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Un convoy militar de la Policía Armada del Ejército Popular chino ha sido avistado en la ciudad de Shenzhen, fronteriza con Hong Kong, en medio de las actuales protestas generalizadas en esa región administrativa china.

Imágenes publicadas por medios estatales del país asiático muestran decenas de vehículos militares, entre ellos de transporte blindado de personal, transitando por autopistas y concentrándose en diversas zonas de la ciudad.

De acuerdo con el diario Global Times, la aglomeración se realizaría en anticipación a un aparente ejercicio a gran escala, análogo a los realizados en esa misma urbe una semana atrás como ensayo de dispersión de protestas violentas.

El medio destaca que las funciones de la Policía Armada Popular incluyen el manejo de rebeliones, incidentes violentos, disturbios ilegales graves y ataques terroristas. Añade que las armas principales de los vehículos militares avistados parecen haber sido retiradas de sus torretas.

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China ha concentrado este jueves sus fuerzas en un estadio de Shenzhen, cerca de la frontera con Hong Kong, escenario de masivas protestas antigubernamentales.

China ha acumulado a miles de miembros de la policía militar en el estadio de fútbol del Centro Deportivo de la Bahía de Shenzhen, situado a menos de 7 kilómetros de la frontera con Hong Kong, conforme ha atestiguado un reportero de la agencia francesa de noticias AFP.

Según el informe, decenas de camiones y blindados de transporte de tropas también han sido desplegadas en el recinto deportivo, donde un grupo de hombres uniformados entrena y otro circula en moto en el exterior del complejo deportivo.

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Esto parece confirmar informes previos. Esta semana, medios estatales chinos habían divulgado vídeos de vehículos militares dirigiéndose hacia Shenzhen.

El lunes, fueron publicadas imágenes tomadas por el satélite WorldView de la empresa Maxar, en las que se podía ver a más de 100 vehículos aparcados tanto dentro como en los alrededores del mismo estadio.


La presencia masiva militar china ocurre en momentos en que Hong Kong se ha visto sacudido por más de dos meses de manifestaciones callejeras casi diarias tras el intento de aprobación de una polémica ley de extradición de sospechosos desde el territorio autónomo a la China continental para ser juzgados. Aunque el proyecto fue suspendido, han seguido las protestas.

China, que dice ver “signos incipientes de terrorismo” en las protestas, realizó el 6 de agosto un simulacro antidisturbios a gran escala en Shenzhen con la participación de unos 12 000 agentes de policía.

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A finales de julio, el Ministerio de Defensa de China indicó que el Ejército Popular de Liberación podría ser desplegado en Hong Kong si el Gobierno local lo solicita con el fin de mantener el orden público en la región.

"Infringen la ley en nombre de la libertad"

Las protestas en Hong Kong fueron iniciadas a principios del pasado junio a raíz de un proyecto de ley que permitiría la extradición de sospechosos desde el territorio autónomo a la China continental para ser juzgados.

A pesar de que este polémico proyecto de ley fue retrasado por tiempo indefinido el pasado 15 de junio, los manifestantes continúan echándose a la calle. Desde la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, por su parte, afirmaron que estos actos de protesta presentan "signos de terrorismo".

Según Reuters, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, declaró este martes que tales actividades "infringen la ley en nombre de la libertad" y dañan el estado de derecho de la región, y estimó que la recuperación de Hong Kong tras estas protestas podría llevar mucho tiempo.

Manifestantes atacan a la policía con bombas incendiarias en Hong Kong

 

MOSCÚ (Sputnik) — Un grupo de manifestantes atacó con cócteles mólotov a la policía en Hong Kong durante las protestas por la ley de extradición, informa el periódico chino People'sDaily.

Según el diario South China Morning, uno de los agentes fue ingresado en un hospital con quemaduras.

​Las protestas estallaron en Hong Kong el 9 de junio contra la polémica ley de extradición, que permitiría a este territorio entregar a los prófugos de la justicia a Taiwán, Macao y China continental.

Los manifestantes temen la entrega de disidentes políticos y funcionarios corruptos.

