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El Departamento de Defensa de EE.UU. confirmó este 10 de febrero que 109 militares de su país sufrieron lesión cerebral traumática por efecto del ataque realizado por Irán el pasado 8 de enero contra la base aérea de Al Asad, en Irak.

De ellos, 76 ya regresaron a sus tareas habituales, reza un comunicado del Pentágono.

"Esto es una instantánea en el tiempo y el número puede cambiar. Continuaremos proporcionando actualizaciones cuando estén disponibles", reza el comunicado.

"Agradecemos los esfuerzos de nuestros profesionales médicos, que han trabajado diligentemente para garantizar el nivel de atención apropiado a los miembros de nuestro servicio, y así permitido a aproximadamente 70% de los diagnosticados volver al servicio", precisaron desde el Pentágono.

 

Irán lanzó decenas de misiles balísticos de corto alcance contra la base aérea de Al Asad, ubicada en el oeste de Irak, y contra una instalación estadounidense en la región kurda del norte en represalia por el ataque de EE.UU. del pasado 2 de enero en el aeropuerto de Bagdad, en el cual fue asesinado el importante general iraní Qassem Soleimani y otras 11 personas.

Horas después del ataque iraní, Donald Trump ofreció un discurso en el que dijo que su país continuará ejerciendo "la máxima presión" sobre Teherán e impondrá "sanciones económicas adicionales".

El nuevo número de afectados es un incremento de casi el 50 % desde el último reporte dado a conocer el mes pasado, cuando se supo que 64 soldados padecían “conmociones cerebrales y TBI (lesión cerebral traumática)”.

En un comunicado, el Departamento de Defensa (el Pentágono) ha afirmado este lunes que 76 de los 109 militares heridos habían regresado al servicio.

El pasado 30 de enero advirtió que los números se incrementarían. El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, explicó“Había miles de personas en la base aérea de Ain Al-Asad. Todas estas personas han sido examinadas y obtuvimos un número (de heridos), y ese número está aumentando”.

Horas después de la operación de represalia de Irán contra dicha base ubicada en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar, donde están desplegadas las fuerzas norteamericanas, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo que sus tropas estaban muy bien.

Varios grupos médicos y de salud han tratado durante años de crear conciencia sobre la gravedad de las lesiones cerebrales, incluidas las conmociones cerebrales.

‘Soleimani podría haber matado fácilmente a generales de EEUU’

El presidente de Irán recalca que Soleimani pudo haber eliminado fácilmente a los generales de EE.UU., pero no lo hizo porque buscaba estabilidad en la región.

“(Qasem) Soleimani estaba buscando estabilidad y paz en la región”, ha dicho este lunes el mandatario iraní, Hasan Rohani, y ha añadido que, “hubiera sido fácil, muy fácil para el teniente general Soleimani matar a los generales estadounidense en Afganistán, Irak y otros lugares si hubiera querido, pero nunca lo hizo”.

Soleimani, el comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, fue asesinado el 3 de enero en un ataque con aviones no tripulados junto con el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, y otros combatientes iraníes e iraquíes en Bagdad, la capital de Irak.

Tras tachar de “criminal” el asesinato de Soleimani, el presidente iraní ha hecho hincapié en que Washington violó todas las normas internacionales al asesinar al gran estratega persa.

“¿Matar a un comandante militar oficial en otro país que lo invitó para reunirse con su jefe del Estado no es un crimen?”, ha cuestionado Rohani.

De otro lado, el jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán (OEAI), Ali Akbar Salehi, durante un discurso pronunciado en una conferencia de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en Viena (Austria), también defendió el papel de Soleimani en la región.

“Deben saber que, si es necesario, mi país nunca dudará en atacar de nuevo, tal como se vengó poderosamente una vez”, ha recordado Salehi.

En un ataque de represalia, el CGRI atacó el 8 de enero con misiles dos bases estadounidenses en Irak, entre ellas la estratégica instalación militar Ain Al-Asad, en el oeste de Irak. La ofensiva de represalia de Teherán demostró que los misiles balísticos iraníes, tanto en tecnología como en competencia operativa, tienen el potencial de causar un gran daño a las operaciones militares de EE.UU. en la región, resalta el Centro estadounidense de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).

Soldados de EE.UU. que vivieron el ataque misilístico de Irán contra su base en Irak han afirmado que fue la “mayor” ofensiva que han enfrentado durante su carrera militar, tal y como ha declarado el sargento primero Larry Jackson al programa PBS NewsHour.

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