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Una hora antes de la convocatoria de Vox para el inicio a las doce de la mañana de la manifestación de protesta en coche por el centro de Madrid, la capital estaba colapsada. Si el punto de encuentro era la Plaza de Cibeles y la cabeza de la manifestación, con el autobús donde iba Santiago Abascal y los máximos dirigentes de esta formación política, se encontraba en el Paseo de Recoletos esquina a la Plaza Colón; hasta más allá de Atocha llegaba la cola de coches por el sur, y en el norte se extendía hasta el Hospital de la Paz e incluso se cortó la A3.

Miles de coches y miles de manifestantes salieron a la calle de Madrid para pedir «libertad», en la mayor jornada de protesta desde que se decretó el estado de alarma. Tal fue la respuesta a la manifestación de Vox, que el vehículo que encabezaba la marcha, en el que iban el presidente Santiago Abascal, solo pudo recorrer unos metros, hasta la esquina de la Plaza Colón con Serrano. A las doce y media debía terminar la protesta, según la autorización concedida por la Delegación del Gobierno, por lo que los escasos metros que pudieron avanzar fueron suficientes para cumplir el objetivo que se habían marcado: demostrarle al Gobierno la indignación de muchos españoles.

La protesta se ha desarrollado en un ambiente festivo, sin ningún tipo de incidentes, de forma ordenada. Ante la imposibilidad de mover prácticamente los vehículos, todos enarbolando banderas de España, los manifestantes entonaron el himno de España, el himno de la Legión y la canción «Libre» de Nino Bravo, que fue coreada por la mayoría de los participantes.

Vox se ha lanzado a las calles a capitalizar la ola de indignación por las consecuencias de la crisis sanitaria y económica y con las caravanas de vehículos por todas las capitales de provincia intenta arrebatar la bandera del descontento social al PP para liderarla.

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha celebrado el éxito de las concentraciones y ha pedido a los ciudadanos aumentar la presión de las calles contra el Gobierno. "Adelante, recorred hasta el último rincón y que suenen vuestras cacerolas en cada calle y en cada plaza", ha reclamado durante un discurso difundido por Youtube y la radio.

Abascal ha calificado la protesta como una "festiva insumisión" y una respuesta de un pueblo "valiente, generoso, cívico y responsable" contra los que han hecho la peor "gestión del mundo" en la crisis de la Covid-19. Ante la foto de la protesta, el líder de Vox ha lanzado una advertencia a Sánchez e Iglesias: "Pobres de aquellos que no escuchan al pueblo y le desprecian".

De Valencia a León: multitudinarias caravanas en toda España contra el Gobierno de Pedro Sánchez

La caravana por la «Fase Libertad» contra el Gobierno de Pedro Sánchez, convocada por Vox en todas las capitales de provincia de España, ha tenido un seguimiento multitudinario. Así, desde Valencia a León, pasando por Barcelona o Palencia, las concentraciones han recibido un amplio respaldo en la calle contra la gestión del Ejecutivo socialcomunista en esta crisis del coronavirus.

Hileras de coches y motos, con banderas de España y haciendo sonar el claxon, han protestado en multitud de puntos del país y han exigido la dimisión de los principales responsables del Gobierno de PSOE y Podemos.

En Barcelona la caravana ha transcurrido desde la plaza Francesc Macià hasta la Delegación del Gobierno, donde han portado enseñas nacionales y han hecho sonar el himno español al grito de ‘País socialista, país tercermundista’, recibiendo aplausos de viandantes que paseaban por las aceras. Vox obtuvo este viernes permiso judicial para manifestarse en Barcelona, Tarragona, Lérida y Girona, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña enmendara el veto del Ministerio del Interior.

Logroño

En Valencia, más de 1.000 coches, según los organizadores, han desfilado desde La Alameda hacia la Plaza de San Agustín, exigiendo «libertad» tras más de dos meses de estado de alarma. Y en León, la asistencia también ha sido masiva. Precisamente, aquí el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León estimó los recursos interpuestos por Vox y declaró nulas las resoluciones de las subdelegaciones del Gobierno en Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora que prohibían las manifestaciones convocadas por la formación de Abascal en forma de caravana, con vehículos cerrados particulares y motocicletas o bicicletas.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del citado Tribunal, con sede en Valladolid, reconoció además el derecho del partido político a llevar a cabo dichas concentraciones. En Palencia, centenares de vehículo han salido también a la calle desde el Recinto Ferial en protesta contra el Ejecutivo socialcomunista.

Unos 300 coches protestan en la Plaza de Francesc Macià en Barcelona contra la gestión de Pedro Sánchez

Banderas, cacerolas, unos doscientos coches según la Policía Urbana, coches antidisturbios han sido los protagonistas esta mañana en la Plaza de Francesc Macià en donde se han reunido un grupo de ciudadanos para protestar contra el Gobierno. «Gobierno dimisión», «Sánchez, vete ya» y otros gritos en contra del presidente. También algunos ciudadanos contrarios a esta protesta han proferido insultos contra los concentrados.

