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El destino del proyecto ruso «Nord Stream 2» se decidirá en un futuro próximo. En muchos sentidos, todo depende de quién llegue al poder en Estados Unidos y del cargo de las principales autoridades de Alemania. Berlín se encuentra ahora entre la espada y la pared. Pero, sea como fuere, el destino del «Nord Stream 2» está determinado en gran medida por los alemanes.

El Bundestag lanza ahora de lado a lado. Confirmaron la importancia del gasoducto principal, pero se rechazó la propuesta de «Garantizar la seguridad energética: apoyo a “Nord Stream 2”».

Mientras tanto, discutieron las siguientes propuestas: completar la construcción del gasoducto «Nord Stream 2» y proteger a las empresas privadas mediante la compra de buques de tendido de tuberías, apoyar la operación del gasoducto “Nord Stream 2” y proteger las inversiones, proteger la libertad política de elección de Alemania de las restricciones de países extranjeros en el contexto de las sanciones impuestas por el derecho internacional humanitario «Nord Stream 2».

Al mismo tiempo, el gobierno alemán decidió adelantarse a los estadounidenses e imponer sanciones a Estados Unidos. Klaus Ernst, jefe del Comité Económico y Energético del Bundestag, comparó las acciones de la élite estadounidense con los métodos de los mafiosos.

“Así es como funciona la mafia, le dice al dueño del bar: ‘Si no pagas por mecenazgo, cerraré el negocio”. Lo mismo está sucediendo con “Nord Stream 2””, dijo Ernst.

El Bundestag propone imponer multas al gas natural licuado estadounidense. En venganza, por así decirlo.

Mientras tanto, mientras en Berlín reflexionan sobre qué hacer en esta situación tan difícil, el tiendetubos ruso «Alexander Chersky» ya está preparado para trabajar. El barco espera señales en el puerto alemán de Mukran.

Borrell destaca la importancia del nuevo informe secreto sobre “amenazas” para la UE

BRUSELAS (Sputnik) — El nuevo informe sobre amenazas y desafíos para la Unión Europea, denominado Brújula Estratégica, es un paso importante del bloque comunitario hacia una estrategia conjunta de seguridad europea, declaró el alto representante de la UE para la política exterior, Josep Borrell.

"El informe sobre amenazas comunes, que los servicios de inteligencia de la UE han preparado por primera vez, (...) es un paso hacia una estrategia conjunta de seguridad europea", dijo al término de una reunión virtual con los ministros de Defensa de la Unión Europea.

Borrell señaló que en ese encuentro los Estados miembros examinaron "cómo hacer que la UE sea más fuerte en el ámbito de seguridad, cómo prepararnos mejor para los desafíos futuros".

"Necesitamos ir a por objetivos concretos, necesitamos tener un entendimiento claro de cómo responder a las amenazas y desafíos crecientes a que la Unión Europea va a enfrentar en la próxima década", afirmó.

Según comunicó antes de la reunión una fuente en la UE, en el marco de la preparación del informe Brújula Estratégica los servicios de inteligencia de 27 países miembros de la UE a inicios de noviembre concluyeron un análisis de las amenazas para el bloque.

Esa fuente indicó que se trata de un informe secreto que no será publicado.

Los líderes europeos despachan en 15 minutos el órdago húngaro y polaco

Los líderes europeos aplicaron este jueves una de las reglas sagradas de internet a la alta política comunitaria: no alimentes al trol. A Europa le sobran problemas. La pandemia de Covid 19, que era el tema principal de la teleconferencia informal convocada por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. La relación con EEUU tras la victoria de Joe Biden. El Brexit, que encara su recta definitiva (esta vez de verdad) y cuyas negociaciones han sufrido un traspiés inesperado tras el positivo de un miembro del equipo de Michel Barnier que ha obligado a una suspensión temporal del cara a cara. Por no hablar de los atentados terroristas. A pesar de tener todo eso en la agenda, el veto de Hungría y Polonia al Presupuesto 2021-2027 y al Fondo de Rescate es lo que ha acaparado la atención estos últimos días y monopolizado el debate, las preguntas y los corrillos de diplomáticos, funcionarios y periodistas. Y por eso los jefes de Estado y de Gobierno no quisieron que, además, un tema que consideran oportunista, populista y peligroso, se comiera la que presumiblemente será su penúltima cumbre del año.

