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CHISINAU (Sputnik) — Varios miembros del Partido Demócrata de Moldavia (PDM) abandonaron el país en sus jets privados tras la disolución del Gobierno, informan los medios locales.

El 14 de junio el PDM aceptó la dimisión del Gobierno moldavo encabezado por Pável Filip después de que lo disolviera el presidente, Igor Dodon, lo que puso fin la crisis política en el país.

"Cinco aviones privados aterrizaron este viernes (14 de junio) después del mediodía en Chisinau. Esto se produjo después de que el PDM comunicara que renunciaba al Gobierno", informa el canal televisivo Jurnal TV.

Los medios no mencionan nombres concretos de los políticos que abandonaron el país, pero suponen que se trata de miembros del PDM, entre ellos el oligarca Vladimir Plahotniuc, líder de la formación.

Según el sitio web flightradar24, un avión Embraer Legacy 500 y un Gulfstream G200 aterrizaron en Ucrania, mientras que un Bombardier CRJ-200LR tomó tierra en Rusia.

"Quisiera decir a los ciudadanos moldavos que hoy se fueron o se van de Moldavia que tomaremos medidas necesarias para devolverlos al país", dijo la primera ministra Maia Sandu en declaraciones recogidas por el canal televisivo Pro TV.

Sandu recordó que ya hubo casos de ex altos funcionarios y políticos que huyeron a otros países pero finalmente fueron extraditados.

La prolongada crisis institucional en Moldavia derivó en una situación de dualidad de poderes a principios de este mes.

Las elecciones legislativas de febrero pasado fueron seguidas por tres meses de conversaciones infructuosas entre los principales grupos parlamentarios hasta que el Partido de los Socialistas de la República de Moldavia (PSRM) y el bloque electoral ACUM (proeuropeo) lograron el 8 de junio un acuerdo sin precedentes para formar Gobierno en sustitución del anterior, del PDM, a cuyo dirigente, el oligarca Vlad Plahotniuc, culpan de corrupción endémica en el país y el secuestro de las instituciones del Estado.

La Corte Constitucional de Moldavia, sin embargo, alegando el incumplimiento del plazo límite para formar coalición, suspendió al presidente Dodon, por su negativa a convocar nuevas elecciones y endosó esta tarea en un "presidente interino", primer ministro en funciones y número dos del PDM, Pavel Filip, quien adelantó las legislativas para el 6 de septiembre.

Para Dodon, se trataba de "un intento desesperado de usurpar el poder" con la ayuda de jueces "de bolsillo".

Dimite el primer ministro moldavo, Pavel Filip

CHISINÁU (Sputnik) — El vicepresidente del Partido Demócrata de Moldavia (PDM) y primer ministro, Pavel Filip, comunicó que había firmado su solicitud de renuncia.

Este 14 de junio el PDM aceptó la dimisión del Gobierno moldavo encabezado por Filip después de que lo disolviera el presidente, Igor Dodon.

"Presentamos una solicitud de dimisión, tomamos esta decisión porque se está ejerciendo presión sobre los funcionarios", dijo Filip a la prensa.

Deseó éxitos al Gobierno de Maia Sandu, de la alianza proeuropea ACUM, al expresar su esperanza de que cumpla con sus funciones mejor que él.

Se informa que junto con Filip, presentó su dimisión todo su Gabinete.

Análisis: La derrota del 'golpe de Estado': cómo la oligarquía casi se apodera de un país entero

Denis Lukyanov

Parece que Moldavia por fin se ha despertado. Durante toda su existencia esta exrepública soviética no ha podido decidir qué camino quiere seguir, estar del lado de Rusia u optar por el desarrollo de las relaciones con la Unión Europea. Pero llegó el momento de dejar de lado las diferencias para poner fin al predominio de la oligarquía.

Moldavia es un país pequeño, emparedado entre Ucrania y Rumanía, donde las tensiones políticas son realmente serias. Además, es una nación europea que desde hace mucho tiempo viene sufriendo dos flagelos: la oligarquía y la corrupción; los dos están estrechamente relacionados. Los dos activamente interfieren en el proceso político y este mismo hecho impide el desarrollo del país.

Moldavia es el Estado más pobre de toda Europa. La frustrante situación hace que el país, efectivamente, sufra un verdadero éxodo. Centenares de miles de personas trabajan en el extranjero y muchos de ellos no planean volver. Esta tendencia evidentemente es el producto de la desesperación de la población que está cansada del desorden en el país.

Los que se quedan en Moldavia a menudo viven una situación de miseria. Para más inri, en estos días el país acaba de tener la peor crisis política en toda su historia. Los socialistas prorrusos y la coalición proeuropea ACUM hicieron frente a los 'demócratas' controlados por el magnate más rico del país.

