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Ayer hubo reunión informativa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. En el turno de preguntas, un periodista del canal separatista catalán preguntó a Zakharova  sobre la "injerencia" de Rusia en las relaciones hispano-catalanas y una conversación telefónica en la que se dice que un representante de la parte rusa ofreció al presidente catalán 10 mil soldados y el pago íntegro de la deuda catalana.

Por su interés y para ver si los Anacletos de turno dejan de hacer el ridículo, reproducimos la respuesta literal de la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia:

Hemos recibido preguntas similares de otros medios, incluido el canal español de TVE.

Hemos reparado en informaciones, hechas públicas ayer por una serie de medios españoles con referencia a uno de los jueces de instrucción que participa en la investigación de los hechos relacionados con la celebración del así llamado “referéndum” de 2017. Estos materiales apuntan a supuestas evidencias de la injerencia de Rusia en este proceso al lado de las fuerzas separatistas.

Hablamos de acusaciones desmesuradas por su absurdo contra "un determinado grupo de ciudadanos rusos" que supuestamente estaban dispuestos en 2017 a prestar ayuda económica e incluso militar a Cataluña en caso de que la Comunidad Autónoma española declarara su independencia de España....

Tales declaraciones se basan únicamente en testimonios de representantes de las fuerzas separatistas.

Tenemos entendido que estas personas están dispuestas a hacer cualquier cosa, incluso las más inverosímiles y aventureras declaraciones con una exclusiva finalidad: a cualquier precio internacionalizar el proceso y atraer la más exagerada atención de la opinión pública mundial a su disputa con el Estado español.

El cálculo se entiende. Evidentemente la mención de nuestro país en este contexto cae muy oportunamente en el terreno abonado por la propaganda antirrusa fomentada en los últimos años en Occidente y debe aparentar ser verosímil

Nos lo tomamos con calma. Otra cosa que nos sorprende y causa desconcierto es la disposición de algunos medios españoles a creer en tales falsificaciones y con total seriedad aceptar y difundir acusaciones contra Rusia que son notoriamente falsas y carentes de pruebas, lo que es propio de la “prensa más amarilla” y menospreciando los hechos objetivos. Tales acciones no conducen a nada, excepto a dañar las relaciones ruso-españolas.

También me gustaría llamar su atención sobre las declaraciones hechas por la parte rusa, incluso a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, en los años en que ocurrieron estos hechos. Esa es la posición oficial de la Federación de Rusia, que no solo se declaró, sino que también se venía implementando”.

Terradellas, un separatista deslenguado y fanfarrón que jugó a ser Villarejo

Víctor Terradellas era el responsable de relaciones internacionales de la difunta Convergència y presumía de una basta agenda más allá de los Pirineos. Después de viajar a Rusia  aseguraba que en otoño de 2017 que el gobierno de Putin le había ofrecido a Puigdemont 10.000 cosacos y hacerse cargo de toda la deuda de la Generalitat. Un delirio. Terradellas se movía en los círculos que guiaron el «procés» y se le ocurrió grabar a escondidas las conversaciones telefónicas que mantenía con los hombres del fugado «expresident». Descubiertas por la Policía en un registro en su domicilio en mayo de 2018, son la piedra angular que sustenta la investigación de un juez de Barcelona sobre el supuesto desvío de fondos al entorno de Puigdemont y una trama de recalificaciones urbanísticas para financiarle.

Los investigadores registraron entonces el domicilio del excargo convergente y localizaron unas grabaciones que dejan en evidencia las corruptelas independentistas. Todo esto no deja de ser también disparatado. Un independentista que a escondidas graba sus conversaciones con otros independentistas, entregándole munición probatoria al juez para cercar supuestas corruptelas independentistas. Que estas conversaciones no fuesen detectadas a base de «pinchazos» sino halladas en dispositivos almacenados por el propio Terradellas no es cosa menor.

Son conversaciones que mantiene especialmente con David Madí, un hombre fuerte del «procés» y mano derecha a Artur Mas, y con Xavier Vendrell, excargo de ERC con un oscuro pasado en la banda terrorista Terra Lliure.

Las escuchas policiales efectuadas a los empresarios afines al expresidente catalán Carles Puigdemont contienen conversaciones en las que algunos detenidos se jactaban de tener acceso al Ministerio de Sanidad y en concreto a su titular, Salvador Illa, dirigente del PSC. Según los autos del juez, otro de los principales investigados dijo que la forma de acceder a él sería a través del ministro de Transportes, José Luis Ábalos.

El tráfico de influencias en el que se mueve Vendrell es tal que afirmó que ahora va a tener acceso al Ministerio, tras el nombramiento de Salvador Illa, algo que considera clave porque han puesto mucho tiempo y dinero y llega la hora de recoger”, dice el auto judicial.

El auto que relata su papel en la trama aborda numerosas operaciones como las gestiones para lograr un contrato con Instituciones Penitenciarias de Cataluña para la detección de covid en el agua o la compra de Agbar como presidente de Aguas de Cataluña. También quiso hacerse con licencias de VTC, pero no lo logró. “Igualmente, recurrió a sus contactos en la administración catalana a fin de obtener la adjudicación de algún contrato de emergencia amparado en la crisis sanitaria para lo que recurrió al investigado Xavier Vendrell”, dice el magistrado.