​El 15 de junio, el Gobierno de Hong Kong suspendió el controvertido proyecto de ley, pero se negó a revocar por completo las enmiendas, por lo que las protestas continúa.

Manifestantes vuelven a bloquear el aeropuerto de Hong Kong

Miles de manifestantes antigubernamentales bloquearon nuevamente el área de salida del aeropuerto internacional de Hong Kong en el quinto día consecutivo de ocupación del edificio, informa AP.

El diario South China Morning Post reporta la cancelación de más de 300 vuelos a causa de la acción.

Este lunes, el aeropuerto canceló todos sus vuelos tras ser ocupado por unas 5.000 personas. Al día siguiente, las operaciones han sido reanudadas.

Las multitudinarias manifestaciones antigubernamentales habían iniciado en respuesta a un polémico proyecto de ley de extradición a China, y continúan pese a que la discusión de la legislación fue retrasada por tiempo indefinido y posteriormente dada "por muerta".

Entretanto, un convoy militar de la Policía Armada del Ejército Popular chino ha sido avistado este fin de semana en la ciudad de Shenzhen, fronteriza con la región administrativa china, mientras se agudizan las protestas que se han convertido en las mayores en la historia de China.

China condena la agresión a un periodista en el aeropuerto de Hong Kong

PEKÍN (Sputnik) — El Gobierno chino expresó su repudio a la golpiza que manifestantes violentos propinaron anoche a un periodista en el aeropuerto de Hong Kong.

"Condenamos con firmeza estos hechos que se asemejan a actos terroristas", señaló la portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado, XuLuying.

Anoche un grupo de manifestantes retuvo y golpeó a un reportero del periódico HuanqiuShibao (Global Times).

Horas antes los manifestantes habían retenido y agredido a un hombre que había llegado al aeropuerto acompañando a un viajero.

La policía necesitó cuatro horas para liberar al hombre que se había desmayado.

Xu subrayó que los "elementos radicalizados" excedieron los límites de la legalidad.

"Sus violentos actos públicos aterrorizan", remarcó, agregando que esos hechos repercuten negativamente en la imagen de Hong Kong.

La funcionaria llamó a las fuerzas de seguridad a detener cuanto antes a los responsables de esos actos.

Más temprano la policía detuvo a cinco manifestantes por posesión de armas y ataques a los agentes de la policía.

El 12 de agosto, una multitud de manifestantes invadió el aeropuerto de Hong Kong provocando la cancelación de cientos de vuelos.

China acusa a EEUU de conspirar con criminales en las protestas de Hong Kong

PEKÍN (Sputnik) — El Gobierno chino acusó a los estadounidenses de actuar en connivencia con criminales en las manifestaciones violentas que suceden en Hong Kong.

"Los políticos estadounidenses conspiran con elementos criminales radicales", señaló el Ministerio de Exteriores del país asiático en un comunicado publicado este 15 agosto.

La declaración viene después de que el Congreso norteamericano llamara a Pekín a no dispersar las protestas "pacíficas" en Hong Kong y cesar los ataques a la autonomía de ese territorio.

La Cancillería china enfatizó que "la tergiversación de la realidad y la política ciega de dobles estándares por parte de los políticos estadounidenses rayan la histeria".

La institución denunció la implicación de los estadounidenses en los "actos criminales antichinos" en Hong Kong.

El ministerio subrayó la firmeza del Gobierno y del pueblo de China para proteger la soberanía, seguridad e intereses del país.

"Cualquier intento de contener el desarrollo de China, socavar la prosperidad de Hong Kong y el principio de 'un país, dos sistemas' será rechazado con contundencia por todo el pueblo chino y nuestros compatriotas de Hong Kong", recalcó la institución.

El pasado 8 de agosto las autoridades chinas presentaron una nota de protesta al Consulado General de Estados Unidos en Hong Kong después de que uno de sus diplomáticos se reuniera con un grupo de manifestantes.

Hong Kong vive desde el 9 de junio una oleada de protestas cuyo detonante fue la controvertida ley de extradición que permitiría entregar a los prófugos de la justicia a Taiwán, Macao y la China continental.

Los críticos de esta normativa temen la entrega de disidentes políticos a Pekín.