Las raíces de la crisis

Todo comenzó a finales de febrero de este año cuando se celebraron las elecciones parlamentarias en Moldavia. Estas elecciones eran de gran importancia para la escena política del país porque Moldavia es una república parlamentaria y los ganadores de los comicios deben formar Gobierno.

Como resultado de la votación parlamentaria tres partidos consiguieron escaños prácticamente a partes iguales. El Partido Socialista —al que pertenece el presidente Igor Dodon—, que reunió 35 escaños, mientras que los proeuropeos del Partido Democrático y la coalición ACUM se hicieron con 30 y 26 escaños, respectivamente.

Sería lógico que los partidos proeuropeos se unieran para crear una coalición con el fin de obtener la mayoría en el Parlamento y crear su propio Gobierno, pero la jefatura del partido ACUM se negó en rotundo a tratar con los 'demócratas' y sostuvo que este 'clan' es responsable del aislamiento del país, problemas económicos, miseria y éxodo masivo de la población.

En este sentido, sería oportuno explicar quién está detrás de los 'demócratas' moldavos. Se trata de Vlad Plahotniuc, el hombre más rico del país. Actualmente es parlamentario y líder del Partido Democrático. Se le acusa de ejercer control clandestino sobre las fuerzas políticas y de estar involucrado en actividades delictivas.

Los intentos del oligarca de aferrarse al poder fueron desesperados. Plahotniuc hasta propuso a Rusia crear una coalición con el Partido Socialista de Moldavia.

El presunto acuerdo suponía un cambio radical en la política exterior del país, que incluía la federalización del mismo, es decir, la creación de un Estado unido con Transnistria en forma de federación, un paso al que los grupos proeuropeos normalmente se oponen.

Las negociaciones en cuanto a la coalición entre diferentes partidos moldavos se llevaron a cabo durante casi tres meses, pero todo en vano.

La escalada

La situación empeoró cuando el Tribunal Constitucional de Moldavia falló el 7 de junio que el día siguiente sería el último para formar Gobierno. En caso contrario, el presidente debería disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones.

Bajo la amenaza de la disolución, los diputados del Partido Socialista y del bloque ACUM firmaron un acuerdo de coalición. El presidente Dodon apoyó la moción y nombró a la líder de ACUM, Maia Sandu, excandidata presidencial y política proeuropea, primera ministra del país. El Parlamento aprobó su candidatura junto al nuevo Gobierno.

El Parlamento también proclamó que Moldavia es un 'Estado capturado' en el que todos los organismos públicos, incluido el Tribunal Constitucional, se encuentran bajo el control de Vlad Plahotniuc. La respuesta de este último no se hizo esperar mucho. En la madrugada del 9 de junio el Tribunal Constitucional declaró sin efecto legal las decisiones del Parlamento.

El organismo judicial suspendió al presidente Dodon y nombró al ex primer ministro Pavel Filip —que forma parte del círculo íntimo de Plahotniuc— presidente interino de Moldavia. Filip disolvió el Parlamento moldavo e instó a unas elecciones anticipadas para el 6 de septiembre de 2019. La asamblea hizo caso omiso de la decisión y continuaron desempeñando sus funciones.

Cada una de las autoridades se consideró la única legítima, pero el pueblo no parece estar de acuerdo.

Según el sondeo realizado por la compañía moldava Date Inteligente, el 47% de los encuestados creen que solo el Gobierno de Maia Sandu es legítimo, el gabinete de Filip contó solo con el 18% de apoyo popular. Hubo también los que consideraron que ninguno de los dos es legítimo, un tercio.

La Unión Europea así como Rusia celebraron el trabajo encaminado a la formación de la coalición parlamentaria. El presidente ruso, Vladímir Putin, personalmente comentó la situación en el país europeo. Dijo que el poder en Moldavia "está usurpado por estructuras oligárquicas" y expresó su pleno apoyo al mandatario moldavo, Igor Dodon.

La situación se resolvió de manera bastante inesperada. Tras una semana de confrontación entre dos Gobiernos, el Partido Democrático de Moldavia anunció este 14 de junio que Pavel Filip y todos los ministros de su Gobierno dimitirían. Por ahora no se sabe quién o qué influyó sobre el Partido Demócrata.

El presidente de Moldavia ya felicitó a sus compatriotas por la victoria, pero agregó que no es el final.

En estos momentos queda poco claro cómo se va a desarrollar la situación, pero una cosa es evidente: a Moldavia todavía le espera un largo y difícil camino hacia la reconciliación política.

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