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Fiel a su doctrina de silencio, el primer comunicado del Gobierno de España se hizo esperar. Más de 12 horas después de que Marruecos desplazara sus tropas militares al paso de Guerguerat, al sur del Sáhara, bloqueado desde hacía semanas por manifestantes saharauis, quebrando así 'de facto' el alto el fuego que designa la zona como desmilitarizada, y de que el Frente Polisario reaccionara decretando "el estado de guerra", la noche del viernes el Ministerio de Exteriores español publicó un escuetísimo y "quirúrgico" comunicado de "apoyo a la ONU para garantizar el alto el fuego en el Sáhara Occidental". Los enfrentamientos de estos días en el Sáhara Occidental, aunque se desconoce el verdadero alcance por los informes contradictorios de las autoridades saharauis y marroquíes, son los más graves registrados en la zona desde que en 1991 se declaró el alto el fuego, vigente durante casi 30 años y que mantenía el conflicto "congelado".

En España, las asociaciones de amigos del pueblo saharaui están preocupadas ante la escalada de tensión y, sobre todo, decepcionadas con el Gobierno de coalición del Partido Socialista y Unidas Podemos, cuyo único pronunciamiento oficial al respecto ha sido un tibio comunicado llamando a la calma. "Teníamos esperanzas en este Gobierno, especialmente por la coalición con Unidas Podemos, que creíamos que iba a ser más favorable al pueblo saharaui", comentan desde varias asociaciones contactadas por El Confidencial, que afirman sentirse "con rabia e indignación" por la tibieza e inacción del Gobierno, que tenía una "oportunidad histórica" de forzar ciertos avances en el conflicto.

"En realidad, cuando peor le ha ido al pueblo saharaui ha sido con los gobiernos socialistas", sostiene Beatriz Sánchez, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Córdoba. El propio expresidente Jose Luis Rodríguez Zapatero se pronunció al respecto este lunes en 'Al Rojo Vivo', afirmando que "la única solución realista" es un entendimiento entre el Frente Polisario y Marruecos, "explorando las vías que propuso Marruecos de autonomía, con amplios derechos", y que España no debe intervenir.

Otros pesos históricos del PSOE, como el propio Felipe González, defendieron en campaña —incluso visitando los campos de refugiados en 1971— la causa saharaui, para luego alinear posturas con Marruecos, socio clave para España, una vez llegados al poder. El silencio de los sucesivos gobiernos españoles sobre la delicada cuestión del Sáhara Occidental es pues histórico, pero, sostienen las asociaciones consultadas, en esta ocasión había dos elementos que podían inclinar la balanza: la violación del alto el fuego por Marruecos, según sostiene el Polisario, y la presencia de Unidas Podemos, muy activo en favor de la causa saharaui, en el Ejecutivo como contrapeso al Partido Socialista.

Decepción con el factor Podemos

“Lo que más vergüenza nos da y lo que más nos indigna es que políticos que están gobernando, que están en el poder, [cuando están en la oposición] son capaces de rasgarse las vestiduras por el pueblo saharaui, diciéndoles que cuando lleguen arriba las cosas cambiarán, y cuando llegan arriba, las cosas siguen igual”, lamenta al respecto Lola Calamut, del Movimiento por el Sáhara de Valencia (Movaps), en referencia al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, muy vocal en su apoyo a la causa saharaui durante su época en la oposición.

El secretario general de Podemos se ha pronunciado por el momento apenas en un tuit: "Reitera su empeño en que se celebre, sin más demora, un referéndum libre, limpio e imparcial para la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental... Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (13 de enero de 1995)". Aunque incide en el mandato de un referéndum de autodeterminación acordado como parte de la misión de Naciones Unidas en el Sáhara hace 25 años, ese tibio apoyo en redes sociales no ha resultado suficiente para las asociaciones de amigos del pueblo saharaui contactadas por este periódico. “Aunque dice que el referéndum es la solución ideal, no da el paso al frente en el Gobierno [hacia este camino]”, sostiene Carol García, de la Asociación Navarra Amigos del Sáhara.