Los coches se han manifestado desde la plaza Francesc Macià hasta la Delegación del Gobierno, llevan banderas españolas como capas u ondeando por las ventanas de los vehículos, además de hacer sonar sus bocinas, reproducir música militar y el himno de España, y gritar proclamas, como ‘País socialista, país tercermundista’, mientras les han aplaudido algunos peatones desde las aceras.

Éxito rotundo en la manifestación de Sevilla: miles de personas piden la dimisión de Pedro Sánchez

Éxito rotundo en la convocatoria de VOX de este sábado en Sevilla. Miles de personas recorrieron las calles de la capital hispalense, partiendo desde el estadio del Betis, el Benito Villamarín, a las 12 de la mañana. Gran ambiente festivo, música, cánticos y, sobre todo, un grito al unísono: «¡Pedro Sánchez dimisión!»

VOX había convocado este sábado, a las 12:00 horas, concentraciones, en coche, en las ocho capitales de provincia andaluzas, que irían recorriendo varias calles, al igual que ha hecho en el resto de España, para protestar contra la gestión del Gobierno central en la crisis sanitaria del coronavirus.

Estas concentraciones se convocan bajo el lema «Caravana por España y su Libertad», porque «es hora de poner fin al estado de abuso que está utilizando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para amordazar a los españoles.»

«Es hora de hacer una gran pitada contra el Gobierno del paro y la miseria que ha abandonado a nuestros autónomos y trabajadores», según señala Vox en su página web, donde añade que es «hora de responder a las provocaciones e insultos de los progres y sus terminales mediáticos».

Parapoliciales disparan a un coche que participaba en la manifestación contra Sánchez en Jaén

La Policía Nacional ha abierto una investigación para localizar a una persona que disparó contra un coche que participaba en la manifestación convocada este sábado por VOX para protestar contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Tal y como ha informado la Subdelegación del Gobierno, los disparos se han realizado con una escopeta de aire comprimido sin alcanzar al vehículo durante la marcha en coche que ha recorrido hoy el margen ascendente del Paseo de la Estación en Jaén. Desde VOX han señalado a este periódico que aún no conocen más datos.

La Guardia Civil ordena que se quiten banderas y pancartas del entorno del chalé de Pablo Iglesias

La Guardia Civil ha dado la orden a los agentes que blindan la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar de que eviten la colocación de banderas y pancartas en las calles próximas de la residencia. La instrucción forma parte de un documento del Mando de Operaciones en el que se dan las instrucciones sobre cómo debe ser el dispositivo de seguridad de la vivienda, donde en las últimas jornadas se han registrado protestas contra la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus. Miembros del Instituto Armado consideran que la decisión puede afectar a la "libertad de expresión" de los vecinos.

Fuentes próximas a la instrucción detallan que el objetivo de la misma es "evitar incidentes" como los que se han registrado en el pasado. Entre otros, la colocación de pancartas en el propio muro de la vivienda o entre dos farolas del espacio pública que cargaban contra los dos dirigentes de Podemos.

El documento al que ha tenido acceso Vozpópuli, fechado en el 13 de marzo de 2020 -el día en que se anunció el estado de alarma-, resume en dos páginas las órdenes a los agentes que se encargan de la protección de la vivienda, tanto a los que permanecen en la garita de seguridad como a los que patrullan en las inmediaciones como refuerzo: "Instrucciones de protección domicilio y autoridades", reza el título del archivo.

En el primer apartado de la orden, donde se detalla la "finalidad del dispositivo de protección", se recoge la instrucción relativa a las banderas y pancartas. "Evitar daños a la finca, incluido pintadas [sic], o la colocación de cualquier otro elemento en el vallado/muro exterior, calles circundantes o aledañas (pancartas, cartelería, banderas o cualquier otro elemento físico que contenga simbología, reivindicaciones, reclamaciones, etc)".

Asimismo, la orden insta a los agentes a que eviten concentraciones de gente "en el tramo de calles que circundan el vallado/muro exterior del domicilio, situándolas fuera de ese espacio". En las últimas jornadas, las inmediaciones de la casa de Galapagar se han convertido en escenario de protestas contra la gestión del Ejecutivo en esta pandemia.

Dragó, Ussía o Ariza firman un manifiesto contra Sánchez y en defensa de las protestas

Un grupo de intelectuales de derechas ha elaborado el que denominan 'Manifiesto para la Resistencia Nacional', en el que este numeroso grupo de pensadores, escritores, economistas, catedráticos y econonomistas abogan por la dimisión de Pedro Sánchez, a quien piden que le sustituya un "gobierno técnico y de gestión que solvente la crisis hasta unas elecciones". Además, confirman su completo apoyo a las caceroladas que se están llevando a cabo estos días.

