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CARACAS (Sputnik) — El presidente Nicolás Maduro firmó un decreto en el que declara la emergencia de la industria de hidrocarburos en Venezuela, lo que permitirá reestructurar la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), blanco de sanciones de EEUU, para garantizar la seguridad energética del país caribeño.

"Procedo a firmar el decreto por el cual se declara la emergencia energética de la industria de hidrocarburos, a los fines de adoptar las medidas urgentes y necesarias, para garantizar la seguridad energética nacional y proteger a la industria de la agresión imperialista", indicó Maduro en cadena de radio y televisión.

Maduro dijo además que creó una comisión presidencial "con carácter plenipotenciario para la defensa la reestructuración, y reorganización de la industria petrolera nacional, la cual tendrá todo el poder para iniciar el proceso de cambio, transformaciones, de toda la industria petrolera".

El jefe de Estado dijo que con la conformación de esta comisión profundizarán en los cambios de PDVSA.

"Estoy poniendo todo el poder del Estado, del Gobierno y de la nación para entrarle a PDVSA con todo", sostuvo.

La comisión estará integrada por el ministro de Industrias, Tareck El Aissami; el experto petrolero Asdrúbal Chávez (hermano del expresidente Hugo Chávez, 1954-2013); el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López; y el comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, Remigio Ceballos.

Además la conforman: el ministro de Interior, Néstor Reverol; el ministro de Petróleo, Manuel Quevedo; el ministro de Transporte, Hipólito Abreu; y la ministra de Ciencia y Tecnología, María Gabriela Jiménez; el ministro de Trabajo, Eduardo Piñate; y trabajadores de PDVSA.

Maduro hizo el anuncio un día después de que Estados Unidos sancionó a la empresa rusa Rosneft Trading S.A, por su colaboración con Venezuela.

Sanciones de EEUU contra Rosneft

"El día de ayer un nuevo paquete de medidas criminales, de sanciones criminales contra nuestra industria petrolera, y contra la industria Rosneft de Rusia, hemos repudiado y rechazado esta batería de medidas. Durante tres años PDVSA ha resistido de pie con la clase obrera movilizada trabajando consciente, tres años de medidas, de sanciones criminales para destruir a PDVSA que es la industria de principal de todos los venezolanos", expresó Maduro.

El jefe de Estado aseguró que pese a las sanciones contra PDVSA, cuenta con ofertas de inversión a nivel mundial por el orden de los 25.000 millones de dólares.

"Es una gran industria de carácter mundial, con grandes inversiones de decenas de países, con alianzas para la producción petrolera, para el gas, con ofertas de inversión que hoy superan los 25.000 millones de dólares que los tenemos en portafolio para producir petróleo, para mejorar petróleo, para relanzar las refinerías, para la petroquímica. Tengo un portafolio de más de 25.000 millones de dólares listos de ofertas en el mundo para PDVSA", sostuvo durante un encuentro con trabajadores petroleros en Caracas.

El 18 de febrero, Estados Unidos impuso sanciones a la empresa rusa Rosneft Trading S.A y a uno de sus directores, Didier Casimiro, por su colaboración con Venezuela.

EEUU acusa a Rosneft de manejar las exportaciones de petróleo de Venezuela para eludir las sanciones que Washington aplica al país caribeño.

El Gobierno venezolano anunció que sumará estas nuevas medidas impuestas a la empresa rusa a la denuncia que introdujo el 13 de febrero ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra EEUU, al considerar que buscan afectar la industria petrolera venezolana.

El Departamento del Tesoro de EEUU dio 90 días de plazo para que las compañías suspendan los negocios que están realizando con esta firma rusa.

EEUU sanciona a Rosneft: Declaración de guerra a Rusia y Venezuela

Al sancionar a la rusa Rosneft, EE.UU. inicia una nueva era de acoso contra empresas que rechazan su visión imperial de dominación, en este caso sobre Venezuela.

Los estadounidenses vuelven a recurrir a sus conocidos métodos de asfixia económica al imponer sanciones al Rosneft Trading, la filial comercial de la compañía petrolera estatal rusa Rosneft, para obligar a un tercer gobierno, en este caso al de Venezuela, a someterse a sus dictados hegemónicos, sin importarles en lo más mínimo el impacto de esta medida sobre la población venezolana.

