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La Corte Suprema de EE.UU. ha decretado por unanimidad este lunes que los estados pueden obligar a los electores a respaldar en el Colegio Electoral al ganador del voto popular en su región. La decisión se toma menos de cuatro meses antes de las próximas elecciones presidenciales y deja en vigor las leyes en 32 estados y en el Distrito de Columbia que obligan a los electores a votar por el ganador del voto popular.

  • El sistema electoral estadounidense es uno de los más complejos del mundo y, según la Constitución, los comicios presidenciales se realizan a dos niveles: mediante el voto popular y el Colegio Electoral. Gana el que recibe 270 votos de los electores de los 50 estados y el Distrito de Columbia.
  • En otras palabras, el voto popular no determina al ganador de manera directa, ya que luego es el número limitado de los electores de cada estado el que elige al presidente, y si bien en la gran mayoría de los casos los electores votan de la manera asignada por los residentes de su estado, no siempre es así.

Durante las últimas presidenciales de 2016 hubo diez electores 'infieles' de un total de 538, un número que podría haber cambiado el resultado de cinco de las 58 elecciones anteriores.

La jueza Elena Kagan escribió en nombre de la corte que un estado puede instruir a "los electores que no tienen fundamentos para revertir el voto de millones de sus ciudadanos" y que esa directiva "concuerda con la Constitución", así como con la confianza de la nación.

Uno de los ejemplos recientes cuando un candidato recibió la mayoría de votos de los ciudadanos, pero se quedó en minoría con los votos electorales fue en la campaña de 2000. El demócrata Al Gore ganó el 48,4 % de los votos y el republicano George W. Bush el 47,9 %, pero los votos electorales fueron distribuidos a favor de Bush (271 frente a 266), quien finalmente fue declarado ganador.

La alcaldesa de Atlanta pide que cesen los tiroteos tras el asesinato de una niña de 8 años

La alcaldesa de Atlanta (Georgia, EE.UU.), Keisha Lance Bottoms, pidió a sus conciudadanos que "dejen de dispararse", unos tiroteos que comenzaron como consecuencia de que una niña de ocho años muriese baleada la noche del pasado 4 de julio.

Secoriea Turner falleció tras recibir un disparo mientras se encontraba con su madre y otro adulto en un coche cerca del memorial erigido a Rayshard Brooks, que murió a manos del ya expolicía Garrett Rolfe en junio.

Hasta el momento, las autoridades de Atlanta no han encontrado al autor de los hechos y ofrecen una recompensa de 10.000 dólares para quien proporcione información sobre el suceso.

Keisha Lance Bottoms mencionó este crimen durante una rueda de prensa, detalló que "había al menos dos tiradores" y aseguró que es hora de poner un límite a la situación.

El sargento John Chafee, portavoz de la Policía de Atlanta, detalló que el auto iba a entrar en un parqueadero cuando fue retenido por "grupo de individuos armados que habían bloqueado la entrada".

Este vocero oficial detalló que "alguien de ese grupo abrió fuego contra el vehículo", en el que impactaron varias balas y una de ellas hirió a la niña, que fue trasladada a un centro médico.

Secoriya Williamson, el padre de la menor, aseguró que muchos manifestantes del movimiento Black Lives Matter reclaman que las vidas de los negros importan, pero esta vez mataron "a uno de los suyos".

Por su parte, el gobernador de Georgia, Brian Kemp, escribió en Twitter que se lamentaba "por esta vida quitada sin sentido" y tanto él como sus parientes rezan por la familia y los seres queridos de Secoriea Turner.

¿EEUU se aleja del primer mundo? Los indicadores que revelan su retraso

La sociedad estadounidense es cada vez más desigual y varios de sus indicadores socioeconómicos aparecen cada vez más lejos de los buenos resultados obtenidos por países europeos de ingresos altos. Gastos excesivos en salud, el bajo salario mínimo y la baja esperanza de vida evidencian las dificultades cotidianas para sus trabajadores.

Suelen decir que EEUU es un país de oportunidades. Y fue una verdad cierta durante el comienzo del siglo XX, cuando muchos europeos huían de la pobreza y las guerras en busca de una prosperidad que se presentaba más accesible del otro lado del Océano Atlántico. Sin embargo, la realidad estadounidense parece ser completamente diferente, cuando un análisis de varios índices de calidad de vida muestran cómo la potencia norteamericana ha quedado atrás en comparación con varias naciones europeas.

Un repaso de varios indicadores sociales y económicos hecho recientemente por el periodista estadounidense David Leonhardt para el New York Times demuestra cómo el país gobernado por Donald Trump no supo traducir su crecimiento económico de las últimas tres décadas en mejorar la calidad de vida de su clase trabajadora o reducir la brecha entre los sectores más ricos y los menos pudientes.

Cinco indicadores del retraso estadounidense

Esperanza de vida

La esperanza de vida es un claro ejemplo. El artículo recuerda que la esperanza de vida de los estadounidenses solo creció tres años desde 1990. Datos a 2018 situaban la expectativa de vida en EEUU en unos 78 años, un valor que se ha estancado en comparación con países como Japón, Italia, Alemania, Corea del Sur o incluso Grecia, que ya superan con creces los 80 años y apuntan a continuar creciendo.

El análisis de Leonhardt es contundente al señalar como una de las principales causas la falta de políticas públicas por parte de la Casa Blanca para reducir la brecha entre el poder político y económico de los ricos y grandes corporaciones con el de los trabajadores asalariados. De hecho, los datos muestran que los trabajadores estadounidenses reciben cada vez una porción menor de las riquezas producidas por su país.

Salario mínimo

Entre los indicadores más esclarecedores está el salario mínimo, categoría en la que EEUU ha quedado rezagado con respecto a otros países de renta alta. El artículo consigna que el salario mínimo anual de EEUU —unos 15.000 dólares a 2018— quedó muy por detrás de otros como Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos, Australia o Luxemburgo, donde supera los 20.000 dólares anuales.

Concentración del mercado

Leonhardt aporta otro dato clave: la economía estadounidense favorece la concentración en grandes empresas, posibilitando que los grandes grupos económicos impulsen los salarios hacia abajo. El precio de los teléfonos móviles, mayor que en todo el mundo, es un indicador de cómo la falta de competidores perjudica a trabajadores y consumidores.

El sistema de salud

La calidad de vida de los estadounidenses también se ve afectada por el sistema de salud. En efecto, los ciudadanos de EEUU pagan más por medicamentos, procedimientos médicos y visitas médicas que los pacientes de cualquier otro país. De hecho, en promedio los estadounidenses pagan más del doble que los habitantes de otros países de ingresos altos por gastos de salud.

La política tributaria

La desigualdad estadounidense encuentra otro aliado en la política tributaria. La comparación con países como Francia, donde los más ricos llegan a pagar más de la mitad de sus ingresos en impuestos, evidencia la falta de equidad tributaria de los norteamericanos. Para peor, la tendencia es que la carga impositiva para los ricos de EEUU siga cayendo, haciendo que el esfuerzo recaiga más y más en trabajadores e integrantes de la clase media.

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