Según este escrito, los intelectuales consideran que han tenido que dar un paso adelante "contra la desastrosa gestión sanitaria y contra el recorte de libertades fundamentales" que se ha producido con el establecimiento del Estado de Alarma. Consideran que "la imprevisión criminal del Gobierno de PSOE-Unidas Podemos y la primacía de sus intereses políticos e ideológicos" son los que han provocado que la pandemia del coronavirus no pueda ser contenida a tiempo.

"Desde hace días, miles de españoles nos hemos echado a la calle, con escrupuloso respeto de las indicaciones sanitarias contra la pandemia, para manifestar nuestro rechazo a este Gobierno mentiroso, incompetente, sectario y corrupto. Y somos millones los que, desde hace semanas, protestamos desde ventanas y balcones", explican en este escrito, en el que atacan duramente al Gobierno de Pedro Sánchez.

Aseguran que sus protestas se basan en "la adulteración de las cifras gubernamentales de fallecimientos, que ocultan al menos un tercio de las muertes reales", en "la ineptitud del Gobierno para conseguir los test, mascarillas y material de protección imprescindibles" y "por el recorte de derechos cívicos y constitucionales, que ha convertido el Estado de Alarma en un Estado de Excepción sin base legal. Solo pueden manifestarse los amigos y aliados del Gobierno", sostienen.

Por esa razón, en el 'Manifiesto para la Resistencia Nacional', firmado por personalidades como Alfonso Ussía, Carlos Rodríguez Braun, Fernando Sánchez Dragó, Julio Ariza, Miguel d’Ors o Pío Moa, entre otros, piden la "dimisión del Gobierno de Pedro Sánchez y el encargo de la Presidencia por S. M. el Rey a una personalidad independiente con respaldo de todos los partidos constitucionalistas de las Cortes Generales. Un Gobierno técnico y de gestión que haga frente a la crisis sanitaria y a sus terribles consecuencias económicas y sociales", explican, con una "convocatoria de elecciones nacionales un año después".

De igual manera, piden la "derogación inmediata del Estado de Alarma y mantenimiento de las medidas de prevención sanitaria que recomiende un comité de expertos solvente, transparente y de conocimiento público" y hacen un llamamiento final en favor de las protestas: "Españoles, nuestra nación y nuestro Estado de Derecho están siendo puestos en peligro por un Gobierno que ha demostrado su indiferencia ante el daño causado al pueblo. Os llamamos a manifestaros masiva y pacíficamente, siempre atentos a las normas sanitarias, para procurar el cambio que nos devuelva la libertad y la esperanza", finalizan.

MANIFIESTO PARA LA RESISTENCIA NACIONAL

Desde hace días, miles de españoles nos hemos echado a la calle, con escrupuloso respeto de las indicaciones sanitarias contra la pandemia, para manifestar nuestro rechazo a este Gobierno mentiroso, incompetente, sectario y corrupto. Y somos millones los que, desde hace semanas, protestamos desde ventanas y balcones contra la desastrosa gestión sanitaria y contra el recorte de libertades fundamentales.

¿POR QUÉ NOS MANIFESTAMOS?

- Por la pésima gestión de la crisis sanitaria, que nos ha llevado a los máximos mundiales de fallecidos, de enfermos y de personal sanitario infectado.

- Por la imprevisión criminal del Gobierno de PSOE-Unidas Podemos y la primacía de sus intereses políticos e ideológicos, que impidieron la respuesta cuando la pandemia aún podía ser contenida en la semana previa al 8 de marzo.

- Por la imposición de medidas económicas improvisadas y contraproducentes, responsables de una crisis laboral y empresarial que nos aboca a la ruina como nación, al empobrecimiento a todos, y al hambre a los más desfavorecidos.

- Por la adulteración de las cifras gubernamentales de fallecimientos, que ocultan al menos un tercio de las muertes reales y contradicen los datos oficiales de las Comunidades Autónomas.

- Por la ineptitud del Gobierno para conseguir los test, mascarillas y material de protección imprescindibles para una rápida reapertura de la economía.

- Por el recorte de derechos cívicos y constitucionales, que ha convertido el estado de alarma en un estado de excepción sin base legal. Sólo pueden manifestarse los amigos y aliados del Gobierno.

- Por el aprovechamiento político del estado de alarma para tramitar leyes que reforzarán el dominio ideológico de la extrema izquierda sobre la sociedad.

- Por la manipulación informativa en favor del Gobierno de los medios de comunicación públicos y de los subvencionados, la censura a las redes sociales y la criminalización de los opositores.

