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Pese al malestar de China por la injerencia extranjera en Hong Kong, cientos de personas toman las calles de la región semiautónoma para pedir el apoyo de EE.UU.

El viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la llamada “Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong”, aupada por las dos Cámaras del Congreso, que permitiría a la Casa Blanca sancionar a funcionarios chinos y tendría un sinnúmero de implicaciones en la economía, la política y la vida de la región autónoma especial de China.

Inmediatamente, el Gobierno de Pekín tildó la medida de injerencia intolerable en sus asuntos internos, pero, incluso los propios expertos legales estadounidenses la consideraron un acto de naturaleza hipócrita.

“Esta autodenominada legislación solo fortalecerá la resolución del pueblo chino, incluida la gente de Hong Kong, y pondrá en evidencia las siniestras intenciones y la naturaleza hegemónica de Estados Unidos”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de China. “La trama estadounidense está condenada”.

Sin embargo, este domingo, agitando banderas estadounidenses y con algunos sombreros y camisetas con la imagen de Donald Trump, cientos de hongkoneses han marchado hacia el consulado de EE.UU. para expresar su gratitud a Washington por respaldar las protestas antigubernamentales que se iniciaron hace casi seis meses en Hong Kong.

Los descontentos han pedido a Trump interceder en la crisis que vive Hong Kong. “Presidente Trump, por favor libere a Hong Kong”, apostillaba una pancarta en la marcha de hoy.

“Gracias, presidente Trump, por su gran regalo a Hong Kong y que Dios bendiga a Estados Unidos”, ha dicho una de las manifestantes al comienzo de la movilización, refiriéndose a la normativa aprobada.

Esta autodenominada legislación (Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, firmada por Donald Trump) solo fortalecerá la resolución del pueblo chino, incluida la gente de Hong Kong, y pondrá en evidencia las siniestras intenciones y la naturaleza hegemónica de Estados Unidos”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Muchas familias con sus niños han denunciado también el uso de gases lacrimógenos por los policías durante las acciones de protesta. “No gases lacrimógenos, salven a nuestros hijos”, se leía en varios carteles.

Tras la aludida firma de Trump, la Cancillería china denunció que la ley de EE.UU. sobre una región semiautónoma que forma parte de China, “es una abominación absoluta y oculta intenciones siniestras”, al tiempo que amenazó con tomar medidas de represalia.

Las manifestación comenzaron desde junio en contra de un proyecto de ley, que autorizaba las extradiciones a la China continental, de sospechosos de haber cometido delitos en Hong Kong.

Aunque el Gobierno de Hong Kong anunció la retirada definitiva de dicha ley, pero, las marchas continuaron y, en este contexto, Pekín indicó que tales hechos estaban siendo apoyados por Estados Unidos y algunos países extranjeros.

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China condena injerencia de Bachelet en crisis hongkonesa

China alza la voz por la injerencia “inapropiada” de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en asuntos internos del país asiático.

“Es una injerencia en los asuntos internos de China y violación de los objetivos y principios de la Carta de la ONU (Organización de las Naciones Unidas)”, expresó la misión china ante dicho organismo internacional en un comunicado emitido ayer sábado.

La reacción del gigante asiático se produjo tras la publicación de una columna de opinión de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en el periódico South China Morning Post, en la que llamaba a realizar indagaciones sobre un posible uso excesivo de la fuerza por parte de la policía durante las protestas en Hong Kong.

En el texto, también se tildó de errónea la columna, en particular por los comentarios “inapropiados” sobre la coyuntura en la región administrativa especial de China.

Los actos de violencia perpetrados en Hong Kong, apostilló la nota, infringen el imperio de la ley y el orden público, además de desafiar el principio de “un país, dos sistemas”.

Es una injerencia en los asuntos internos de China y violación de los objetivos y principios de la Carta de la ONU (Organización de las Naciones Unidas)”, expresó la misión china ante la ONU por una columna de opinión de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en la cual llamaba a investigar posible excesivo de la fuerza por la Policía durante las protestas en Hong Kong.

“Enfrentando los delitos violentos y radicales, la Policía de Hong Kong cumplió sus funciones con la máxima moderación y profesionalismo”, agregó la misión.

Hong Kong desenmascarado: Las verdaderas razones e instigadores detrás de los disturbios contra China

A medida que el movimiento antigubernamental de Hong Kong continúa enfurecido, analizamos qué provocó el descontento, los graves problemas de desigualdad social que lo alimentan y cómo las fuerzas en Washington explotaron este descontento público para sus propios fines.

Habiendo presenciado personalmente enfrentamientos brutales y hablado con figuras clave a ambos lados de las barricadas, Michele Greenstein de RT America pinta una imagen completa de los orígenes y manejadores de la protesta.

El contencioso proyecto de ley de extradición, que fue el catalizador del levantamiento este verano, sirvió solo como pretexto, mientras que su naturaleza fue malinterpretada. No significa que los isleños, asfixiados por cuestiones prosaicas como los altos precios, las malas condiciones de vivienda y la disminución de las perspectivas de empleo para los graduados, en lugar de la falta de «democracia», no tengan nada de qué enojarse.

Sin embargo, los manifestantes nunca desafiaron a las propias autoridades de Hong Kong sobre esta desigualdad social, dirigiendo su ira únicamente a China continental, todo mientras destruían su propia ciudad y prácticamente rogaban a los Estados Unidos que la sancionaran, solo para dañar a Beijing.

Con líderes jóvenes y progresistas del levantamiento de Hong Kong vitoreados como guerreros nobles ‘prodemocráticos’ y recibidos en los Estados Unidos con los brazos abiertos, Washington ni siquiera está tratando de ocultar el hecho de que las protestas han sido secuestradas para demonizar y desestabilizar a sus principales rival económico — China.

“El movimiento original ha sido erosionado. Ahora se trata solo de la oposición al gobierno chino y la subversión del poder estatal «, dice Stanley Ng Chau-pei, presidente de la Federación de Sindicatos, el mayor grupo laboral y político en Hong Kong.

Es una «revolución de color»

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