A mediados de junio, el Gobierno de Hong Kong suspendió la polémica ley, pero se negó a revocarla por completo, por lo que las protestas y los choques entre las fuerzas del orden y los manifestantes continúan.

Hong Kong: la violencia lleva el país por un camino sin retorno

La jefa del gobierno local hongkongués, Carrie Lam, ha advertido este martes sobre las peligrosas consecuencias de protestas que se enfrenta la ciudad.

“La violencia, ya sea su uso o su justificación, llevará a Hong Kong por un camino sin retorno y hundirá a la sociedad de Hong Kong en una situación muy preocupante y peligrosa”, ha asegurado la jefa ejecutiva de Hong Kong en una conferencia de prensa.

Carrie Lam al defender la actuación de la policía hongkonés durante el fin de semana en el que se registraron violentos enfrentamientos entre manifestantes radicales y fuerzas de seguridad, ha declarado que los agentes se enfrentaban a una “circunstancia extremadamente difícil y se regían por “unas rígidas y rigurosas directrices sobre el uso apropiado de la fuerza”.

“La situación en Hong Kong la semana pasada me hizo temer que hayamos llegado a esta peligrosa situación”, ha añadido.

Hong Kong ha vivido masivas movilizaciones desde junio pasado en contra de un proyecto de ley que permitiría las extradiciones a la China continental. El gobierno local hongkonés suspendió el 15 de junio la polémica ley, pero las protestas continuaron con episodios violentos porque no se han revocado por completo las enmiendas correspondientes.

Los manifestantes exigen la retirada definitiva de la ley de extradición y la dimisión de la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam.

China ha atribuido los disturbios en Hong Kong a fuerzas extranjeras, como EE.UU. y el Reino Unido, y ha solicitado a la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, sacar sus “manos negras” de Hong Kong, y dejar el “peligroso juego” que ha iniciado contra el gigante asiático.

El Reino Unido traspasó en 1997 el control de Hong Kong a China, con un gobierno basado en “un país dos sistemas”, que permite que la región tenga sus propias instituciones legislativas, ejecutivas y judiciales independientes de China.

Pekín dice que esos privilegios han sido protegidos, pero insiste en que no podría tolerar movimientos que busquen la secesión total del continente y asevera que Hong Kong es parte de China.

La reacción de Washington apunta a que las protestas de Hong Kong pueden ser una típica 'revolución de colores'

Este lunes, el líder de la mayoría republicana en el Senado de EE.UU., Mitch McDonnell, advirtió a las autoridades hongkonesas contra el uso de la fuerza para reprimir las protestas, alineándose de forma explícita con los manifestantes.

"El pueblo de Hong Kong se enfrenta valientemente al Partido Comunista Chino mientras Pekín intenta usurpar su autonomía y libertad. Cualquiera represión violenta sería totalmente inaceptable. […] El mundo está mirando", escribió el senador en su cuenta de Twitter.

Según el analista político e historiador NebojsaMalic, la retórica de las autoridades del país norteamericano se asemeja a la empleada en relación a las protestas en Ucrania de 2013 y, en general, con las 'revoluciones de colores' ocurridas en diversos países con el beneplácito de Washington.

Además, el experto señala que las tácticas violentas de los manifestantes hongkoneses —que utilizan, entre otros elementos, bombas de gasolina—, no impide a los medios estadounidenses calificarlos como defensores de la democracia.

Los contactos de los diplomáticos estadounidenses con los participantes del movimiento antigubernamental, —como JulieEaden, jefa de la unidad política del consulado general de EE.UU. en Hong Kong, que aparece en una fotografía acompañada por manifestantes—, también remiten a las acciones protagonizadas por Washington durante las revoluciones de colores, señala Malic.

"Muy malas noticias para Hong Kong"

"Todo esto se ha visto antes, más recientemente en Kiev, pero también en otros lugares. […] No era exactamente Victoria Nuland repartiendo galletas a los manifestantes de Maidán, pero era suficiente para dar la alarma", comenta el analista en un artículo publicado en RT, donde resalta que los constantes disturbios son "muy malas noticias para las ya tensas relaciones chino-estadounidenses, pero también para el propio Hong Kong".

