estatal ruso para financiar un proyecto de infraestructura de comunicación entre los dos países. Y, lo más importante sin duda, es el proyecto de la Ruta de la Seda, que debe acortar la ruta comercial con Occidente y que también pasa por Rusia.

¿Adónde lleva todo esto?, se pregunta TheAtlantic.

“China tradicionalmente ha evitado alianzas formales y el presidente chino reafirmó esta política en abril. Hasta el momento, no hay un bloque sino-ruso que temer. Pero no se equivoquen: la línea dura de la administración Trump y la forma en que algunos políticos y miembros de la prensa estadounidense tratan a China, como el nuevo enemigo, está a punto de convertirse en una profecía autocumplida.”

“China y Rusia se apoyarán firmemente entre sí si están acorralados”, añade la publicación.

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