No hace falta mencionar que la nación sudamericana viene soportando y viviendo desde hace mucho tiempo duras condiciones sociales provocadas por unas sanciones que los sucesivos gobiernos de EE.UU. les ha estado imponiendo con el objetivo de doblegarle su voluntad de seguir apoyando al Ejecutivo del presidente, Nicolás Maduro; y solo porque Estados Unidos no puede asimilar el importante papel que está desarrollando Rusia en el progreso de muchos de los países del continente americano.

Washington al no poder asimilar la sólida influencia positiva de Moscú en lo que para EE.UU. es su “patio trasero”, ha estado intentado por todos los medios impedir que los rusos vayan afianzando su significativa presencia en la región. De allí que, su maquinaria sancionatoria, el Departamento del Tesoro, se ha puesto muy activo en los últimos tiempos lanzando y aplicando duras medidas restrictivas a toda aquella empresa rusa, tanto si provenía del sector privado o del sector público, que se haya establecido en alguna nación de la zona a fin de contribuir en el crecimiento económico, tecnológicos e industrial de estas poblaciones.

A partir de este planteamiento, podemos decir sin tapujos que los métodos de asfixia a los que es asiduo la Casa Blanca para neutralizar y aplastar a todo deseo unánime de una población que en busca de su soberanía e independencia decide imponerse a sus designios imperiales, en este caso el pueblo venezolano, se resumen en las políticas hostiles de acoso y derribo constante contra todos sus gobernantes, en lo que también incluye, a todas las fuentes de financiamiento que dicha nación cuenta para sus proyectos de crecimiento y desarrollo nacional.

Es aquí donde las medidas punitivas de EE.UU. entran en acción para debilitar las fuentes de financiamiento que nutren todas y cada una de las estructuras económicas que cualquier gobierno prevé impulsar para sus proyectos de crecimiento. En el caso del Ejecutivo bolivariano, presidido por Nicolás Maduro, se trata de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), cuya entidad ha sido objeto de un sinfín de sanciones impuestas por parte del citado Departamento del Tesoro estadounidense, cuyas autoridades desean que sus acciones ilegítimas debiliten al Gobierno de Maduro y precipiten su salida del poder.

Entre estas medidas coercitivas se puede mencionar el congelamiento de todos los activos que PDVSA tenía en EE.UU. o estaba bajo control de alguna institución financiera estadounidense. Además de esto, muchas de las cuentas bancarias que el Gobierno venezolano tenía abiertas en la banca europea han sido bloqueadas por petición directa de Washington.

En enero de 2019, Estados Unidos lanzó una nueva ronda de sanciones contra el Gobierno de Maduro con el objetivo de bloquear sus exportaciones petroleras, el paso más agresivo dado hasta entonces en la ofensiva diplomática de Washington, en resumen, la Casa Blanca desde entonces ha venido aprobando una serie de medidas punitivas que han afectado a 75 empresas y 51 personas venezolanas.

Ahora bien, la nueva jugada de EE.UU. que a un año de haber reconocido al jefe de la oposición y de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, como “presidente encargado de Venezuela” y que busca de algún modo presionar a Maduro a que abandone el Palacio de Miraflores, sede presidencial, ha sido la de sancionar a la rusa Rosneft Trading.

Cabe destacar que hasta ahora el Tesoro estadounidense solo se había dedicado a sancionar directamente al Gobierno de Caracas y sus medios de financiamiento al impedir, entre otras cosas, a buques petrolerosaerolíneas comerciales de esta nación exportar o importar sus bienes a otros mercados, pero en esta ocasión ha actuado contra una compañía extranjera que opera en el territorio venezolano, y esto según el enviado especial de EE.UU. para Venezuela, Elliott Abrams, se debe a que “Rosneft Trading controla un 70 % del crudo venezolano”.

Conforme al funcionario, Rosneft Trading ha estado recibiendo crudo venezolano como pago de una deuda pendiente y sorteando así los embargos de EE.UU. al exportar el 70 % del petróleo a otros lugares del mundo, como Rusia y China.