Malic afirma que, aunque "en el mejor de los casos" —como, por ejemplo, en Serbia en 2000—, las revoluciones de colores pueden ser casi incruentas, inevitablemente conducen al deterioro de las instituciones del país, derivando en varias ocasiones en "guerra civil o anarquía con miles de muertos", como ha sucedido en Ucrania, Siria o Libia.

Mientras tanto, los diplomáticos, políticos y medios estadounidenses "declaran [la revolución de colores] una 'victoria para la democracia' y pasan al siguiente objetivo para volver a reproducir el escenario de nuevo", concluye el experto.

10 semanas de protestas masivas: ¿qué está pasando en Hong Kong y por qué puede perder su posición económica?

Durante los últimos dos meses, centenares de miles de personas en Hong Kong han participado en multitudinarias manifestaciones antigubernamentales que se han convertido en las mayores protestas en la historia de China.

Desde el pasado lunes, la confrontación en esa región administrativa especial china alcanzó un nuevo nivel después de que la huelga general y las acciones de los manifestantes paralizaran el metro y el aeropuerto, mientras los enfrentamientos con la Policía se vuelven cada vez más violentos.

"Un país, dos sistemas"

Colonia británica desde 1841, Hong Kong fue transferido por el Reino Unido a China el 1 de julio de 1997 conforme a la declaración conjunta firmada por los primeros ministros de ambos países, ZhaoZiyang y Margaret Thatcher, 13 años antes.

Ese documento, que establece una suerte de constitución, la Ley Básica, limita enormemente la soberanía de Pekín sobre el territorio. Por ejemplo, la estructura política de la ciudad presupone la separación de poderes y su autonomía de la China continental, además de garantizar libertades civiles como los derechos de libre expresión, asamblea y manifestación.

Al mismo tiempo, la estructura política del territorio cuenta con un elemento poco parecido a lo que se observa habitualmente en las democracias representativas, puesto que el jefe ejecutivo y la mitad de los parlamentarios de la región son elegidos por un comité electoral compuesto por 1.200 personas nombradas por varios grupos profesionales y económicos locales.

Este sistema electoral ha sido criticado por la desproporción con la que están asignados los votos —el sector de la agricultura y la pesca tiene derecho a 60 votos pese a representar solo el 0,1% de la economía de Hong Kong, mientras que el sector financiero y de seguridad tiene asignados 47 votos—, y además muchos consideran que favorece a los partidarios de un mayor acercamiento con China.

En esta atmosfera, la idea de la independencia y el ejemplo de Singapur inspiran a algunos sectores de la sociedad hongkonesa.

La ley de extradición, detonadora de las protestas

El motivo que hizo estallar las multitudinarias protestas fue el proyecto de la ley de extradición a China, propuesto en febrero por las autoridades locales en respuesta al caso de Chan Tong-kai, un residente de Taiwán que se fugó a Hong Kong después de matar a su novia embarazada el año pasado en Taipéi.

De acuerdo con la legislación vigente, las autoridades de Hong Kong no pueden extraditar a los sospechosos de crímenes a China continental, Taiwán y Macao, sino que solo puede extraditarlos a 20 países con los que Hong Kong tiene acuerdos bilaterales.

El borrador inicial de la ley de extradición comprendía una amplia gama de delitos por los que se abriría la posibilidad de extradición. Varios de estos delitos, como la evasión fiscal, expondrían a una gran parte de empresas y ciudadanos de Hong Kong a penas significativamente más estrictas fuera del territorio de la región. Posteriormente se redujo la lista de delitos por los que un sospechoso podía ser extraditado, pero se mantuvieron algunos como el fraude, la corrupción y el contrabando, lo que motivó que una parte del sector empresarial siguiera oponiéndose a la ley. Por otro lado, pese a que la ley excluye la posibilidad de extradición por razones políticas, los opositores han señalado que el texto de la ley contiene diversas lagunas que, según afirman, posibilitarían ese escenario.

Reaccionando a las marchas multitudinarias, que empezaron en marzo y culminaron en una manifestación de hasta un millón de personas a principios de junio, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, anunció el 15 de ese mismo mes el retraso indefinido del proyecto.