¿QUÉ QUEREMOS?

- Derogación inmediata del estado de alarma y mantenimiento de las medidas de prevención sanitaria que recomiende un comité de expertos solvente, transparente y de conocimiento público.

- Normalización de la vida familiar, social y económica, con especial atención a los grupos de riesgo.

- Pago inmediato de los ERTE y de las ayudas estipuladas para el mantenimiento de las pequeñas empresas y los autónomos.

- DIMISIÓN del Gobierno de Pedro Sánchez y encargo de la Presidencia por S. M. el Rey a una personalidad independiente con respaldo de todos los partidos constitucionalistas de las Cortes Generales. Gobierno técnico y de gestión que haga frente a la crisis sanitaria y a sus terribles consecuencias económicas y sociales. Convocatoria de elecciones nacionales un año después.

LLAMAMIENTO A LOS ESPAÑOLES

Españoles, nuestra nación y nuestro Estado de Derecho están siendo puestos en peligro por un Gobierno que ha demostrado su indiferencia ante el daño causado al pueblo. Os llamamos a manifestaros masiva y pacíficamente, siempre atentos a las normas sanitarias, para procurar el cambio que nos devuelva la libertad y la esperanza.

¡VIVA ESPAÑA!

Firmantes, ordenados alfabéticamente:

Alfonso Ussía, periodista y escritor.

Ángel Fernández, doctor en Economía.

Antonio Caballos Rufino, catedrático de Historia Antigua (U. de Sevilla)

Antonio de la Hoz, economista.

Aquilino Duque, poeta y escritor, premio nacional de Literatura.

Arnaud Imatz, hispanista.

Carlos Bustelo García del Real, economista y exministro.

Carlos López Díaz, asesor comercial y escritor.

Carlos Rodríguez Braun, escritor y catedrático de Hª del Pensamiento Económico (UCM)

Carlos Ruiz Miguel, catedrático de D. Constitucional (U. de Santiago de Compostela)

Dalmacio Negro Pavón, catedrático de Hª de las Ideas y las Formas Políticas (UCM)

Elio Gallego García, catedrático de Teoría y Filosofía del Derecho (U. San Pablo-CEU)

Emma Nogueiro, periodista y escritora.

Fernando Sánchez Dragó, escritor.

Francisco Javier García Alonso, catedrático de Química Inorgánica (U. de Oviedo)

Francisco José Fernández de la Cigoña, ingeniero y bloguero.

Francisco Saavedra, presidente de SCJ Vita

Jesús Cotta Lobato, poeta y escritor.

Jesús Huerta de Soto, catedrático de Economía Política (U. Rey Juan Carlos)

Jesús Palacios, periodista e historiador.

Joaquín Pintos de Mora, comandante de la Guardia Civil (r.)

José Francisco Serrano Oceja, profesor de Periodismo (U. San Pablo-CEU)

José Javier Esparza, periodista y escritor.

José Luis Cendejas, doctor en Economía.

Juan Manuel Cansino, catedrático de Economía (U. de Sevilla)

Julio Ariza, abogado y presidente de El Toro TV.

Manuel Bustos Rodríguez, catedrático de Historia Moderna (U. de Cádiz)

Miguel d’Ors, poeta.

Miguel Platón, periodista e historiador.

Pío Moa, historiador y escritor.

Rafael de la Guerra Gallego, doctor en Medicina.

Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia Medieval (U. de Cádiz)

Romualdo Maestre, periodista.

Sergio Fernández Riquelme,  doctor en Sociología y Política Social.

Sherpa: «Van a quemar discos de Barón Rojo por mi apoyo a las caceroladas»

Hace unos días, el cantante y bajista de Barón Rojo (ahora en Los Barones, tras la escisión que ha habido en la leyenda heavy) mostró en su Twitter un vídeo de una cacerolada contra el Gobierno. Las críticas no han tardado en caerle a este icono del metal nacional, pero ha seguido fiel a su estilo de siempre y, lejos de achantarse ha decidido dar un paso al frente para hablar sin tapujos sobre su posición política... o apolítica.

«Hay muchos borrokas en mi mundillo rockero», cuenta José Luis Campuzano al teléfono. «Ahora soy el facha número uno del rock español, hay una campaña contra mí que flipas. Me insultan a lo bestia, me llaman de todo, y muchos me dicen que van a quemar discos de Barón Rojo».

Sherpa dice que a sus setenta años, ya no le interesa estar callado. «Mis letras siempre han hablado de los abusos del poder, no del poder de la izquierda ni de la derecha, del poder. Si es de la izquierda, peor siempre... La derecha es más acomplejada y más timorata, respeta más las normas. Los de izquierdas van a saco en el momento en que tocan poder. Mucha gente está equivocada conmigo pensando que soy de izquierdas. ¿Qué coño voy a ser yo de izquierdas? Tengo una canción que se llama «Tierra de nadie», que dice que «es triste saber que gane el que gane, tú vas a perder». Los que no han entendido esos mensajes se pensaban que yo era de la onda de los borrokas, o de Izquierda Unida, y de eso nada».