Por otra parte, Washington ya había advertido a diferentes empresas energéticas, entre ellas la estadounidense Chevron y la española Repsol, sobre los riesgos de operar con Caracas. En el caso de la compaña europea se trata de una entrega periódica del crudo venezolano como pago de deuda por parte de la estatal PDVSA.

Teniendo en cuenta que la Administración de Donald Trump está convencida que el Kremlin es la verdadera razón para que sus intereses hegemónicos no se hagan realidad en Venezuela por el apoyo incondicional de Moscú al legítimo Ejecutivo de Maduro, no es de extrañar que Washington se haya propuesto cortar todos los lazos económicos que existen entre Rusia y Venezuela a fin de ver materializado la ansiada caída del líder chavista, una empresa lejos de hacerse realidad por la impronta personal del presidente ruso, Vladímir Putin, de seguir respaldando a la firme convicción del pueblo bolivariano de ser soberano e independiente y, por ende, resistir a las continuas embestidas imperiales de Estados Unidos y sus escuderos dentro del territorio sudamericano, la oposición.

De este modo, mientras EE.UU. demostraba su renovado apoyo a Guaidó con una ovación en el Congreso y una reunión con el mandatario Donald Trump en la Casa Blanca, el Gobierno de Maduro recibía pocos días después en Caracas la visita del canciller ruso, Serguéi Lavrov.

La visita del diplomático ruso ha permitido a Maduro escenificar el apoyo de Rusia, su gran valedor en la escena internacional, en un momento en el que Guaidó se esforzaba en exhibir el respaldo de algunos países que, como Estados Unidos, lo reconocen como “presidente interino de Venezuela”.

Es obvio, que el viaje de Lavrov a Caracas, tenía el objetivo de enviar un mensaje claro a EE.UU. de que Rusia continuará prestando su apoyo al pueblo venezolano para que pueda contrarrestar las sanciones ilegales y unilaterales de Washington.

Ahora hay que ver cómo y de qué forma esta nueva medida restrictiva estadounidense de sancionar a empresas extranjeras, que han manifestado su firme determinación de cooperar comercialmente con Caracas en los distintos campos posibles, afecta a la población bolivariana de Venezuela.

Conviasa, el último tiro en la nuca de EEUU a Venezuela

Esther Yáñez Illescas

Los trabajadores de la aerolínea venezolana —Conviasa— no han dejado de trabajar "ni un solo día" a pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos el 7 de febrero. Sputnik conversó con funcionarios de la compañía aérea estatal que siguen cumpliendo sus jornadas laborales diarias y prefieren no ser identificados por motivos de seguridad.

"Soy casi fundador", cuenta a Sputnik un empleado que lleva 14 años en Conviasa. El Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos nació en 2004 para reemplazar a la extinta Viasa (liquidada en 1997) con el propósito de que Venezuela volviese a tener una aerolínea nacional de bandera.

Las sanciones unilaterales de EEUU llegaron como un mazazo a la compañía que cuenta con 2.104 trabajadores en todo el territorio nacional.

"El ambiente es de preocupación y de incertidumbre pero no vamos a decaer. Habrá Conviasa para rato", aseguran los funcionarios a Sputnik.

Se sienten dolidos en lo personal. Consideran que las sanciones no son contra el Gobierno de Nicolás Maduro sino contra ellos mismos, padres de familia, trabajadores. "Esta empresa ha reconocido mi talento y me ha dado responsabilidades. Y gracias a ella he podido crecer profesionalmente y conocer otros países como España, Perú, Argentina o algunas islas del Caribe", cuenta uno de ellos.

Su compañero describe el ambiente de preocupación en la empresa desde el bombazo informativo: "Muchos compañeros me preguntan cada día por los pasillos qué va a pasar y yo no tengo respuestas. Los jefes están en reuniones diarias elaborando la nueva estrategia pero por el momento no sabemos qué va a pasar."

"Reconozco que a veces me agobio con tantas preguntas sobre el futuro", dice.

¿Cómo opera Conviasa?

El 14 de febrero hubo una reunión de carácter confidencial con los trabajadores de Conviasa para explicarles las medidas que tomarán desde la aerolínea para conseguir que las sanciones afecten lo menos posible.

