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MINSK (Sputnik) — Las autoridades de Bielorrusia detuvieron al coordinador de los disturbios en Minsk que tenía a tres subordinados, quienes, a su vez, coordinaban a cientos, según comunicó la televisión estatal bielorrusa ONT.

"Los coordinadores de los disturbios masivos fueron detenidos en Minsk. Uno de los detenidos alquiló una habitación en el piso 17 del hotel Belarus. Desde allí el residente de Minsk coordinaba las acciones. El hombre coordinaba las acciones de tres subordinados que dirigían a su vez a cientos otros", comunicó la cadena en Telegram.

Las protestas estallaron en Bielorrusia el 9 de agosto por la noche tras el anuncio de los primeros resultados de los comicios que daban como virtual ganador al presidente Alexandr Lukashenko que aspira a su sexto mandato consecutivo.

Según el escrutinio de la Comisión Electoral Central (CEC), Lukashenko recibió el 80,08% de los votos; Svetlana Tijanóvskaya, el 10,09%; Andréi Dmítriev, el 1,21%, y Serguéi Cherechen, el 1,15%.

Las protestas en Minsk dejan hasta el momento un muerto y miles de detenidos, conforme a un informe del Ministerio del Interior.

Las protestas en Bielorrusia pueden continuar, pero tienen pocas posibilidades de éxito

La policía y los manifestantes continuaron enfrentándose en toda Bielorrusia después de que el actual líder del país, Aleksander Lukashenko, emergiera con una abrumadora victoria en las recientes elecciones presidenciales. Los expertos dijeron a Vedomosti que si bien las protestas en Bielorrusia no tienen precedentes, la falta de coordinación y planificación frenaría su impulso.

Según Lukashenko, «fuerzas del exterior» están tratando de organizar protestas callejeras similares a las de Kiev denominadas «el Maidan». En su opinión, los instigadores de los disturbios actuaron desde otros países, principalmente República Checa y Polonia. Mientras tanto, la sede de la oposición de Svetlana Tikhanovskaya se negó a aceptar la aplastante victoria del presidente en ejercicio.

Las autoridades bielorrusas continúan bloqueando Internet, escribe Vedomosti. Un residente de la región de Mogilev dijo al periódico que Internet no ha estado funcionando durante dos días y que solo es posible realizar transferencias bancarias. Las autoridades se están preparando para más protestas: la policía antidisturbios ocupaba el centro de Minsk, los estacionamientos y las estaciones de metro estaban cerrados, dijo un residente al periódico.

Andrey Skriba, investigador del Centro de Estudios Integrales Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía, dijo a Vedomosti que las negociaciones entre la oposición y Lukashenko son prácticamente imposibles. Cualquier negociación con Tikhanovskaya sería un paso atrás para él y para su sistema. Según el experto, los manifestantes tienen suficiente fuerza para luchar, pero sus acciones no están coordinadas y no tienen un plan. «Si todo se desarrolla exactamente como anoche, entonces la probabilidad de que esto [las agencias de seguridad se trasladen al campamento de los manifestantes] es mínima. Si algo cambia cualitativamente en términos de presión, si alguien propone un plan específico, entonces el resultado también puede cambiar», enfatizó el experto.

«Las élites pueden unirse a la protesta si ven una idea y un plan de acción. Por otro lado, tengo la sensación de que solo la élite separatista puede ofrecer este plan», señaló el experto. Según Skriba, Lukashenko tampoco huiría: el líder bielorruso permanecerá en el país hasta el último momento.

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Denis Lukyanov

El 9 de agosto se celebraron las presidenciales en Bielorrusia. Según las fuentes gubernamentales, el actual presidente del país eslavo, Alexandr Lukashenko, ganó con el 80% de los votos. Pero la oposición no ha reconocido estos resultados y ha reclamado la victoria. Miles de oponentes de Lukashenko salieron a las calles para protestar.

Para entender el escenario político que se formó en Bielorrusia hay que retroceder varios meses. Cuando la campaña presidencial comenzó, había tres candidatos opositores principales: el banquero Víktor Babariko, el ejecutivo y empresario Valeri Tsepkalo y el bloguero Serguéi Tijanovski. Era obvio que los tres candidatos contaban con bastante popularidad entre los ciudadanos que apoyan a la oposición bielorrusa.

En medio de la campaña presidencial, las autoridades del país eslavo arrestaron a Babariko y lo acusaron de corrupción. Además, se abrió un caso penal contra Tijanovski: las autoridades lo acusaron de haber perturbado el orden público y de haber ejercido violencia contra los agentes de las fuerzas de seguridad. El otro candidato opositor, Tsepkalo, tuvo que abandonar el país para evitar ser procesado.

Como consecuencia, el país se quedó sin los principales candidatos opositores. Pero de repente surgió una nueva figura en el campo opositor que logró unir al electorado. Se trata de la esposa de Tijanovski, Svetlana Tijanovskaya, una simple ama de casa que carecía de cualquier experiencia política.

Junto con la esposa de Tsepkalo, Veronika Tsepkalo, y la jefa del equipo de campaña de Babariko, María Kolésnikova, Tijanovskaya lanzó una nueva campaña con el propósito de ganar las elecciones y tuvo cierto apoyo popular: el nuevo equipo electoral celebró uno de los mítines más multitudinarios en la historia contemporánea de Bielorrusia.

Svetlana Tijanovskaya en sus discursos insiste en el traspaso pacífico de poder y llama a la población y a la policía a abstenerse de violencia y enfrentamientos. Entretanto, el presidente bielorruso también dice que no permitirá un baño de sangre y agrega que la población no debería estar preocupada por la posibilidad de una guerra civil en Bielorrusia.