La suspensión no tiene efecto

No obstante, ni la suspensión de la ley ni las posteriores garantías de Lam de que el proyecto estaba muerto consiguieron reducir las tensiones.

Muestra de ello fue la protesta que tuvo lugar el 1 de julio, que reunió a unos 550.000 manifestantes y terminó con la irrupción en el edificio del Consejo Legislativo de centenares de protestantes que pintaron el escudo del territorio y exhibieron la bandera de la época colonial.

Desde entonces, los enfrentamientos se han hecho más violentos. El 21 de julio un grupo de hombres vestidos de blanco —a diferencia de los manifestantes, que suelen distinguirse con ropa de color negro— atacaron con palos a los activistas antigubernamentales en la estación de metro de Yuen Long, dejando 45 heridos.

Los manifestantes respondieron con la intensificación de enfrentamientos con las fuerzas del orden y el 5 de agosto iniciaron una huelga general. Como resultado de esas acciones, gran parte de la red de metro se vio paralizada y el aeropuerto internacional canceló más de 200 vuelos.

El fin de la semana pasada, se registraron numerosos enfrentamientos violentos entre protestantes —armados con ladrillos y bombas de gasolina— y la Policía que dejaron decenas de heridos. Además, la irrupción de cerca de 5.000 manifestantes en el aeropuerto provocó el paro total de la infraestructura.

La reacción de las autoridades

Además de satisfacer la demanda de los manifestantes y aplazar la ley de extradición, en repetidas ocasiones Lam advirtió contra la escalada de los disturbios. Así, el 5 de agosto resaltó que ese tipo de acciones amenaza la posición especial del territorio dentro de China.

"Hong Kong ha sido la ciudad más segura del mundo, pero una serie de actos violentos la han puesto en una situación peligrosa", dijo.

Además, Lam aseguró que "estas acciones desafían [el principio de] 'un país, dos sistemas' y amenazan la prosperidad y estabilidad" del territorio. Asimismo, advirtió que los manifestantes "están tratando de destruir Hong Kong".

Por su parte Pekín, a pesar de evitar participar activamente en los sucesos, sugiere que puede emplear a sus Fuerzas Armadas para mantener el orden público si las autoridades locales lo solicitan.

"El comportamiento de algunos manifestantes radicales desafía la autoridad del Gobierno central, tocando el principio de un país, dos sistemas", declaró el 24 de julio el portavoz del Ministerio de Defensa de China, WuQian, que defendió que esa actitud "no puede ser tolerada".

Días después, el comandante de la Guarnición de Hong Kong, ChenDaoxiang, calificó las protestas de "absolutamente inadmisibles" y declaró que habían "amenazado seriamente la vida y la seguridad" de los habitantes de la ciudad.

Por su parte, el portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, Yang Guang, consideró este lunes que las acciones de los participantes de las protestas presentan "signos de terrorismo" y resaltó que la ciudad vive "un momento crítico".

Esta no es la primera vez que la sociedad hongkonesa se manifiesta por sus derechos: manifestaciones masivas en 2003 tuvieron como resultado la abolición de un proyecto de ley que pretendía prohibir la actividad de las organizaciones políticas críticas con el Gobierno central. Sin embargo, protestas del mismo tipo en 2014 no tuvieron el mismo éxito y acabaron con varios manifestantes en prisión.

Señalamientos contra EE.UU.

Entretanto, un activista que ha desempeñado un papel activo en las actuales protestas fue recientemente fotografiado reuniéndose con una alta funcionaria del consulado de EE.UU., por lo que China ha expresado una "gran insatisfacción" y ha exigido a los diplomáticos norteamericanos que "dejen de interferir" en los asuntos del territorio.

Al respecto, el Departamento de Estado de EE.UU. indicó a AFP que sus representantes "se reúnen regularmente con una gran variedad de personas en Hong Kong y Macao". El activista en cuestión, Joshua Wong Chi-fung, minimizó las acusaciones de colusión tras reunirse con JulieEadeh, jefa de la unidad de política del consulado estadounidense en Hong Kong.

"Yo incluso he ido a Washington varias veces; entonces, ¿qué tiene de especial reunirse con una cónsul estadounidense?", indicó Wong, secretario general del partido prodemocraciaDemosisto, a The Standard.

