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La tarde de este 8 de agosto, las fuerzas especiales de Kirguistán comenzaron un nuevo asalto a la residencia del expresidente Almazbek Atambáyev en la aldea de Koy-Tash, a 20 kilómetros de la capital del país, Biskek.

Según ha trascedido, el exmandatario, sospechoso de varios crímenes, entre ellos corrupción, incautación ilegal de tierras y la excarcelación de un peligroso delincuente, se ha entregado finalmente a las autoridades.

La noticia se produce después de que los militares kirguizos intentaran infructuosamente detener a Atambáyev durante la jornada del miércoles. Los fuerzas especiales del Gobierno tuvieron que hacer frente a la resistencia de parte de centenares de partidarios del expresidente que se encontraban en su residencia. Tras varias horas de enfrentamientos y tiroteos, los militares se retiraron.

Como resultado del choque, un militar falleció a consecuencia de una herida de bala, mientras que más de 50 personas, incluido un periodista local, resultaron heridas. Asimismo, los partidarios de Atambáyev capturaron a seis uniformados, algunos de los cuales también resultaron heridos.

Según los informes, estos ya fueron entregados a las autoridades y recibieron asistencia médica.

Resistencia armada

Antes de su entrega, Atambáyev responsabilizó al Gobierno actual de los enfrentamientos y aseguró que él mismo personalmente ofreció resistencia armada a las fuerzas especiales. Según afirmó, de todos los que resistieron el asalto, únicamente él disponía de armas, que empezó a usar cuando los comandos subieron al tercer piso de su casa.

El expresidente mantiene que las fuerzas especiales, contrariamente a lo que afirman las autoridades, utilizaron armas de asalto con miras láser, y sostiene que pidió a las fuerzas de seguridad "que no dispararan contra su gente". Asimismo, el exmandatario anunció que sus partidarios tienen la intención de llevar a cabo una protesta frente al Parlamento.

Las raíces del conflicto

En 2010, Atambáyev y su Partido Socialdemócrata tomaron parte activa en la revolución que tuvo como resultado el derrocamiento del anterior presidente, Kurmanbek Bakíev, que desde entonces vive en Bielorrusia. Tras las elecciones de 2011, Atambáyev se hizo con la Presidencia del país centroasiático.

Durante su mandato fueron aprobadas varias enmiendas a la Constitución. Una de ellas estipula que el presidente de la república sea elegido por un periodo de 6 años sin posibilidad de reelección. En 2017, Sooronbay Jeenbékov ganó las elecciones presidenciales de Kirguistán.

Atambáyev apoyó a Jeenbékov durante la campaña electoral (ambos pertenecían al mismo partido) y se convirtió en el primer presidente de Kirguistán en completar su mandato y dejar el cargo en conformidad con la ley. Sin embargo, después de los comicios, las relaciones entre ambos se deterioraron.

Este 2019 se creó una comisión parlamentaria para investigar las actividades del expresidente. El 25 de junio, la Fiscalía General encontró motivos para encausar a Atambáyev por cinco de los seis cargos presentados por la comisión:

Los fiscales no pudieron establecer la participación del exmandatario en la persecución de diputados y medios de comunicación.

El 27 de junio, el Parlamento kirguizo despojó a Atambáyev del título de expresidente de Kirguistán y le retiró su inmunidad. Atambáyev, por su parte, apeló contra la decisión ante la Corte Suprema. El exmandatario considera que los cargos en su contra son "absurdos".

¿Por qué decidieron detenerlo?

Este miércoles, la Fiscalía General de Kirguistán anunció el inicio de varios casos penales luego de los enfrentamientos: asesinato, intento de asesinato, violencia contra funcionarios del Gobierno, toma de rehenes, disturbios y vandalismo. El organismo también declaró que decidió detener a Atambáyev debido a que no compareció para ser interrogado en el caso de la excarcelación de Batukáyev.

El Ministerio del Interior, a su vez, anunció que había establecido la participación directa de Atambáyev en el delito: supuestamente, Batukáyev fue liberado "por orden directa" del entonces presidente utilizando "un diagnóstico falso de una grave enfermedad".

Por su parte, el presidente Jeenbékov interrumpió sus vacaciones y celebró una reunión del Consejo de Seguridad del país. El mandatario acusó a su predecesor de "violación flagrante" de las leyes al ofrecer "una fuerte resistencia armada a la ejecución de las medidas de investigación".