Sherpa ha tenido problemas con su propio grupo por estas posturas políticas. «Me piden que no hable... y esto es muy importante que lo pongas: ¿Cómo no voy a decir nada si toda mi vida he predicado contra los abusos del poder? Ahora estamos viviendo una situación de abuso absoluto. Mis compañeros de grupo me dicen que si digo estas cosas no nos van a contratar. Pues que no nos contraten, porque todos los que trabajan en este mundillo son de esa cuerda... pues entonces ya no quiero ser de ese mundillo. Prefiero quedarme en mi casa y buscarme la vida como pueda. Si uno de izquierdas me veta porque piensa que soy un facha, pues que le den por el culo. Se acabó. A mis setenta años no voy a andarme con estas gilipolleces».

El autor de «Resistiré» ha tenido roces con la política desde hace mucho tiempo. «El PSOE ya nos crucificó, cuando nos negamos a hacer su campaña en los ochenta. Nos daban cheque en blanco, pero éramos tan puretas que dijimos que no. Y fíjate si nos hubiera ido bien con ese dineral. Pero dijimos que no amablemente. No nos queríamos vender. Luego, cuando nos contrató el Partido Comunista para las fiestas del PCE en la Casa de Campo, nos pidieron explicaciones. Yo les dije que si me quieren contratar para un festival, pues bien. Pero no para una gira de cuarenta mítines. Lo bien que me hubiera ido si me hubiera metido en Podemos (risas), con el marchamo que tenía yo de rebelde... El marqués de Galapagar usaba mi canción «El Malo» cuando daba sus mítines. No dije nada, aunque me jodió, me jodió. Pero vaya, que quien nos ha hecho putadas ya no a mí sino a Barón Rojo, ha sido el PSOE. Una vez, nuestro mánager, en una fiesta se puso a hablar con un gerifalte del PSOE, y entre raya de coca y raya de coca le dijo que no nos contrataban más en los ayuntamientos, porque la mayoría eran «suyos». Le dijo: «¿De verdad crees que os vamos a contratar después de decirnos que no a la campaña electoral? Estáis en la lista negra»».

«Hay gente que dice que soy un chaquetero fascista», dice Sherpa, pero también hay gente que le está defendiendo, «como el guitarrista de Avalanche, que es majísimo». A pesar de todo, el ex Barón Rojo asegura que «sentía que tenía que dar un paso al frente, para que se sepa que en el mundo de la Cultura no todo es Almodóvar y Bardem. Me encantó que Josema Yuste y Quique San Francisco salieran a la palestra, pero en general hay mucho miedo. Están acojonados porque esta gente son muy, muy malos».

Si Sherpa pudiera decirle algo al Gobierno, sería lo siguiente: «Pidan perdón, dimitan hoy mismo, hagan un Gobierno de concentración nacional, elijan a un presidente de su partido, que es el que más han votado, pero esperen noticias de los juzgados de Plaza Castilla, porque les vamos a llevar a juicio uno detrás de otro. Que pidan perdón por esta masacre. Yo he perdido dos primos un amigo íntimo por culpa de esta gentuza. Eran mayores y no había UCI para ellos».

Estupor en el PSOE por el pacto con Bildu sobre la reforma laboral: "Nadie se lo explica"

"Desconcierto". "Perplejidad". "Nadie se lo explica". "No hay mucho malestar, aunque una gran mayoría no entiende qué ganamos con lo hecho". "Todo tendrá su explicación, pero ha sido algo raro, sí". "Me incomoda, no es para estar encantados de la vida".

Son reflexiones de distintos mandos del PSOE, miembros de la ejecutiva y barones del partido. Todas, esta vez, muy alineadas, procedan de cuadros afines a Pedro Sánchez o de responsables más distanciados. Los socialistas estaban sumidos este jueves en una profunda extrañeza. No se alcanzaba a entender la necesidad y el alcance del pacto con EH Bildu —el primero— para derogar de manera "íntegra" la reforma laboral. Un documento hecho público apenas minutos después de la votación de la quinta prórroga del estado de alarma y que fue rectificado a las tres horas, cerca de la medianoche: el PSOE ya solo se comprometía a impulsar una revocación parcial de la legislación del PP de 2012, en los términos pactados en diciembre con su socio de gobierno, Unidas Podemos.