Pérdidas inevitables

Las prolongadas tensiones ya han tenido efectos negativos sobre la economía, y estos podrían ser aún más acentuados, advierten varios empresarios locales citados por Nikkei.

La industria probablemente más afectada fue el turismo, ya que el número de personas que visitaron Hong Kong a principios de agosto fue un 31% más bajo frente a cifras del año anterior, declaró el secretario de comercio y desarrollo económico del territorio, Edward YauTang-wah.

"Nos preocupa el efecto que esta incertidumbre política pueda tener en nuestros resultados, especialmente dada la proporción de nuestros ingresos que se obtienen en Hong Kong", cita el diario al hotelero ClementKwok King-man.

No obstante, los enfrentamientos violentos tienen efectos sobre un abanico más amplio de actividades económicas, ya que afectan "el deseo de salir y consumir", opina el director ejecutivo del metro local (MTR), Jacob KamChak-pui.

"La economía en general se ha visto afectada. Estoy seguro de que tendrá un impacto en nosotros", aseveró el empresario.

Paradójicamente, la derrota de los manifestantes puede tener como consecuencia pérdidas económicas aún más grandes en el sector financiero, ya que el capital chino que actualmente utiliza el territorio especial como zona 'offshore' enviará al extranjero los fondos que hasta ahora mantiene en Hong Kong.

"Es obvio que muchas compañías, incluyendo las compañías 'offshore', tienen miedo de las inspecciones de China", dijo a RT el experto AlexéiMáslov, resaltando que el efecto negativo es irreversible: "Hong Kong ya no es un refugio seguro para las inversiones y empresas extranjeras. Las pérdidas de imagen son tan grandes que es poco probable que Hong Kong se recupere en las próximas décadas".

El analista económico NarekAvakián también opina que la fuga de capitales desde el territorio registrada a partir de marzo está vinculada con el intento de Pekín de fortalecer su control sobre Hong Kong.

"Es probable que las autoridades chinas estén intentando aumentar la transparencia del sector financiero del país y reducir la escala del sistema bancario paralelo. […] La escala de estos problemas en China es realmente muy grande: la banca paralela alcanza decenas de billones de yuanes", advirtió.

Análisis: El punto de no retorno: ¿enviará China a su Ejército para aplastar la rebelión en Hong Kong?

Denis Lukyanov

Las protestas que sacuden la ciudad china de Hong Kong desde hace varios meses se hacen cada vez más multitudinarias. El pasado 12 de julio, cerca de dos millones de personas tomaron las calles para protestar contra las políticas de Pekín en esta región autónoma. Un analista ruso explicó a Sputnik cómo podría China solucionar el conflicto.

La ley de extradición que las autoridades chinas quieren imponer en la zona provocó la catarata de protestas. La mayoría de los habitantes de Hong Kong percibieron la ley como un intento de socavar sus derechos autónomos. Para los hongkoneses, la autonomía de la ciudad, consagrada en su Ley Básica —la Constitución—, sirve como garantía de los derechos y libertades básicas, declaró el vicedirector del Instituto de Asia y África de la Universidad Estatal de Moscú, Andréi Karnéyev.

Los ciudadanos valoran los estándares del cumplimiento de la ley establecidos en la época colonial, cuando Hong Kong era parte del Imperio británico. Si el proyecto de ley que desató las protestas de verdad fuera aprobado, esto limitaría considerablemente el derecho de los hongkoneses a la libertad de expresión. Los lugareños simplemente no quieren entregar sus derechos y por eso toman las calles.

Frente a esta situación, Pekín tiene tres opciones, es decir, tres estrategias, explicó el analista.

La primera es hacer ciertas concesiones a los manifestantes. El Gobierno de Hong Kong —prochino— declaró que el proyecto de ley de extradición está muerto, pero en esencia esto no significa necesariamente que lo hayan retirado, de manera que quienes participan en las protestas lo perciben como un mero truco, subrayó.