¿Por qué Terradellas decidió grabar esas conversaciones con los hombres del «expresident», imitando al excomisario Villarejo? Que cada uno piense lo que quiera…

Análisis: Soldados rusos para Cataluña: ¿pruebas fehacientes o fruto del delirio del independentismo?

Sergio Hernández-Ranera Sánchez

La filtración de un auto judicial concerniente a la investigación en Cataluña de las conexiones internacionales de los gestores del proceso independentista ha revelado datos espectaculares. Pero el supuesto envío de soldados y el pago de la deuda catalana a cargo de Rusia podría ser producto de la interpretación de una realidad paralela.

Bajo el nombre de Operación Volhov, la Guardia Civil detuvo el 28 de octubre a 21 personas en relación con el presunto desvío de fondos para sufragar las actividades del movimiento independentista en Cataluña.

Entre los arrestados figuraban empresarios bien conectados con la escena independentista, como David Madí ―exmano derecha de Artur Mas―, el exconsejero de Gobernación y exsecretario de Organización y Finanzas de ERC Xavier Vendrell, y el editor Oriol Soler, situado también en la órbita de este partido y responsable de la estrategia comunicativa del independentismo. El juez Joaquín Aguirre les responsabiliza además de organizar el Tsunami Democràtic, el movimiento que coordinó las protestas contra la sentencia del juicio del procés. Provisto de un informe elaborado por la Guardia Civil, este juez les acusa de participar en una estrategia de guerra informativa y difusión de noticias falsas con apoyo ruso para desestabilizar al Estado.

En esta conspiración participaron Vendrell, Madí y Soler, quienes además presuntamente utilizaron subvenciones públicas para lucrarse de forma "flagrantemente irregular" mediante adjudicaciones de contratos sin concurso público. Se les vincula con el expresidente catalán Carles Puigdemont en su búsqueda de apoyo internacional para la causa independentista, cuyas conexiones, según las filtraciones del auto vertidas a los medios, llegarían hasta Rusia.

En el caso de Soler, se señala que se entrevistó con Julian Assange (fundador de Wikileaks) en la embajada de Ecuador en Londres, en el marco de una estrategia de desestabilización de la que supuestamente también participaron el exagente de la NSA, Edward Snowden (en la actualidad refugiado en Rusia), y medios de comunicación públicos de este país, como RT y Sputnik.

Pero el dato más impactante hace referencia a los contactos labrados por Víctor Terradellas, antiguo responsable relaciones internacionales de Convergencia Democràtica de Catalunya (CDC), quien habría estado en contacto con "un grupo de Rusia" que supuestamente llegó a ofrecer a Puigdemont el envío de 10.000 soldados y el pago de la deuda de la región en concepto de ayuda.

Un disparate en sí mismo

La información sobrecoge, dada su dimensión espectacular. Pero la lógica invita a ubicarla en una categoría menor, pues las supuestas iniciativas resultarían inviables, casi imposibles de plasmar.

"Yo no descarto que el informe refleje los datos que los propios investigados han revelado o que provengan de la documentación que ellos mismos han generado mediante su delirio independentista", afirma el economista Juan Carlos Bermejo, quien explica a Sputnik que la supuesta promesa del pago de la deuda catalana es un disparate todavía mayor. "La deuda pública de Cataluña es enorme. ¿En qué cabeza cabe que este país fuera a dar decenas de miles de millones de euros a Cataluña? Eso significaría que Rusia prácticamente podría saldar su propia deuda ya mismo, es absurdo".

"La Guardia Civil no tiene por qué inventarse cosas, pero sí es muy probable que hayan encontrado documentos que citen estas barbaridades. Y en este contexto es fácil que otros propagandistas aprovechen estas fantasías para culpar a los rusos", sostiene Bermejo.

"En realidad todo esto es producto de la realidad paralela en la que vivían estos independentistas, Rusia no iba a ganar nada con todo esto, todo lo contrario", sostiene Bermejo, miembro también de la formación política Ciudadanos. "Una cosa es que se pusieran en contacto con personas que escucharon sus delirios, y otra cosa es la influencia que podían tener esos contactos".

Sobre el impacto de la noticia

El carácter rimbombante de los datos aportados en el informe de la Guardia Civil y valorados por el juez plantea escenarios que la opinión pública ha acogido con escepticismo, que en las redes sociales tampoco entiende la conveniencia de escoger el nombre de Volhov para denominar a la operación policial.

Volhov remite a un río ruso en cuyas inmediaciones libró su primera batalla la División Azul, contingente militar español encuadrado en el ejército nazi que asediaba la ciudad de Leningrado durante la II Guerra Mundial.

"La opinión pública catalana es muy diversa, como todas. Pero creo que ya existe un distanciamiento importante entre este tipo de operaciones espectaculares que fija un marco excesivo y sensacionalista respecto a lo que pasa realmente en Cataluña", declara a Sputnik el experto en comunicación política Toni Aira.