De camino, se cruzó el plante de la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, que no había sido informada previamente del acuerdo con la formación 'abertzale' y que no compartía en absoluto. Ella, dueña de las riendas económicas del Gobierno, obligó al partido a dar marcha atrás. Bildu lo entendió como una "matización terminológica" que no afectaba a la entente, pero Pablo Iglesias reactivó este jueves la tormenta al advertir de que la reforma ha de saltar entera, porque los pactos están para ser cumplidos. Calviño le desautorizó unas horas después: "Con la realidad que tenemos sobre la mesa sería absurdo y contraproducente abrir un debate de esta naturaleza y generar la más mínima inseguridad jurídica".

El baile de rectificaciones, de pasos adelante y atrás, dejó entre asombrado, confundido y molesto al PSOE, una sensación de la que en Ferraz eran plenamente conscientes. Solo un barón, sin embargo, verbalizó ese mar de fondo. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, se halla "dolido y perplejo" por el acuerdo alcanzado entre su partido y la formación de Arnaldo Otegi, según señalaron en su entorno directo. El líder regional espera que ahora Sánchez devuelva la situación al punto previo a que se conociera la entente con Bildu.

Compromiso "indeleble"

En otras ocasiones, Page, uno de los barones más alejados de Ferraz, interpretaba una partitura propia, que no era compartida por sus compañeros. Pero no ocurrió así esta vez. La sorpresa, y en algunos casos hasta malestar, recorría las terminales vitales de un partido cuyo control nadie discute a Sánchez. Como nadie dispara a la dirigente que estampó su firma junto a la de los portavoces de EH Bildu y Unidas Podemos, Mertxe Aizpurua y Pablo Echenique: Adriana Lastra. La Moncloa estaba totalmente al corriente de los avances en la negociación con los grupos y autorizó el pacto, pero en el partido no hay dudas de que ella, la vicesecretaria general, además de portavoz, no maniobró por su cuenta. Ella, junto a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y al secretario de Organización y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, forman parte del círculo de máxima confianza del presidente. "Es inconcebible que ella actúe por libre", resume un miembro de la cúpula. "Adriana cuenta con nuestro apoyo", abundan en el núcleo duro de Sánchez en la Moncloa.

En el equipo del líder admitían que Sánchez estaba informado de las conversaciones con los partidos. En la mañana del miércoles, antes de que arrancara el pleno de prórroga del estado de alarma en el Congreso, el pacto con Bildu ya estaba encarrilado y el texto, afianzado. En la tribuna, Aizupurua condicionó la abstención de sus cinco parlamentarios a la derogación "íntegra" de la reforma laboral del PP. El presidente, en su réplica, le agradeció su tono y su "abstención". Daba por sentado que el acuerdo ya estaba listo. Y era así.

Sin embargo, sus palabras no se salían de los márgenes habituales de su discurso: el compromiso de investidura para acabar con la legislación de 2012 permanece "indeleble". "En el momento en que salgamos de la emergencia sanitaria, retomaremos nuestras prioridades de legislatura", sostuvo. La portavoz 'abertzale' se felicitó, sorprendida de la reacción del jefe del Ejecutivo, y ahí quedó el debate. Nadie reparó en que se había sellado una alianza en directo. La sesión continuó en la Cámara Baja. La votación de la quinta extensión de la alarma no deparó muchas sorpresas: 177 votos a favor, 162 en contra y 11 abstenciones. Solo después de que el Gobierno hubiera salvado, aunque justo, su partida, a las 20:16, EH Bildu dio a conocer el pacto, tal y como habían apalabrado las partes.

Los números, no obstante, indicaban que la aportación de los cinco diputados 'abertzales' eran irrelevantes. La operación descuadró a no pocos dirigentes socialistas. ¿Para qué este movimiento, este "desgaste" innecesario del presidente?

En el partido no se alcanza a entender por qué se puso "en riesgo" el diálogo con los agentes sociales, precisamente uno de los flancos en la lucha contra la pandemia del covid-19 que, hasta ahora, estaba funcionando bien. En un momento en el que el Gobierno recibe críticas continuas por parte de la oposición, incluso de los socios de investidura, la interlocución con empresarios y sindicatos estaba dando buenos resultados. Funcionaba como el contrapunto de la crispación política. Pero las centrales no estaban al tanto de este acuerdo y la patronal encontró el argumento para romper las conversaciones. "Si es que además no es momento de hacer reformas. Tenemos que intentar no crear inseguridad jurídica y que esto no cueste más en empleos. Lo peor de todo ha sido el cambio de criterio", observa con preocupación un barón regional.