El presidente de la compañía, Ramón Velásquez, ya dijo que ningún trabajador sería despedido porque Conviasa sigue y seguirá volando, y que además cuentan con un Airbus 340-200 (de fabricación europea) que tiene una autonomía de 14 horas con el que podrán hacer vuelos a diferentes destinos de la región de manera autónoma y sin necesidad de recargar combustible.

Esa respuesta forma parte de una reacción previsible por parte de la aerolínea venezolana para sacar pecho frente al acoso estadounidense. Pero en la reunión, los jefes de Conviasa congregaron a sus intranquilos empleados para darles los detalles de lo que será su futuro de guerrilla de ahora en adelante.

"Básicamente, se aplicarán medidas para evadir las sanciones y continuar con la operatividad de la compañía", explica uno de los trabajadores.

Las medidas, confidenciales hasta el momento, "pasan por fortalecer relaciones y establecer nuevos convenios con países amigos e instituciones extranjeras que han manifestado su apoyo a Conviasa", continúa el mismo funcionario, reiterando el secretismo de estas decisiones.

La declaración hace pensar que se harán acuerdos con países tradicionalmente aliados del Gobierno de Maduro, como Rusia o China, para solventar la crisis de su compañía aérea estandarte. No sería nuevo. Estos países ya están paliando en parte el bloqueo petrolero impuesto por EEUU a Venezuela.

La ayuda de Rusia

La petrolera estatal rusa Rosneft acaba de ser sancionada por EEUU por haberse convertido en el principal operador de crudo venezolano, enviando hidrocarburos a compradores en China, India e incluso el propio EEUU. Hasta la fecha, ha sido el intermediario de oro y habrá que ver qué pasa ahora tras esta nueva sanción que llega de manera sorpresiva a una filial suiza del gigante ruso por sus vínculos con el gobierno de Nicolás Maduro.

Hasta la implementación de este nuevo paquete de medidas coercitivas unilaterales, Rusia ganaba, pero también ganaba Venezuela que conseguía colocar su materia prima en el mercado internacional desde la imposición, en enero de 2019, de sanciones contra sus hidrocarburos por parte del gobierno de Donald Trump.

Hasta este momento, Rosneft argumentaba que no estaba violando las sanciones estadounidenses porque recibía el petróleo como parte de los acuerdos a los que llegó con el Gobierno venezolano para pagar deudas (millonarias) pendientes antes de la implementación del embargo de crudo.

En la misma línea, Maduro anunció pocos días después de que se conociesen las sanciones a Conviasa, la creación de la Empresa Aeronáutica Nacional (EANSA), que tendrá como objetivo principal fabricar aeronaves en su propio territorio. La iniciativa también se encargará de la fabricación de repuestos que permitan a Venezuela una mayor autonomía en el mantenimiento de sus aviones.

Porque la situación es la siguiente. Las sanciones llegarán a cualquier empresa que haga mantenimiento, provea de combustible o decida asegurar los aviones de la compañía venezolana. Los turoperadores que contraten servicios con la flota sancionada también están en peligro y ningún país podrá proveerles de servicios aeroportuarios como renta de hangares, suministro de combustible, revisiones técnicas, repuestos, etc.

Así lo especifica el comunicado del Gobierno estadounidense sobre los matices de sus medidas coercitivas unilaterales: "las propiedades que estén o lleguen a estar en EEUU y toda persona que materialmente asista, patrocine y apoye financiera, material o tecnológicamente a Conviasa y sus aeronaves quedan bloqueadas".

"No se puede prohibir a los aviones venezolanos de aterrizar en los aeropuertos de los países de destino donde operan sus rutas. El problema es que una vez allí no podrán recibir asistencia técnica de ningún tipo", explica el economista venezolano Toni Boza en diálogo con Sputnik.

"No creo que desaparezcan los vuelos internacionales de la compañía aérea pero evidentemente va a haber una reducción en su capacidad. Conviasa tiene la necesidad de tener rutas internacionales porque están cotizadas en divisas y eso es lo que le permite el ingreso necesario para su mantenimiento. Sin duda es un duro golpe para las finanzas de la empresa", añade Boza.

En estos momentos, Conviasa cuenta con 21 rutas y tenía un plan de expansión para el año 2020 que comprendía llegar hasta los 37 destinos, incluyendo países como México, Italia o Irán. Un plan que a día de hoy es incierto, a pesar de los testimonios de los trabajadores y el presidente de la aerolínea estatal de que sus rutas internacionales podrán ser mantenidas.

