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La llegada de una segunda oleada de coronavirus es una teoría cada vez más cercana entre los expertos europeos. Así lo ha confirmado la directora del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC), Andrea Ammon, en una entrevista con «The Guardian». «La pregunta es cuándo llegará y cómo de fuerte será», ha dicho.

«El virus está a nuestro alrededor, circulando mucho más que en enero y febrero. Creo que debemos ser realistas. No es el momento de relajarse por completo», dice Ammon, que hace hincapié en que la poca inmunidad que se refleja en los países deja susceptible del 85% al 90% de la población.

Mientras, la mayoría de los países europeos han comenzado a relajar sus medidas. Ammon insiste en que si la sociedad cumple las medidas de higiene y distanciamiento se podría evitar que esa segunda oleada sea «desastrosa», aunque reconoce que hay puntos que dificultan que estas medidas se sigan a rajatabla. «Creo que la situación está empezando a tensarse. Lo que vemos es que, por un lado, la parte económica en las pequeñas y medianas empresas, pero también la experiencia de las personas que no pueden ejercer todas las libertades que normalmente tenían: ir a donde nos gusta, estar con quien queremos, etc. Y este es un cambio fundamental en nuestra forma de vida», remarca.

Además, esta situaciones de alivio han generado, a su juicio, una falsa seguridad de que el virus está disminuyendo: «Y definitivamente no es así».

Hasta el momento, la pandemia del coronavirus ha dejado más de 328.000 víctimas mortales y más de cinco millones de personas contagiadas en todo el mundo, con Brasil registrando 19.700 casos, su récord en el balance diario, y con Estados Unidos sumando otros 23.300 positivos en las últimas 24 horas, según el último balance de la Universidad Johns Hopkins.

Más de 38 millones de estadounidenses han solicitado subsidios de desempleo tras las 9 semanas de confinamiento por coronavirus

El número de solicitudes de subsidios de desempleo en Estados Unidos durante las últimas nueve semanas — desde la introducción de restricciones sanitarias para el nuevo coronavirus el pasado 15 de marzo— ha ascendido a 38,6 millones, según los datos del Departamento de Trabajo de EE.UU., publicados este jueves.

De acuerdo con este organismo, durante la semana pasada (hasta el 16 de mayo), unos 2,4 millones de estadounidenses desempleados solicitaron a las autoridades dichas compensaciones, en comparación con 2,68 millones de la semana anterior.

Desde del Departamento de Trabajo de EE.UU. han precisado que el número de solicitudes está bajando. Así, en el período de 26 de abril a 2 de mayo el organismo recibió un total de 3,16 millones de reclamos, y una semana antes 3,84 millones de peticiones.

Antes de que se impusieran las medidas de confinamiento, semanalmente unos cientos de miles de estadounidenses presentaban reclamos por desempleo. No obstante, la pandemia ha cambiado drásticamente la situación en el mercado laboral estadounidense.

El pasado 8 de mayo, el Departamento de Trabajo de EE.UU. anunció que en abril el nivel del desempleo en el país alcanzó un 14,7 %. De acuerdo con los datos actualizados, para el final de la semana pasada este índice ha subido hasta el 17,2 %. En comparación, en enero de este año el desempleo de EE.UU. era del 3,5 %.

La iniciativa conjunta de Apple y Google de rastrear a ciudadanos en EE.UU. para "luchar contra el covid-19" genera desconfianza

Apple y Google se han propuesto "ayudar a gobiernos y agencias de sanidad a reducir la expansión del virus" y por eso están trabajando de forma conjunta en un sistema de alerta de infección que rastreará a los estadounidenses. Por el momento el sistema solo se implantará en Alabama, Dakota del Norte y Carolina del Sur donde las autoridades usarán la tecnología de los gigantes tecnológicos de rastreo de contactos.

¿Cómo funciona?

Si una persona se entera de que ha dado positivo por coronavirus, entonces puede indicar en la aplicación que está infectada; de esa forma los 'smartphones' que han estado próximos serán notificados independientemente de si emplean un sistema operativo de Apple o Google. La tecnología utilizará el sistema de conectividad Bluetooth.

Además de la notificación a quienes han estado cerca de alguien contagiada con coronavirus, el sistema puede ofrecerles comunicarse con las autoridades sanitarias locales, recibir consulta médica y pasar una prueba de сovid-19.

Las empresas aseguran que su objetivo es defender la privacidad de los usuarios y limitar el uso de la información personal en el rastreo de contactos digital, ya que no permitirán a las apps definir con certeza el lugar donde se ubica el usuario. No dejarán a los gobiernos hacerlo, van a limitar su participación en el uso de datos, y nadie podría usar los datos para hacer publicidad, afirman Apple y Google. Además, no se podrán recolectar datos personales, ni siquiera relativos al lugar donde se produjo el contacto con personas infectadas.

"Existe un gran potencial para que esto salga mal"

Sin embargo, no todos están listos para usar la 'app' para luchar contra la pandemia. Según una encuesta realizada EE.UU., casi tres de cada cinco estadounidenses no pueden o no quieren usar el sistema elaborado por Apple y Google, lo que haría que la aplicación no resultase muy eficaz si no consigue atraer un mínimo de usuarios.

"Las aplicaciones de seguimiento de covid-19 llegarán pronto, no serán realmente voluntarias y la ley debe regular cuidadosamente su uso como parte de una respuesta de salud pública más amplia", advirtió Paul Schwartz, experto derecho de protección de datos. "El problema crítico es cómo el Gobierno y el sector privado restringirán el acceso a espacios y oportunidades en función de si uno 'acepta' o no el uso de una aplicación u otro dispositivo de monitoreo", afirmó.

"Debido a que estas aplicaciones se están introduciendo tan rápidamente y no hay mucha modestia por parte de los desarrolladores o protección por parte de los responsables políticos, existe un gran potencial para que esto salga mal", dijo Askan Soltani, experto en tecnología que fue el Oficial Jefe de Tecnología en la Oficina de Casa Blanca de Política en Ciencia y Tecnología.