La decena de asociaciones prosaharauis consultadas, de distintas comunidades autónomas españolas, reconocen el apoyo a nivel local que se recibe tanto desde políticos del PSOE como de Podemos y otras fuerzas políticas e instituciones. En los parlamentos de varias comunidades, se han publicado notas de apoyo al referéndum sobre la autodeterminación del Sáhara Occidental, firmados por prácticamente todas las fuerzas políticas. "Distinto es cuando ya se está en el Gobierno central, una vez en el Gobierno se vuelven tibios. Felipe González también prometió en el 82, con el puño al aire, estar con ellos hasta la victoria final", compara Catalina Roselló, presidenta de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Baleares. Muchas de las asociaciones consultadas recuerdan las palabras de Pablo Iglesias en la 39ª edición de la Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui, Eucoco, sentado junto al presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (no reconocida por el Gobierno de España), Mohamed Abdelaziz. “Yo estuve en la Eucoco cuando el vicepresidente dijo que apoyaría al pueblo saharaui hasta el último momento. Hoy está en el Gobierno y no hace absolutamente nada”, sostiene Claramunt.

"Responsabilidad de Exteriores"

No sería el primer "lavado de manos" de Podemos, según lo califican las asociaciones, con el hacer del Ministerio de Exteriores, liderado por Arancha González Laya, con respecto a la cuestión saharaui. Este febrero, por ejemplo, Laya tuvo que calmar a Marruecos después de que el número dos de Pablo Iglesias, el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, recibiera en su despacho oficial a Suilma Hay Emhamed Salem, representante de la República Árabe Saharaui Democrática, refiriéndose a ella como ministra y publicando fotografías del encuentro en Twitter. Poco después, Álvarez borró los tuits y el propio Pablo Iglesias aseguró que la postura de España respecto al Sáhara la marca el Ministerio de Exteriores.

El ministerio ha sido también blanco de las críticas de las asociaciones prosaharauis por su presteza en condenar un incidente que se produjo el pasado domingo en Valencia, cuando varios manifestantes sustituyeron la bandera marroquí por la saharaui en el consulado de Marruecos. "Tan rápido para algunas cosas, muy lento para otras", comenta con sorna García.

En su primer comunicado de la noche del viernes, Exteriores incide en que "el Gobierno de España apoya los esfuerzos del secretario general de Naciones Unidas para garantizar el respeto del alto el fuego en el Sáhara Occidental acordado" e "insta a las partes a retomar el proceso negociador y avanzar hacia una solución política, justa y duradera y mutuamente aceptable". "Un comunicado muy quirúrgico y muy aséptico, sin asumir su compromiso como potencia administradora que sigue siendo", afirma al respecto Isabel González, presidenta de la Asociación Malagueña de Amigos del Pueblo Saharaui.

"Al menos, podrían haber condenado la violación [por parte de Marruecos] del alto el fuego en Guerguerat", lamenta Sánchez desde Córdoba.

Durante las últimas tres semanas, un grupo de saharauis bloqueó el paso de Guerguerat, una suerte de aduana levantada por Marruecos junto a la frontera mauritana y que la RASD y el Polisario no reconocen. Los civiles, en su mayoría jóvenes descontentos por el enquistamiento del conflicto y respaldados por el Polisario, impedían el paso a los centenares de camiones de mercancías que cruzan a diario desde Marruecos. Ante la creciente tensión en el paso, la madrugada del viernes, Rabat envió sus tropas para establecer “un cordón de seguridad para garantizar el tránsito de los bienes y de las personas a través de la zona tampón de Guerguerat”, según un comunicado del estado mayor marroquí. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) respondió a esta acción militar con la ruptura del acuerdo de alto el fuego, firmado en noviembre de 1991, y declaró la guerra a Marruecos, que por su parte minimiza esos combates calificándolos de hostigamientos sin ningún alcance ni "daños materiales o humanos"

Fuente: El Confidencial

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