Al mismo tiempo, el dirigente del país eslavo asevera que no permitirá un maidán en Bielorussia, en referencia al golpe de Estado que tuvo lugar en Ucrania en 2014, por lo cual ya prometió una respuesta dura a los intentos de socavar la estabilidad en el país. Antes de las elecciones, las unidades de las fuerzas de seguridad habían sido puestas en alerta máxima, mientras algunas unidades del Ejército fueron trasladadas a la capital, Minsk, para mantener el orden público.

Lukashenko recordó que en caso de que una intentona golpista triunfara, el país podría volver a los 90, en referencia al período de inestabilidad que siguió a la disolución de URSS, trayendo consigo la crisis económica y de seguridad. Desde el punto de vista del mandatario bielorruso, los opositores promueven una agenda desestabilizadora que puede llevar el país de vuelta al caos.

Las irregularidades en la jornada electoral y las protestas posteriores

En la víspera de las elecciones tuvieron lugar dos acontecimientos imprevistos que se destacaron por ser bastante inusuales: la jefa del equipo electoral de Babariko, María Kolésnikova, fue arrestada por la policía, pero pronto fue puesta en libertad. Los representantes de la policía explicaron que se habían equivocado.

Entretanto, la esposa del precandidato Viktor Tsepkalo, Veronika, abandonó el país y se dirigió a Moscú. En estas condiciones, Svetlana Tijanóvskaya, se fue de su casa en Minsk y llegó a la sede de su equipo, también ubicada en la capital. Más tarde, durante la jornada electoral, la candidata emitió libremente su voto en uno de los colegios electorales en la capital de la nación.

Durante la jornada electoral en Minsk se registraron irregularidades en el funcionamiento de internet. La oposición acusó al Gobierno de bloquear el acceso a la red global, mientras las autoridades responsabilizaron a los actores extranjeros de haber interferido en las redes de comunicación del país eslavo para obstaculizar el acceso a internet. Muchos ciudadanos usaron servicios VPN para acceder a la red.

En Bielorrusia se pudo votar de manera preliminar, pero el principal día de la votación tuvo lugar el 9 de agosto. Las presidenciales contaron con la participación del 84% del electorado. Según los resultados oficiales, Alexandr Lukashenko obtuvo el 80% de los votos, mientras que su oponente principal, Svetlana Tijanóvskaya, recibió casi el 10%. La opositora no reconoció los resultados oficiales del recuento.

En la noche del 9 de agosto, miles de habitantes de Minsk y de otras ciudades bielorrusas que apoyan a la oposición salieron a las calles para protestar contra los resultados de las elecciones. En el transcurso de la congregación multitudinaria se produjeron varios incidentes: hubo explosiones en las calles de la capital y un camión de las fuerzas de seguridad arrolló a una persona. En general, la policía logró suprimir las protestas.

El día siguiente, en la noche entre el 10 y el 11 de agosto, la gente salió de nuevo a las calles para protestar. Como consecuencia, se produjeron choques violentos entre las fuerzas de seguridad y algunos manifestantes: una persona falleció. El 11 de agosto los trabajadores de una fábrica en Minsk anunciaron la huelga. Entretanto, Svetlana Tijanóvskaya se fue del país y llegó a Lituania donde permanece actualmente.

"Las manifestaciones pueden durar varios meses"

"Las manifestaciones en Bielorrusia pueden durar hasta varios meses": su duración dependerá de la dedicación de los bielorrusos a seguir luchando y del apoyo extranjero, dijo en un comentario a Sputnik el miembro del Consejo presidencial ruso para las relaciones interétnicos Bogdán Bezpalko.

"Las protestas continuarán porque en la sociedad bielorrusa se ha despertado una actividad política sin precedentes. (...) Esta resistencia puede durar mucho porque ahora somos testigos de las protestas que cuentan con miles de participantes. Varios miles ya han sido detenidos, entre ellos, periodistas", pronunció el experto.

Según Bezpalko, las manifestaciones serán reprimidos con fuerza por parte de las autoridades.

"Creo que Lukashenko irá apretando las tuercas en vez de recurrir a la liberalización. Esto tiene que ver con el hecho de que la oposición política en Bielorrusia no tiene un líder fuerte, por lo tanto no hay con quién llegar a un acuerdo", declaró en su comentario a Sputnik el vicedirector del Instituto del Comunidad de Estados Independientes, Vladímir Zharijin.

Según el entrevistado, los incidentes durante las presidenciales en Bielorrusia no son una novedad: los hubo en el pasado. Esta vez el principal factor que inspiró a la gente a salir a protestas fueron las acciones del candidato principal, el presidente Lukashenko.

"Por un lado, la gente, sin duda, está cansada de él y quiere cambios, incluso en la gestión del país. Por otro lado, muchos bielorrusos emitieron sus votos por él, pese al cansancio y el descontento con sus acciones porque para ellos, él es un garante de lazos económicos y políticos más estrechos con Rusia", puso de relieve Zharijin.

El observador internacional en las elecciones y senador ruso, Alexéi Kondrátiev, por su parte, aseveró que las autoridades bielorrusas actúan debidamente en la situación actual.

De acuerdo con Kondrátiev, las presidenciales en Bielorrusia "muestran los valores democráticos y la responsabilidad de las autoridades". Agregó que los cortes en el funcionamiento de internet son una medida efectiva contra la gente interesada en desestabilizar el orden.

Las irregularidades en el funcionamiento de la red global en Bielorrusia estos días sirvieron para no permitir que dicha gente cree una situación peligrosa para el resto de los habitantes del país. Como resultado, se logró evitar un maidán: la gente simplemente se dispersó y todo terminó, concluyó el entrevistado poniendo de relieve que las recientes elecciones fueron unas de las mejores en la historia del país eslavo.

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