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La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) decidió ampliar su investigación acerca de la enfermedad responsable de que se haya paralizado el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus que llevaban a cabo la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca.

Además, analizará los datos de ensayos previos de vacunas similares desarrolladas por los mismos científicos, aseguraron a Reuters tres fuentes familiarizadas con los detalles.

Según dos de esas fuentes, no identificadas, la decisión de la FDA de ampliar la investigación aumenta la probabilidad de que el desarrollo de la potencial vacuna contra el covid-19 presente retrasos adicionales. Se espera que los datos solicitados sean entregados esta semana, después de lo cual la FDA necesitará un tiempo no definido para estudiarlos.

"Simplemente, muestra que la FDA está siendo minuciosa", dijo una de las fuentes y agregó que la ampliación no significa necesariamente que ese organismo gubernamental considere que existieron problemas de seguridad asociados con cualquiera de esas vacunas.

Desde el pasado 6 de septiembre, la tercera fase de los ensayos clínicos de la mencionada vacuna fue puesta en pausa por causa de una "enfermedad potencialmente inexplicable" en uno de los participantes.

Posteriormente se identificó que habría sido mielitis transversa la dolencia desarrollada por uno de los 30.000 voluntarios que están participando en los ensayos y que han recibido una dosis experimental del fármaco.

La mielitis transversa es una rara enfermedad neuronal que consiste en la inflamación de ambos lados de una sección de la médula espinal. Se desarrolla a menudo después de haber sufrido diversas infecciones virales.

El Centro de Biotecnología ruso Vector patenta nueva vacuna contra el COVID-19

MOSCÚ (Sputnik) — El Instituto Nacional de Propiedad Industrial, subordinado al Servicio Federal de Propiedad Intelectual de Rusia (Rospatent), patentó la vacuna contra el coronavirus del Centro Estatal de Biotecnología Vector, informó el servicio de prensa de la institución.

"El Centro de Biotecnología y Virología Vector recibió las patentes de la vacuna que creó contra el COVID-19", dijo una fuente en Rospatent.

Se comunicó que los científicos desarrollaron una vacuna que contiene fragmentos del virus que provocan una reacción del sistema inmunológico del ser humano contra el COVID-19.

"En total, se emitieron tres patentes del invento, cada una de las cuales contiene un fragmento modificado específico del virus", explicó Rospatent.

Los autores de la vacuna son los científicos del Vector Ilnaz Imatdínov, María Bochkariova, Elena Prúdnikova, Antón Tishin, Oleg Piankov, Elena Gavrílova y Rinat Maxiútov.

El pasado 11 de agosto Rusia registró la primera vacuna contra el COVID-19 que se desarrolló en el Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya y se producirá en cooperación con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RFPI).

Según los desarrolladores del fármaco, la vacuna demostró la capacidad de proteger al ser humano contra el nuevo coronavirus por un plazo de hasta dos años.

El director del RFPI, Kiril Dmítriev, dijo que el fondo recibió solicitudes de más de 20 países para adquirir 1.000 millones de dosis de esa vacuna. Rusia, según él, logró acuerdos para producirla en cinco países, donde las capacidades disponibles permiten obtener hasta 500 millones de dosis al año.

La leche materna mata a la mayoría de las cepas vivas del coronavirus, según un estudio

Un equipo de científicos de China comprobó el efecto que produce la leche materna en la células contagiadas por el SARS-CoV-2. La leche fue recogida en 2017, mucho antes del inicio de la pandemia, y los tipos de células analizados variaron desde células renales animales hasta células humanas pulmonares e intestinales jóvenes. En todos los casos, el resultado fue el mismo: la leche mató a la mayoría de las cepas vivas del virus, señala el estudio, publicado en bioRxiv.
La leche materna logró "bloquear la adhesión viral, la entrada y la replicación viral posterior a la entrada", explicó el equipo encabezado por el profesor Tong Yigang de la Universidad de Tecnología Química de Pekín, citado por el diario South China Morning Post.

El estudio respalda la postura oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que las madres deben amamantar a sus bebés incluso si estos están infectados de coronavirus.

Cabe recordar que en un primer momento de la pandemia se creía que la lactancia materna aumentaba el riesgo de transmisión viral, por lo que en Wuhan, ciudad donde se detectó el virus por primera vez, los recién nacidos fueron separados de las madres que dieron positivo.

En su trabajo, Tong y sus colegas mezclaron células sanas en la leche materna humana y posteriormente lavaron la leche y la expusieron a las células al virus, observando que casi no se producía unión viral o entrada a las células. El tratamiento también detuvo la replicación viral en células ya infectadas.

Los investigadores concluyeron que la infección podía ser inhibida por la leche materna, cuyos efectos supresores sobre bacterias y virus como el VIH ya son conocidos. Un papel fundamental en este proceso lo tuvo el lactosuero, que consiguió suprimir las cepas virales vivas en casi un 100 %, según el estudio.

Asimismo, los científicos chinos no encontraron ningún signo de daño causado por la leche materna, la cual incluso "promovió la proliferación celular" mientras mataba al virus.

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