Las duras actuaciones de los policías han sido objeto de críticas por parte de los manifestantes, que exigen una investigación, y China podría hacer concesiones en este sentido. Sin embargo, este escenario, que se apoyaría en la hipótesis de que las autoridades hongkonesas hicieran concesiones con el apoyo de Pekín, parece poco probable.

La segunda estrategia es la más severa y supondría que Pekín manda sus tropas a reprimir esta revuelta. Esto llevaría consigo arrestos en masa, posibles situaciones no previstas y represión a las libertades de los ciudadanos. Esto puede desembocar incluso en el cambio o hasta la abolición de la política un estado, dos sistemas, que ha estado funcionando desde la incorporación de Hong Kong a China en 1997, aseguró Karnéyev.

Este escenario no conviene ni siquiera a los habitantes ni a Pekín. Todos los logros de este centro económico de Asia, como es Hong Kong, estarían en peligro. Es un escenario muy malo para todos, dado que la excolonia es una fuente de dinero que atrae inversiones internacionales y, al mismo tiempo, sirve como un portal para las exportaciones de la República Popular de China.

La tercera estrategia es la que brinda más esperanzas. Muchos manifestantes son jóvenes que estudian en las universidades y Pekín simplemente tiene que esperar hasta el 1 de septiembre cuando empiece el año escolar, aseveró.

No es ningún secreto que la mayor parte de la gente que acude a las manifestaciones son personas con puntos de vista bastante moderados y Pekín cuenta con el hecho de que esta mayoría se canse de las acciones de los radicales y tarde o temprano les dé la espalda, añadió.

Es posible que, para el mes de septiembre, las protestas consten de escasos grupos. Si estos no van a gozar con el apoyo de la sociedad, entonces Pekín será capaz de marginarlos con facilidad y poner fin a este movimiento. Por ahora las autoridades chinas albergan la esperanza que esto se resuelva de esta manera, y esto es lógico, dado que dejará intacta a Hong Kong, que es de gran valor para China.

¿Es posible una solución militar en Hong Kong?

Si bien el segundo escenario sí es posible, es mucho más probable que Pekín actúe fríamente y recurra a la tercera opción. Por ahora las autoridades chinas contemplan con paciencia lo que está ocurriendo y analizan si el Gobierno de Hong Kong es capaz de lidiar con el problema.

"Una vez Pekín vea que todo se sumerge en el caos, que la policía de la ciudad no logra poner fin a los disturbios, entonces va a tomar medidas. Aquí aparecen varias opciones. Pekín puede lanzar una operación militar con víctimas o simplemente enviar fuerzas adicionales", puntualizó Karnéyev.

El pasado 13 de agosto, Pekín publicó un vídeo del envío de sus tropas y equipos militares a la ciudad china de Shenzhen, que limita con Hong Kong. El envío, según los informes, tiene como meta llevar a cabo ejercicios militares, pero es obvio que la parte china efectivamente está sacando músculo.

Sería extraño que Pekín no hubiera recurrido a tal paso en esta situación y es normal, se trata de presión psicológica. Este tiene como meta demostrar que China está lista para usar sus fuerzas militares. Sin embargo, creo que la parte china va a ir con pies de plomo, dijo.

El gigante asiático tiene al menos una experiencia enorme de ejercer control sobre esta región autónoma. Entiende que cualquier acción militar va a tener un precio muy alto. Por lo tanto, es poco probable que tome decisiones a la ligera.

Hong Kong es una zona muy especial y hay que entender que las fuerzas dentro del Partido Comunista de China tampoco son monolíticas. Hay diferentes grupos de consejeros que consultan a la Jefatura del Estado y que entienden que habrá que actuar con mucha cautela para que Pekín siga beneficiando del estatus de Hong Kong, destacó el entrevistado.

¿Tratan los hongkoneses de tomar el poder en la ciudad?

Últimamente ha habido varios informes sobre las acciones de los manifestantes, quienes ocuparon el aeropuerto de la ciudad, atacaron las comisarías de la policía y hace unas semanas irrumpieron y vandalizaron el Parlamento de la región autónoma, indicó Karnéyev.