Tampoco se sabe qué pasará con los vuelos internacionales cuyos pasajes de avión ya han sido vendidos. Según datos ofrecidos por la propia compañía, 6.314 pasajeros podrían verse afectados. De todos modos, la aerolínea venezolana sigue promocionando viajes turísticos al exterior en sus redes sociales.

​A día de hoy, Conviasa genera un ingreso de 4 millones de dólares mensuales según datos aportados por sus trabajadores a Sputnik. Todavía no hay cálculos de cuánto dinero perderá tras la decisión de EEUU.

Sanciones de EEUU: ¿y la seguridad de los pasajeros?

Lo que todavía no se ha visto afectado, según fuentes de la Cancillería venezolana, es el Plan Vuelta a la Patria, un programa puesto en marcha por el Gobierno de Maduro para repatriar a venezolanos en el extranjero que quieren volver a su país y no tienen los medios económicos ni materiales para hacerlo.

De hecho, desde que se impusieron las sanciones a Conviasa, el 7 de febrero, se han efectuado tres vuelos del programa, según Cancillería. Terminar con estas rutas internacionales sería dejar en tierra a miles de migrantes arrepentidos de una decisión que les llevó a vender todo, a dejar su vida atrás y a embarcarse en una aventura que no salió como esperaban. Solo en Perú, por ejemplo, hay una lista de espera de 5.000 venezolanos que desean volver a casa y no pueden hacerlo por sus propios medios.

​La controversia está servida. Desde la Asociación Nacional de Pilotos (ANP) de Venezuela declararon a Sputnik que consideran "irresponsable" mantener la aerolínea en rutas donde no pueda garantizarse al 100 % la seguridad de los pasajeros. Un piloto que no quiso dar su nombre, pero que asegura tener más de 40 años de experiencia en la profesión y más de 30.000 horas de vuelo, afirma que "no volaría un avión de una compañía sancionada".

"No voy a correr el riesgo de que en pleno vuelo se presente una avería y nadie me la pueda resolver", argumenta.

A este respecto, merece la pena recordar lo que un informe de 2005 preparado para la Organización de Aviación Civil Internacional, perteneciente a la ONU, dijo a propósito de las sanciones impuestas por EEUU a Irán, un país con experiencia y solera en lo que a historial de medidas coercitivas se refiere.

De acuerdo con el informe, "las sanciones de Estados Unidos contra la República Islámica de Irán han afectado negativamente la seguridad de la aviación civil". Y el texto continúa con cifras alarmantes. Más de 200 accidentes con aviones iraníes han provocado más de 2.000 muertes en las últimas dos décadas del siglo XX y principios del siglo XXI. Según este historial, las probabilidades de que un pasajero muera en un vuelo iraní son 100 veces más altas que las de los pasajeros de las principales aerolíneas del mundo. Devastador. Y preocupante.

¿Y los trabajadores?

Los funcionarios de Conviasa corean todos a una que no van a cesar en su empeño de mantener a flote su sustento. Los sueldos, en bolívares soberanos, la moneda nacional, no dan para mucho debido a su devaluación y la inflación que sufre Venezuela. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de empresas públicas del país, los trabajadores compensan un mal salario con otros beneficios que da la empresa.

En este caso, los empleados de la aerolínea cuentan con ayudas económicas para los útiles escolares de los hijos y la matrícula del colegio, con transporte, guardería, asistencia médica, un bono en divisas por producción, una caja mensual con alimentos subsidiados (el acceso a la comida debido a sus altos costos es uno de los mayores problemas al que se enfrentan los venezolanos diariamente por la crisis).

Otra opción del beneficio es un comedor de la empresa donde pueden almorzar por 500 bolívares. Se trata de una cantidad irrisoria, prácticamente simbólica, teniendo en cuenta que un dólar, al cambio de hoy, son 72.000 bolívares soberanos.

"Una cosa compensa con la otra", suspira preocupado uno de los trabajadores de Conviasa que conversó con Sputnik.

La lucha de gigantes continúa y suma adeptos al juego sin futuro certero. Por ahora.

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