"No hay otro camino"

Tampoco el PSE, la federación directamente afectada, puesto que se enfrenta a unas elecciones autonómicas en menos de dos meses, el 12 de julio, sabía del acuerdo con Bildu. En la cúpula autonómica, que tiene a Idoia Mendia como secretaria general y candidata, inquieta no tanto el coste del partido en las urnas, sino el "desgaste" de Sánchez y de las siglas, pues Euskadi es un territorio en el que a los partidos estatales les influyen las dinámicas nacionales. "Aquí no hay un gran malestar, pero sí que no se entiende qué ganamos con lo hecho", indican desde la dirección, donde explican que Sánchez y Lastra se sintieron agobiados porque no sabían hasta el final con cuántos votos seguros contaban, y había que tocar todas las puertas.

La situación del Gobierno "es un infierno", pero también ha de saber, señalan en el PSE, que "Bildu no es cualquier partido". Por su pasado reciente, por ser la marca heredera de Batasuna, que ni siquiera ha querido condenar los ataques de radicales a Mendia en su propio domicilio personal. Además, el acuerdo abre un frente que la federación quería evitar: el PSE tiene en mente, tras el 12-J, repetir coalición de gobierno con el PNV, y no abrir juego con Elkarrekin Podemos y la izquierda 'abertzale'. "Con Bildu, ni los buenos días", señalaba el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcalde de Vigo, Abel Caballero.

En Ferraz son conscientes de la sensación de estupor que ha generado la última crisis en la coalición. Aunque insisten en que sí se palpó el "riesgo", que habría sido catastrófico, de perder la votación. Pero nadie reparó en la gravedad del documento pactado con Bildu, y de que automáticamente todas las miradas se fijarían en ese adjetivo, el que hablaba de abolición "íntegra" de la reforma laboral, una cuestión, por cierto, que lleva persiguiendo a Sánchez desde su primera campaña electoral, la de 2015. "Todo se hace a tal ritmo, con tál vértigo, y hay tal descoordinación, que nadie lo vio. ¿Por qué nadie para eso? Esa es la pregunta clave", indica un cargo de Ferraz, que apunta a que esta crisis ha evidenciado que cada paso en política, en una legislatura endiablada, en la que la cohabitación con Unidas Podemos no es sencilla y en la que el bipartito sufre de una innegable debilidad parlamentaria, tiene "consecuencias". "Sí, estamos hartos de ERC, pero no hay otro camino", añade.

Con este incendio aún no apagado, la pregunta obvia es qué pasará ahora. Porque Sánchez necesitaría al menos otra prórroga de la alarma. La sexta. Pero ya nada está claro, como observan los dirigentes consultados. "Así ya es imposible", alerta un barón. Los planes del presidente pueden hacerse añicos por una maniobra no calculada y que hizo de una victoria en el pleno un formidable patinazo del que nadie en el PSOE sabe realmente cómo salir.

Análisis: De los aplausos a las cacerolas

Fernando Díaz Villanueva

Caceroladas, lo que se dice caceroladas contra el Gobierno, las hay desde el mes de abril, pero era algo muy minoritario, no pasaba de un gesto muy puntual por parte de gente politizada. En aquel momento el asunto tampoco podía ir mucho más allá, porque no se podía salir de casa a ninguna hora y nos encontrábamos en el punto álgido de la pandemia. Hacer sonar una cacerola desde el balcón podía resultar hasta de mal gusto con la hilera de muertos que se sumaba cada día a causa de la enfermedad. Pero eso no iba a durar siempre, la crisis sanitaria va a menos y desciende a diario tanto el número de contagios como el de fallecimientos. Se puede, además, salir de casa, incluso en las zonas del país que permanecen en fase cero. Entre 8 y 11 de la noche, la gente es libre para salir de casa y pasear a su gusto en un radio no superior a un kilómetro desde su domicilio.

Todo estaba dispuesto para que los vecindarios se encendiesen y el descontento popular encontrase una vía de escape. Tan sólo faltaba un disparador y ese apareció en el corazón mismo del Barrio de Salamanca durante la primera semana de mayo. Un grupo de vecinos salió a la calle para socializar con banderas de España y, ya de paso, mostrar su enfado contra el Gobierno. La cacerola, que hasta ese momento sólo había comparecido puntual y aisladamente, se convirtió en la tónica. Las fotografías que se hicieron los propios vecinos y que ellos mismos subieron a las redes sociales hicieron el resto.

El Internet que corre en paralelo a los grandes medios de comunicación embadurnados con dinero público durante los dos últimos meses empezó a bullir. Unos lo veían como un estallido necesario de indignación, otros como una muestra de insolidaridad, ya que ese barrio es uno de los más ricos de Madrid. En el puente de mando de Moncloa atisbaron una oportunidad y pusieron en marcha la máquina de picar carne. Bautizaron estos actos como “revuelta de los cayetanos” y cargaron sobre ellos con saña. Se trataba de unos privilegiados que querían ir de compras y que vivían ajenos a la tragedia que estaba enfrentando todo el país con su Gobierno a la cabeza.