Según el experto, los incidentes están protagonizados por las dos partes y cada una de ellas dispone de recursos mediáticos enormes. A través de ellos, se acusan mutuamente de haber cometido actos "terroristas". Por ejemplo, los manifestantes acusan a las autoridades de estar detrás de los ataques de los gánsteres contra ellos.

Mientras las autoridades acusan a los participantes en las protestas de haber agredido a las fuerzas de seguridad, lo que provocó un número de heridos en las unidades policiales. También se acusa a los manifestantes de haber atacado a los inmigrantes chinos. Es bastante difícil entender quién es de verdad culpable, enfatizó Karnéyev.

"A diferencia de las protestas de 2014, cuando muchos citaron a los demócratas hongkoneses como ejemplo de civismo, esta vez los acontecimientos de verdad se han vuelto trágicos: hubo suicidios y varias personas resultaron gravemente heridas. Es importante comprender que las dos partes son culpables y esto no es nada nuevo, dado que estas cosas suceden cuando hay una escalada de tensiones. La violencia mutua en Hong Kong despierta una gran preocupación, declaró el especialista.

La crisis en la excolonia británica tiene lugar justo en medio de una guerra comercial con Estados Unidos. Estos acontecimientos distraen la atención de Pekín. Es difícil de vaticinar lo que va a pasar, pero una cosa está clara, Hong Kong va a tener que hacer frente a las consecuencias de estas protestas durante muchos meses que vienen. Al fin y al cabo el problema se arreglará, pero nadie sabe cuánto tiempo esto puede tomar.

¿Cómo debe reaccionar el Reino Unido, el antiguo dueño colonial de Hong Kong?

En Londres ya han empezado a sonar voces que abogan por la entrega de pasaportes británicos a los habitantes de Hong Kong. Esto sucede ahora que las tensiones en la urbe alcanzan un nuevo nivel, pero es raro teniendo en cuenta la historia. Cuando Hong Kong y Macao se preparaban para pasar a formar parte de China, Portugal estaba dispuesto a entregar sus pasaportes a los habitantes de Macao, mientras que Londres decidió no hacerlo, señaló Karnéyev.

"Si el Reino Unido decide recurrir a esta medida, va a ser percibida como un paso contra Pekín. No estoy seguro de si las autoridades británicas osarán a hacerlo. Pero es evidente que Gran Bretaña tiene su responsabilidad, porque dominó este territorio durante 150 años y crió a la élite política local. Por lo tanto, deben estar preocupados al menos tanto como las autoridades en Pekín", dijo.

Por ahora no queda claro si los británicos llevarán a cabo esta medida, aparte del hecho de que se trata de un paso bastante raro. Sin embargo, es de esperar que el Reino Unido pronto dé ciertos pasos simbólicos, puesto que no puede simplemente olvidar esta historia. Londres seguirá siendo interesado en el destino de Hong Kong.

¿Qué futuro sería mejor para Hong Kong?

Según el acuerdo entre Londres y Pekín de 1997, Hong Kong gozará de una amplía autonomía hasta 2047, cuando la ciudad pase a formar parte de la República Popular de China.

Pero hay grupos que preferirían que se independizase o siguiera siendo una autonomía con derechos amplios, incluso después de la fecha establecida por el trato bilateral entre China y Reino Unido.

Según Karnéyev, a muchos habitantes les gustaría que Hong Kong formara parte del gigante asiático en caso de que fuera más abierto y valorara sus libertades. Paralelamente, en la ciudad hay grupos de ciudadanos prochinos.

Esto tiene que ver con el hecho de que, en la última década, Hong Kong ha recibido mucha inmigración de otras regiones de China, en concreto un millón de personas, lo que supone una parte significativa de la población urbana, que se cifra en más de siete millones. En cualquier caso, la mayoría de los hongkoneses es propensa a exigir que se respeten sus derechos democráticos.

"Considero que es poco realista esperar que Hong Kong se haga con la independencia. Pero a la mayoría de los habitantes les gustaría que se preservase la autonomía que les dejaron los ingleses. La mayoría está dispuesta a luchar para que se respeten sus derechos autónomos incluso después de 2047", agregó Karnéyev.

A largo plazo, es posible que China emprenda reformas liberales y la actitud de los hongkoneses cambie con el paso de tiempo, concluyó.

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