El sentir mayoritario en Bruselas y el resto de capitales es que la cuestión es grave, pero no seria, al menos todavía. Es un órdago, más que un farol, pero uno que no tiene ganador puro posible. La cuestión es el llamado Mecanismo sobre el Estado de Derecho, una herramienta que dotaría a la Comisión Europea de más poderes para cortar, en última instancia, los fondos de un país que no “respete la separación de poderes”, que mangonee a los jueces, que quiera imponer legislación que no respete los derechos individuales. Lo que, según Bruselas, está pasando desde hace tiempo en Hungría y Polonia, que tienen sendos expedientes abiertos bajo el paraguas del llamado Artículo 7 de los Tratados de la UE, aunque cada uno a su manera.

La idea lleva años flotando pero este verano cobró forma finalmente junto al paquete de recuperación. Budapest, Varsovia y también Liubliana se oponen, por motivos diversos, pero no pueden impedirlo. El Consejo (los gobiernos) fijó su posición hace unas semanas, pero como el tema requiere mayoría cualificada (y la hay) y no pueden vetarlo, han optado por vetar otra parte del Presupuesto, la del techo de gasto de los recursos propios, que sí exige unanimidad.

Potencialmente ese veto es explosivo, porque puede bloquear o por lo menos retrasar el Presupuesto de los próximos siete años y los cientos de miles de millones de euros de ayudas a través de emisiones de deuda comunitaria. No hay nada irreversible por ahora, pues sólo ha habido un primer voto en el seno del Coreper, el comité de los embajadores de los 27 ante la UE. Pero si los tres países se enrocan puede haber tormenta.

En Bruselas están a la expectativa. Más irritados que asustados. Saben que el tema no puede estar secuestrado permanentemente y que incluso las encuestas en Budapest indican que la población que sigue la actualidad está masivamente en contra del veto. La interpretación en Berlín o París es que en realidad no estamos ante un bloqueo real, sino ante un aviso. No un mercadeo directo por otros temas importantes, como la migración, pero sí una amenaza velada. Hungría y sobre todo Polonia necesitan esos fondos de rescate tanto como otros. Y si el Presupuesto de 2021-2027 no se aprueba se quedarían también sin acceso a los fondos de cohesión. Orban, además, puede perder todos los apoyos que le quedan, o al menos al sector que siempre ha defendido usar con él la mano izquierda. Lo que están haciendo ambos gobiernos es amenazar a largo plazo: si algún día activáis el mecanismo de Estado de Derecho contra nosotros, pararemos la UE. El tiempo que haga falta. Ya llevan muchos meses poniendo palos en las ruedas, y puede ser mucho peor.

El veto húngaro es mucho más sólido que el polaco, y el esloveno es pura veleta y trata de sumarse ahora, a pesar de que cuando su embajador tuvo que votar no desafío al resto de socios. "Buscamos un compromiso porque no hay otra salida", reconoció al acabar la conferencia elogiando el tono de sus colegas y preparando el camino para el repliegue.

Fuentes europeas explican que Charles Michel contactó con todas las delegaciones para "asegurarse de que la discusión estuviera bajo control, pues el formato de teleconferencia no es el más apropiado para una discusión de ese calado". Esto es: instrucciones para que nadie picara el anzuelo. Sólo tomaron la palabra Michel y la canciller Merkel, cuyo país preside la UE este semestre y es quien se está encargando de las negociaciones con la Eurocámara y los estados para la aprobación del paquete pactado en julio. Y acto seguido, Orban, Moraviecki y Jansa. Sin réplicas. Despachado en 15 minutos y saltaron al Covid para habar de vacunas, antígenos y reconocimientos mutuos.

El problema es que si la teleconferencia no es el lugar adecuado para resolver este problema, ¿cuál lo es? Sólo los embajadores ante los 27, el Coreper, mantienen reuniones constantes en persona. El resto, ministros o líderes se ven por cámara. "Lo intentaremos, intentaremos sacarlo [antes de Navidades]. No es un problema fácil, no quiero especular, pero trabajaremos seriamente en ello", aseguró la canciller al terminar, asegurando que no podía dar más detalles ni quería pronunciarse por vías que se han planteado, como intentar que el fondo de rescate se articule como un mecanismo intergubernamental a 24, como si fuera una cooperación reforzada. "Tenemos que estar unidos. El paquete final es esencial para la recuperación económica y hay que implementarlo lo antes posible. Seguiremos las discusiones para encontrar una solución estable", prometió Michel.

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