Aquello se percibió en un primer momento como una campaña de imagen gratuita que el Barrio de Salamanca le regalaba a Pedro Sánchez, tan sólo había que apretar un poco más y tratar de que otros barrios “de derechas” como la Piovera, Aravaca, la Moraleja o Pozuelo saliesen en tromba a aporrear sus cacerolas. Era un sueño hecho realidad, la constatación definitiva de que esto es una lucha de clases, algo que, para un Gobierno con tantos comunistas en el Consejo de Ministros, sonaba a música celestial.

Barrios de clase obrera

Pero el embrujo se deshizo en cuestión de un par de días. Resultó que había “cayetanos” en prácticamente todos los barrios de la capital, incluidos los de acreditada tradición obrera como San Blas, Moratalaz o Carabanchel. Desde entonces, las cacerolas llevan días retumbando a lo largo y ancho de Madrid y toda su área metropolitana, donde el cabreo es doble porque el Gobierno ha castigado a la comunidad por razones políticas impidiendo por dos veces que pasase a la fase uno de la 'desescalada'. Un error nacido de la prepotencia de unos tipos que creen que van a estar ahí siempre y que no toleran la más mínima crítica. Sánchez, evidentemente, no sabía con quien se jugaba los cuartos.

Madrid no es ciudad propensa a obedecer. No es casual que en Madrid comenzase la rebelión contra las tropas napoleónicas en 1808; o que durante el siglo XIX se convirtiese en el objetivo prioritario de los carlistas, un objetivo que, por cierto, nunca consiguieron tomar; o que durante la guerra civil resistiese durante prácticamente toda la contienda con el ejército sublevado en la puerta para rendirse sólo cuando ya estaba todo perdido. Son demasiados siglos los que la Villa ha soportado los chuleos y desmanes de la Corte como para que los madrileños no hayamos desarrollado una suerte de reacción instintiva, automática, contra un poder que en Madrid se percibe cercano y asfixiante.

Así las cosas era previsible que esas caceroladas terminasen adquiriendo la forma de escraches, algo que sucedió esta misma semana. El más famoso de todos fue el que algunos vecinos de Galapagar hicieron frente al chalet de Pablo Iglesias. En España los escraches son legales siempre y cuando no medie una agresión o una amenaza expresa del tipo “como salgas de casa te abrimos la cabeza”. En Galapagar no se dado ninguno de los dos extremos así que los vecinos están en su derecho de cacerolear en la puerta del chalet todo el tiempo que deseen. Si es que logran acercarse, claro, porque Interior ha dispuesto una escolta desproporcionada con varias unidades de la Guardia Civil que se suman a la caseta con vigilancia 24 horas que se instaló hace un par de años.

Escrachar las viviendas particulares de los políticos es legal, pero también es de mal gusto. Los hijos de Pablo Iglesias no tienen culpa alguna de lo que haya hecho su padre, pero tampoco tenía culpa alguna la familia de Soraya Sáenz de Santamaría, Alberto Ruiz Gallardón o Cristina Cifuentes, por citar sólo a algunos de los políticos del PP, que fueron inmisericordemente escrachados frente a sus domicilios hace siete años. En aquel entonces, Iglesias defendía ardorosamente este tipo de protesta, la denominó en perfecta neolengua como 'jarabe democrático de los de abajo' y como “mecanismo democrático para que los responsables de la crisis sientan una mínima parte de sus consecuencias”.

Amenazas en La Sexta

A la vista está que se ha tenido que comer sus palabras pronunciadas hace no tanto tiempo, pero no se quiere dar por enterado. Horas después del escrache frente a su chalet señaló con el dedo en La Sexta advirtiendo que “mañana le puede suceder a Ayuso o a Espinosa de los Monteros”. Recordemos que este caballero es vicepresidente del Gobierno y se sienta en el CNI. Imaginemos por un momento que en 2013 Sáenz de Santamaría hubiese amenazado veladamente a Pérez Rubalcaba con enviar una turba vociferante a su casa para vengarse.

Es imposible de imaginar porque algo así era simplemente inconcebible. Un miembro del Gobierno de un país democrático no puede arrastrarse por el barro de esta manera. En el caso de que desee hacerlo porque el cuerpo se lo pide, debe salir inmediatamente del Gobierno y sólo entonces dar satisfacción a su espíritu tumultuario. Lo que no puede hacer bajo ningún concepto es amenazar a la oposición desde un despacho ministerial. Las protestas van a ir a más. Ahora se quejan, con razón, por el desastre sanitario que ha enterrado a casi 30.000 personas en dos meses. Mañana lo harán por la crisis económica y su corolario de desempleo y pobreza. No haría mal en poner su lengua a enfriar porque lo peor está por llegar.

Fuente: El Confidencial, Vozpopuli, El Mundo, ABC, OKDiario

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