"De acuerdo con la reacción de los medios catalanes e incluso con la reacción que ha tenido la Embajada de Rusia en Madrid, la tendencia es acoger estas informaciones 'con pinzas', pues estas filtraciones constantes por parte de órganos policiales y judiciales a menudo se han destapado como interesadas en relación al llamado procés".

¿Un ámbito que excede a Cataluña?

Cabe preguntarse si la estrategia derivada del impacto mediático de la noticia busca en realidad una estigmatización, ya sea de determinados intereses, medios de comunicación o de la política exterior de los Estados, y si el momento de su publicación es especialmente escogido, con un presidente de la Generalitat interino.

El alcance de un intríngulis que tal vez excede al propio ámbito catalán, puede ser el producto de una pugna por liderar la supremacía informativa e imponer un relato en un momento en que las relaciones de la UE y Occidente en general con Rusia no atraviesan por sus mejores momentos. "La figura del globalismo siempre está presente en estas situaciones", declara Bermejo. "En este caso el auto de un juez está revestido de legitimidad, así que inmediatamente pueden hacer uso de él determinados propagandistas. Pero el auto cita lo que el informe de la Guardia Civil recoge. Otra cosa es que esos datos atiendan a la realidad, pero el juez los tiene que apuntar".

"Pero lo que que no puede ser es determinados medios de comunicación en España salgan a continuación titulando o sugiriendo, poco más o menos, que Rusia apoyó el golpe de Estado en Cataluña".

"Yo creo que la estrategia es de guerra total contra quienes la estructura del Estado identificó en su día como una amenaza para su integridad", añade Aira. "Y ahí entran políticos, empresarios, activistas y, por qué no, medios de comunicación".

La autoría del informe

Se da la circunstancia de que el teniente coronel de la Guardia Civil Daniel Baena, autor del informe, es el mismo que dirigió la investigación contra Josep Lluís Trapero, exjefe de los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica catalana.

Trapero fue absuelto el 21 de octubre en la Audiencia Nacional de la acusación de dar apoyo a la celebración del referéndum del 1 de octubre del 2017 organizado por la Generalitat en contra del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Fuentes jurídicas explicaron su sentencia absolutoria precisamente por estar apoyada la acusación en un informe que se habría alejado del razonamiento probatorio indiciario. Es decir, no se llegó a una conclusión a partir de hechos o circunstancias consignadas que funcionan como premisas, sino que se partía de la misma conclusión a la que se quería llegar.

El informe respecto de la supuesta conexión rusa aparenta tener una naturaleza semejante. "Una de las explicaciones posibles radica en un argumentario similar al tenido en cuenta durante el caso de Trapero, donde los mismos jueces describen algunas instrucciones o atestados policiales como fantasiosos o sobreinterpretados, sin apenas pruebas", afirma Aira. Este profesor de la UPF School of Management, cree que, en consecuencia, la argumentación en torno a la posible conexión rusa provoca un "elevado escepticismo, al cual el comunicado de la embajada rusa acompaña con sarcasmo, pienso que con buen criterio".

"Trapero tuvo suerte, porque los jueces demostraron diligencia y su abogado Martell es probablemente el mejor penalista de España, pues basó su defensa en la inacción del Gobierno español. El informe presuponía lo que había hecho, pero Trapero fue víctima de esa inacción", recuerda Juan Carlos Bermejo, quien resalta que en el caso de la supuesta conexión rusa el contenido del informe no tiene por qué ser una prueba:

"Son los comentarios o notas de esta gente, pero eso no quiere decir que se corresponda con la realidad. La Guardia Civil se encontró una novela y la ha incluido en el auto, porque es su obligación, y luego hay que ver si eso es verdad o mentira".

La proyección mediática como peligro

Si el juez está haciendo su trabajo y la Guardia Civil el suyo aportándole toda la información recogida, tal vez el problema radique en la proyección de la noticia en los medios luego de producirse la filtración.

"Se trata de una manipulación propagandística", asegura Juan Carlos Bermejo. "Los medios sistémicos y afines al globalismo han utilizado la filtración para confeccionar los titulares, aunque luego la gente no lea el cuerpo de la noticia".

Por su parte, Toni Aira incide en las consecuencias, "que si no fueran tan graves para muchas personas, la situación invitaría a tomárselo con humor". "Pero hay que pensar que esto es una estrategia de estigmatización y de condicionamiento de la vida de muchas personas que, como se ha visto en más de un caso en los últimos años, después de una gran operación tras la que quedan mediáticamente señalados, luego la instrucción judicial acaba dejándolo en nada o en casi nada".

"Es grave", continúa Aira, "porque lo que también se busca con este tipo de fantasmas, como la supuesta intervención rusa y la mano de Putin, es condenar a la muerte civil a muchas personas y, sobre todo, servir de aviso a quien se meta en política para discutir el modelo de Estado en España. Su estrategia sigue tirando de este recurso y abusando de él. Por eso digo que cada vez tiene menos impacto real", concluye.

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